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QUE DIEZ AÑOS NO ES NADA

A partir de 1971 la electrónica paso de ser una industria más o menos autosuficiente y específica a incidir en todos los segmentos de la producción y en numerosas facetas de la vida urbana a través del manejo de información. Actualmente, es difícil pensar en alguna faceta de la vida urbana en que la electrónica no participe o no pueda participar en un futuro cercano. La revolución electrónica se origina a finales de la década de los años cuarenta y durante los años cincuenta, mediante dos acontecimientos fundamentales: la invención del transistor y la producción de la primera computadora.

El transistor, que inicialmente no fue sino una manera más pequeña de sustituir al bulbo, trajo consigo la miniaturización (tendencia a fabricar dispositivos electrónicos que, ocupando un espacio físico similar, son capaces de ejecutar cada vez más funciones). Un circuito integrado disponible comercialmente en 1959 contenía solamente una componente de circuito. En 1964 el número de componentes por circuito integrado aumentó a diez, eran mil hacia 1970, y aproximadamente 32,000 en 1975. Al combinar esta tendencia con el concepto de una computadora, resultan computadoras cada vez más pequeñas.

Los elementos básicos de la revolución electrónica son producto de una tecnología intensiva que consume enormes cantidades de dinero para su apoyo y cuyo rendimiento se obtiene a mediano plazo. Del gobierno norteamericano y la industria de telecomunicación vino en la década de los cincuenta el apoyo suficiente para crear una industria que ahora ha revolucionado el concepto industrial. Sin la participación del gobierno -cuyo interés, por supuesto, era en principio militar-, inclusive la industria norteamericana no hubiera tenido la capacidad económica para mantener el desarrollo de tecnología que ahora, veinte años más tarde, se aplica en forma masiva. La industria de telecomunicación participó con fuertes sumas de dinero cuando el resto de las industrias casi no podían hacerlo, y actuó como cliente principal de una incipiente industria de manufactura de semiconductores que requería de economías poderosas que sólo las industrias de telecomunicaciones, la militar y la naciente de computadoras podían proveer.

CHIQUITO PERO PICOSO

La miniaturización, cuyo resultado es el circuito integrado (CI) se ha dirigido en dos direcciones. Primero en la dirección de circuitos integrados complejos de uso sumamente especializado como los Cls de los juegos para televisión o las calculadoras de bolsillo. Estos Cls, de gran complejidad, reunen en sí un gran número de funciones que, sin embargo, no es posible alterar una vez instalado: el CI sólo ejecuta las funciones específicas para las que se diseñó.

La segunda dirección de desarrollo son los circuitos integrados de uso general cuyo ejemplo más claro son los microprocesadores, Cls capaces de ejecutar también un número muy grande de funciones programables. Se originaron hacia 1969, cuando una compañía japonesa ofreció a los fabricantes de semiconductores un contrato para el desarrollo de un CI específico para el control de pantallas con despliegue de información. Varias compañías entraron al proyecto pero ninguna tuvo éxito y perdieron el contrato. Una de ellas (Intel US) decidió que, aunque los resultados de su desarrollo no bastaban para adquirir el contrato original, permitían comercializar el resultado de sus investigaciones. Salió así al mercado, el primer microprocesador Intel 8008. Diez años más tarde, hay más de 100 tipos diferentes de microprocesadores en el mercado y se han producido cientos de millones de ellos. Hacer microprocesadores es caro y requiere de fuertes inversiones y tecnología, pero una vez fabricado el microprocesador constituye un poderoso paquete de tecnología, accesible y de bajo costo (entre 100 y 1000 pesos).

LA ELECTRÓNICA EN LA CIENCIA

En buena medida el desarrollo de las ciencias naturales se da en función del tamaño físico de los sistemas que estudia y abarca dentro de su marco lógico. Así, en sus principios estudió los fenómenos a escala antropomórfica, o sea, metros y años. Al avanzar abarcó escalas cada vez mayores. Hacia arriba, la escala del conocimiento se ha extendido desde el tamaño de la tierra al del sistema solar y más tarde al tamaño de la galaxia; actualmente se trata de abarcar en un marco lógico consistente grupos de galaxias y el universo mismo. Ahora se manejan distancias que la luz recorre en miles de millones de años con las escalas de tiempo correspondientes.

Hacia abajo, por ejemplo en la biología, partiendo también de fenómenos que ocurren con dimensiones de metros, se avanzó hacia organismos cada vez más pequeños; ahora se discute la conformación molecular y su efecto en los procesos vitales. En física, se estudia la estructura misma de las partículas que componen los núcleos de los átomos, tras haber pasado por las moléculas, los átomos que las forman y las partículas que forman a los átomos. Se habla de distancias de diez millonésimas de millonésima de centímetro y escalas de tiempo de millonésimas de millonésima de segundo.

Para todo esto la electrónica es fundamental. Primero, en la forma de instrumentos que actúan como extensiones de los sentidos y permiten medir fenómenos fuera de la percepción humana. Es el caso de los microscopios electrónicos. Igualmente, se tienen los telescopios, cada vez mayores, o los radiotelescopios, cuyo funcionamiento descansa en una instrumentación electrónica.

En segundo lugar la electrónica, a través de las computadoras, ha permitido la sistematización de grandes cantidades de información y la ejecución, en minutos, de cálculos que antes tomaban años de trabajo. Se ha creado una interdependencia entre el científico moderno y su electrónica. Para la comprensión del universo, la ciencia sólo dispone de aquellos fenómenos que la electrónica moderna le permite medir y analizar.

En estas condiciones, es evidente que los avances en la electrónica condicionan los avances de la ciencia. Y es claro también por qué imponen sus reglas los poseedores de la tecnología de la instrumentación científica.

LA INFORMACIÓN DIMINUTA

Probablemente pocos campos han sido tan afectados por la electrónica como el de la información. Son bien conocidos los efectos de la masificación del radio y la TV en la penetración y distribución de patrones culturales. En la misma línea, pero casi sin explotar, se encuentra el potencial educativo de una red masiva de comunicaciones.

Las redes de micro-ondas, la transmisión por satélite y las nuevas redes telefónicas descansan totalmente en elementos de la nueva electrónica, a saber, en la transmisión de información codificada en forma digital, en lugar de transmitir la voz directamente. Un sistema digital es más barato y más sencillo de mantener que uno tradicional, gracias a la miniaturización y los microprocesadores. Tradicionalmente, uno de los mayores costos al instalar una central telefónica ha sido el del edificio que la alberga; con la miniaturización, el tamaño del edificio (y el costo de la central) se abaten considerablemente y los microprocesadores permiten el mantenimiento de varias centrales desde una sola estación, ya que los sistemas se vuelven más sencillos y permiten ampliar los servicios de la red telefónica. Para reparar o cambiar el funcionamiento, muchas veces basta con cambiar los programas de los microprocesadores sin tener que ir a cambiar físicamente las partes. Además, al transmitir información codificada en forma digital, que es el lenguaje propio de las computadoras, se abre también la puerta para que las computadoras se «hablen» entre sí y de esta manera se pueden armar redes de intercambio masivo de información.

La complicación creciente de ciertos fenómenos sociales y su masificación exigen sistemas electrónicos para el manejo de la información; el abaratamiento de las computadoras ha precipitado aún más la tendencia. Es difícil pensar ahora en llevar sin computadora la nomina de una fábrica o universidad, o un control de abonados al Seguro Social.

LA INDUSTRIA, FRANKENSTEIN DE BOLSILLO

La electrónica en sí es una área de desarrollo industrial dinámico que combina la producción de componentes y de aplicaciones de la electrónica (radio, TV, instrumentos, telecomunicaciones, computadoras, etc). Aparte de la industria electrónica, el desarrollo de los microprocesadores influye en otras áreas industriales, en particular sobre el control de procesos. Se ven cada vez más máquinas «inteligentes» capaces de recoger información de un proceso y regular su funcionamiento de acuerdo con esta información: al mismo tiempo, acumulan la información y la transmiten a otra computadora, que recoge datos de varias máquinas y regula así un proceso mayor. Se crea de esta forma una jerarquía de información sobre los diferentes procesos de una planta, en la que computadoras cada vez más «inteligentes» acumulan y analizan la información, y a su vez controlan computadoras menores que están a cargo de ciertos procesos. Esta jerarquización, que se ha dado en llamar «inteligencia distribuida» no sólo se utiliza en la industria. En algunos supermercados, la información que teclea la cajera al cobrar no solamente genera la cuenta del cliente, sino que transmite la información a un sistema central; este, al recoger la información de todas las cajas, genera un balance y un inventario de manera casi inmediata. ¿Quién diseña los nuevos microprocesadores o las grandes computadoras? Este proceso se ha vuelto tan complejo que son ahora computadoras especializadas las que llevan a cabo esta tarea; hacerlo a mano llevaría años y probablemente tendría tantos errores que habría que empezar de nuevo. Estos hechos originan fantasmas Frankenstein, computadoras que se vuelven contra sus amos y utilizan su «inteligencia» en provecho de sí mismas. Para tranquilizar las paranoias de la science-fiction, baste recordar que las computadoras en sí nunca son inteligentes; derivan su ‘inteligencia» del programa que las alimenta. Computadoras sin programas son tan inútiles como sin electricidad y, de hecho, la industria de la programación es tan importante como la de producción de componentes electrónicas.

LA INTELIGENCIA DISTRIBUIDA Y MASIFICADA

¿Hacia dónde se mueve la tecnología de la electrónica? Por lo pronto, prevalece la tendencia a la miniaturización. Para hacer circuitos integrados se «pinta» el circuito en un pedazo de silicio mediante procesos litográficos y se introducen impurezas al silicio de acuerdo al grabado. Estas impurezas actúan como elementos de un transistor y constituyen el circuito. Los avances en las técnicas de litografía han permitido que, en el mismo espacio físico que en 1960 se acomodaba un transistor (integración de pequeña escala ), para principios de esta década cabrán 100,000 (integración a gran escala). La razón de seguir adelante es que una vez desarrollada la litografía, el costo de hacer un circuito con 100,000 funciones no es mucho mayor que el de a hacer uno de 10.

La escala de aplicaciones de la electrónica seguirá multiplicándose. Los conceptos de inteligencia distribuida y manejo de información para control y análisis parecen extenderse y es de esperarse que esta tendencia se refleje de manera creciente (como lo han hecho en Estados Unidos) en la estructura de la fuerza de trabajo; la industria de la programación corre pareja con la de computadoras, así que es de esperarse una expansión similar. Se calcula que en 1975 en Estados Unidos, entre uno y dos millones de personas tenían empleos directamente relacionados con las computadoras y el manejo de información. Además se han vendido aproximadamente un millón de computadoras para uso casero.

LA ELECTRÓNICA EN MÉXICO

La dinámica de la nueva electrónica y su influencia en los procesos de producción e información está ya establecida en México. La electrónica se ha instalado en los procesos productivos porque los hace más baratos y es difícil sustraerse al efecto. En cuanto a computadoras, México cuenta con una gran capacidad instalada, en constante incremento. Si se detiene la electrónica de consumo, como relojes, calculadoras de bolsillo y demás, sólo se favorece la importación ilegal masiva. Más que sustraerse a la revolución en electrónica, habrá que lanzarse a ella para controlar su curso en el país: evitar que se desarrolle solamente el área de consumo y disminuir la dependencia tecnológica en áreas estratégicas del desarrollo, como bienes de capital, energía, transportes e información, incluyendo comunicaciones.

¿Con qué cuenta el país para ésto? Por un lado, la industria electrónica nacional prácticamente no existe fuera del área de radio y TV, a excepción de las comunicaciones telefónicas que (a semejanza de otros países latinoamericanos) cuenta con fábricas de teléfonos y centrales telefónicas. El resto son plantas ensambladoras en que la contribución tecnológica nacional es nula. En el área de recursos humanos, solamente hay algunos pequeños grupos competentes (no más de una docena) recluidos en los centros educativos y que crecen a un ritmo inferior al de la importación masiva de tecnología.

La única manera de entrar al campo de la electrónica es a través de la tecnología y ésta depende directamente de los recursos humanos disponibles. Es necesario un gran esfuerzo para disminuir la dependencia técnica en electrónica; a la velocidad con que se mueve el campo, el retraso se vuelve cada vez mayor.