{"id":89337,"date":"2026-02-01T00:10:22","date_gmt":"2026-02-01T06:10:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.nexos.com.mx\/?p=89337"},"modified":"2026-03-31T23:14:50","modified_gmt":"2026-04-01T05:14:50","slug":"gobierna-el-infierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.nexos.com.mx\/gobierna-el-infierno\/","title":{"rendered":"Gobierna el infierno"},"content":{"rendered":"<p align=\"right\">Hasta qu\u00e9 punto resultan valiosas la democracia y la justicia<br \/>\nqueda patente en cuanto empiezan a desaparecer.<br \/>\n\u2014Uwe Wittstock<\/p>\n<p>El comienzo de esta historia se encuentra en el Sal\u00f3n de la Prensa en Berl\u00edn que cada a\u00f1o ofrece un baile que re\u00fane a celebridades de la m\u00fasica, el teatro, el cine, el periodismo, la ciencia y el arte, la poes\u00eda y la literatura. Pero el de febrero de 1933 parece especial: la llegada de los nazis al poder hace apenas cuatro d\u00edas ha conmocionado a lo que podr\u00eda llamarse la inteligencia alemana. Se especula, circula por las calles y sus caf\u00e9s y salas de conferencia el rumor de que Hitler ha iniciado una cruzada contra todo indicio de oposici\u00f3n. Cuando la sala se encuentra atestada de personas, aparecen figuras muy singulares como la de Josef von Sternberg, director de <em>El \u00e1ngel azul<\/em>, rodeado de jovencitas estrellas de cine, entre las que no viene Marlene Dietrich, que se ha quedado en Hollywood. Tambi\u00e9n se encuentra entre la multitud Heinrich Mann, el autor de <em>El profesor Unrat<\/em>, la novela en la que se basa la pel\u00edcula, tan aclamada en sus dos versiones, la muda y la del cine sonoro.<\/p>\n<p>Joseph Roth suele ir a esa fiesta, pero ahora no se encuentra con \u00e1nimo. No concede al nuevo gobierno ni un gramo de confianza, as\u00ed es que abandona la ciudad a la que jam\u00e1s volver\u00e1. \u201cGobierna el infierno\u201d, escribe. Con esa frase Joseph Roth se despidi\u00f3 en febrero de 1933 de Berl\u00edn y se fue a la estaci\u00f3n de tren donde tom\u00f3 el primero que sal\u00eda con destino a Par\u00eds. La frase no era una puntada que se lanza a la calle y con unos tragos encima, sino la evidencia de que una vez que los nazis estaban en el poder, un intelectual, un jud\u00edo, escritor, dramaturgo, editor de peri\u00f3dico o revista disidente, corr\u00eda el riesgo de ser arrestado por los grupos de asalto \u2014SA o las SS, organizaci\u00f3n paramilitar\u2014 apaleado, luego hecho prisionero en una c\u00e1rcel de mierda y muerto a patadas o de un tiro en la cabeza. Ese a\u00f1o tambi\u00e9n pod\u00eda llamarse \u201cel invierno de la literatura\u201d.<\/p>\n<p>Roth trabaja desde hace a\u00f1os como reportero del <em>Frankfurter Zeintung<\/em> y hace mucho vive en hoteles y pensiones, \u201ccreo que no podr\u00eda escribir si tuviera una residencia fija\u201d; todav\u00eda est\u00e1 fresca su novela <em>La marcha de Radetzky<\/em>, magistral historia que narra la decadencia de una familia, que ha sido le\u00edda en Alemania de una manera intensa y masiva. Pero con la llegada de los nazis al poder, no juega ni quiere perder un instante en una ciudad azotada por una fuerza inmensa contra la que es imposible luchar; desde Par\u00eds le escribe a Stefan Zweig: \u201cA estas alturas le habr\u00e1 quedado claro que nos enfrentamos a grandes cat\u00e1strofes. (&#8230;) Hemos logrado que gobierne la barbarie. No se haga ilusiones. Gobierna el infierno\u201d.<\/p>\n<p>Ese a\u00f1o, la cultura alemana que se concentraba en Berl\u00edn, recibi\u00f3 un duro golpe a sus principios, a su producci\u00f3n art\u00edstica y, por supuesto, puso en riesgo la vida de cientos de escritores. Cuando Egon Erwin Kisch regres\u00f3 de su viaje a China como un reportero inquieto y comprometido que registr\u00f3 el curso de la historia de la revoluci\u00f3n en el pa\u00eds asi\u00e1tico, se afili\u00f3 al Partido Comunista y, contrario a Roth, a Brecht y a los Mann, decidi\u00f3 quedarse para dar la batalla contra los nazis que una vez expulsados del gobierno ver\u00edan ondear la bandera de la hoz y el martillo en el Reichtag. Pero es jud\u00edo, de Praga, ha escrito libros, agudos reportajes sobre las convulsiones del mundo en los a\u00f1os veinte, cree saber sin equivocarse, que el camino que va a tomar Alemania es el de la sociedad proletaria. Es autor de \u00e9xito.<\/p>\n<p>En la noche del incendio del Reichastag (la noche del 27 al 28 de febrero de 1933), Kisch fue aprehendido en Berl\u00edn y llevado a la prisi\u00f3n de Spandau y, posteriormente, deportado como ciudadano checoslovaco. Es un escritor excepcional, que pudo huir a Estados Unidos, inclusive se exili\u00f3 en M\u00e9xico a finales de 1940, poco despu\u00e9s regresar\u00eda a Praga. Sus libros son una clara y prematura lecci\u00f3n de periodismo imparcial y libre de ataduras ling\u00fc\u00edsticas, preciso y envuelto en escenarios y actores como en las narraciones de m\u00e1s relieve.<\/p>\n<p>La transformaci\u00f3n que Hitler ten\u00eda en la cabeza para colocar a Alemania en la antesala del progreso industrial, militar, tecnol\u00f3gico, social y en una nueva dimensi\u00f3n del arte y de la ciencia, de la m\u00fasica, el arte esc\u00e9nico y la poes\u00eda, part\u00eda de una premisa: nadie deb\u00eda vivir en el pa\u00eds si no era capaz de aceptar las reglas reci\u00e9n salidas de las oficinas que el Tercer Reich hab\u00eda decidido implantar. Comunistas, jud\u00edos, socialdem\u00f3cratas, periodistas cr\u00edticos, actores, directores de teatro, opuestos al r\u00e9gimen ten\u00edan un nuevo nombre a partir de este febrero fr\u00edo y en llamas: traidores a la patria. La carta que recibe Klaus Mann es inequ\u00edvoca en ese aspecto, la firma Gottfried Benn y le dice que quienes han emigrado no han entendido que la llegada al poder de los nazis \u201cno supone un cambio de forma de gobierno, sino una nueva visi\u00f3n del nacimiento del hombre, tal vez una antigua, quiz\u00e1 la \u00faltima gran concepci\u00f3n de la raza blanca, probablemente una de las m\u00e1s grandiosas realizaciones del esp\u00edritu que haya existido jam\u00e1s en el mundo\u201d. Fue la respuesta que dio Benn a la idea de Mann de que no recibir\u00eda ning\u00fan reconocimiento de los nazis sino ingratitud, \u201cburla y persecuci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_89293\" aria-describedby=\"caption-attachment-89293\" style=\"width: 495px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"89293\" data-permalink=\"https:\/\/www.nexos.com.mx\/gobierna-el-infierno\/03-elinf\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/03-elinf.webp?fit=495%2C700&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"495,700\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"03-elinf\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;David Pe\u00f3n&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/03-elinf.webp?fit=495%2C700&amp;ssl=1\" class=\"size-full wp-image-89293\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/03-elinf.webp?resize=495%2C700&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"495\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/03-elinf.webp?w=495&amp;ssl=1 495w, https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/03-elinf.webp?resize=212%2C300&amp;ssl=1 212w\" sizes=\"auto, (max-width: 495px) 100vw, 495px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-89293\" class=\"wp-caption-text\">David Pe\u00f3n<\/figcaption><\/figure>\n<p>El ambiente art\u00edstico, social, se fue nublando en toda Alemania y cada escritor fue recibiendo una l\u00ednea de terror, miedo e incertidumbre, ante la violencia que los SA y los SS han desatado por \u00f3rdenes directas de los asesores de Hitler. Para las autoridades recientes hab\u00eda que exterminar todo signo de oposici\u00f3n, toda actitud que pusiera en duda los objetivos y las grandezas que de ahora en adelante se llevar\u00edan a cabo para reivindicar la historia del pueblo alem\u00e1n. Y los artistas eran los principales obst\u00e1culos para cumplir esa tarea. Algunos pudieron salir del pa\u00eds, otros sucumbieron en los campos de concentraci\u00f3n, pero la herida que el terror nazi abri\u00f3 en la conciencia de los individuos, hombres y mujeres que vieron venir la cat\u00e1strofe, no siempre fue posible cerrarla. Muchos, ya en el exilio en Estados Unidos o en Europa, no soportaron vivir con ese recuerdo encima y pusieron fin a sus vidas mediante el suicidio. Brecht se refugia en California y trabaja para la industria cinematogr\u00e1fica de Hollywood; Thomas Mann encontr\u00f3 un buen sitio en Santa M\u00f3nica, pero regresa a Europa despu\u00e9s de la guerra. Cuando un gobierno totalitario, popular, toma las riendas de una naci\u00f3n, la actividad cultural y art\u00edstica sufre un colapso; a ella van dirigidas todas las amenazas, en las que se incluye responsabilizarla de desviaci\u00f3n del paradigma ideol\u00f3gico que se dibuja en el horizonte. Eso fue lo que estremeci\u00f3 en febrero de 1933 a los alemanes. Fue el final de un proceso de asedio que comenz\u00f3 en los a\u00f1os veinte. El arte, el teatro, la literatura fueron colocados en la mesa de los acusados si no serv\u00edan a la visi\u00f3n nazi. Y el cine, un espect\u00e1culo ya consagrado en ese a\u00f1o, tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>En 1930 lleg\u00f3 a las grandes pantallas alemanas la versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica de <em>Sin novedad en el frente;<\/em> casi de inmediato, Goebbels \u201cenvi\u00f3 a las salas de Berl\u00edn y de otras ciudades a sus matones de las SA\u201d a lanzar bombas f\u00e9tidas, golpear a los espectadores y las funciones se suspendieron. \u00bfLa raz\u00f3n? Muy sencilla y directa: \u201cPorque pon\u00eda en peligro la reputaci\u00f3n de Alemania\u201d. Para cada acto violento gratuito, ajeno a la raz\u00f3n Goebbels, G\u00f6ring y otros miembros destacados del r\u00e9gimen nazi tuvieron una excusa, una explicaci\u00f3n con semblante patri\u00f3tico. A Gabriele Tergit, una mujer peque\u00f1a de unos 30 a\u00f1os, periodista excepcional que lee mucha gente, ya que sus art\u00edculos son mordaces y divertidos, Goebbels la insulta de manera p\u00fablica con la frase \u201cmiserable jud\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>La fase institucional del Tercer Reich comenz\u00f3 a escribir sus leyes para imponer prohibiciones a diarios y revistas, editoriales, empresarios teatrales, escritores, creando la Liga Militante para la Cultura Alemana que, por ejemplo, prohibi\u00f3 la lectura del escritor sat\u00edrico Alexander Roda Roda, ya que es un autor jud\u00edo y \u201csupuestamente contribuye a la decadencia de la cultura alemana\u201d. Se suspende tambi\u00e9n el estreno de <em>La medida<\/em>, de Brecht, el 28 de enero porque es una \u201crepresentaci\u00f3n comunista-revolucionaria de la lucha de clases\u201d. Era una \u201cliteratura de asfalto\u201d, frase con la que los nazis condenaron toda producci\u00f3n art\u00edstica incondicional a ellos.<\/p>\n<p>\u00c9sta es una breve nota de la larga historia que vivieron los opositores al r\u00e9gimen nazi y de la que da cuenta Uwe Wittstock, en <em>Febrero de 1933. El invierno de la literatura<\/em> (Ladera Norte, Madrid, 2025); a trav\u00e9s de un relato ameno, intenso, basado en una investigaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica y de trabajo de campo, am\u00e9n de la revisi\u00f3n hemerogr\u00e1fica, aparece la verdad de la cat\u00e1strofe que arras\u00f3 Alemania de 1933 a 1945.<\/p>\n<p><strong>\u00c1lvaro Ruiz Abreu<\/strong><\/p>\n<p>Escritor y profesor universitario. Sus \u00faltimos libros: <em>Viajeros en los andenes<\/em> y <em>El arte del enga\u00f1o<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p align=\"right\">Hasta qu\u00e9 punto resultan valiosas la democracia y la justicia <br \/>\n  queda patente en cuanto empiezan a desaparecer. <br \/>\n  \u2014Uwe Wittstock <\/p>\n<p>El comienzo de esta historia se encuentra en el Sal\u00f3n de la Prensa en Berl\u00edn que cada a\u00f1o ofrece un baile que re\u00fane a celebridades de la m\u00fasica, el teatro, el cine, el periodismo, la ciencia y el arte, la poes\u00eda y la literatura. Pero el de febrero de 1933 parece especial: la llegada de los nazis al poder hace apenas cuatro d\u00edas ha conmocionado a lo que podr\u00eda llamarse la inteligencia alemana. Se especula, circula por las calles y sus caf\u00e9s y salas de conferencia el rumor de que Hitler ha iniciado una cruzada contra todo indicio de oposici\u00f3n. Cuando la sala se encuentra atestada de personas, aparecen figuras muy singulares como la de Josef von Sternberg, director de <em>El \u00e1ngel azul<\/em>, rodeado de jovencitas estrellas de cine, entre las que no viene Marlene Dietrich, que se ha quedado en Hollywood. Tambi\u00e9n se encuentra entre la multitud Heinrich Mann, el autor de <em>El profesor Unrat<\/em>, la novela en la que se basa la pel\u00edcula, tan aclamada en sus dos versiones, la muda y la del cine sonoro.<\/p>\n<p>Joseph Roth suele ir a esa fiesta, pero ahora no se encuentra con \u00e1nimo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":89293,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4325,4370],"tags":[],"coauthors":[246],"class_list":["post-89337","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-2026-febrero","category-ensayo-palomar"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/03-elinf.webp?fit=495%2C700&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p9aiSC-neV","jetpack-related-posts":[{"id":31463,"url":"https:\/\/www.nexos.com.mx\/el-cine-fastuoso\/","url_meta":{"origin":89337,"position":0},"title":"El cine fastuoso","author":"4dm1n","date":"20 febrero, 2017","format":false,"excerpt":"Publicamos uno de los relatos incluidos en\u00a0Pr\u00f3ximamente en esta sala. 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