El gobierno de Enrique Peña Nieto tuvo un inicio espectacular con un empuje que no se había visto en muchos años, acompasado por los éxitos del Pacto por México y el paquete de reformas aprobadas por consenso. Al tiempo, este sexenio se fue topando con hechos como la masacre de Iguala, el escándalo de la llamada Casa Blanca, el bajo crecimiento, el aumento de la desigualdad y los pobres resultados gubernativos. La respuesta del presidente y de su gabinete ha sido en muchos sentidos un repliegue del debate público. Apenas se oye la voz del gobierno en los asuntos que agitan a la opinión pública y viceversa. Apenas se responde a los reclamos de la opinión pública en los discursos que vienen del gobierno. Este desencuentro empobrece el debate y lesiona la calidad de la conversación democrática. Fernando Escalante Gonzalbo, María Amparo Casar, Jorge G. Castañeda y Alejandra Moreno Toscano analizan las consecuencias de este decaimiento de la reflexión pública en un ambiente cargado de irritación, inconformidad y desconcierto.


El silencio y los silencios

Fernando Escalante Gonzalbo

Los sonidos del silencio

María Amparo Casar

Discusión pública y pedagogía política

Jorge G. Castañeda

Volver al Congreso

Alejandra Moreno Toscano

01-silencio

 

4 comentarios en “El silencio de Los Pinos

  1. Extraordinario tema, !felicidades a Nexos y a los autores, y a Héctor Aguilar Camín! el vacío dialógico entre presidente y ciudadanía es tal, que es extremadamente difícil, sino es que imposible, que el presidente lidere a la nación (ésta es, que duda cabe, la contribución y el legado de la presidencia estadounidense -invento original- a la democracia) y muy posible que, en ese medida, su aprobación sea un recurso irredimible (como ilustra el caso del presidente Peña). Curioso: en México el silencio democrático prefigura el tamaño del desafío de una nueva o novísima, democracia, en la que cabría mover el centro de gravedad y multiplicarlo, al menos por tres (para evitar la polaridad); en Estado Unidos, la democracia se atora en el mismo punto y por otras razones -dos centurias después- ¿no es cierto? y por eso los dos campos -republicano y demócrata- fallan en su convocatoria, proponiéndose “soluciones” excéntricas como Trump o Sanders. Nuestro vacío tiene un momento peligroso y culminante de resolución furtiva en las campañas presidenciales. 2018 será, todo parece indicar, un tal momento, pero nada garantiza que el pasajero ruido (ojalá no sea ruido) perdure en una acción comunicativa de mayor alcance. Este silencio, qué revelador y qué definitorio de lo que somos (o no somos), como sistema. De nuevo, mil felicidades!

  2. En 1917 el mexicano Alfonso Caso definió nuestro carácter [mexicano] como Bovarismo nacional. Actuamos y pensamos como Emma Bovary, personaje literario de Gustave Flaubert. A. Caso se pregunta: ¿Qué hace Madame Bovary? Lo mismo que el mexicano, basta que una idea asome en su conciencia para que la vuelva realidad.A nosotros nos basta oír que EPN es mudo, que no dialoga con gobernados para generalizar la idea hasta creer que el Presi es un burro analfabeta…….incapaz de gobernar……mis respetos a los cuatro ponentes del artículo….. preguntó: ¿Por qué votó mayoría por EPN?

  3. Como les dijo Carlos Salinas. No se hagan bolas! Tenemos y seguiremos teninedo politicos sinverguenzas, cinicos y vividores. Mientras este Pais siga con el mismo sistema politico e Instituciones corruptas. Nadie, Nadie podra hacer algo para cambiarlo. Ya se intento democraticamente y no funciono. Quedan solo estas alternativas. Hacer un sistema parlamentario, un golpe de estado o una revolucion armada. No le veo otro camino. No se hagan bolas!

  4. Que no se tiene que decir del sexenio de este presidente mediocre, y estúpido. pobre de mi país, tendrá que esperar tres años más, lo bueno es que el tiempo pasa y al fin llega, seremos más viejos pero más concientes y preparados, esa es nuestra esperanza.