Los estudiosos de la bioética y de la ética médica enlistan cinco virtudes, las cuales, en la medida de lo posible, deben ejercerse por el personal dedicado a la salud. Quienes las cumplan beneficiarán más a los enfermos y tendrán más satisfacciones. Médicos, enfermeras, radiólogos, camilleros, personal administrativo y de laboratorio saben que los pacientes son vulnerables, dependientes y frágiles debido a la enfermedad. Si se tiene en cuenta el tamiz previo, al cual se deben agregar circunstancias desfavorables como el miedo y la incertidumbre propios de una nueva realidad, la del cuerpo enfermo, la obligación de los proveedores de salud implica, además de entender y tratar la biología y las consecuencias de la patología, atender y manejar las emociones.


Ilustración: Kathia Recio

La ciencia se ocupa de las razones de la enfermedad. Las cinco virtudes se ocupan de las emociones del enfermo. El personal médico y paramédico, repito, debe encargarse, idealmente, de ambos universos. Así lo promueven las cinco virtudes éticas/morales: integridad, confiabilidad, discernimiento, escrupulosidad y compasión. Todas se interrelacionan. Escribo sobre la última.

Al igual que la empatía, médicos y filósofos se preguntan si es posible enseñar y diseminar las cualidades implícitas en la compasión. Como otros rubros asociados con el oficio de vivir, i.e., solidaridad, justicia, equidad, lealtad, fraternidad, las opiniones difieren; hay quienes aseguran que la compasión puede enseñarse y otros sostienen que esas cualidades se adquieren en casa, en los años de formación.

No conozco ningún estudio médico donde se le pregunte al aspirante si considera, o no, que la compasión es una cualidad fundamental para ejercer la profesión. Cuando escribo compasión lo hago desde la laicidad, ya que, como aclaran algunos estudiosos del tema, vocablos afines como piedad, misericordia, conmiseración o clemencia pueden vincularse con ideas religiosas.

Los médicos, en el siglo XXI, deben ejercer su oficio desprendidos de imposiciones religiosas; los enfermos que deseen ser atendidos por galenos ceñidos a principios religiosos  pueden hacerlo, pero lo inverso no debe suceder: galenos religiosos no tienen derecho a imponer sus criterios. Las ideas previas cobran importancia en temas ingentes y ríspidos como morir con dignidad o aborto cuando la objeción de conciencia adquiere poder, como recientemente y por desgracia sucedió en México al aprobarse la objeción por el Senado mexicano. Sugiero leer en nexos de febrero de 2018 los artículos de  Patricio Santillán, La medicina en la era de la objeción de conciencia y de Raymundo Canales de la Fuente, Médico y paciente, para ahondar en el tema.

La compasión, saberse entendido y arropado, mejora la situación emocional del enfermo por el simple hecho de sentirse acompañado, vivencia, a la vez, fundamental en medicina. De acuerdo a los eticistas Tom L. Beauchamp y James F. Childress, “la compasión suele enfocarse en el dolor, el sufrimiento y los cambios de vida impuestos por la enfermedad”, retos que, cuando son atendidos, mejoran el ánimo del enfermo. Los médicos y personal sanitario que no ofrecen compasión desatienden la fragilidad, sine qua non, de los pacientes. Por esa misma razón Beauchamp y Childress consideran que la compasión es preludio del cuidado. El binomio cuidado y compasión en la vida y en la medicina se comprenden mejor si se leen algunas ideas provenientes de la filosofía.

Martin Buber, en su libro Yo y tú (Nueva Visión, Buenos Aires, 1977), juega con las interrelaciones entre “el yo con el tú” —el médico con el enfermo— y “el yo con el ello” —el enfermo y su entorno—. La primera parte del libro, intitulada, “Las palabras principios”, inicia con una serie de frases cortas, que de una u otra forma son la simiente del libro. Escribe, entre muchas ideas:

• Las palabras fundamentales del lenguaje no son vocablos aislados, sino pares de vocablos.

• Una de estas palabras primordiales es el par de vocablos Yo-Tú.

• La otra palabra primordial es el Yo-Ello, en el que Él o Ella pueden reemplazar a ello.

Son muchos los juegos implícitos en el diagrama buberiano. Siguiendo al filósofo, son dos las formas de relación, Yo-Ello y Yo-Tú, donde Ello representa el otro ser y, agrego, a su entorno. En el mundo de la enfermedad el Yo médico debe ocuparse del Ello, la persona que padece. En ese tamiz, la compasión y otras vivencias como la empatía juegan un papel crucial. El doctor que se ocupa y entiende lo que le sucede al Ello —cuerpo, trabajo, economía, relaciones humanas— suele mejorar la condición del afectado por hacerse cargo de él o de ella, al entenderlos, arroparlos y acompañarlos. Aunque no pueda responder a la cuestión ¿el ser humano es compasivo y empático por naturaleza o lo aprende en el camino?, sí estoy seguro que los currículos médicos deben reformarse y agregar, entre otros rubros, el análisis de las cinco virtudes.

 

Arnoldo Kraus
Médico. Profesor en la Facultad de Medicina, UNAM. Es autor de Dolor de uno, dolor de todos (Debate) y de Recordar a los difuntos (Sexto Piso), entre otros libros.

 

2 comentarios en “Compasión

  1. Saludos cordiales Dr realmente necesitamos esa compasión, entendida como usted la comparte y de acuerdo a los representantes y estudiosos de la ética y en especial la médica, creo que no será posible Ben nuestro país por el entorno social, cultural y moral que tenemos de nacimiento y formación. Me explicó es decir la palabra va con sentido en el caso de México …. De pensar que la compasión es algo que mueve nuestra fe más no cambia en la persona el verdadero ser decir la compasión vista solo como un acto de momento, no como un motivo de cambio o de modificación de acciones y además si me permite un generador de conciencias. Es por eso Dr que correo que sí debería de entenderse como lo amplifica en su ensayo..Más debería de empezar con enseñar en los colegios desde la educación básica principios de bondad, generosidad, atención y de agradecimiento…es decir principios cívicos (civismo)y en la práctica médica obligatorio los principales activos desde el juramento Hipócratico, hasta estas lecturas
    .. aplicar la ética médica, como requisito fundamental de formación. El texto suyo da para más, lo felicito y le envío un abrazo grande.

  2. Gracias Lenin, pues si, la compasión, sin fines religiosos, debe ser parte del esqueleto médico. De hecho, muchos pacientes, como lo esbozas, eso es lo que buscan al acudir al consultorio. Además, como sabes, ante numerosas enfermedades lo único que puede hacer el médico es acompañar.
    Gracias por el comentario,
    Arnoldo

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