{"id":92141,"date":"2026-03-01T00:01:53","date_gmt":"2026-03-01T06:01:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.nexos.com.mx\/?p=92141"},"modified":"2026-03-21T20:58:46","modified_gmt":"2026-03-22T02:58:46","slug":"el-hijo-prodigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.nexos.com.mx\/el-hijo-prodigo\/","title":{"rendered":"El hijo pr\u00f3digo"},"content":{"rendered":"<p>La casa de mis padres quedaba convenientemente lejos para no ser anfitri\u00f3n y, en cambio, pulirme como invitado. Candil de la calle y oscuridad de su casa: candil de la literatura y oscuridad de mi existencia, no por tr\u00e1gica sino por ignota.<\/p>\n<p class=\"TEXTOCULTURA\"><span class=\"TEXTOCULTURA1\"><span lang=\"ES-TRAD\">Reci\u00e9n a mis 45 descubro (o, m\u00e1s bien, acepto) que soy de mi casa. Pita Amor, m\u00e1s enf\u00e1tica, afirm\u00f3: \u201cYo soy mi casa\u201d. Nunca podr\u00eda jactarme de algo parecido. Para serlo, debemos llevar nuestra casa a cuestas. Y cada individuo que rozamos en el metro; cada compa\u00f1ero que nos da un abrazo en la oficina; cada amigo que citamos para la intriga o la catarsis; cada interacci\u00f3n en redes sociales con otras casas n\u00f3madas, nos obliga a que la nuestra se mantenga abierta. Todo mundo puede entrar y salir de ese museo donde somos piezas, recintos, gu\u00edas y guardias a la vez.<\/span><\/span><\/p>\n<div>\n<p class=\"TEXTOCULTURA\"><span class=\"TEXTOCULTURA1\"><span lang=\"ES-TRAD\">Cuando Montaigne decidi\u00f3 jubilarse a los 38 a\u00f1os, lo hizo en una torre del castillo familiar \u201ccon pocos pero doctos libros juntos\u201d, a fin de conversar con sus difuntos autores. De haber prosperado como consejero o alcalde, su obra se reducir\u00eda a una sabrosa curiosidad: los <i>Diarios de viaje <\/i>que llev\u00f3 en Alemania, Austria, Suiza, Italia y Francia, mientras buscaba remedios y balnearios donde curar el \u201cmal de piedra\u201d. Los <i>Ensayos<\/i>, que animan la charla entre vivos y muertos, entre el pensamiento ajeno y el propio, ser\u00edan impensables. Esas \u201cquimeras y fant\u00e1sticos monstruos\u201d, como los defini\u00f3 el mismo Montaigne, necesitaban una casa propia; no para recluirlas sino para que crecieran en silenciosa y solitaria libertad.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<figure style=\"width: 617px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/pal_hernan-bravo.jpg?resize=617%2C1052&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"617\" height=\"1052\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Izak Pe\u00f3n<\/figcaption><\/figure>\n<div>\n<p class=\"TEXTOCULTURA\" style=\"text-align: left;\"><span class=\"TEXTOCULTURA1\"><span lang=\"ES-TRAD\">Resulta dif\u00edcil entender la deriva p\u00fablica y publicitaria del ensayo \u2014y, en particular, del ensayo personal\u2014. El problema no es la intimidad expuesta. (Montaigne asegura que, de vivir \u201cbajo la dulce libertad de las primitivas leyes de la naturaleza\u201d, se habr\u00eda encuerado en sus p\u00e1ginas). El problema, de hecho, es la falta de intimidad. La an\u00e9cdota pretende cubrir la ausencia de lo m\u00e1s \u00edntimo del ensayo: su reflexi\u00f3n. Abundan los narradores metidos a ensayistas, tan aferrados a sus historias que se olvidan de pensar, as\u00ed sea tangencialmente. No buscan la desnudez de Montaigne sino su visibilidad de cortesano, la misma que le imped\u00eda posar \u201csin m\u00e1scara como un hombre desnudo \/ en medio de una calle de miradas\u201d. Esa \u201ccalle de miradas\u201d, seg\u00fan la comparaci\u00f3n de Villaurrutia, son los siempre morbosos lectores y alg\u00fan exhibicionista falto de argumentos.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<p class=\"TEXTOCULTURA\"><span class=\"TEXTOCULTURA1\"><span lang=\"ES-TRAD\">Sin capricho ni error, sin gratuidad ni amateurismo, el ensayo deviene pornograf\u00eda ejemplar. Lo que nos gratifica debi\u00f3 seducirnos, desconocernos, incluso obsesionarnos. Para ello hab\u00eda que desnudarse a espaldas del espectador; la tentaci\u00f3n de posar para \u00e9l, sabi\u00e9ndose mirado, resulta irresistible. \u201cNadie sabe\u201d, en palabras de Spinoza, \u201clo que puede un cuerpo\u201d. Frente a su espejo, el ensayista logra intuir esa verdad; en cambio, si est\u00e1 en escena, s\u00f3lo puede actuarla.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"TEXTOCULTURA\"><span class=\"TEXTOCULTURA1\"><span lang=\"ES-TRAD\">Mar\u00eda Zambrano vio en la escritura una defensa, y no un escape, de \u201cla soledad en que se est\u00e1\u201d. Quiz\u00e1 el ensayo sea su m\u00e1s urgente apolog\u00eda. La duda p\u00fablica pertenece al debate; la \u00edntima, al secreto que somos. Un secreto inagotable que, para Zambrano, \u201cya no es el secreto mismo conocido (\u2026), puesto que necesita[mos] comunicarle\u201d. Como el poema, el ensayo desconf\u00eda de la comunicaci\u00f3n y no persigue la eficacia sino la indolencia. De ah\u00ed que llegue tarde a cualquier punto.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"TEXTOCULTURA\"><span class=\"TEXTOCULTURA1\"><span lang=\"ES-TRAD\">Tampoco quiere ser propositivo sino provocativo \u2014\u201cla personificaci\u00f3n del yo secreto\u201d, seg\u00fan define Cynthia Ozick\u2014. La voz del ensayo no se confiesa: se revela. Necesita un cuarto oscuro, abandonarse a aquella noche fugaz donde nadie tiene yo sino deseo. El cuerpo, ah\u00ed, se transforma en su sombra, en un contorno, en una serie de rasgos que mutan conforme vislumbramos el cuerpo que tambi\u00e9n nos vislumbra. El ensayo es lo que meditamos al salir de esa experiencia an\u00f3nima, la conjetura doblemente singular de un deseo en busca de otros deseantes.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"TEXTOCULTURA\"><span class=\"TEXTOCULTURA1\"><span lang=\"ES-TRAD\">Su llamado es sutil y la invitaci\u00f3n, informal. Quien la env\u00eda nos espera en su casa, donde tantas cabezas piensan como una sola y tantos cuerpos reunidos saben lo que pueden y quieren.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p class=\"08fichaautorcultura\"><strong><span class=\"08fichaautorcultura1\"><span lang=\"ES-TRAD\">Hern\u00e1n Bravo Varela<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"TEXTOCULTURA\"><span class=\"09fichatxtcultura1\"><span lang=\"ES-TRAD\">Poeta, ensayista, traductor, editor. Entre sus libros, <\/span><\/span><span class=\"09fichatxtcultura1\"><i><span lang=\"ES-TRAD\">Oficios de ciega pertenencia<\/span><\/i><\/span><span class=\"09fichatxtcultura1\"><span lang=\"ES-TRAD\"> e <\/span><\/span><span class=\"09fichatxtcultura1\"><i><span lang=\"ES-TRAD\">Historia de mi h\u00edgado y otros ensayos<\/span><\/i><\/span><span class=\"09fichatxtcultura1\"><span lang=\"ES-TRAD\">. Su m\u00e1s reciente libro de poemas es <\/span><\/span><span class=\"09fichatxtcultura1\"><i><span lang=\"ES-TRAD\">Ejercicios de respiraci\u00f3n \/ El Estado empresario mexicano<\/span><\/i><\/span><span class=\"09fichatxtcultura1\"><span lang=\"ES-TRAD\"> (Era, 2024).<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante a\u00f1os me cre\u00ed con aptitudes tan po\u00e9ticas como sociales. La vida, al igual que la poes\u00eda, estaba afuera. Sin embargo, confund\u00ed la vida con los poemas, y la poes\u00eda, con las presentaciones de libros o el trato de sus autores. Me la pasaba entre caf\u00e9s, centros culturales, librer\u00edas y estudios de colegas.<\/p>\n","protected":false},"author":4718,"featured_media":91959,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4326,3223,3448],"tags":[],"coauthors":[3910],"class_list":["post-92141","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-2026-marzo","category-ensayo-cultura-y-vida-cotidiana","category-palomar-cultura-y-vida-cotidiana"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/pal_hernan-bravo.jpg?fit=617%2C1052&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p9aiSC-nY9","jetpack-related-posts":[{"id":21841,"url":"https:\/\/www.nexos.com.mx\/mama-rosa\/","url_meta":{"origin":92141,"position":0},"title":"Mam\u00e1 Rosa","author":"4dm1n","date":"18 julio, 2014","format":false,"excerpt":"No recuerdo el d\u00eda en que conoc\u00ed a Rosa Verduzco. 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