En esos tres años descendieron las ejecuciones, los índices de secuestro y se intentó un rediseño institucional del sector dedicado a la seguridad. Al igual que el de su predecesor, el gobierno de Enrique Peña Nieto apostó sobre todo a privilegiar el uso de la fuerza y la militarización. Y sin embargo no vivimos en un país más seguro. Los indicadores más rigurosos señalan que en estos tres años ha tenido lugar un incremento significativo la incidencia delictiva.
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