Pensar lo posible es un ejercicio que tiene mucho que ver con la política. Como preámbulo y plataforma de esta, las elecciones son un acontecimiento oportuno para desarrollar y proyectar las jugadas que quizá ocurran en el tablero. Con un 18 de agosto ya muy cerca, ¿cuáles son las perspectivas de competitividad en las próximas elecciones? Los artículos que aquí presentamos, interrogan al pasado y al presente para imaginarse un futuro. No son predicciones, sino modelos de probabilidad, y en cuanto tales, son inmejorables lecturas de nuestra realidad política.

Agosto de 91: Los pronósticos y las urnas

· Leo Zuckermann Behar

Jorge Buendía Laredo es el licenciado en relaciones internacionales por El colegio de México y maestro en ciencia política por la London School of Economics and Politica Sciencie. Leo Zuckerman Behar es licenciado en administración pública por el Colegio de México y maestro en políticas gubernamentales por la Universidad de Oxford.

Para construir los escenarios electorales es necesario ubicar en su contexto a los próximos comicios. Es útil preguntarse sobre las diferencias y similitudes de las elecciones legislativas previas (1988) y las que se celebrarán este mes; 1991 es muy diferente a 1988 en varios aspectos.

1) La ausencia de elecciones presidenciales en 1991 muy posiblemente repercutirá en los niveles de participación electoral. Como puede apreciarse en el Cuadro 1, de 1976 a la fecha las elecciones federales subsecuentes a comicios presidenciales se caracterizan par una disminución sensible del caudal electoral. Si estas tendencias históricas se mantienen, es factible que la tasa de participación electoral para 1991 sea de alrededor del 40% a nivel nacional. No obstante, un factor que podría mitigar esta tendencia es la elaboración del Nuevo Padrón Electoral que, con toda la publicidad que implicó, podría elevar la participación de los electores.(1)

Probablemente la consecuencia más importante de una elección legislativa intermedia sea la ausencia de figuras nacionales identificadas con algún partido. De hecho, a diferencia de una elección de Presidente de la República, estaremos ante la celebración de 300 elecciones distritales. La excepción podría ser el PRI que, como partido en el gobierno, esta visiblemente ligado a la figura presidencial. En el caso de los partidos de oposición, los próximos comicios pondrán a prueba su organización partidista y su penetración electoral en cuanto a partidos políticos.

2) La aplicación de una nueva legislación electoral influirá en los resultados finales de la competencia partidista. Hemos realizado un ejercicio hipotético para tratar de determinar la votación que habría recibido el PRD en 1988 y observar las modificaciones en la reparación de curules derivadas de la aplicación de la nueva legislación electoral.(2) Como se observa en el Cuadro 2, con la ley vigente el PRI recibiría 283 curules, 28 más de las que hubiera obtenido en 1988.

A diferencia de 1988 (Cuadros 2B y 2C), en nuestro ejercicio existe un partido político -el PRD- que canaliza en la elección legislativa los votos obtenidos gracias a la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas a la Presidencia de la República. Esto implica que, en numerosos distritos, el PRD se convierta en la primera fuerza electoral en detrimento del PRI y del PAN. Sin embargo, en el Cuadro 2B se aprecia que con la aplicación de la antigua ley electoral, el PRI obtiene las curules plurinominales suficientes para llegar al porcentaje equivalente al de su votación nacional (51%). Con la nueva legislación vigente el PRI obtiene todavía más curules de representación proporcional debido a la aplicación del artículo 13, fracción “b” del COFIPE (Cuadro 2C).3

Otro cambio fundamental en el entorno institucional es la creación de un nuevo padrón que, sin duda, influirá en la realización y control de los comicios.(4) Además, no debe olvidarse que la nueva legislación dificulta las alianzas partidistas y, a diferencia de 1988, estas serán ahora prácticamente inexistentes, con la excepción de la alianza PRD-PPS en siete estados. La consecuencia de lo anterior podría ser la fragmentación del voto opositor de izquierda.

CUADRO 2

A

INTEGRACION DE LA CAMARA DE DIPUTADOS CON RESULTADOS DE 1988

DE ACUERDO AL CODIGO FEDERAL ELECTORAL

NUMERO

NUMERO

%

CURULES

CURULES

NUMERO

VOTACION

MAYORIA

REP. PRO-

TOTAL

%

PARTIDO

EFECTIVA

RELATIVA

PORCIONAL

CURULES

CAMARA

PAN

18.3

31

68

99

19.8

PRI

51.9

249

11

260

52.0

PPS

9.4

0

36

36

7.2

PMS

4.5

0

20

20

4.0

PFCRN

9.5

0

37

37

7.4

PARM

6.3

4

28

32

6.4

COALICIONES

16

0

16

3.2

B

INTEGRACION DE LA CAMARA DE DIPUTADOS CON RESULTADOS DE 1988 DE

ACUERDO AL CODIGO FEDERAL ELECTORAL ENTONCES VIGENTE Y

CON PRD ESTIMADO

NUMERO

NUMERO

CURULES

CURULES

NUMERO

%

MAYORIA

REP. PRO-

TOTAL

%

PARTIDO

VOTACION

RELATIVA

PORCIONAL

CURULES

CAMARA

PAN

18.0

24

53

77

15.4

PRI

51.0

198

57

255

51.0

PRD

21.2

78

66

144

28.8

OTROS

6.8

0

24

24

4.8

C

INTEGRACION DE LA CAMARA DE DIPUTADOS CON RESULTADOS DE 1988

       DE ACUERDO AL CODIGO FEDERAL DE INSTITUCIONES Y

   PROCEDIMIENTOS ELECTORALES (COFIPE) Y CON PRD ESTIMADO

NUMERO

NUMERO

%

CURULES

CURULES

NUMERO

VOTACION

MAYORIA

REP. PRO-

TOTAL

%

PARTIDO

EFECTIVA

RELATIVA

PORCIONAL

CURULES

CAMARA

PAN

18.0

24

40

64

12.8

PRI

51.0

198

 85

283

56.6

PRD

21.2

 78

 54

132

26.4

OTROS

6.8

0

21

21

4.2

Fuente: Datos de la Comisión Federal Electoral.

3) El entorno económico también ha experimentado cambios notables. En 1987 la inflación anual fue de 159.2%, y de junio de 1987 a junio de 1988 fue de 135.8%.5 El crecimiento económico durante el sexenio de Miguel de la Madrid fue prácticamente nulo; en cambio, en lo que va del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, el PIB ha empezado a crecer de manera sostenida y la inflación, durante sus dos años completos de gobierno, no ha superado la barrera del 30% anual. En general parece existir un ambiente de aprobación de la acción gubernamental por parte de la ciudadanía que probablemente incrementará los votos para el partido en el gobierno. En este sentido, parece poco probable que las circunstancias económicas que llevaron a numerosos votantes a sufragar en contra del PRI en 1988 se repitan en 1991.

Las encuestas son posiblemente el medio idóneo para predecir resultados electorales. A falta de ellas podemos utilizar la experiencia reciente como un indicador de lo que esta por venir. No nos referimos, naturalmente, a las elecciones legislativas de 1988 sino a las elecciones para diputados locales que se han celebrado en 22 estados a partir de julio de 1989. El empleo de estadísticas electorales locales, como un indicador de resultados probables a nivel federal, esta sujeto a debate, pero su empleo o rechazo, debe tener como base la evidencia empírica.

Partimos del supuesto de que las elecciones para diputados locales se parecen más a los comicios legislativos intermedios que a las elecciones legislativas celebradas conjuntamente con las presidenciales. La referencia empírica inmediata son las elecciones locales de 1983-1984 y las elecciones federales de 1985.

Como se aprecia en el Cuadro 3, la votación por el PRI fue superior en las elecciones locales que en las federales de 1985. Es decir, las elecciones locales favorecen más al PRI que las elecciones legislativas intermedias, aunque reflejan las tendencias generales del electorado. Esto probablemente se debe a que las elecciones locales no incluyen al Distrito Federal, entidad en la que tradicionalmente el PRI obtiene una votación baja en comparación con otros estados. Por lo que respecta a los partidos de oposición, en el mismo Cuadro 3 se observa que las principales fuerzas mantuvieron una proporción del voto muy similar a la que recibieron en los comicios locales. Los partidos más pequeños, en cambio, incrementaron su votación en las elecciones federales. Esto posiblemente también se deba al “efecto del D.F”, entidad en la que históricamente los partidos más pequeños obtienen una votación significativa.

CUADRO 3

COMPARACION DE ELECCIONES PARA DIPUTADOS LOCALES 1980-1984 Y

PARA DIPUTADOS FEDERALES 1985

ELECCIONES

ELECCION

PARTIDO

1983-1984

1985*

DIFERENCIA

PAN

15.3

15.6

0.3

PRI

72.8

64.8

8.0

PSUM

  3.4

  3.2

0.2

PST

  2.9

  2.5

0.4

PPS

  2.7

  2.0

0.7

OTROS

  2.9

11.9

9.0

“Datos para diputados de mayoría relativa

Fuente Para 1983-1984, Unidad de la Crónica Presidencial, las Razones y las Obras (México FCE) Segundo y tercer año, p. 35 y 43. Para 1975, Juan Molinar, “The 1985 Federal Elections in Mexico: The Product of a system” en Arturo Alvarado (comp.) Electoral Patterns and Perspectives in Mexico (San Diego: Center for US-Mexican Studies, 1987), p. 22.

Tanto las elecciones intermedias como los comicios locales son elecciones donde la participación electoral disminuye sensiblemente. Ya se ha mencionado la caída en la participación electoral en elecciones intermedias, pero las elecciones locales tampoco se distinguen por su caudal de votantes: en las 22 elecciones locales, celebradas de julio de 1989 a marzo de 1991, la tasa de participación ha sido del 41.3% y debe destacarse que la participación electoral en elecciones locales no parece estar vinculada a la competitividad de la elección. Dada la tendencia ciudadana de participar más en elecciones para Presidente de la República, parece confirmarse la hipótesis de que los mexicanos están más interesados en elegir a sus gobernantes que a sus representantes populares.(6)

Los resultados de las elecciones para diputados locales celebradas en julio de 1989 indican una recuperación notable del PRI, en contraste con una votación relativamente escasa para el PRD (Cuadro 4). Acción Nacional, por su parte, se mantiene en sus niveles tradicionales de votación, lo cual parece confirmarlo como la organización opositora más estable en términos electorales.(7)

Con los resultados de las elecciones locales celebradas de julio de 1989 a marzo de 1991 hemos construido dos escenarios. El primero consiste en sustituir la votación de 1988 con los resultados de las elecciones locales en aquellos estados donde estas últimas han tenido lugar.(8) Para las entidades donde no ha habido elecciones locales se han mantenido los resultados de 1988. Este escenario, por tanto, conserva la votación de 1988 en entidades como Guanajuato, Jalisco y el D.F. Los resultados de este escenario pueden apreciarse en el Cuadro 5.

CUADRO 5

ESCENARIO ELECTORAL I

NUMERO

NUMERO

CURULES

CURULES

NUMERO

%

MAYORIA

REP. PRO-

TOTAL

%

PARTIDO

VOTACION

RELATIVA

PORCIONAL

CURULES

CAMARA

PAN

18.3

24

61

85

17.0

PRI

56.0

237

56

293

58.6

PRD

16.9

39

51

90

18.0

OTROS

8.8

0

32

32

6.4

Fuente: Datos de la Comisión Federal Electoral

El segundo escenario consiste en extrapolar los resultados de las elecciones locales al conjunto del país.(9) El Cuadro 6 presenta los resultados de este ejercicio.

Si comparamos la votación del PRD con las elecciones locales de 1989-1991 con la que hipotéticamente hubiera obtenido en 1988, vemos que el PRD ha sufrido una estrepitosa caída. En cambio, si consideramos que el PRD es un partido de reciente formación, indudablemente el partido tiene un futuro promisorio. Los porcentajes de votación que ha obtenido y en especial su fuerza regional, no tienen antecedentes en la historia de los partidos de oposición ahora existentes

La situación general que actualmente vive el país y La evidencia empírica que nos proporcionan las elecciones locales, indican que agosto de 1991 será muy diferente a julio de 1988. Si, como muchos suponen, el deterioro económico fue la principal fuente del voto opositor en 1988, es posible que el PRI incremente su votación relativa en 1991, aunque probablemente no suceda lo mismo con su votación absoluta. Si, en cambio, el voto opositor tiene otros orígenes (pensemos en factores tan complejos como los sentimientos anti-centralistas que ciertamente existen en nuestro país) entonces la recuperación priísta no parece tan clara.(10)

En todo caso, el próximo 18 de agosto se disiparán todas las dudas respecto a los resultados electorales y será posible cotejar la validez de todos los pronósticos electorales realizados hasta el momento. Estos comicios nos permitirán conocer mejor la dinámica de los procesos electorales de nuestro país, que durante mucho tiempo despertaron poco interés en los círculos académicos.

(1) La evidencia empírica del primer proceso electoral que utilizó el nuevo padrón, es decir, las elecciones para gobernador y congreso local del estado de Nuevo León realizadas el pasado 27 de julio, demuestra una tasa de participación alta. Al parecer (ya que el cierre de la edición de este número de nexos no se tenían los resultados definitivos), la participación en estos comicios locales fue de alrededor del 55%.

(2) consideramos que el voto por el PRD en 1988 es igual a la votación recibida por el FDM, incluido el PMS, menos la votación histórica del PARM, del PPS y del PFCRN. La votación histórica de estos tres partidos es la resultante de promediar su votación en los comicios legislativos de 1982 y 1985. Este ejercicio se realizó en cada uno de los 300 distritos electorales federales y se basa en el supuesto de que el incremento en la votación del PPS, PARM y PFCRN en 1988, con respecto a su promedio histórico, se debió a la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas.

(3) Dicha fracción dice “El otorgamiento de constancias de asignación conforme al principio de representación proporcional de conformidad con la fracción III y en los casos comprendidos en la fracción IV, ambas del artículo 54 de la Constitución, se realizará como sigue [fracción] b) Al partido político que obtenga el mayor número de constancias de mayoría y cuya votación sea equivalente al 35% de la votación nacional emitida, le serán asignados diputados de las listas regionales en número suficiente par alcanzar, por ambos principios, 251 curules; adicionalmente, le serán asignados dos diputados más por cada punto porcentual obtenido por encima del 35% de la votación y hasta menos de 60%”. México, Instituto Federal Electoral, Código Federal de Institucionales y Procedimientos Electorales, México, D.F, 1991, pp 17-18.

(4) La elección de Nuevo León parece corroborarse esto. De acuerdo al periódico El norte, en la elección para gobernador de 1985 hubieron 1,065 quejas electorales, mientras que el día 7 de julio pasado sólo existieron 289 (una caída del 72.9%). Las quejas relacionadas con el padrón fueron, por primera vez, minoritarias y se debieron, fundamentalmente, a votantes que no recibieron su credencial (17% del total de las inconformidades). A diferencia de elecciones anteriores, realizadas en diversas entidades del país, y donde las irregularidades en el padrón electoral fueron la fuente de la mayoría de las quejas, en Nuevo León el tema del padrón quedó prácticamente marginado de las impugnaciones del proceso electoral. Cabe mencionar que, de acuerdo a cifras oficiales, el 90% de los ciudadanos inscritos en el padrón de Nuevo León recibieron su credencial para votar. Ver el Norte, 8 de julio de 1991, p. 1B

(5) Nacional Financiera, La economía mexicana en cifras, 1990, Nacional Financiera, México, 1990, p.530.

(6) Cfr. Carlos Martínez Assad, “Las elecciones legislativas y la ilusión democrática” en Pablo Gonzáles Cassanova (coord.), Las elecciones en México, Siglo XXI, México, 1985, p. 235. Leonardo Valdéz Zurita, Elecciones y partidos en México: 1988-1990″ en Secuencia, núm. 17, mayo-agosto, 1990, p. 29.

(7) La excepción a esto es la elección para gobernador de Baja California en 1989, donde el PAN duplicó su votación porcentual, al parecer tomando los votos que obtuvo el FDN en 1988.

(8) Para realizar este ejercicio se compatibilizaron los distritos electorales locales con los distritos electorales federales

(9) La extrapolación se hizo en los distritos de aquéllas entidades donde no hubo elecciones locales, aplicando las tasas de crecimiento de la votación, entre las elecciones de 1988 y las elecciones locales en 22 entidades. Las tasas de crecimiento (provenientes del Cuadro 4) fueron los siguientes: PAN, -1.4%, PRI, 23.7%, PRD, -60%, otros, 33.3%. Cabe destacar que la votación del PRD en 1988 es la que calculamos para el cuadro 2 (ver nota 1), es decir, 24.2%. Este partido ha obtenido en las elecciones locales el 10% de los votos, lo que precisamente significa un decrecimiento del 60% en su votación. Esta extrapolación se justifica si se toma en cuenta, por ejemplo, que existen encuestas donde la recuperación del PRI es superior a la que aquí estimamos. en el caso del D.F, una encuesta realizada por el Gabinete de Estudios de Opinión revela que, de haberse realizado en junio las elecciones para diputado federal, el PRI obtendría un porcentaje de votación efectiva del 60.5%, seguido del PAN con un 21.4% y el PRD con 12%. Cfr. Ricardo de la Peña y Rosario Toledo “Eclipse solar, ¿destello electora?” en El Nacional, suplemento política, 27 de junio de  1991,  pp.  10-15.

(10) Para un análisis de las motivaciones políticas que pudieron llevar a los votantes a sufragar a favor de la oposición en 1988; véase Jorge I. Domínguez y James A. McCann, “Whither the PRI? Explaining Voter Defection from Mexico’s Ruling Party in the 1988 Presidential Elections”, ponencia presentada en la Conferencia Anual de la Western Political Science Association, marzo de 1991