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El plagio, como otras formas de hurto, no se puede erradicar. Sin embargo, es posible controlarlo en una comunidad intelectual siempre y cuando exista un consenso amplio sobre la práctica. Debe ser considerado un tipo grave de deshonestidad que exige sanciones serias. Y debe haber la voluntad firme de atajarla de múltiples maneras. Estas ideas han estado tradicionalmente ausentes en el mundo académico mexicano, incluso en instituciones renombradas. El más reciente escándalo de plagio, el del fiscal general de la República, no es sino la constatación de que existen poderosas fuerzas, inercias y vicios colectivos que trabajan en conjunto para naturalizarlo entre nosotros. La respuesta del doctor Gertz Manero a la denuncia de Guillermo Sheridan de haber plagiado un libro sobre Guillermo Prieto es reveladora de la mentalidad permisiva que comparte un amplio sector de la población.1 Escritores plagiarios, comentócratas oficialistas, gozan de cabal impunidad en el mundo cultural.

Ilustración: Belén García Monroy

El plagio es endémico. Hace seis años la academia mexicana fue sacudida por escándalos. Entre ellos el de un historiador miembro del SNI que construyó su carrera, desde su tesis doctoral hasta los libros que publicó años después, a base de plagios.2 La respuesta al “verano del plagio” fue un incipiente movimiento de protesta. Unos cuantos investigadores alzaron la voz y firmaron un desplegado.3 En respuesta, algunas instituciones endurecieron temporalmente sus normas, pero al poco tiempo las inercias comenzaron a deshacer los avances. Lo cierto es que la cultura organizacional dominante desalienta de múltiples formas que se denuncie y sancione el plagio, incluso cuando se le condena en el papel. La falta de compromiso comienza con la renuncia a asumir cabalmente la responsabilidad pedagógica de proporcionar a los alumnos las herramientas para identificar y evitarlo. Muy pocas instituciones imparten cursos tutoriales obligatorios, presenciales o en línea a sus alumnos. Universidades de otros países, como la de Indiana, cuentan desde hace años con cursillos gratuitos en línea abiertos a estudiantes de cualquier parte del mundo. Hasta tienen exámenes.4 La ausencia de estos cursos sirve, a su vez, como excusa para no sancionar los casos identificados de plagio. Los deficientes procesos disciplinarios no sólo desalientan a los docentes a presentar casos ante las instancias correspondientes; en algunas ocasiones profesores jóvenes han sido disuadidos por las autoridades o por sus pares de presentar denuncias o han sido amedrentados por los propios estudiantes. A veces han debido defenderse por años de falsas acusaciones presentadas en represalia. Los docentes a menudo acaban sentados en el banquillo de los acusados. Quienes carecen de definitividad, aunque sean renuentes a expresarlo públicamente, lo saben muy bien. Uno, que pidió mantener el anonimato, me escribió: “Reportar plagio de nuevo… jamás, profe… jamás”. Los entiendo perfectamente. Lo he experimentado en carne propia.5 En un caso que denuncié en el 2017 la Suprema Corte de Justicia, en una vuelta de tuerca absolutamente kafkiana, decidió denunciarnos al responsable del plagio y a mí ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual. He tenido que acudir a declarar al Ministerio Público varias veces. Al día de hoy el “proceso” no ha terminado.

Para todos es más conveniente mirar para el otro lado. Ésa es la perversa estructura de incentivos que perpetúa este estado de cosas. Sin embargo, el trabajo intelectual y la creatividad son dañados por el plagio. El efecto es desmoralizador para la integridad académica, elemento imprescindible en la enseñanza universitaria. Es triste contemplar la regresión. Eso es lo que, al momento de escribir estas líneas, observo de primera mano. Es una pérdida para todos.

 

José Antonio Aguilar Rivera
Investigador del CIDE y autor de La geometría y el mito. Un ensayo sobre la libertad y el liberalismo en México, 1821-1970 y Cartas mexicanas de Alexis de Tocqueville, entre otros títulos


1 https://www.eluniversal.com.mx/opinion/guillermo-sheridan/gertz-manero-la-sombra-del-plagio
https://aristeguinoticias.com/0807/mexico/rechaza-gertz-manero-acusaciones-de-plagio-en-obra-sobre-guillermo-prieto/

2 https://www.nexos.com.mx/?p=25571. El diario chileno La Tercera dio puntual seguimiento al caso: https://www.latercera.com/tendencias/noticia/plagiador-se-convirtio-fantasma/394514/

3 https://elpais.com/elpais/2015/07/28/opinion/1438120670_934990.html

4 https://plagiarism.iu.edu/certificationTests/

5 https://www.nexos.com.mx/?p=40272

 

2 comentarios en “Plagio nuestro de cada día

  1. El desmoronamiento de los sistemas educativos no nos deja ver la grandiosa transformación del conocimiento.
    Vetustas y anacrónicas, las instituciones educativas dejarán pronto de ser las estructuras de control social que han sido.
    Solo las mantiene con vida artificial la prerrogativa de otorgar títulos, boletas, reconocimientos, constancias…
    De celulosa y tinta es su real negocio.
    Vivimos el fin de la segunda Edad Media.