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Hermann Bellinghausen

La Tierra se ha vuelto cielo que amanece

El sueño pudo ser terrible, pero el despertar sube dulce y quieto.

Algo en toda esa bruma gris azul, apenas rojiza, ignora cuánto enseña y duele un amor sin esperanza

La carretilla de la obra donde van los restos

(huesos, prendas, llaves, una hebilla)

teje en la pendiente una aceleración uniforme

hasta estrellarse al fondo y saltar fragmentados los fragmentos

A esta hora pasean desnudos los ángeles de la lluvia,

hubiera dicho Alberti,

pero a esta hora nadie abre los ojos ni toca con su piel

la carne ardiente que la acompaña y asedia

En un acuario, o una foto, un hipocampo vivo menea la

cola y dirige su ojo estúpido

hacia una luz

que arranca su costra a la noche

y sangra

Nadie mira

La consumación de la hora ocurre sin testigos

-a no ser los nervios de los precordados

que ni se fijan

o que las plantas comprendan cualquier cosa

Sí claro los pájaros-

a los pocos minutos, puntuales, checan tarjeta y gorgean

su rutina cronóspita

en fa sostenido

un rato

La humedad blanca y negra adopta un sucio cobalto

que evoca la tez de un ajusticiado en la silla eléctrica según tengo entendido

Los muros aclaran y algunas ventanas arrojan guiños

de las primeras lámparas

y el agua puesta a hervir por algún motivo

Abrazadas a las cortinas, soñolientas,

las criaturas del alba se entretientan

ballet a fuerza de tanta pierna en pena

Se apetece un té

para quemar los rescoldos del sueño hasta arrasarlos

hoy que el mundo de los sueños se iguala a los seres

diurnos

pegados a las cosas

por los pies, los genitales y las manos

Qué largo ha sido el tiempo

casi siempre

Cuesta trabajo reconocer la cama, la casa,

un cuerpo donde amanecer

(será abrir el pecho como un par de alas

y dejarlo allí

en su angelical flacura señal de paso de un día más

en el despeñadero interminable de un universo

que ni se entera

ni le interesa)

Entonces inician su labor el orfebre y el ebanista

Lo demás es fantasía

El Filtro Sintax

Luis Miguel Aguilar

Amigo articulista, reseñista, líder de opinión: ¿lo persiguen los clichés? ¿No encuentra otro modo de decir las cosas que recurriendo a la frase gastada y a sabiendas de que algo está sonando mal y manido? Si quiere usted hablar de un problema complejo, ¿acaba diciendo siempre: …y eso es sólo la punta del iceberg? No se preocupe más. Simón, El Estilista del Crucero, tiene para usted la salida: un tratamiento residual de clichés, un modo de reciclar los desechos prosísticos.

A continuación le ofrecemos algunos ejemplos de lo que nuestro Filtro Sintax, ideado especialmente por Simón, El Estilista del Crucero, puede hacer con esos pequeños lugarejos que son en su texto como el lunar en la frente o, ya pasado este cliché por el filtro, como un lunar en la leche o como una mosca en la frente Mándenos usted cualquier cliché o frase de cajón de los que no pueda zafarse y se lo devolveremos como recién nacido, con la frescura de un niño que tiene diez siglos de edad. Vea usted algunos de los casos perdidos que ha logrado recuperar el Filtro Sintax.

*

Dejémonos ya de esos bizantinismos, de estar viendo cuántas puntas de alfiler caben en un iceberg.

*

Es la espada de Procusto que pende, fatalmente, sobre el lecho de Damócles.

*

…y, last but not Liszt, …

*

Es como tratar de encontrar una aguja en el pajar del ojo ajeno, que me es humano.

*

Porque el árbol caído, la leña que todos hacen del, no deja ver el bosque.

*

Se trata de un verdadero nudo gordiano como en una cinta de VideoMoebius.

*

…una gran cantidad de confusiones sumidas en el mar.

*

Pero aquí sólo estamos viendo la punta del ángel.

*

Como quien descubre el hilo negro de Ariadna.

*

No es lo mismo los tres mosqueteros que veinte años no es nada.

*

Para usar una verdad de Perogrullo, la verdad de Perogrullo es la verdad de Perogrullo, dígalo, para usar un Agalimatías, Agalimatías o su porquero.

*

… y, como dijo López Velarde, más sabe por viejo, que por los veneros de petróleo, el diablo.

*

Esta es la otra cara de la moneda de Jano.

*

Aquí está el quid, el id, el ídem y el por ello del asunto.

*

Es como buscar un camello por el ojo de una aguja en el pajar.

*

El señor Tal quiere tirar al borracho, que como los niños siempre dice la verdad, con todo y bañera.

*

Están viendo la tempestad y quiero hacer hincapié en que no se hincan.

*

…y, como dicen los franceses, cherchez la fama y échate a dormir.

*

Los parteaguas que nos llegan ya a la Ley de los Taliones.

*

A diferencia de lo que dijo Heráclito, estas personas se bañan dos veces en las aguas frías del cálculo aproximado de las cifras recientes egoístas.

Y ya se sabe que, ahí donde hay un vacío de poder, es querer. 

*

Nadie tendrá Estado de Derecho a lo superfluo, mientras alguien carezca de en estricto apego a la Ley.

*

…y, valga el cuerno de la redundancia,…

*

Y nos vuelve a llover sobre espaldas mojadas.

*

Y todavía no hay quien pueda ponerle el nido de víboras de cascabel al gato.

*

Y cuando despertó en el lecho de Procusto, el dinosaurio político seguía ahí. Menos mal que la espada de Damócles ya pendía, fatalmente, sobre él.

*

Y ya sabemos que, a pescadores revueltos, ganancia de río que agua lleva cuando la bendicen.

*

Claro: ahogado el niño que, dígalo Agalimatías o su porquero, siempre dice la verdad de Perogrullo con todo y bañera, se intenta tapar el pozo con un dedo de sol.

*

Es como dejar con la Iglesia hemos topado en manos de Lutero. Señal de que avanzamos.

*

Iba como en caballo de la inflación galopante de hacienda.

*

Hay que subrayar el lecho de Procusto.

*

A ver quién saca al buey de la coyunda que lame la barranca.

*

Se quieren poner con Sansón a las patadas de ahogado el niño que, muerto el perro, se acabó la rabia del pozo.

*

Este monstruo tiene varias cabezas que piensan más que una.

*

Es como para mandarlo al diván del Sigmund Fraude generalizado.

*

machetazo a caballo de espadas de Damócles, que penden como.

*

Tiene a la sarta de improperios por el mango.

En la noche, todos los gatopardos cambian sólo para que las cosas sigan igual.

El natural

Rafael Pérez Gay

La pregunta es ésta: ¿por qué a los pitchers zurdos de las Grandes Ligas se les llama «naturales», mientras que en México son simplemente zurdos en la loma de las responsabilidades? Después de años de cavilaciones aventuro una respuesta: se les llama así por las mismas razones por las que mi maestra Eustolia me dio un sopapo en la nuca la desafortunada mañana en que hice bolas y palitos con la mano izquierda en un cuaderno de doble raya.

Así frustró la educación pública a un gran pitcher naturales a un zurdo sin culpas y a un hombre de caligrafía impecable lo cual no es poco decir en tiempos de escasez de atributos simples y grandes pitchers mexicanos. Por fortuna, mi madre me recogió del pozo traumático en que me había tirado mi maestra Eustolia -no sin intensos debates educativos- y me devolvió a la zurdería, pero entonces ya nada fue igual. Hasta la fecha, cuando me toca dar instrucciones a un taxista, le digo:

– En la esquina, a la derecha. Perdón, a la izquierda. No, a la derecha.

Y el taxista me mira con cara de «cómo dejan salir a la calle a este sujeto». Así gané la desorientación eterna por culpa del beisbol mexicano y la educación pública.

No es fácil encontrar un ensayo documentado sobre la vida del zurdo. Se encuentra uno de todo en los periódicos, hasta artículos de Sergio González Rodríguez sobre «Libertades Públicas y Derechos Privados» y ni una sola linea, ni un artículo, ni una encuesta sobre los zurdos. Esta actitud sospechosa de los medios informativos, me llevó a tirarle encima a un amigo, el peso de esta verdad:

– ¿Te has fijado que nadie escribe de la «vía zurda», ni un editorial, ni un reportaje, nada de nada? ¿No te parece extraño? Algo pasa.

Este amigo no me respondió, pero no es la primera vez que alguien no responde a una pregunta incómoda de política. Y como pasa en la vida, la respuesta llegó por otros medios y otras formas, ambas inesperadas.

La respuesta estaba impresa en una publicación especializada. Leí que el 10% de la población es zurda, que van a la izquierda cuando quieren ir a la derecha -y al revés-, que tienen problemas con la lectura y que no manejan las tijeras. «Esto implican, pensé, «que soy parte de una minoría, que siempre llegaré a lugares a los que nunca pensé llegar, que leeré cosas que nadie escribió y que, por si fuera poco, nunca podré ser sastre».

Nadie conoce los límites, ni las revistas especializadas; me convencí de esto cuando leí, con alarma y tristeza que «Dos doctores de las universidades de Columbia y de California, respectivamente, han llegado a la conclusión de que los zurdos viven menos que los derechos. Al investigar los certificados de defunción de 987 mujeres y hombres, averiguaron que el promedio de muerte para las personas derechas fue de 75 años; en cambio, el de los zurdos fue de 66 años. Además los zurdos son más susceptibles de tener accidentes fatales (7.9 contra 1.5)».

-Esto es demasiado- le dije a Evelia mientras tiré el agua de limón con el codo derecho. Puse mi mano en el charco ácido y le dije:

– ¿Por qué tenemos que morir tan jóvenes?

– ¿Te parece que un hombre de 66 años es joven?

Se trataba de una vieja polémica que ella y yo teníamos sobre juventud, madurez y vejez, no una respuesta al problema de «la vía zurda», así que insistí en lo esencial:

– Mira esta lista de zurdos famosos -le leí:- Billy The Kid, Paul Klee, Miguel Angel, Charles Chaplín, Albert Einstein, Jack El Destripador, Marilyn Monroe, Nelson Rockefeller, Robert Redford y Napoleón.

La miré con un aire de superioridad que yo mismo me desconocía, pero le dije la verdad, primero porque soy zurdo y después porque la quería:

– Esto que parece una buena noticia, no lo es; al contrario, se trata de una asimetría o, por llamarlo con un tecnicismo, se trata de un puchero mal hecho. Esta constelación sugiere que todos fueron excepciones y que ya no habrá más. Por otro lado, estoy convencido de que Dios es Zurdo. Ahora, si Dios es zurdo, ¿por qué no nos ayuda a no tirar los vasos con los codos, a saber con exactitud a dónde ir, si a la derecha o la izquierda, a usar las tijeras con habilidad? ¿Por qué no nos ayuda El, que es un Zurdo Eterno?

– Te lo diré -me dijo Evelia mientras limpiaba con un trapo el agua de limón que hacía una cascada rumbo a la alfombra-. Dios no puede pensar en cada caso concreto, lo suyo es establecer principios generales.

– Es cierto -le contesté convencido de que me había dicho una gran verdad filosófica-. Tengo esperanza -le dije-, no una esperanza ilimitada, sólo un poco de esperanza, de que en el futuro los zurdos seremos tratados no como una minoría torpe, pasto de burlas y críticas. A pesar de todo somos el 10% de la población, los zurdos también votamos, somos políticamente importantes.

Evelia me interrumpió de golpe, vi sus ojos arrasados por las lágrimas, me dijo:

– Por favor: no vayas a darme los resultados de las últimas cuatro encuestas sobre elecciones. Por lo que más quieras, no vayas a explicarme el «fraude generalizado» ni, te lo ruego, los misterios del «carro completo». Estoy de acuerdo contigo, pero piensa que la capacidad humana de comprensión es imperfecta.

Le concedí aquel deseo en la penumbra del atardecer, a la hora exacta en que hay que encender las luces y yo tiré la lámpara del buró y provoqué un gran corto circuito.

Después de que cambiamos los fusibles le dije:

– No voy a importunarte, pero te quiero decir que todo esto tiene que ver con lo que Habermas llamó «La Teoría Minoritaria de la Opinión Pública» y con el aforismo del escritor francés Jean Paul Toulet.

– los zurdos nunca mienten.

LA CURVA DE OCTUBRE

«La curva del mes» es una especie de candelero que consigna en una línea las modas, los eventos, los personajes, de distintas zonas de la vida cotidiana en México según calculamos que se irán moviendo en el mes. La curva trata de conjugar la información y la intuición para elegir cada uno de los asuntos. No es una cartelera sino un barómetro de la vida diaria.

Texto: L.M.A / R.P.G.

Ilustración: José Hernández

Adaptado de un modelo de la revista Esquire