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Números de marzo de 1978 a mayo de 1979.

LA GEOPOLÍTICA TIENE QUIEN LA ESCRIBA

La revista Estrategia es una publicación bimensual del Instituto de Estudios Estratégicos y de las Relaciones Internacionales (INSAR) de Argentina fundación de carácter privado formada por militares en retiro y por civiles ligados a ellos, que se han propuesto realizar y promover investigaciones sobre los problemas nacionales de Argentina y las situaciones internacionales, con particular énfasis en los asuntos vinculados a la seguridad nacional. El primer número correspondió a mayo y junio de 1969. Desde su fundación, la dirección de la revista es ejercida por el general de división (R.E.) Juan Enrique Guglialmelli, y tiene un consejo de redacción cuya composición ha ido variando con el tiempo pero en el cual siempre han existido militares y civiles de prestigio en el país conosureño y en América Latina. Como señala su director en el número 1, el propósito de Estrategia es «formular puntos de vista y soluciones concretas en un sector relevante de la temática nacional», y el programa de la publicación se orienta a «aportar un sistema de ideas al servicio de la toma de conciencia por parte de la Argentina de las responsabilidades que le corresponden en el mundo de nuestro tiempo, en particular, en el área de su interés directo, el Cono Sur y el resto del Hemisferio Occidental».

GEOPOLÍTICA ES DESTINO

Desde sus inicios, el órgano del INSAR ha buscado expresar frente a los problemas argentinos y mundiales una posición nacionalista, acogiendo también en sus páginas algunas opiniones encontradas. Una revisión de los números recientes (marzo de 1978 a mayo de 1979) permite inferir, sin embargo, la orientación eminentemente geopolítica y militar tradicional que tiene su consejo de redacción. Los artículos referidos a América Latina se concentran exclusivamente en problemas de interés militar, con enfoques también unilaterales, tales como los acuerdos canaleros, la evolución del Tratado de Tlatelolco sobre proscripción de armas nucleares y la polémica sobre los límites de las zonas marítimas. En el tratamiento del Cono Sur, ocurre otro tanto: se da prioridad al análisis de las llamadas, regiones geopolíticas (Cuenca del Plata Región Panamazónica, Región de Capricornio) y a las relaciones bilaterales de Argentina y Brasil en relación a la disputa de ambos países por la hegemonía regional. Los artículos referidos a la situación mundial se orientan también a problemas de ese tipo, tales como las negociaciones SALT II, la política china de acercamiento a occidente o las conferencias de la ONU sobre derecho del mar y cooperación técnica entre países subdesarrollados. El análisis de la formación social argentina tiene también el mismo enfoque, aunque con un grado mayor de amplitud. En materia de relaciones internacionales de ese país, se privilegian las hipótesis de guerra, como ocurre con el diferendo entre Chile y Argentina por la soberanía sobre el Canal de Beagle. En política económica, se pone el énfasis en aquellos temas que la geopolítica considera vitales para el incremento del potencial nacional, como son la industrialización -de preferencia la de alta tecnología y capital intensivo, orientada u orientable a la industria bélica- y el sistema de transporte que une los diferentes componentes geográficos del país. Las opiniones sobre estos temas y sobre el destino nacional de Argentina excluyen totalmente a las fuerzas políticas de izquierda y a las de centro que no aceptan el régimen militar el teniente general Videla. O sea que se les trata como enemigos internos, en el más amplio sentido de la palabra.

DEL ESTADO A LA NACIÓN A LOS MILICOS

Particularmente relevantes para comprender la orientación de la revista son dos artículos de su director: Economía, Poder Militar y Seguridad Nacional (No. 51, de 1978) y Argentina, Geopolítica y Fronteras (No. 57, de 1979). En ellos el análisis se efectúa con el bagaje conceptual utilizado por los fundadores de la geopolítica en el siglo pasado, pasando por sus cultores en la Segunda Guerra Mundial (Spykman, Mackinder y Haushofer, principalmente), hasta los exponentes latinoamericanos (Golbery do Couto e Silva, Pinochet). El general Guglialmelli, al igual que ellos, concibe al Estado como un organismo vivo, supraindividual, con tendencias y dinámicas internas y externas propias. El Estado es como una amiba, que requiere crecer y expandirse. Sus relaciones con otros estados son sólo relaciones de poder en las que se juega su sobrevivencia. El Estado es sinónimo de la Nación, y ésta, implícitamente, lo es de las Fuerzas Armadas. Estas son las que deben decidir los objetivos nacionales encaminados a incrementar el poder nacional. Son también las que construyen el proyecto nacional que cumplimenta los objetivos, y las que diseñan y comandan la estrategia total, que se arguye indispensable para que el proyecto se cumpla. El director de Estrategia sólo impugna dos cuestiones básicas del proyecto de las Fuerzas Armadas argentinas: la orientación de apertura a la inversión extranjera y la ausencia de una política cultural dentro de la política de fronteras. En relación a lo primero, sostiene que deben mantenerse las barreras arancelarias que protejan y permitan el desarrollo de una industria nacional, sin la cual el Estado-Nación queda a merced de las corporaciones trasnacionales. En cuanto a las fronteras, que él concibe -al igual que Ratzel- no como un hecho lineal sino como «una idea geoambiental (…), un ambiente geocultural de magnitud variable, que se extiende a partir del linde y que está en estrecha vinculación con la frontera vecina», objeta que se aplique una política unilateral. Señala que además de un tratamiento espacial por la vía del desarrollo económico y las obras de infraestructura, debe realizarse un tratamiento cultural, que por la vía de la defensa de la argentinidad robustezca la defensa fronteriza. Propone como elemento principal el impulso a la educación en las regiones fronterizas, especialmente aquellas sujetas a la presión de los estados vecinos. A pesar de ello, su matriz de análisis no se aparta de los parámetros de la geopolítica y de la doctrina de seguridad nacional, que sirve de base ideológica al ejercicio del poder por las Fuerzas Armadas en el Cono Sur.

Al evaluar la labor de diez años de la revista, el general Guglialmelli escribió: «En estos dos lustros, nuestra preocupación primaria consistió en seleccionar temas de la realidad argentina y del mundo, examinándolos con rigor científico tal como correspondía a su trascendencia política y estratégica. Procedimos de esta forma, no con el objeto de cubrir una crónica, sino para llevar nuestras páginas el análisis de hechos y acontecimientos que por encima de circunstancias coyunturales, tuvieran también en el mediano plazo, importancia relevante en o para el país, o sobre el acontecer regional y mundial». Desde la perspectiva de un enfoque nacionalista, militar y burgués, no cabe duda que Estrategia cumple su cometido, transformándose así en un referente obligado para quienes deseen seguir la evolución argentina, el pensamiento militar del Cono Sur y los principales problemas internacionales en el balance de fuerzas en la región.