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A pocas semanas de la elección, hemos presenciado un desfile estrafalario de candidaturas a quince gubernaturas y otros puestos de elección popular federales y locales. Poco a poco, los partidos políticos han presentado sus apuestas definitivas para competir en los próximos meses; los procesos internos de selección de candidatos han implicado negociaciones, fracturas e incluso rompimientos irreparables entre diferentes actores. El próximo 6 de junio Morena, el partido en el gobierno, y los partidos de oposición se juegan más que meros cargos: los resultados de esta elección pueden cambiar sustantivamente los equilibrios de poder. De igual forma, la elección intermedia pondrá a prueba la popularidad y aprobación del presidente en una sociedad polarizada y dañada por los estragos que ha provocado la pandemia. Los comicios serán un experimento natural para probar si las mañaneras resuenan más allá de la Plaza de la Constitución o si, más bien, “toda política es local”1 como pasó en Hidalgo y Coahuila en octubre de 2020.

Ilustración: Víctor Solís

En vísperas del proceso electoral, resulta importante conocer quiénes son los candidatos a las quince gubernaturas que se renovarán el próximo junio. Analizar los perfiles y trayectorias de estos personajes nos permite obtener algunas pistas sobre las apuestas partidistas, el control de las dirigencias, los actores involucrados en las decisiones de la vida interna de los partidos políticos y la importancia de lo local en los perfiles seleccionados. Sin duda, las próximas elecciones cambiarán el rumbo político del país. Morena y el presidente López Obrador se enfrentarán a una de sus mayores pruebas de fuego. De obtener un triunfo demoledor en la mayoría de las quince entidades federativas, el presidente aseguraría la continuidad de su proyecto y el afianzamiento de su partido en el nivel local. Por el contrario, de no obtener el triunfo avasallador que espera, el presidente podría tomar decisiones precipitadas y 2021 podría ser el inicio del fin de una transformación cuestionada, inacabada y mal diseñada.

Para poder ofrecer un diagnóstico sobre los perfiles de quienes competirán por las quince gubernaturas, se realizó un seguimiento sobre las definiciones de los partidos políticos. Se sistematizó información sobre los métodos de selección y los perfiles de 95 candidatas y candidatos de todos los partidos políticos. En cuanto a la forma de seleccionar candidatas y candidatos, los partidos no presentaron avances en términos de democracia interna. En el caso de Morena, todas las candidaturas se definieron por encuesta interna. A pesar de que este método es por definición democrático, existieron molestias dentro de las filas del partido y acusaciones por encuestas simuladas y resultados manipulados por los líderes partidistas. En el caso de las diez gubernaturas en donde existe una coalición entre el PAN, PRI y PRD, los partidos también realizaron encuestas, pero las candidaturas fueron negociadas y pactadas por las dirigencias nacionales y estatales de estos partidos. Es decir, se repartieron las candidaturas a modo y en muchos casos repitieron patrones obsoletos como la nominación de viejos cacicazgos y personajes con vínculos familiares.

Uno de los grandes avances es la inclusión de mujeres en las candidaturas a las gubernaturas. A pesar de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocó la resolución del Instituto Nacional Electoral (INE) que ordenaba a los partidos políticos la paridad de género con la postulación de siete mujeres como candidatas en las quince gubernaturas, algunos partidos incluyeron a un número significativo de mujeres dentro de sus filas. Tanto Morena como la alianza opositora formada por el PAN, PRI y PRD siguieron el principio de paridad propuesto por el INE y seleccionaron un número importante de mujeres dentro de sus filas; en ambos casos, el 46 % de las candidaturas fueron para mujeres. En este proceso electoral, las mujeres competirán con posibilidades reales de triunfo, como es el caso de Nuevo León o Chihuahua, por mencionar algunos. Aún existen grandes retos en cuanto a la paridad de género y la eliminación de la violencia política por razón de género, pero al menos existen cada vez más intentos por abrir camino a las mujeres.

Por otro lado, se observaron algunas tendencias en relación con los perfiles seleccionados. En primer lugar, como es de esperarse, los partidos nuevos seleccionaron en su gran mayoría a perfiles sin experiencia en cargos públicos y a figuras que rompieron filas con sus antiguos partidos. Por su nueva creación, estos partidos no tienen cuadros, pero sí la necesidad de alcanzar el umbral necesario para mantenerse en el sistema, por lo que es común que se acerquen a políticos que están dispuestos a romper con sus partidos a cambio de algún incentivo selectivo.

En el caso de Morena, un buen número de candidatos proviene del ámbito local, específicamente de alcaldías (27 %). Sin embargo, la mayoría de los candidatos tiene una cercanía con el presidente López Obrador o con la dirigencia nacional del partido (67 %). Hay superdelegados, senadores, diputados federales y servidores públicos federales. Esto muestra el nivel de involucramiento del presidente y el valor que tienen los comicios locales para consolidar su proyecto. No es casualidad que entre los candidatos morenistas se encuentren dos superdelegados, un exsecretario de seguridad y senadores cercanos al presidente, como es el caso de Salgado Macedonio. El presidente no sólo está apostando a consolidar y ampliar su proyecto, sino a fortalecer cuadros cuya lealtad no sea partidista, sino presidencial.

Para la coalición opositora, la mayoría de los perfiles provienen del Senado, pero también son figuras importantes dentro de los partidos políticos, cercanos a sus respectivas dirigencias y con una larga trayectoria política. La única excepción es Lupita Jones: en Baja California la coalición nominó a un perfil alejado de la vida política, cercano a los reflectores y con un alto nivel de reconocimiento entre la ciudadanía. Esta estrategia ha sido replicada por todos los partidos políticos en distintos estados y en diferentes niveles. Otro fenómeno interesante fue la salida de figuras importantes de los partidos integrantes de la coalición para unirse a Morena. Aunque esto no es un fenómeno nuevo, en este proceso electoral se observa un gran número de bajas dentro de las filas del PRI, del PAN y del PRD. Esta estrategia demuestra que Morena no tiene los cuadros propios para ser competitivo en el nivel local, y que la época de las lealtades y la institucionalidad partidistas ha quedado en el pasado.

Uno de los grandes temas de esta elección es la nominación de figuras impresentables. Las candidaturas a las gubernaturas no son la excepción. Aunque el caso más polémico y que más malestar social ha provocado es el del candidato de Morena en Guerrero, se identificó que al menos 18 % de los candidatos y candidatas tienen antecedentes por corrupción, denuncia sexual o de violencia en contra de las mujeres o conexiones criminales. Este es un dato alarmante. Pareciera que los partidos políticos son inmunes al malestar social que provocan las nominaciones de personajes corruptos o con un pasado cuestionable. Tal situación evidencia la falta de cuadros, la lejanía que existe entre los partidos políticos y sus representados y el grado de cinismo que puede existir entre las cúpulas partidistas. Violación, abuso sexual, vínculos con el crimen organizado, tráfico de influencias y corrupción son algunas de las cartas de presentación de al menos 17 posibles gobernadores y gobernadoras. El 6 de junio podremos ver si el malestar social se tradujo en voto de castigo o si los amarres sociales y políticos de estos impresentables pesaron más que el descontento ciudadano.

Los partidos han hecho sus apuestas y quince gubernaturas están en disputa. Es mucho lo que está en juego. Por un lado, el presidente López Obrador evaluará su desempeño en el ámbito local y qué tanto resuena y afecta en las preferencias electorales su estilo protagónico de gobernar y polarizar desde Palacio Nacional. Por otro lado, estas elecciones nos permitirán vislumbrar si Morena se ha consolidado como fuerza política en el ámbito local y cuáles son sus alcances electorales sin López Obrador en la boleta. Finalmente, la oposición se juega su última oportunidad para poder ser un contrapeso real y dar una batalla digna en buena parte de las entidades federativas. Definitivamente, el 7 de junio despertaremos en un país con nuevos equilibrios de poder y con nuevas dinámicas políticas locales. La moneda está en el aire.

 

Amalia Pulido Gómez
Profesora investigadora de la División de Estudios Políticos del CIDE.


1 Frase empleada por Thomas Phillip O’Neil jr., quien al ser el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos declaró: “All politics is local”.

 

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