{"id":7931,"date":"1996-08-01T00:00:00","date_gmt":"1996-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/jorgelanda.info\/archivo-90\/?p=2215"},"modified":"2025-06-09T14:16:24","modified_gmt":"2025-06-09T20:16:24","slug":"la-politica-de-la-identidad-y-la-izquierda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.nexos.com.mx\/la-politica-de-la-identidad-y-la-izquierda\/","title":{"rendered":"La pol\u00edtica de la identidad y la izquierda"},"content":{"rendered":"<div id=\"body448372\" class=\"nota\">\n<figure id=\"attachment_49601\" aria-describedby=\"caption-attachment-49601\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"49601\" data-permalink=\"https:\/\/www.nexos.com.mx\/la-crisis-de-identidad-del-feminismo\/15-raza\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/15-raza.jpg?fit=640%2C684&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"640,684\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"15-raza\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Ilustraci\u00f3n: Dante Escalante&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/15-raza.jpg?fit=640%2C684&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/15-raza.jpg?resize=640%2C684&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"684\" class=\"size-full wp-image-49601\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/15-raza.jpg?w=640&amp;ssl=1 640w, https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/15-raza.jpg?resize=281%2C300&amp;ssl=1 281w, https:\/\/i0.wp.com\/www.nexos.com.mx\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/15-raza.jpg?resize=600%2C641&amp;ssl=1 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-49601\" class=\"wp-caption-text\">Ilustraci\u00f3n: Dante Escalante<\/figcaption><\/figure><\/p>\n<h5>\u00bfQu\u00e9 tiene qu\u00e9 ver la izquierda contempor\u00e1nea con la pol\u00edtica de la identidad?, se pregunta Eric Hobsbawn en este texto que fue la conferencia le\u00edda en el Instituto de Educaci\u00f3n, en Londres, el 2 de mayo de 1996. Nada, responde, pues su ideario pol\u00edtico es esencialmente universalista. La identidad se piensa como rechazo de los \u201cotros\u201d. As\u00ed proceden, al menos, las minor\u00edas \u00e9ticas, sexuales o religiosas. \u00bfQu\u00e9 puede hacer la izquierda frente a ellas? \u00bfUna coalici\u00f3n? \u00bfUn coctel molotov?<\/h5>\n<hr>\n<p>Esta conferencia es sobre un tema nuevo por inesperado. Estamos acostumbrados hasta tal punto a t\u00e9rminos como \u201cidentidad colectiva\u201d, \u201cgrupos de identidad\u201d, \u201cpol\u00edtica de la identidad\u201d o, lo que es lo mismo, \u201cetnicidad\u201d, que cuesta recordar que surgieron hace muy poco como parte del vocabulario o de la jerga actual del discurso pol\u00edtico. Por ejemplo, en la <em>Encyclopedia of the Social Sciences<\/em>, internacional, que se public\u00f3 en 1968 \u2014o sea, que se escribi\u00f3 a mediados de los a\u00f1os sesenta\u2014, no se encuentra ninguna entrada del t\u00e9rmino identidad, excepto una sobre identidad psicosocial de Erik Erikson, a quien le interesaban sobre todo aspectos como la llamada \u201ccrisis de identidad de los adolescentes que tratan de descubrir qu\u00e9 son\u201d, y un texto general sobre la identificaci\u00f3n de los electores. En cuanto a la etnicidad, en el <em>Oxford English Dictionary<\/em> de principios de los a\u00f1os setenta aparece a\u00fan como una palabra poco frecuente que indica \u201cpaganismo y superstici\u00f3n pagana\u201d, documentada con citas del siglo XVIII.<\/p>\n<p>En suma, estamos abordando t\u00e9rminos y conceptos que en realidad entraron en uso s\u00f3lo en los a\u00f1os sesenta. Donde se sigue con m\u00e1s facilidad el surgimiento de estos t\u00e9rminos es en los Estados Unidos, en parte porque ha sido siempre una sociedad interesada de un modo poco habitual en revisar su temperatura social y psicol\u00f3gica, su presi\u00f3n sangu\u00ednea y otros s\u00edntomas, y sobre todo porque la forma m\u00e1s obvia \u2014pero no la \u00fanica\u2014 de pol\u00edtica de la identidad, a saber, la etnicidad, siempre ha sido crucial para la pol\u00edtica estadunidense desde que se convirti\u00f3 en un pa\u00eds de inmigraci\u00f3n masiva procedente de todas partes de Europa. La nueva etnicidad hace su primera aparici\u00f3n p\u00fablica con <em>Beyond the Melting Pot<\/em> de Glazer y Moynihan en 1963 y se convierte en un programa militante con <em>The Rise of the Unmeltable Ethnics<\/em> de Michael Novak en 1972. Huelga decir que la primera es obra de un profesor jud\u00edo y de un irland\u00e9s, en la actualidad el senador dem\u00f3crata m\u00e1s antiguo de Nueva York; la segunda obra es de un cat\u00f3lico de origen eslovaco. De momento no hay necesidad de preocuparse mucho de por qu\u00e9 todo esto sucedi\u00f3 en los a\u00f1os sesenta, pero perm\u00edtanme recordarles que, en el contexto del estilo de los Estados Unidos por lo menos, esa d\u00e9cada fue tambi\u00e9n testigo del surgimiento de otras dos variantes de la pol\u00edtica de la identidad: el moderno (es decir, postsufragista) movimiento de mujeres y el movimiento gay.<\/p>\n<p>No estoy diciendo que antes de los a\u00f1os sesenta nadie se hiciera preguntas sobre su identidad p\u00fablica. En situaciones de incertidumbre hab\u00eda algunos que a veces se las hac\u00edan; por ejemplo, en el cintur\u00f3n industrial de la Lorena en Francia, cuya lengua oficial y nacionalidad cambiaron cinco veces en un siglo, y cuya vida rural se transform\u00f3 en industrial y semiurbana, mientras que sus fronteras fueron retrazadas siete veces en el \u00faltimo siglo y medio. No es extra\u00f1o que la gente dijera: \u201cLos berlineses saben que son berlineses, los parisinos saben que son parisinos, \u00bfpero qu\u00e9 somos nosotros?\u201d O para citar otra entrevista, \u201cSoy de la Lorena, mi cultura es alemana, mi nacionalidad francesa y pienso en nuestro dialecto provinciano\u201d.<sup><a href=\"#ftn1\" id=\"ftnref1\">1<\/a><\/sup> En realidad, estas cosas s\u00f3lo provocaban problemas genuinos de identidad cuando a la gente se le imped\u00eda poseer las identidades m\u00faltiples y combinadas que son naturales a la mayor\u00eda de nosotros. O m\u00e1s a\u00fan, cuando se aparta a la gente \u201cdel pasado y de todas las pr\u00e1cticas culturales que tienen en com\u00fan\u201d.<sup><a href=\"#ftn2\" id=\"ftnref2\">2<\/a><\/sup> No obstante, hasta los a\u00f1os sesenta esos problemas de identidad incierta estaban confinados a zonas fronterizas especiales de la pol\u00edtica. No eran a\u00fan cruciales.<\/p>\n<p>Parece que se volvieron mucho m\u00e1s cruciales a partir de los a\u00f1os sesenta. \u00bfPor qu\u00e9? No cabe duda de que hay razones particulares en la pol\u00edtica y las instituciones de uno u otro pa\u00eds \u2014por ejemplo, en los procedimientos peculiares que impone la Constituci\u00f3n en los Estados Unidos\u2014, pongamos por caso, los juicios de derechos civiles de los a\u00f1os cincuenta, que al principio se aplicaron a los negros y despu\u00e9s se extendieron a las mujeres, que proporcionan un modelo para otros grupos de identidad. De esto se puede deducir, sobre todo en pa\u00edses donde los partidos compiten por los votos, que constituirse en un grupo de identidad de este tipo puede proporcionar ventajas pol\u00edticas concretas: por ejemplo, una discriminaci\u00f3n positiva en favor de los miembros de esos grupos, cuotas en el empleo y as\u00ed sucesivamente. Esto es tambi\u00e9n lo que sucede en los Estados Unidos, pero no s\u00f3lo all\u00ed. Por ejemplo, en la India, donde el gobierno se ha comprometido en crear la igualdad social, de hecho puede compensar clasificarse como casta baja o pertenecer a un grupo tribal aborigen para as\u00ed disfrutar del acceso extra a puestos de trabajo garantizados a este tipo de grupos.<\/p>\n<p>Pero en mi opini\u00f3n, el surgimiento de la pol\u00edtica de la identidad es una consecuencia de los levantamientos y transformaciones extraordinariamente r\u00e1pidos y profundos de la sociedad humana en el tercer cuarto de este siglo y que yo he tratado de describir y de comprender en la segunda parte de mi historia del \u201cShort Twentieth Century\u201d, <em>The Age of Extremes<\/em>. Esta no es s\u00f3lo mi opini\u00f3n. El soci\u00f3logo estadunidense Daniel Bell, por ejemplo, en 1975 argumentaba que \u201cla desintegraci\u00f3n de las estructuras tradicionales de autoridad y de las unidades sociales afectivas previas \u2014hist\u00f3ricamente naci\u00f3n y clase\u2014 daban mayor realce al v\u00ednculo \u00e9tnico\u201d.<sup><a href=\"#ftn3\" id=\"ftnref3\">3<\/a><\/sup><\/p>\n<p>En realidad, nosotros sabemos que tanto la naci\u00f3n-Estado como los antiguos partidos pol\u00edticos y movimientos basados en la clase se han debilitado a consecuencia de esas transformaciones. Es m\u00e1s, hemos vivido \u2014y vivimos\u2014 una \u201crevoluci\u00f3n cultural\u201d gigantesca, una \u201cextraordinaria disoluci\u00f3n de las normas sociales tradicionales, tejidos y valores, que dej\u00f3 a tantos habitantes del mundo desarrollado en la orfandad y la desolaci\u00f3n\u201d. Si me permiten seguir cit\u00e1ndome, \u201cNunca se hizo uso de la palabra \u2018comunidad\u2019 m\u00e1s indiscriminada y vacuamente como en las d\u00e9cadas en las que las comunidades en el sentido sociol\u00f3gico se volvieron dif\u00edciles de encontrar en la vida real\u201d.<sup><a href=\"#ftn4\" id=\"ftnref4\">4<\/a><\/sup> Hombres y mujeres buscan grupos a los que pertenecer, indudablemente y para siempre, en un mundo en que todo lo dem\u00e1s se mueve y cambia, en el que nada m\u00e1s es seguro. Y lo encuentran en un grupo de identidad. De ah\u00ed la extra\u00f1a paradoja que ha identificado el brillante soci\u00f3logo de Harvard, incidentalmente caribe\u00f1o, Orlando Patterson: \u201cla gente opta por pertenecer a un grupo de identidad, pero es una opci\u00f3n basada en la creencia fuertemente sostenida e intensamente concebida de que el individuo no tiene absolutamente ninguna opci\u00f3n m\u00e1s que la de pertenecer a ese grupo espec\u00edfico\u201d.<sup><a href=\"#ftn5\" id=\"ftnref5\">5<\/a><\/sup> El hecho de que sea una opci\u00f3n a veces se puede demostrar. La cantidad de estadunidenses que se declaraban \u201cindios americanos\u201d o \u201camericanos nativos\u201d casi se cuadruplic\u00f3 entre 1960 y 1990 de aproximadamente medio mill\u00f3n a aproximadamente dos millones, lo cual es mucho m\u00e1s de lo que se podr\u00eda explicar por la demograf\u00eda normal; e incidentalmente, como el 70% de los \u201camericanos nativos\u201d se casan con alguien que no es de su raza, qui\u00e9n es exactamente \u201camericano nativo\u201d \u00e9tnicamente dista de estar claro.<sup><a href=\"#ftn6\" id=\"ftnref6\">6<\/a><\/sup><\/p>\n<p>Por lo tanto, \u00bfqu\u00e9 entendemos por esa \u201cidentidad\u201d colectiva, ese sentimiento de pertenecer a un grupo primordial que es la base de aqu\u00e9lla? Voy a llamar la atenci\u00f3n sobre cuatro puntos.<\/p>\n<p>Primero, las identidades colectivas se definen negativamente, es decir, frente a otros. \u201cNosotros\u201d nos reconocemos como \u201cnosotros\u201d porque somos diferentes de \u201cellos\u201d. Si no hubiera ning\u00fan \u201cellos\u201d de los que somos diferentes, no tendr\u00edamos que preguntarnos qui\u00e9nes somos \u201cnosotros\u201d. Sin ajenos no hay propios. En otras palabras, las identidades colectivas se basan no en lo que sus miembros tienen en com\u00fan: puede que tengan muy poco en com\u00fan excepto no ser los \u201cotros\u201d. Unionistas y nacionalistas en Belfast, o serbios, croatas y bosnios musulmanes, que de otro modo ser\u00edan indistinguibles \u2014hablan la misma lengua, tienen los mismos estilos de vida, el mismo aspecto y los mismos modales\u2014, insisten en lo \u00fanico que los divide, que en su caso es la religi\u00f3n. A la inversa, \u00bfqu\u00e9 da unidad como palestinos a una poblaci\u00f3n mixta de musulmanes de varios tipos, cat\u00f3licos romanos y griegos, ortodoxos griegos y otros que podr\u00edan pelearse \u2014como sus vecinos en el L\u00edbano\u2014 unos con otros en diferentes circunstancias? Simplemente que no son israel\u00edes, como la pol\u00edtica israel\u00ed se los recuerda continuamente.<\/p>\n<p>Claro est\u00e1 que hay colectividades basadas en caracter\u00edsticas objetivas que sus miembros tienen en com\u00fan, incluido el g\u00e9nero biol\u00f3gico o caracter\u00edsticas f\u00edsicas pol\u00edticamente sensibles como el color de la piel y dem\u00e1s. Sin embargo, la mayor parte de las identidades colectivas son como camisetas m\u00e1s que como piel, es decir, son, al menos en teor\u00eda, optativas, no ineludibles. A pesar de la moda actual de manipular nuestros cuerpos, sigue siendo m\u00e1s f\u00e1cil ponerse otra camiseta que ponerse otro brazo. La mayor\u00eda de los grupos de identidad no est\u00e1n basados en similaridades o diferencias f\u00edsicas objetivas, aunque a todos ellos les gustar\u00eda reclamar que son una construcci\u00f3n \u201cnatural\u201d en vez de social. Todos los grupos \u00e9tnicos as\u00ed lo reclaman.<\/p>\n<p>Segundo, de lo anterior se deduce que en la vida real las identidades, como las prendas de vestir, son intercambiables o se pueden llevar en combinaci\u00f3n, y no \u00fanicas y como si estuvieran pegadas al cuerpo. Porque por supuesto, como cualquier encuestador de la opini\u00f3n sabe, nadie tiene una y s\u00f3lo una identidad. No se puede describir a los seres humanos, ni siquiera con fines burocr\u00e1ticos, excepto mediante una combinaci\u00f3n de muchas caracter\u00edsticas. Pero la pol\u00edtica de la identidad parte del supuesto de que una entre las muchas identidades que tenemos es la que determina o al menos domina nuestra pol\u00edtica: ser mujer, si se es feminista; ser protestante, si se es un unionista; ser catal\u00e1n, si se es nacionalista catal\u00e1n; ser homosexual, si se est\u00e1 en el movimiento gay. Y tambi\u00e9n parte del supuesto, como es l\u00f3gico, de que hay que deshacerse de las otras identidades porque son incompatibles con el yo \u201creal\u201d. As\u00ed David Selbourne, un ide\u00f3logo multiusos y que denuncia todo, convoca sin titubeos a que \u201cel jud\u00edo en Inglaterra deje de pretender que es ingl\u00e9s\u201d y a que reconozca que su identidad \u201creal\u201d es la de jud\u00edo. Esto es tan peligroso como absurdo. No hay incompatibilidad pr\u00e1ctica a menos que una autoridad externa te diga que no puedes ser las dos cosas, o a menos que sea f\u00edsicamente imposible ser ambas. Si yo quisiera ser simult\u00e1nea y ecum\u00e9nicamente un cat\u00f3lico devoto, un jud\u00edo devoto y un budista devoto, \u00bfpor qu\u00e9 no podr\u00eda serlo? La \u00fanica raz\u00f3n que me detiene f\u00edsicamente es que las autoridades religiosas respectivas podr\u00edan decirme que no puedo combinarlas, o que podr\u00eda ser imposible realizar todos sus rituales porque algunos interfieren con otros.<\/p>\n<p>En general, la gente no tiene ning\u00fan problema en combinar identidades y tal cosa, por supuesto, es la base de la pol\u00edtica general como distinta de la pol\u00edtica de la identidad parcial. Suele suceder que la gente ni siquiera se molesta en elegir entre las identidades, ya sea porque nadie le pide que lo haga, ya sea porque es muy complicado. Cuando a los habitantes de los Estados Unidos se les pide que declaren sus or\u00edgenes \u00e9tnicos, 54% se niega a hacerlo o es incapaz de dar una respuesta. En suma, la pol\u00edtica de la identidad exclusiva no es la natural a la gente. Es m\u00e1s probable que se la impongan a la fuerza desde fuera, del modo en que los habitantes serbios, croatas y musulmanes de Bosnia que viv\u00edan juntos, socializados y se casaban entre ellos, han sido obligados a separarse, o de modos no tan brutales.<\/p>\n<p>En tercer lugar hay que decir que las identidades, o su expresi\u00f3n, no son fijas, aun suponiendo que alguien haya optado por uno de los muchos yos potenciales, como Michael Portillo ha optado por ser ingl\u00e9s en vez de espa\u00f1ol. Las identidades se desplazan de un lado a otro y pueden cambiar, si es necesario, m\u00e1s de una vez. Por ejemplo, los grupos no \u00e9tnicos, todos o la mayor\u00eda de cuyos miembros son negros o jud\u00edos, se pueden transformar en grupos conscientemente \u00e9tnicos. Esto es lo que le sucedi\u00f3 a la Iglesia Baptista Cristiana del Sur con Martin Luther King. Lo contrario tambi\u00e9n es posible, como cuando el IRA oficial se transform\u00f3 de nacionalista feniano en una organizaci\u00f3n de clase, que hoy es el Partido de los Trabajadores y parte de la coalici\u00f3n gubernamental de la Rep\u00fablica de Irlanda.<\/p>\n<p>En cuarto y \u00faltimo lugar, la identidad depende del contexto, el cual puede cambiar. Todos podemos pensar en miembros con carnet de la comunidad gay en el Oxbridge de los a\u00f1os veinte que, despu\u00e9s de la depresi\u00f3n de 1929 y del ascenso de Hitler, pasaron, como a ellos les gustaba decir, del Homintern al Comintern. Burgess y Blunt, por decirlo as\u00ed, transfirieron su homosexualidad de la esfera p\u00fablica a la privada. O pi\u00e9nsese en el caso del acad\u00e9mico protestante alem\u00e1n Pater, profesor de los cl\u00e1sicos en Londres, que de repente descubri\u00f3, despu\u00e9s de Hitler, que ten\u00eda que emigrar porque, seg\u00fan las normas nazis, en realidad era jud\u00edo, hecho del que hasta ese momento no era consciente. De cualquier manera que se hubiera definido a s\u00ed mismo con anterioridad, ahora ten\u00eda que encontrar una identidad diferente.<\/p>\n<h4><strong>El universalismo de la izquierda<\/strong><\/h4>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tiene todo esto que ver con la izquierda? Los grupos de identidad no eran ciertamente centrales para la izquierda. B\u00e1sicamente, los movimientos pol\u00edticos y sociales de masas de la izquierda, es decir, los inspirados en las revoluciones estadunidense y francesa y en el socialismo, eran en realidad coaliciones o alianzas de grupos, pero no se manten\u00edan unidas por metas que fueran espec\u00edficas al grupo, sino por causas grandes y universales a trav\u00e9s de las cuales cada grupo cre\u00eda que sus metas particulares se pod\u00edan realizar: la democracia, la rep\u00fablica, el socialismo, el comunismo o lo que fuera. Nuestro propio Partido Laborista en sus grandes momentos fue tanto el partido de una clase como, entre otras cosas, de las naciones minoritarias y de las comunidades inmigrantes de los brit\u00e1nicos continentales. Era todo esto porque era un partido de la igualdad y la justicia social.<\/p>\n<p>No malentendamos la pretensi\u00f3n del Partido Laborista de estar basado esencialmente en la clase. Los movimientos pol\u00edticos laborista y socialista no fueron, nunca ni en ninguna parte, movimientos esencialmente confinados al proletariado en el sentido marxista estricto. Excepto tal vez en Inglaterra, no podr\u00edan haberse convertido en los vastos movimientos en que se convirtieron porque en los a\u00f1os 1880 y 1890, cuando los partidos laborista y socialista de masas hicieron de repente su aparici\u00f3n en el escenario, como campos de camp\u00e1nulas en primavera, la clase obrera industrial en la mayor\u00eda de los pa\u00edses era una minor\u00eda bastante peque\u00f1a y de todos modos gran parte de ella permanec\u00eda afuera de la organizaci\u00f3n socialista obrera. Recu\u00e9rdese que en la \u00e9poca de la Primera Guerra mundial, los socialdem\u00f3cratas obtuvieron los votos de entre el 30 y el 47% del electorado en pa\u00edses como Dinamarca, Suecia y Finlandia, que apenas estaban industrializados, as\u00ed como en Alemania. (El porcentaje m\u00e1s alto de votos que lleg\u00f3 a obtener el Partido Laborista en este pa\u00eds fue en 1951 del 48%.) Adem\u00e1s, el argumento socialista en favor del car\u00e1cter central de los obreros en su movimiento no era una argumento sectorial. Los sindicatos persegu\u00edan los intereses sectoriales de los asalariados, pero una de las razones de que las relaciones entre los partidos laborista y socialista y los sindicatos asociados a ellos no carecieran nunca de problemas era que precisamente los objetivos del movimiento eran m\u00e1s amplios que los de los sindicatos. El argumento socialista no era s\u00f3lo que la mayor\u00eda de las personas eran \u201cobreros manuales o intelectuales\u201d, sino que los obreros eran el \u00f3rgano hist\u00f3rico necesario para cambiar la sociedad. De modo que, fuera quien fuera uno, si se quer\u00eda el futuro hab\u00eda que estar con el movimiento obrero.<\/p>\n<p>A la inversa, cuando el movimiento laborista qued\u00f3 reducido a nada m\u00e1s que un grupo de presi\u00f3n o a un movimiento sectorial de obreros industriales, como en los a\u00f1os setenta en Inglaterra, perdi\u00f3 tanto la capacidad de ser el centro potencial de una movilizaci\u00f3n general del pueblo como la esperanza general del futuro. El sindicalismo \u201ceconomista\u201d militante antagoniz\u00f3 a la gente que no estaba directamente involucrada en \u00e9l hasta tal punto que dio al conservadurismo de Thatcher su argumento m\u00e1s convincente, y la justificaci\u00f3n para convertir el Partido Conservador tradicional de \u201cuna sola naci\u00f3n\u201d en una fuerza para declarar la guerra de clases militante. Es m\u00e1s, esta pol\u00edtica de la identidad proletaria no s\u00f3lo aisl\u00f3 a la clase obrera, sino que tambi\u00e9n la dividi\u00f3, enfrentando a grupos de obreros unos contra otros.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tiene que ver pues la pol\u00edtica de la identidad con la izquierda? Perm\u00edtaseme afirmar con firmeza lo que no ser\u00eda necesario volver a afirmar. El proyecto pol\u00edtico de la izquierda es universalista: es para todos los seres humanos. Interpretemos como sea las palabras, no es la libertad para los accionistas o los negros, sino para todos. No es la igualdad para todos los miembros del Garrick Club o los minusv\u00e1lidos, sino para todos. No es la fraternidad s\u00f3lo para los estudiantes de Eton o los gays, sino para todos. Y la pol\u00edtica de la identidad no es esencialmente para todos, sino para los miembros de s\u00f3lo un grupo espec\u00edfico. Esto es totalmente evidente en el caso de los movimientos \u00e9tnicos o nacionalistas. El nacionalismo jud\u00edo sionista, simpaticemos o no con \u00e9l, es exclusivamente de jud\u00edos y ahorca \u2014o m\u00e1s bien bombardea\u2014 al resto. Todos los nacionalismos lo hacen. Es falso el reclamo nacionalista de que est\u00e1n a favor del derecho de todos a la autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n la izquierda no puede basarse en la pol\u00edtica de la identidad. Tiene un programa m\u00e1s amplio. Para la izquierda, Irlanda era hist\u00f3ricamente uno, pero s\u00f3lo uno, de los m\u00faltiples conjuntos explotados, oprimidos y victimizados de seres humanos por los que luchaba. Para el tipo de nacionalismo del IRA, la izquierda fue, y es, s\u00f3lo un posible aliado en la lucha por sus objetivos en ciertas situaciones. En otras, estaba dispuesto a esforzarse por conseguir el apoyo de Hitler como algunos de sus dirigentes lo hicieron durante la Segunda Guerra mundial. Y esto es cierto de todo grupo que hace de la pol\u00edtica de la identidad su fundamento, \u00e9tnico o de otra clase.<\/p>\n<p>Ahora el programa m\u00e1s amplio de la izquierda significa, por supuesto, que apoya a muchos grupos de identidad, por lo menos parte del tiempo, y \u00e9stos, a su vez, acuden a la izquierda. En efecto, algunas de estas alianzas son tan antiguas y tan cercanas que la izquierda se sorprende cuando se acaban, como la gente se sorprende cuando los matrimonios se rompen despu\u00e9s de muchos a\u00f1os. En los Estados Unidos casi parece contra natura que los \u201c\u00e9tnicos\u201d \u2014es decir, los grupos de masas pobres de inmigrantes y sus descendientes\u2014 ya no voten casi autom\u00e1ticamente por el Partido Dem\u00f3crata. Parece casi incre\u00edble que un estadunidense negro pudiera siquiera considerar su postulaci\u00f3n a la presidencia de los Estados Unidos como republicano (pienso en Colin Powell). Y aun as\u00ed, el inter\u00e9s com\u00fan de irlandeses, italianos, jud\u00edos y estadunidenses negros por el Partido Dem\u00f3crata no derivaba de sus etnicidades particulares, aun cuando pol\u00edticos realistas les rindieran sus respetos a \u00e9stas. Lo que los un\u00eda era el hambre de igualdad y justicia social, y un programa que se consideraba capaz de promover ambas.<\/p>\n<h4><strong>El inter\u00e9s com\u00fan<\/strong><\/h4>\n<p>Pero esto es simplemente lo que tantos en la izquierda han olvidado cuando se tiran de cabeza a las aguas profundas de la pol\u00edtica de la identidad. Desde los a\u00f1os setenta ha habido una tendencia \u2014que va en aumento\u2014 a ver a la izquierda esencialmente como una coalici\u00f3n de grupos e intereses de minor\u00edas: de raza, g\u00e9nero, preferencias sexuales o culturales de otro tipo y estilos de vida, incluso de minor\u00edas econ\u00f3micas como la de ensuciarse las manos en que se ha convertido la clase obrera industrial. Esto es bastante comprensible, pero es peligroso, y no es la menor de las razones el que la conquista de las mayor\u00edas no sea lo mismo que sumar minor\u00edas.<\/p>\n<p>En primer lugar, perm\u00edtanme repetirlo: los grupos de identidad son sobre s\u00ed mismos, para s\u00ed mismos y para nadie m\u00e1s. Una coalici\u00f3n de esos grupos que no se mantenga unida por un \u00fanico conjunto com\u00fan de objetivos o valores posee s\u00f3lo una unidad ad hoc, que se parece bastante a la de Estados aliados temporalmente en guerra contra un enemigo com\u00fan. Esos grupos se desintegran cuando ya no se mantienen unidos de la misma manera. En cualquier caso, como grupos de identidad ya no est\u00e1n comprometidos con la izquierda como tal, sino s\u00f3lo para conseguir apoyo para sus objetivos dondequiera que puedan. Pensamos en la emancipaci\u00f3n de las mujeres como una causa estrechamente asociada con la izquierda, como lo ha estado sin duda desde los comienzos del socialismo, incluso antes de Marx y Engels. Y aun as\u00ed, hist\u00f3ricamente, el movimiento sufragista ingl\u00e9s antes de 1914 era un movimiento de los tres partidos y la primera mujer que fue miembro del parlamento, como sabemos, pertenec\u00eda en realidad al Partido Conservador.<sup><a href=\"#ftn7\" id=\"ftnref7\">7<\/a><\/sup><\/p>\n<p>En segundo lugar, sea cual sea su ret\u00f3rica, los movimientos y organizaciones reales de la pol\u00edtica de la identidad movilizan s\u00f3lo a minor\u00edas, en todo caso antes de adquirir el poder de coerci\u00f3n y legal. El sentimiento nacional tal vez sea universal, pero que yo sepa, ning\u00fan partido nacionalista secesionista en los Estados democr\u00e1ticos ha obtenido hasta ahora los votos de la mayor\u00eda de su base electoral (aunque el pasado oto\u00f1o los quebequenses se acercaron mucho a ello, pero sus nacionalistas tuvieron cuidado de no exigir en realidad la secesi\u00f3n total en tantas palabras). No digo que no pueda suceder o que no vaya a suceder, s\u00f3lo digo que la manera m\u00e1s segura de obtener la independencia nacional por secesi\u00f3n hasta ahora no ha sido pedir a las poblaciones que voten en favor de ella hasta que ya se tenga primero por otros medios.<\/p>\n<p>Esto, dicho sea de paso, da dos razones pragm\u00e1ticas para estar en contra de la pol\u00edtica de la identidad. Sin este tipo de compulsi\u00f3n o de presi\u00f3n externa, en circunstancias normales dif\u00edcilmente moviliza a m\u00e1s de una minor\u00eda, incluso del grupo que es el principal objetivo. Por ello, los intentos de formar partidos pol\u00edticos de mujeres aparte no han sido maneras muy eficaces de movilizar el voto de las mujeres. La otra raz\u00f3n es que obligar a la gente a asumir una, y s\u00f3lo una, identidad divide a unos de otros y, por lo tanto, a\u00edsla a esas minor\u00edas.<\/p>\n<p>Por consiguiente, comprometer a un movimiento general con las demandas espec\u00edficas de grupos de presi\u00f3n minoritarios, que no son necesariamente siquiera las de sus bases electorales, es buscarse l\u00edos. Esto es mucho m\u00e1s obvio en los Estados Unidos, donde la reacci\u00f3n violenta en contra de la discriminaci\u00f3n positiva en favor de minor\u00edas particulares, y los excesos del multiculturalismo, es hoy muy poderosa; pero el problema existe tambi\u00e9n en Inglaterra.<\/p>\n<p>Hoy tanto la derecha como la izquierda cargan con la pol\u00edtica de la identidad. Desafortunadamente, el peligro de desintegrarse en una pura alianza de minor\u00edas es extraordinariamente grande en la izquierda porque la decadencia de los grandes lemas universalistas de la Ilustraci\u00f3n, que eran esencialmente lemas de la izquierda, la deja sin ninguna manera obvia de formular un inter\u00e9s com\u00fan que atraviese las fronteras sectoriales. El \u00fanico de los nuevos \u201cmovimientos sociales\u201d que atraviesa todas esas fronteras es el de los ecologistas. Pero, ay, su atractivo pol\u00edtico es limitado y probablemente lo seguir\u00e1 siendo.<\/p>\n<p>No obstante, hay una forma de pol\u00edtica de la identidad que es en realidad comprehensiva, en la medida en que se basa en una instancia com\u00fan: el nacionalismo ciudadano. Visto en la perspectiva global puede que sea lo opuesto de una instancia universal, pero visto en la perspectiva del Estado nacional, que es donde vivimos a\u00fan la mayor\u00eda de nosotros y es probable que sigamos viviendo, proporciona una identidad com\u00fan, o en frase de Benedict Anderson, \u201cuna comunidad imaginada\u201d no menos real por ser imaginaria. La derecha, especialmente la que est\u00e1 en el gobierno, siempre ha pretendido monopolizar esto y habitualmente puede a\u00fan manipularlo. Hasta el thatcherismo, el enterrador del \u201cconservadurismo de una sola naci\u00f3n\u201d, lo hizo. Hasta su fantasmag\u00f3rico y agonizante sucesor, el gobierno de Major, tiene esperanzas de evitar la derrota electoral condenando a sus opositores por no patriotas.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 ha sido tan dif\u00edcil para la izquierda, sin duda para la izquierda en los pa\u00edses de habla inglesa, verse a s\u00ed misma como representante de toda la naci\u00f3n? (Estoy hablando, por supuesto, de la naci\u00f3n como la comunidad de toda la gente de un pa\u00eds, no como una entidad \u00e9tnica.) \u00bfPor qu\u00e9 le ha parecido tan dif\u00edcil siquiera intentarlo? A fin de cuentas, la izquierda europea empez\u00f3 cuando una clase, o una alianza de clase, el Tercer Estado en los Estados Generales franceses de 1789, decidi\u00f3 declararse \u201cla naci\u00f3n\u201d en contra de la minor\u00eda de la clase gobernante, creando as\u00ed el concepto mismo de la \u201cnaci\u00f3n\u201d pol\u00edtica. A fin de cuentas, hasta Marx vislumbr\u00f3 una transformaci\u00f3n de este tipo en <em>El manifiesto comunista<\/em>.<sup><a href=\"#ftn8\" id=\"ftnref8\">8<\/a><\/sup> En realidad se podr\u00eda ir m\u00e1s lejos. Todd Gitlin, uno de los mejores observadores de la izquierda estadunidense, lo ha expresado dram\u00e1ticamente en su \u00faltimo libro, <em>The Twilight of the Common Dreams<\/em>: \u201c\u00bfQu\u00e9 es una izquierda si no es, plausiblemente al menos, la voz de todo el pueblo?\u2026 Si no hay pueblo, sino s\u00f3lo pueblos, no hay izquierda\u201d.<sup><a href=\"#ftn9\" id=\"ftnref9\">9<\/a><\/sup><\/p>\n<p>Y ha habido veces en que la izquierda no s\u00f3lo ha querido ser la naci\u00f3n, sino que ha sido aceptada como la representaci\u00f3n del inter\u00e9s nacional, incluso por aquellos que no ten\u00edan especial simpat\u00eda por sus aspiraciones: en los Estados Unidos, cuando el Partido Dem\u00f3crata rooseveltiano era pol\u00edticamente hegem\u00f3nico, en Escandinavia desde principios de los a\u00f1os treinta. En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, al final de la Segunda Guerra mundial, la izquierda, casi por doquier en Europa, representaba a la naci\u00f3n en el sentido m\u00e1s literal porque representaba la resistencia a Hitler y sus aliados y la victoria sobre ellos. De ah\u00ed el notable matrimonio de patriotismo y transformaci\u00f3n social que domin\u00f3 la pol\u00edtica europea inmediatamente despu\u00e9s de 1945. No menos en Inglaterra, donde 1945 fue un plebiscito en favor del Partido Laborista como el que mejor representaba a la naci\u00f3n contra el conservadurismo de una sola naci\u00f3n dirigido por el m\u00e1s carism\u00e1tico y victorioso l\u00edder b\u00e9lico en el escenario. Esto marc\u00f3 la pauta de los treinta y cinco a\u00f1os siguientes de la historia del pa\u00eds. Hace mucho menos tiempo, Fran\u00e7ois Mitterrand, un pol\u00edtico sin un compromiso natural con la izquierda, escogi\u00f3 la dirigencia del Partido Socialista como la mejor plataforma para ejercer el liderazgo de todo el pueblo franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Uno hubiera pensado que hoy era otro momento en el que la izquierda inglesa pod\u00eda pretender hablar en favor de Inglaterra \u2014lo cual quiere decir todo el pueblo\u2014 frente a un r\u00e9gimen desacreditado, decr\u00e9pito y desmoralizado. Y aun as\u00ed, \u00a1qu\u00e9 pocas veces se escuchan las palabras \u201cel pa\u00eds\u201d, \u201cGran Breta\u00f1a\u201d, \u201cla naci\u00f3n\u201d, \u201cpatriotismo\u201d, y hasta \u201cel pueblo\u201d en la ret\u00f3rica preelectoral de los que esperan convertirse en el pr\u00f3ximo gobierno del Reino Unido!<\/p>\n<p>Se ha hecho la indicaci\u00f3n de que as\u00ed es porque, a diferencia de 1945 y de 1964, \u201cni el pol\u00edtico ni su p\u00fablico poseen m\u00e1s que una modesta creencia en la capacidad del gobierno para hacer algo\u201d.<sup><a href=\"#ftn10\" id=\"ftnref10\">10<\/a><\/sup> Si \u00e9sta es la raz\u00f3n de que el laborismo hable a y sobre la naci\u00f3n con una voz tan amortiguada, es triplemente absurdo. Primero, porque si los ciudadanos realmente piensan que el gobierno no puede hacer mucho, \u00bfpor qu\u00e9 tendr\u00edan que molestarse en votar por un bloque en vez del otro, o de todos modos por alguno? Segundo, porque el gobierno, es decir, la administraci\u00f3n del Estado en aras del inter\u00e9s p\u00fablico, es indispensable y lo seguir\u00e1 siendo. Hasta los ide\u00f3logos de la derecha loca, que sue\u00f1an con reemplazarlo por el mercado soberano universal, lo necesitan para establecer su utop\u00eda, o m\u00e1s bien distop\u00eda. Y en la medida en que lo logren, como en gran parte del mundo exsocialista, la reacci\u00f3n violenta contra el mercado hace que vuelvan a la pol\u00edtica aquellos que quieren que el Estado regrese a la responsabilidad social. En 1995, cinco a\u00f1os despu\u00e9s de abandonar su antiguo Estado con alegr\u00eda y entusiasmo, dos terceras partes de los alemanes del Este creen que la vida y las condiciones en la antigua RDA eran mejores que las \u201cdescripciones y los informes negativos\u201d en los medios de comunicaci\u00f3n alemanes de hoy, y 70% cree que \u201cla idea del socialismo era buena, pero tuvimos pol\u00edticos incompetentes\u201d. Y, m\u00e1s irrefutablemente, porque en los \u00faltimos diecisiete a\u00f1os hemos vivido bajo gobiernos que cre\u00edan que el gobierno tiene un poder enorme, que ha usado ese poder en realidad para cambiar nuestro pa\u00eds decididamente para empeorarlo, y que en sus d\u00edas de agon\u00eda siguen intentando hacerlo, y persuadirnos enga\u00f1osamente a que creamos que lo que un gobierno ha hecho es irreversible por otro. El Estado no pasar\u00e1. Es asunto del gobierno usarlo.<\/p>\n<p>Gobierno no quiere decir s\u00f3lo ser elegido y despu\u00e9s reelegido. Este es un proceso que en la pol\u00edtica democr\u00e1tica implica una enorme cantidad de mentiras en todas sus formas. Las elecciones se convierten en concursos de perjurio fiscal. Desafortunadamente, a los pol\u00edticos, que tienen un horizonte temporal tan breve como los periodistas, les resulta dif\u00edcil ver la pol\u00edtica como algo diferente a una temporada de campa\u00f1a permanente. Pero hay algo m\u00e1s all\u00e1. Est\u00e1 lo que el gobierno hace y debe hacer. Est\u00e1 el futuro del pa\u00eds. Est\u00e1n las esperanzas y los miedos del pueblo en su conjunto, no s\u00f3lo \u201cla comunidad\u201d, que es una rendici\u00f3n ideol\u00f3gica, o la suma total de los que ganan y los que gastan (los \u201ccontribuyentes\u201d de la jerga pol\u00edtica), sino el pueblo ingl\u00e9s, el tipo de colectivo que estar\u00eda dispuesto a aplaudir la victoria de cualquier equipo ingl\u00e9s en la Copa Mundial, si no hubiera perdido la esperanza de que a\u00fan podr\u00eda suceder tal cosa. Porque no es el s\u00edntoma menor de la decadencia de Inglaterra, con la decadencia de la ciencia, la decadencia de los equipos deportivos ingleses.<\/p>\n<p>La fuerza de la se\u00f1ora Thatcher fue que reconoci\u00f3 esta dimensi\u00f3n de la pol\u00edtica. Se vio a s\u00ed misma dirigiendo a un pueblo \u201cque pensaba que ya no pod\u00edamos hacer las grandes cosas que alguna vez hicimos\u201d \u2014cito sus palabras\u2014, \u201cque cre\u00eda que nuestra decadencia era irreversible, que no podr\u00edamos nunca de nuevo ser lo que fuimos\u201d.<sup><a href=\"#ftn11\" id=\"ftnref11\">11<\/a><\/sup> M. Thatcher no fue como otros pol\u00edticos en la medida en que reconoci\u00f3 la necesidad de ofrecer esperanza y acci\u00f3n a un pueblo confundido y desmoralizado. Una falsa esperanza, tal vez, y sin duda el tipo err\u00f3neo de acci\u00f3n, pero suficiente para permitirle barrer a la oposici\u00f3n dentro de su partido as\u00ed como afuera, y cambiar el pa\u00eds y destruir tanto de \u00e9l. El fracaso de su proyecto hoy es manifiesto. A nuestra decadencia como naci\u00f3n no se le ha puesto freno. Como pueblo, estamos m\u00e1s preocupados, m\u00e1s desmoralizados que en 1979, y lo sabemos. S\u00f3lo aquellos que por s\u00ed solos pueden formar el gobierno postconservador est\u00e1n demasiado desmoralizados y asustados por el fracaso y la derrota como para ofrecer algo excepto la promesa de no elevar los impuestos. Tal vez de este modo ganemos las pr\u00f3ximas elecciones generales y espero que as\u00ed sea, aunque los conservadores no lidiar\u00e1n la campa\u00f1a electoral bas\u00e1ndose primordialmente en los impuestos, sino en el unionismo brit\u00e1nico, en el nacionalismo ingl\u00e9s, en la xenofobia y en la bandera de la Uni\u00f3n, y al as\u00ed hacerlo nos agarrar\u00e1n con la guardia baja. \u00bfCreer\u00e1n en realidad los que nos han elegido que ser\u00eda muy diferente con nosotros? \u00bfY qu\u00e9 haremos si simplemente nos eligen, encogi\u00e9ndose de hombros al hacerlo? Habremos creado el Nuevo Partido Laborista. \u00bfHaremos el mismo esfuerzo para restaurar y transformar Inglaterra? A\u00fan hay tiempo para contestar estas preguntas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Eric Hobsbawm<\/strong><br \/>\n  Historiador. Acaba de aparecer en espa\u00f1ol su m\u00e1s reciente libro <em>Historia del siglo XX<\/em>.<\/p>\n<hr>\n<p><sup><a href=\"#ftnref1\" id=\"ftn1\">1<\/a><\/sup> M.L. Pradelles de Latou, \u201cIdentity as a Complex Network\u201d, en C. Fried, ed., <em>Minorities, Community and Identity<\/em>, Berl\u00edn, 1983, p. 79.<\/p>\n<p><sup><a href=\"#ftnref2\" id=\"ftn2\">2<\/a><\/sup> <em>Ibid<\/em>., p. 91.<\/p>\n<p><sup><a href=\"#ftnref3\" id=\"ftn3\">3<\/a><\/sup> Daniel Bell, \u201cEthnicity and Social Change\u201d, en Nathan Glazer y Daniel P. Moynihan, eds.,<em> Ethnicity: Theory and Experience<\/em>, Cambridge, Mass., 1975, p. 171.<\/p>\n<p><sup><a href=\"#ftnref4\" id=\"ftn4\">4<\/a><\/sup> E. J. Hobsbawm, <em>The Age of Extremes. The Short Twentieth Century, 1914-1991<\/em>, Londres, 1994, p. 428.<\/p>\n<p><sup><a href=\"#ftnref5\" id=\"ftn5\">5<\/a><\/sup> O. Patterson, \u201cImplications of Ethnic Identification\u201d, en Fried, ed., <em>Minorities: Community and Identity,<\/em> pp. 28-29.<\/p>\n<p><sup><a href=\"#ftnref6\" id=\"ftn6\">6<\/a><\/sup> Todd Gitlin, <em>The Twilight of Common Dreams<\/em>, Nueva York, 1995, pp. 162, 109.<\/p>\n<p><sup><a href=\"#ftnref7\" id=\"ftn7\">7<\/a><\/sup> Jihang Park, \u201cThe British Suffrage Activists of 1913\u2033<em>, Past &amp; Present<\/em>, no. 120, agosto de 1988, pp. 156-157.<\/p>\n<p><sup><a href=\"#ftnref8\" id=\"ftn8\">8<\/a><\/sup> \u201cComo el proletariado tiene antes que todo adquirir supremac\u00eda pol\u00edtica, se tiene que elevar a ser la clase nacional, debe constituir la naci\u00f3n, es en s\u00ed a\u00fan nacional, aunque no en el sentido burgu\u00e9s\u201d. Karl Marx y Friederich Engels, <em>El manifiesto comunista<\/em>, 1848, parte II. La edici\u00f3n original (alemana) dice \u201cla clase nacional\u201d; la traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de 1888 dice \u201cla clase dirigente de la naci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><sup><a href=\"#ftnref9\" id=\"ftn9\">9<\/a><\/sup> Gitlin, <em>The Twilight of Common Dreams<\/em>, Nueva York, 1995, p. 165.<\/p>\n<p><sup><a href=\"#ftnref10\" id=\"ftn10\">10<\/a><\/sup> Hugo Young, \u201cNo Waves in the Clear Blue Water\u201d, <em>The Guardian<\/em>, 23 de abril de 1996, p. 13.<\/p>\n<p><sup><a href=\"#ftnref11\" id=\"ftn11\">11<\/a><\/sup> Citado en Eric Hobsbawm, <em>Politics of Rational Left<\/em>, Verso, Londres 1989, p. 54.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 tiene qu\u00e9 ver la izquierda contempor\u00e1nea con la pol\u00edtica de la identidad?, se pregunta Eric Hobsbawn en este texto que fue la conferencia le\u00edda en el Instituto de Educaci\u00f3n, en Londres, el 2 de mayo de 1996. 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