La vejez es uno de los grandes temas contemporáneos. Su tejido es amplio. Cuando se estudia la senectud, medicina, economía, literatura, filosofía, política, ética, ética médica y sociedad son espacios fundamentales. La vejez abarca todo. A todos, avanzado el siglo XXI, nos corresponde cavilar en el tema: el incremento en la esperanza de vida de la población, la sobrepoblación, la depauperación, frecuente en los ancianos, y la pésima distribución de la riqueza son la punta del iceberg, un iceberg inmenso con demasiadas aristas y cuestiones sin resolver.

Ilustración: Kathia Recio

Las modificaciones en la esperanza de vida y el número total de habitantes de la población mundial son parteaguas para comprender el fenómeno de la vejez. En 1900 la media mundial de vida era de 55 años; en 2015, 75 años —debe señalarse que en naciones pobres de África la media es de 40 mientras que en algunos países occidentales alcanza los 85 años—. En 1900 había mil 650 millones de habitantes en el mundo; en 2017, siete mil 350 millones. ¿Debemos preocuparnos por las cifras previas? Sí. Entre una miríada, tres razones:

1. La esperanza de vida ha aumentado, en un siglo, poco más de 20 años. En ese periodo la población casi se ha quintuplicado.

2. La población mayor produce menos.

3. Antropoceno: Nueva era geológica debida al cambio climático. De acuerdo a voces científicas, ya vivimos  en el Antropoceno.

Los números alarman. Contra ellos nada se puede hacer. Y no sólo nada se puede hacer. Destaco dos factores. La humanidad, por incontables razones, no ha logrado frenar el crecimiento poblacional. Motivos religiosos, falta de educación y pobreza, aliados satánicos, son las razones subyacentes del aumento poblacional. El segundo factor es bienvenido: la ciencia ha logrado mejorar la salud; de ahí el incremento en la esperanza de vida. Para otros, ese progreso tiene aristas ríspidas: pobreza, soledad, abandono y suicidios son algunas constantes de la vejez. ¿Celebrar y festejar o reflexionar y cuestionar? Thomas Hobbes —siglo XVII— invita. El filósofo inglés decía que hay algo peor que vivir una vida “solitaria, pobre, ruin, tosca y breve: vivir una vida solitaria, pobre, ruin, tosca y… larga”.

Me impresiona lo que sucede en Japón: “Jubilados japoneses roban en tiendas para ir a la cárcel”; “Crece el número de ancianos japoneses que cometen delitos para ser encarcelados y no estar solos”, rezan dos encabezados periodísticos. Japón encabeza la lista de países con mayor longevidad; la esperanza de vida es de 85 años; además, hay más de 67 mil centenarios. La soledad es, al igual que en muchas economías occidentales, una suerte de pandemónium, “[en Japón] …muchos ancianos están solos. Para algunos, la única manera de vivir en compañía de otras personas y contar con todas las necesidades cubiertas es la cárcel” —copio información periodística.

A la soledad hay que agregar las desigualdades económicas. En los textos de medicina ni la soledad ni la pobreza son consideradas enfermedades. Para mí, ambas lo son. Cuando se padecen al unísono, el brete es mayúsculo.

Desigualdad. Dentro de sus conclusiones el Informe mundial de protección social 2017-2019 de la Organización Mundial del Trabajo explica, “[en los ancianos] …el nivel de prestaciones suele ser bajo y no alcanza para que los adultos mayores salgan de la pobreza… en muchos países la consolidación fiscal y la presión a favor de la austeridad siguen poniendo en peligro la suficiencia de las pensiones a largo plazo; teniendo en cuenta el envejecimiento de la población, es preciso mantener un adecuado balance entre sostenibilidad y equilibrio”.

Soledad. El ejemplo japonés es una muestra light del fenómeno. El “abandono crónico” de los viejos muestra otra cara. Recuérdese la “ola de fallecimientos” de viejos, por deshidratación, en 2003, sobre todo en Francia, debido al calor y al abandono —“nadie” le hablaba a sus viejos—. Tras la tragedia, “durante una semana, los bomberos han retirado de casas y pisos de París más de 200 cadáveres diarios” (El País, 18 de agosto, 2003), el  primer ministro reclamó “una movilización nacional contra la soledad de los ancianos”. La cara más funesta del binomio soledad/pobreza es el suicidio. Aunque no se cuenta con estadísticas a nivel mundial, los expertos consideran que el fenómeno ha aumentado. Depresión, soledad, pobreza, falta de empleo y enfermedades son algunas razones. Convertirse en carga es otra razón. Se ha acuñado el término abuelo “ping pong” para describir la situación: el viejo que es llevado de una casa a otra de los hijos u otro familiar en detrimento de su comodidad y privacidad  aumenta la conducta suicida.

Escribí al inicio: la vejez es uno de los grandes temas contemporáneos. El brete corresponde, inter alia, a la ética médica. Las líneas previas son un abreboca. Retomaré el tema el próximo mes.

 

Arnoldo Kraus
Médico. Profesor en la Facultad de Medicina, UNAM. Es autor de Dolor de uno, dolor de todos y de Recordar a los difuntos, entre otros libros.

 

11 comentarios en “Vejez

  1. Si el mayor esplendor espiritual- mental en el ser humano se da a partir de los 60 años, según declara el Dr. Bianchi , sería bueno para mejorar las condiciones de nuestra vejez, que aportáramos un poco de mayor sabiduría; ya que todo cambio de la realidad , empieza por un cambio de la actitud .
    Es de admirar que en países como Bután, aún con problemas socio-económicos serios ; su sociedad acoge a sus viejos con respeto y éstos a su vez continúan siendo activos y saludables

  2. Gracias Olivia por su comentario. Concuerdo con lo expresado. Y sí, Bután y países afines le brindan a sus viejos espacios sanos. El artículo de este mes es un tanto lúgubre; lo crudo, en ocasiones vivifica y mueve. El próximo mes escribiré nuevamente sobre la vejez, esta vez, con datos positivos, luminosos.
    Mil gracias,
    Arnoldo Kraus

  3. Dr Kraus:
    Leerlo es un deleite. Gracias por sus artículos siempre tan asertivos….. nos hace pensar y recapacitar. Nos ayuda a darle cabida al aquí y el ahora. Por otro lado la Vejez+Soledad= Humilla. Es mejor no pensarla….. no sabemos si nos alcanzará, es mejor vivir el hoy.

  4. Gabriela,
    Pues más que no pensar la vejez hay que acercarse a ella con decoro, con dignidad, vivirla sumando el pasado y confrontando las pérdidas con valentía. A nadie le gusta la vejez, aunque, como escrbo el próximo mes, hay tiempos luminosos en esa época. Dotarla de dignidad es el reto.
    Gracias,
    Arnoldo

  5. muy interesante y muy enriquecedora,es un tema de la cual no tiene vuelta de hoja, dificil pero tenemos que estar preparados para un futuro y una mayor calidad con dignidad,construyendo el ahora.
    ya que a nadien nos gusta .pero es una realidad ,y nos favorecera cambiar las actitudes.desde ahorita.

    • Gracias Maribel:
      La vejez, entre más vivimos, parece ser un problema. Peter Greenaway, el gran cineasta, acaba de anunciar que a los 80 años se va a quitar la vida…., duro, crudo. La virtud, para llegar a una buena vejez, es haber vivido bien y saber que la muerte no siempre es un fracaso.
      Saludos y gracias,
      Arnoldo

    • Maribel:
      Gracias por su comentario. La vejez nos aguarda. Ponerla buena cara, atesorando el pasado, a sabiendas de que la vida termina y que la muerte no siempre es un fracaso es la mejor forma de enfrentarla y vivirla. No todo es enfermedad, hay, en la vejez alegrías y reencuentros. De eso escribo el próximo mes. Dotar los últimos de dignidad es el reto.
      Mil gracias por su intereés.
      Arnoldo Kraus

  6. Dr Buena Mañana.
    Deberás qué no podemos aprender del pasado y de nuestro viejos, y nuestra historias propias.
    Cada día este mundo y este país sobretodo tenemos un serio problema de la población anciana, mal llamada de la tercera edad, la población se ha envejecido en la físico y emocional…los hospitales no tienen sensibilidad y humanidad con los pacientes ancianos y con trastorno crónico degenerativos, y trastornos emocionales.. progresivos aunque nadie le interesa o importa en los programas de atención…en lo profesional mi consulta veo con mucho agrado y dedicación a ellos..que es todo un tema de Ética y profesional que desarrollar..que la gente piensa que no va llegar a viejo! Como te vez me Vi como me vez te verás; sabio dicho.
    Felicidades Dr
    Abordemos este tema de una manera social
    Deberás…
    Experiencia existen…

  7. Gracias Lenin,
    Gracias siempre por sus comentarios. Si aceptamos que una de las únicas humillaciones de las cuales -casi- nadie puede escapar, el reto es construir esa etapa con gallardía y dignidad para vivirla tan bien como se pueda, o, despedirse de la vida con la cara en alto si el peso de la ancianidad destruye “todo”.
    Saludos y gracias,
    Arnoldo Kraus

  8. Es muy interesante leer sobre este tema, sobretodo en esta sociedad en la que cada día se incrementa mas el porcentaje de adultos en proceso de envejecimiento y que todos de un modo o de otro vamos caminando por la vida hacia ese punto, con los avances de la ciencia médica, la posibilidad de llegar a esa maravillosa etapa es cada vez más frecuente y el gran reto es que el concepto de vejes como sinónimo de personas que se vuelven una carga para la sociedad, cambie por el de vejes es una etapa en la que el individuo de gran sabiduría y experiencias, puede aportar a esta sociedad tan acelerada y llena de tecnología innovadora, sus valiosos conocimientos y valores, inculcandolos a las nuevas generaciones, para así enriquecerse mutuamente.

  9. Gracias Verónica,
    En efecto, la vejez se convierte en problema cuando no “se llega bien ” a ella y cuando la sociedad, lo que sucede cada vez con más frecuencia excluye a los viejos y nos les brinda espacios para continuar una vida digna.
    Gracias por el comentario,
    Arnoldo Kraus