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GORBACHOV Y BALZAC

La ida y el regreso de Mijail Gorbachov hicieron de cada revista europea un best seller agotado, difícilmente encontrable. Los títulos más o menos repiten los paradigmáticos de Le Point y Le Nouvel Observateur, respectivamente: «Después del fracaso del golpe, una nueva Rusia» y «Un mundo sin comunismo». En Le Point, Claude Imbert se refiere a los hechos que comenzaron el 18 de agosto con una cita de Balzac: «La libertad nueva engendra la anarquía; la anarquía conduce al despotismo y, finalmente, el despotismo a la libertad». El editorialista aprovecha la ocasión para hacer un reproche al gobierno de François Mitterrand: haber perdido el tranvía del pueblo y la libertad rusas, «creer sólo en lo que existe y desconfiar de lo que viene… (porque) el poder ya sólo ama las revoluciones en el celofán de Goude, en los museos de Lang y en la homilía de los Nobel».

En treinta páginas Le Point cubre con detalle los sucesos de la URSS. Su corresponsal en Alemania concluye que los teutones, «gorbimaniacos sinceros, tienen un segundo héroe: Yeltsin» y, desde Polonia, su enviado comenta que para los compatriotas de Walesa las cosas no son tan obvias porque el nuevo héroe es al mismo tiempo «la democracia y el nacionalismo ruso». Por su parte, el siempre perspicaz Jean-François Revel acota que el golpe y su naufragio, así como las virulentas reacciones populares frente al putsch revelaron que «la impopularidad de Gorbachov provenía no de un rechazo, sino de un deseo de democracia y de reformas más amplias que las realizadas durante la era de la perestroika». Por eso, concluye, «el retorno a la vía democrática no puede ser el regreso puro y simple de Gorbachov al poder».

LEGALIDAD Y DEMOCRACIA

Desde otra perspectiva, Jean Daniel analiza los mismos acontecimientos en Le Nouvel Observateur. No omite, como sus colegas y competidores, la crítica a la diplomacia francesa y al propio François Mitterrand. Su juicio es duro y lo extiende a los gobiernos inglés y alemán: su tibieza inicial sería atribuible al deseo no explicitado de que la URSS contara con una autoridad fuerte capaz de conducir los cambios en orden. Preocuparse demasiado por el porvenir – señala- lleva a enfadosos errores sobre el presente. En todos los casos, los gobiernos occidentales a los que se refiere Daniel habrían menospreciado un par de adquisiciones definitivas, históricas del pueblo soviético: la voluntad de legalidad y la convicción democrática.

El escritor va más alla. Señala los peligros de la existencia sin contrapesos de una sola superpotencia: los Estados Unidos. Propone inmediatamente una solución europea la moralización del capitalismo en el Viejo Continente y la elaboración de un sistema particular de desarrollo para un mundo llamado tercero y «que nos rodea», porque «un mundo sin comunismo es un mundo liberado del mal, pero es asimismo un mundo sin mala conciencia… un mundo sin equilibrio». Se requiere de un «polo de poder y de ejemplaridad diferente al norteamericano… Nunca Europa fue tan indispensable al planeta»; esto, concluye Jean Daniel, no sería más que «un piadoso deseo si las dificultades no nos estuvieran demostrando su necesidad».

SOS LENIN

Entre tanto, el desasosiego de los comunistas extra muros parece no tener límite. Cada uno de ellos podría decir lo que escribió en su testamento, antes de suicidarse, el mariscal golpista Akromeyev: Todo lo que siempre creí, todo por lo que luché ha desaparecido. Las estatuas y los retratos de Lenin caen plaza tras plaza. Como lo muestran las fotografías, en el mismísimo recinto del Congreso de la URSS la efigie ultraconocida no ocupa ya el sitio central.

Las reacciones comienzan. Epoca, semanario italiano, consigna la primera: el editor comunista Roberto Napoleone, enterado de que el bronce de diez metros de alto que presidía el parque central de Nowa Hutta, Polonia, no sólo había sido derribado sino que yacía en un campo de la periferia urbana, ha escrito ya dos cartas al presidente polaco en las que se autopropone comprador de la efigie del conductor de la revolución de octubre. «Naturalmente -indica la misiva- la pagaría en divisas fuertes».

Napoleone ha multiplicado sus esfuerzos. Se dirigió ya a la Sección Cultural de la UNESCO y a la Comisión Internacional de Derechos de Autor en Ginebra, e incluso ha fundado el Comité Internacional para la Salvaguardia de los monumentos a Lenin. Además, consciente de los costos, lanzó una suscripción pública a la que ya se adhirieron el historiador del arte Giulio Carlo Argan, el economista Augusto Graziani y otras personalidades entre las que vale la pena mencionar al escritor soviético Evgheni Maximov.

«Si nos venden la estatua -asegura Napoleone- lanzaremos un concurso entre los municipios italianos y el que ofrezca para aquella el parque más bello, tendrá gratis el monumento». Habrá qué ver si Napoleón puede (y debe) salvar a Lenin.

En tanto, redactado en cirílico, Miki-Maus aparece en la Unión Soviética. La Plaza Roja recibe un gigantesco globo cautivo con la efigie del ratón más gringo de la historia, parte del set disneyniano para filmar una cinta de título más que significativo: From time to time. Epoca lo informa con inequívocas y bellas fotografías.

EN BUSCA DEL ÉXTASIS

Tanto Le Nouvel Observateur como Panorama se ocupan del conjunto de productos que médicos, laboratorios, charlatanes y yerberos ofrecen para mejorar el rendimiento amatorio de exangües clientes. Los filtros de amor de la literatura que se creía preterida tomaron las portadas de ambas revistas y un buen porcentaje de sus páginas. Le Point, por su parte, aborda un tema tangencial: el de la cirugía estética. Epoca no se queda atrás y ofrece un reportaje sobre «biorritmos» que incluye las sugerencias de las mejores horas para la creatividad, las labores manuales, la pereza, el amor, la digestión, la gimnasia, las reuniones e incluso los errores. Un biólogo, profesor de neurofisiología de la Universidad de Burdeos, emerge entre tanta información destinada a vacacionistas veraniegos y ricos, con una conclusión: «los mejores afrodisiacos son naturales: vista, oído y tacto».

BODY STORY

Sin embargo, si usted quiere saber algo más al respecto, Le Point brinda -citando a Paris-Match- la historia corporal de 41 años de la actriz Cher. Entre 1969 y 1988, la diva consagrada recientemente por Hollywood como la mejor actriz del año, ha recibido los «retoques» siguientes: una operación para desaparecer el acné del rostro y otra para mejorarle la nariz; tres «correcciones» de pecho; una intervención en el mentón, otra en los pómulos y una más de la dentadura; otra para retirarle las costillas flotantes y adelgazarle la silueta; dos restiradas» abdominales; una «rectificación» glútea y otra de cadera. Contad si son: catorce y está hecha, que diría Lope de Vega.

POLVOS DE AQUELLOS JUEGOS

Los Panamericanos de La Habana y la Cumbre de Guadalajara pusieron en el candelero europeo a Fidel Castro. Le Point y Panorama le dedican sendos reportajes. El semanario italiano especula sobre la suerte de Cuba después de la cumbre soviético-norteamericana. El texto es de Pino Buongiorno. Informa que Cuba está importando bicicletas de China, dada la escasez de petroderivados y que incluso el tiraje de Granma ha bajado de 720 mil a 400 mil ejemplares por falta de papel. El último vinculo con Moscú -afirma Buongiorno- es el complejo de espionaje electrónico de Lourdes, a 150 kilómetros de Florida y cercano de la capital isleña. Ahí, 2,800 soldados rusos de primera linea custodian las instalaciones. «Resiste el daiquirí» -añade el periodista-, tanto en La Bodeguita de Hemingway como en Floridita, el añoso bar recientemente reabierto después de varios años de restauración. «La Iglesia Católica prepara una hipótesis de sucesión suave; contacta con gran sigilo a dirigentes del régimen y a jefes de la oposición… Gorbachov aprueba el método», asegura el periodista.

Le Point es más duro con Fidel. «La Habana vive sus juegos, pero no todos los juegos están permitidos -escribe Jean-François Fogel- y los cubanos hacen juegos de palabras en voz baja: «Panamericanos, no; panamericano, si». El reportero francés coincide con el italiano en que las grandes maniobras de fin de reino han comenzado, tanto en Madrid como en Miami. Encuentros oficiales y oficiosos se multiplican. Pero, debajo de toda esta espuma premonitoria, una realidad sólida se formaron «brigadas de respuesta rápida antes de los Juegos para impedir que, durante la fiesta deportiva, salieran a las calles algunas gentes a gritar slogans contra la revolución y el socialismo». La partida sigue.

LA GUERRA CONTRA EL SIDA

El Dr. Jonas Salk-creador de las vacunas contra la poliomielitis y la influenza ha anunciado que a fines de este año se inyectará una vacuna que podría ser el remedio definitivo contra el virus del SIDA. A sus 76 años, el investigador californiano despierta con su gesto -según Romano Giachetti, de Epoca- reacciones contradictorias. Por una parte, admiración; por otra, acusaciones de protagonismo. Junto con él correrán el riesgo de infección mortal una docena de voluntarios, casi todos religiosos, entre los cuales se encuentra el cardenal John O’Connor, arzobispo de Nueva York. La misma revista consigna que, durante una peregrinación al santuario mariano de Lourdes Francia, a donde fue encabezando a 1,500 seropositivos y 160 enfermos de Sida, el sacerdote italiano Pierino Gelmini confirmó que ya se había hecho inyectar una vacuna anti-Sida. El clérigo católico, de 70 años de edad, fundó y dirige las «Comunidades Encuentro»: 132 centros de apoyo y tratamiento para drogadictos y enfermos de la llamada «peste del siglo XX».