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Existe una Revista internacional de estudios sobre Žižek —y se trata, en efecto, de Slavoj Žižek. No será la publicación más extraña que haya. En la portada del primer número de 2019 aparece Žižek en la cama, bajo un póster bastante feo de Stalin. En la presentación, la revista anuncia con orgullo que en su consejo editorial figura el propio Žižek, que por fortuna está vivo y puede patear a sus críticos (eso dicen). La revista se publica desde 2007, y está dirigida a quienes se interesan por su “inimitable marca de pensamiento crítico” (inimitable brand).

Desde luego, la marca Žižek ofrece material de sobra. A sus setenta años, Žižek ha publicado alrededor de ochenta libros y cientos de artículos. En un buen año, 2001 por ejemplo, puede publicar cinco libros: ¿Alguien dijo totalitarismo?, El miedo al llanto verdadero, Sobre la creencia, La segunda muerte de la ópera y Repetir a Lenin. Tiene otros muchos títulos igual de atractivos: Bienvenidos al desierto de lo real o El sexo y el absoluto fallido, y ha escrito sobre la película Matrix, sobre Alfred Hitchcock, David Lynch, sobre la serie de televisión 24: “Jack Bauer y la ética de lo urgente”. No hay muchos temas sobre los que no haya dicho nada. Si hay un problema, hay una explicación de Žižek; es como pedir teoría revolucionaria por Uber Eats. En The Guardian explica la reciente crisis de Bolivia y el liderazgo de Evo Morales, por el hecho de que el presidente quiso despertar a los indígenas que “siguen encerrados en sus identidades sociales tribales premodernas”.

Ilustración: Estelí Meza

El repertorio de la revista es igualmente generoso: “Žižek y la masculinidad australiana”, “Žižek y Baudrillard, lectores de Brett Easton Ellis”, “El caballero de la fe como sujeto femenino revolucionario”, “Abrazar la paradoja: la lógica ilógica de Žižek”, “Siete aproximaciones paratáxicas al estilo de Žižek”, “La voz y la mirada en Toy Story”, o “El excusado como taza zizekiana” (este último tiene como referencia uno de los hallazgos clásicos de Žižek sobre los tres tipos elementales de excusado como “correlato excrementicio del triángulo culinario de Lèvi-Strauss”, porque “salta a la vista que presentan cierta concepción ideológica del modo en que el sujeto debe relacionarse con el excremento” —está en un libro que se titula El acoso de las fantasías, cuyo punto de partida es que los alemanes quieren oler la mierda, los franceses tratan de perderla de vista y los ingleses prefieren verla flotar).

Existe también en la Universidad de Cardiff un Centro para la crítica de la ideología y los estudios sobre Žižek. Según su presentación oficial, la idea del centro deriva de una intuición central de la obra de Žižek, a saber, que “para cambiar la matriz del capitalismo global es esencial entender tanto la economía política como la profunda atracción libidinal de las formas de explotación y dominación que nos han hecho lo que somos”.

A primera vista, son monumentos levantados en honor a Žižek. Y uno está tentado de pensar que lo que dice debe ser de una importancia terrible. La verdad es que no. El contenido de la obra de Žižek es irrelevante, pero ofrece el pretexto perfecto para la extraña actividad a la que se dedican quienes envían sus artículos a la revista: son ochenta libros, miles de páginas de escritura alambicada, difícil de descifrar, en que se trata de series de televisión, películas y superhéroes, en un tono estridentemente subversivo (Žižek habla de la caca, por ejemplo). Los artículos todos de la revista se mimetizan con el estilo de Žižek, desde el título son de un izquierdismo truculento y teatral, y sobre todo son deliberadamente oscuros —y por eso parecen de una profundidad espantosa—. La oscuridad permite además una proliferación indefinida de textos que comentan textos que comentan textos de Žižek que comenta un programa de tele, en algo que parece una parodia escatológica de las discusiones talmúdicas.

El fundador de la revista, Paul Taylor, de la Universidad de Leeds, figura en el repertorio de una iniciativa que se llama Festival Batalla de Ideas, que se celebra cada año en el Centro Barbican de Londres. Allí se reúnen hasta 400 conferenciantes que se atreven a abordar las “preguntas incómodas”, por ejemplo: ¿por qué nos fascinan los zombis? ¿Se deben mezclar los deportes y la política? ¿Qué es la democracia? ¿Quién es el establishment? ¿Hace falta un gobierno del mundo? Tiene más de 80 patrocinadores: Monsanto, Newsweek, Prospect, la ciudad de Londres. La entrada cuesta 100 libras. Y parece algo tan vertiginosamente inteligente como la revista, y tienen un aire de familia.

El editor, David Gunkel, publicó un artículo para explicar la revista, que sea sobre Žižek, que aparezca en línea: “Las preguntas ‘¿por qué Žižek?’ y ‘¿por qué en línea?’ son a fin de cuentas inseparables. O como dijo Hegel: ‘Lo que tenemos aquí es la correlación absoluta de forma y contenido, es decir, la transformación recíproca (Umschlagen) de lo uno en lo otro’”. Y por una vez, parece que Hegel tenía razón.

 

Fernando Escalante Gonzalbo
Profesor en El Colegio de México. Sus libros más recientes: Si persisten las molestias y Así empezó todo. Orígenes del neoliberalismo.

 

3 comentarios en “Exégetas

  1. Creo que deberías comentar un texto de Zizek en particular para que entendamos a que te refieres con: “todos de la revista se mimetizan con el estilo de Žižek” ¿o sea como defines tu el estilo de Zizek? porque creo que decir que es oscuro y de izquierda es muy bago. Omitiendo que es psicoanalista, hegeliano, marxista. etc.
    tambien me gustaria de ser posible saber a que te refieres con parodia “escatológica de las discusiones talmúdicas” investugue pero no encontre algo relacionado.

  2. Queda claro que al autor no le gusta Zizek. No sé qué otra cosa quede clara, la verdad.