Héctor Aguilar Camín. Escritor. Una reedición de La frontera nómada, que cumple 20 años, acaba de aparecer en Cal y arena.

Aforismos y circunloquios

I. De igualdad y libertad

§ La más grande petición de principio de todos los tiempos es probablemente de Rousseau:

El hombre ha nacido libre y en todas partes vive encadenado.

Como si se dijera:

Las ovejas han nacido carnívoras y comen hierbas en todas partes (Joseph de Maistre).

§ El hombre no nace libre sino inerme.

§ El hombre inventa su libertad y queda luego obligado por ella.

§ La libertad se conquista aceptando sus esclavitudes. Sólo es real cuando incluye sus límites.

§ La segunda petición de principio mayor de la historia es probablemente de la Constitución americana:

Los hombres han sido creados iguales.

Contestación, de George Orwell:

Todos los animales son iguales pero unos son más iguales que otros.

§ Los hombres no han sido creados iguales, sino desiguales. Se igualan sólo ante sus propios inventos, como la religión y la ley, que igualan por principio a los desiguales. 

§ La igualdad quiere comulgar, quiere fundirse en un solo abrazo panteísta. La libertad quiere separarse, quiere realizarse en un soliloquio escéptico, sin Dios ni fronteras. 

§ La igualdad quiere religión, así sea sustituta en el Estado o en la mística de la colectividad. La libertad quiere relatividad, así sea en el vacío agnóstico o la indiferente tolerancia laica. 

§ La igualdad es compasiva, filantrópica, gregaria, estatista. La libertad es egoísta, utilitaria, individualista, anárquica. 

§ La enfermedad de la libertad es la anarquía. La enfermedad de la igualdad es la dictadura. 

II. De la política

§ Dice Rousseau en sus Confesiones: 

Había visto que todo tendía radicalmente a la política, y que, sea la que fuera la forma de considerarlo, ningún pueblo sería nunca otra cosa que lo que le hiciera ser la naturaleza de su gobierno. 

Dice E.M. Cioran:

La política da únicamente vueltas alrededor del hombre. 

¿Quién miente? ¿La política es esa cosa fundadora o esa cosa exterior? ¿Es el corazón explicativo de los pueblos o es la exterioridad trivial del hombre? ¿Las dos cosas quizá? ¿El molde exterior es la única dimensión constatable del hombre? 

§ Si la política es lo que da vueltas alrededor del hombre y es al mismo tiempo lo definitorio de la naturaleza de los pueblos, acaso el hombre es sólo un vacío que alcanza forma y rigor -contenido y humanidad- por la exterioridad que lo acota y lo define. Esa exterioridad le da forma, la forma que le permite vivir con otro, sin confundirse con él o atropellarlo. Así sea a la manera de los puercoespines que describió Schopenhauer: 

Una manada de puercoespines, en un frío día de invierno, se apretujaron juntos, para protegerse, con el calor recíproco, de quedar entumecidos. Sin embargo, muy pronto sintieron las espinas de cada uno: el dolor los obligó a alejarse de nuevo el uno del otro. Luego, cuando la necesidad de calentarse los llevó de nuevo a estar juntos, se repitió aquella desdicha; de modo que se movían inquietos de allá para acá entre dos males, hasta que encontraron una moderada distancia recíproca, que representaba para ellos la mejor posición. (Arthur Schopenhauer: Parerga und Paralipomena, ii, cap. 30. Citado en Remo Bodei: Geometría de las pasiones, fce, 1995, p. 12.) 

§ Fuera de ese ser bárbaro que la política ordena en su exterioridad, no hay un ser bueno de origen, corrompido por la sociedad, como quería Rousseau, sino un ser impulsivo y ciego, oscuro como el corazón de Edipo, que lleva en su sangre la memoria incontenida y asaltante de la horda. Sin la exterioridad que lo acota, ese “monstruo adormecido” (Cioran), ese salvaje domesticado, no sería sino la proliferación informe de sus pasiones y sus humores. 

§ Pero si la política da sólo vueltas alrededor del hombre, ¿por qué extrae de él las pasiones fundamentales? La amistad y la enemistad, recuerda Cicerón, se hacen al final con la política. La política hace y deshace amigos, hace y deshace enemigos como ninguna otra actividad humana. La política lleva a los hombres a la más cruda expresión de sus radicalidades primitivas: la guerra. No hace falta revisar el siglo para probar hasta qué punto la política está en la raíz de la furia tanática, el fanatismo nacional o religioso, la opresión ideológica, la voluntad de dominio y de exterminio. 

§ Doña Emma en su sobremesa: “La política es eso que los hombres han inventado para dar rienda suelta a sus más bajas pasiones”. 

§ La sociedad, dice Cioran, es una “suma de monstruos adormecidos”. La política es el somnífero de esos monstruos. Pero nada puede despertar tanto la monstruosidad latente del monstruo adormecido como la pasión política. 

§ La política es el arte de ordenar las pasiones colectivas y es a la vez el mayor obstáculo para la racionalidad de la vida pública. La política es a la racionalidad de la vida pública lo que las pasiones a la sabiduría y a la vida armónica: su obstáculo y su esencia. 

§ Un político mexicano: “En política, el que la hace la paga. Y el que no, también”.

§ Era un político idéntico a la lisonja e igual a la envidia. 

§ El síntoma de decadencia de una clase política es que se impongan en la discusión pública los temas de la corrupción y la inmoralidad de los políticos. Cuando la corrupción y la inmoralidad explican todos los males públicos, la ciudad está a punto de echarse en brazos de un dictador o un demagogo. 

§ Sólo hay algo peor que los políticos profesionales: la falta de políticos profesionales.