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Un ejemplo de memoria inestable lo da el anticuario Charles Greville, quien escribió en su diario el 6 de agosto de 1821: “Maldigo para siempre este día que ha sido para mí el más amargo de mi existencia. Los detalles permanecerán tan enraizados y en el fondo en mi memoria que no necesito escribirlos aquí”. En febrero de 1836 añadió: “Que me lleve el diablo si tengo una idea de a qué alude esto. No puedo ni adivinarlo”.

Fuente: TLS, septiembre 27, 2021.