1958

Febrero 4: Un grupo de telegrafistas, independiente del sindicato oficial inicia una serie de protestas para obtener un alumno de salarios solicitado en septiembre de 1957. Lo Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicos (SCOP) traslada a los empleados más activos en el movimiento y con ello desencadena un paro total que estalla dos días más tarde. Los telegrafistas desconocen al secretario del sindicato de trabajadores de la SCOP, lo acusan de robo y piden una central libre de líderes espurios.

Febrero 13: Banqueros y cámaras nacionales de comercio y de industria piden la intervención del Estado pues consideran que “la actitud de los telegrafistas no tiene justificación legal y que tolerar tal actitud equivaldría a sentar un precedente que pudiera repetirse y provocar lo anarquía general.

Febrero 22: Confiando en el ejecutivo que ofrece satisfacer las demandas sin ejercer represalias, los telegrafistas vuelven a sus labores.

Marzo 7: Se interrumpen las pláticas para revisar el contrato de trabajo entre la Compañía de Luz y el Sindicato Mexicano de Electricistas. Estos exigen treinta por ciento de aumento, semana de 40 horas, vacaciones pagadas y fondo de ahorro para jubilados. Cuatro días más tarde se resuelve el contrato con un aumento salarial del 18 por ciento.

Abril 8: Durante una asamblea varios trabajadores de Petróleos Mexicanos se niegan o prorrogar el contrato colectivo en oposición o la empresa y o Felipe Mortera Prieto líder del sindicato oficial. Petróleos Mexicanos declara no estar en posibilidad de satisfacer los demandas de sus empleados.

Abril 10: Se acuerda un año de prórroga para el contrato de Petróleos Mexicanos.

Abril 12: En una violenta acción represiva, la policía del Distrito Federal desaloja del Zócalo o maestros de primaria integrantes del Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM), encabezado por Otón Salazar. El MRM había intentado primero efectuar un mitin ante la Secretaría de Educación Pública y después en el Zócalo, para insistir en un aumento de 40 por ciento a los salarios, solicitado veinte meses antes, y discutir la posibilidad de ir a la huelga.

Abril 19: El MRM marcha del Monumento de la Revolución al Zócalo exigiendo castigo para los responsables por “la violación de garantías constitucionales” durante la agresión del día 12.

Abril 27: Ante la demanda de aumento por parte del MRM, Educación Pública desconoce el organismo y afirma que “no se puede ni se debe tratar de resolver los problemas con organismos que no sean los legalmente reconocidos”.

Abril 30: Al término de una manifestación, los maestros del MRM deciden permanecer en la Secretaría de Educación Pública hasta la solución de sus demandas.

Mayo 2: Una comisión del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana integrada por representantes de cada sección, se reúne en la ciudad de México para discutir con el comité ejecutivo general lo iniciativa de un aumento de sueldo. Samuel Ortega Hernández secretario general del sindicato, reconoce la legalidad de lo comisión y sus gastos son cubiertos, según anuncia, por el propio organismo. También afirma que facilitará los informes necesarios para elaborar el estudio correspondiente.

Mayo 9: El secretario del sindicato de ferrocarrileros se presenta ante los comisionados “acompañado de porras, los insulta y los intimida para que no den información a la prensa. Asienta que el aumento de sueldos debe tratarse hasta el mes de agosto, aunque el acuerdo definitivo, señala, se tomará en la reunión de los secretarios de las secciones, el 12 del mes en curso.

Mayo 11: Los miembros del Movimiento Revolucionario del Magisterio permanecen en la Secretaría de Educación. Durante los últimos días se han multiplicado las muestras de apoyo a su causa, a través de manifestaciones y mítines en los que han intervenido obreros, estudiantes y padres de familia.

Mayo 12: En lugar de los 350 pesos propuestos por los delegados ferrocarrileros de la república, los secretarios locales solicitan 200 pesos de aumento. El secretario general pide a los trabajadores una conducta “patriótica” que elimine el recurso de la fuerza, la agitación o la demagogia. Asegura que el aumento no sólo es uno necesidad de los ferrocarrileros sino también un problema para la empresa, que pertenece a los mexicanos.

Mayo 15: De uno u otro modo lo información que difunde parte de la prensa (Excélsior, Novedades) indica que las peticiones de los maestros disidentes deben gestionarse o través del Sindicato de Trabajadores de la Educación, oficialmente reconocido. El presidente Ruiz Cortines promete que se darán los aumentos pero que eso ocurrirá a partir de julio, en tanto se realizan las ajustes necesarios.

Mayo 21: El gerente de Ferrocarriles Nacionales acude a una asamblea del sindicato y pide un plazo de sesenta días para resolver las peticiones de la dirección sindical. La proposición es aceptada.

Mayo 24: Tiene lugar un mitin de ferrocarrileros, en el que expresan descontento hacia los líderes sindicales a quienes acusan de no defender sus intereses. La respuesta es mucho más violenta en los secciones del sureste y se consolida con rapidez en el Plan del Sureste que rechazó los 200 pesos de aumento promovido por los secretarios locales, así como los dos meses de plazo concedido a lo empresa; reitera que el aumento debe ser de 350 pesos, desconoce a los representantes locales por pactar a espaldas de los trabajadores; emplaza al comité ejecutivo general para reconocer a los nuevos representantes y anuncia paros escalonados hasta suspender en su totalidad las actividades de la empresa si no se llega a una solución satisfactoria.

Junio 1: Se inician pláticas con los maestros del MRM que finalizarán con un aumento que concede el ejecutivo: 150 pesos mensuales para todo el sistema; sin embargo los maestros de zonas urbanas recibirán mil pesos y los rurales 600.

Junio 6: El Movimiento Revolucionario Magisterial realiza una manifestación en agradecimiento a la ayuda que recibieron de diversos sectores. El presidente Ruiz Cortines los recibe en Palacio Nacional. En la SEP pasean un ataúd con el nombre de W. Sánchez, líder del Sindicato de Trabajadores de la Educación por entonces candidato a diputado, y declaran que el triunfo de los maestros significa “la muerte para los líderes que venden los derechos de los trabajadores por una curul”.

Junio 19: A una semana de que den inicio los paros escalonados que anunció el Plan del Sureste, la prensa prácticamente no informa de este movimiento, aunque reproduce la postura de la empresa: resolver las demandas “de acuerdo al plazo de 6O días que se le había concedido el mes pasado”. Del mismo modo la gerencia informa “que algunas secciones aisladas pretenden exigir al margen del sindicato un aumento de 350 pesos, pero se atiene a la ley para tratar los problemas de los ferrocarrileros con los dirigentes de éstos”.

Junio 26: Se inician los paros en Ferrocarriles Nacionales. Un miembro del Comité Ejecutivo del sindicato acusa a Valentín Campa, Juan Colín y Francisco Gómez como los promotores del conflicto, orientado a “crear agitación” y preparado “por elementos comunistas contrarios al actual Comité Ejecutivo. En una asamblea se acusa a estos líderes de entreguismo y se designó a Demetrio Vallejo, Roberto Gómez Godínez, Juan Antonio Meza, Juan Velázquez y Francisco Contreras como integrantes del Comité Ejecutivo de la Comisión Pro Aumento de Salarios. Diez secciones locales han revocado para entonces a los comités ejecutivos correspondientes.

Junio 27: La empresa llama a los miembros de la nueva comisión para tratar con ellos el problema. Continúan las revocaciones a los líderes de las secciones locales y el movimiento ferrocarrilero es apoyado por el MRM, los electricistas y las secciones 34 y 35 del sindicato de petroleros.

Junio 28: Después de una manifestación en la que intervienen petroleros, maestros otonistas y estudiantes, doce horas de inactividad en los paros escalonados y unos tres y medio millones de pesos en pérdidas del sistema ferroviario, las cámaras de comercio e industria declaran: “se ha llegado al punto crítico del problema, ya que los graves perjuicios que causan los paros a la economía del país exigen que se llegue a una solución de fondo en el menor tiempo posible”.

Julio 1: El presidente Ruiz Cortines propone un aumento de 215 pesos, en un acuerdo que los ferrocarrileros interpretan como un triunfo de su movimiento. A continuación desconocen al ejecutivo general de su sindicato y lo acusan de actuar en contra del interés de los trabajadores.

Julio 8: El Comité Ejecutivo del sindicato ferrocarrilero se ve obligado a renunciar y los suplentes toman la dirección incorporando las demandas más importantes del sector disidente.

Julio 9: Aprovechando un altercado entre el PAN y las autoridades electorales de Jalisco a raíz de las elecciones federales del 5 de julio, la Secretaría de Gobernación advierte que el Estado “reprimiría sin contemplación toda agitación pues existían organismos y autoridades competentes a quienes corresponde conocer y resolver legalmente las cuestiones que se presenten; en lo sucesivo no se permitirá la celebración de mítines manifestaciones u otros actos que tiendan a perturbar la paz pública”.

Julio 12: Se inicia la VI Convención Extraordinaria del Sindicato Ferrocarrilero y su primer paso es la elección del comité ejecutivo general. Dos días después se conocen los resultados: Demetrio Vallejo es designado secretario general. 

Julio 14: Salvador Quezada Cortés, de la tendencia recién expulsada del sindicato ferrocarrilero acusa a Vallejo y otros dirigentes elegidos en la VI Convención “como usurpadores que no permiten la entrada a las secciones 15, 16, 17 y 18” y afirma que “Vallejo y socios se introdujeron en los locales de modo violento y furtivo y violaron lo caja de caudales obteniendo treinta mil pesos”, por lo cual demanda que los desaloje la policía judicial.

Agosto 1: Tras dos semanas de pugnas en las que tanto Quezada Cortés como Vallejo se declaran dirigentes legítimos de los ferrocarrileros buscando el reconocimiento de la empresa, el comité vallejista recurre nuevamente a los paros escalonados, que se inician este día al mismo tiempo que el Estado declara ilegal la elección de los convencionistas. Miembros de la iniciativa privada solicitan “la represión de los paros ilegales”, que califican de insolencia, desafío y provocación. Salvador Quezada convoca o nuevas elecciones antes de cuarenta días.

Agosto 2: Se inicia la represión contra los ferrocarrileros. Atendiendo lo denuncia de Quezada son “devueltos” los locales sindicales ocupados por los vallejistas. Hay violencia y arrestos; en el despliegue intervienen agentes secretos, judiciales y policías uniformados. Según Excélsior los “rebeldes” estaban armados “con carabinas, pistolas, gran cantidad de cartuchos, piedras y bombas ‘molotov'”. Vallejo no es aprehendido y recomiendo al resto de las secciones un paro total de actividades que estalla esa misma noche y suspende todo el sistema ferroviario.

Agosto 3: Las cámaras nacionales de industria de hierro, acero y cemento estimulan los actos represivos: “Nunca un conflicto intergremial puede exceder los límites obreros y menos traducirse como aconteció, en un ataque a la estabilidad económica del país (…) Se atentó contra los intereses generales de la nación y los industriales no encontramos justificación legal, ni humana ni lógica a esta conducta (…) Ojalá el gobierno proceda con toda energía”.

Agosto 4: Manifestaciones de apoyo a Vallejo. Se declaran en huelga maestros y telegrafistas. Las secciones 34 y 35 del sindicato de petroleros efectúan paros parciales y los electricistas publican un manifiesto donde piden la libertad de los detenidos y el cese de las represalias.

Agosto 5: El gobierno federal llama a nuevas elecciones de ferrocarrileros a efectuarse entre el 7 y el 22 de agosto. Algunos ferrocarrileros reunidos bajo el Monumento a la Revolución son golpeados a macanazos por la policía. Nuevas aprehensiones.

Agosto 27: Hay choques violentos, heridos, incendios de vehículos y vandalismo en varios puntos de la ciudad. Los estudiantes se oponen al alza de tarifas en los transportes y se enfrentan o camioneros y grupos de choque. La policía metropolitana está acuartelada, dispuesta a tomar cualquier medid. En este clima de tensión se difunden los resultados electorales del sindicato ferrocarrilero: 59 mil 759 votos para Vallejo y nueve para su opositor.

Agosto 28: Los líderes petroleros de los secciones 34 y 35 del sindicato, no reconocidos oficialmente comienzan una huelga de hambre como presión para obtener el reconocimiento. Granaderos, policías y ejército irrumpen causando numerosos lesionados e intoxicados con gases lacrimógenos.

Agosto 29: Virtual estado de emergencia en la ciudad. Elementos de la fuerza pública ocupan centros de reunión popular y recorren las calles para evitar concentraciones. Como el día anterior, los enfrentamientos comienzan en las oficinas de Petróleos Mexicanos en Avenida Juárez. Petroleros, ferrocarrileros, estudiantes y curiosos se reúnen en el Monumento a la Revolución donde es incendiado un vehículo de transporte público. Durante unas cinco horas se suceden enfrentamientos y escaramuzas. “La Plaza de la República, informa La Prensa, se convirtió prácticamente en cuartel general de granaderos”. Los reunidos acometen oficinas de la Policía Judicial varias veces, siendo rechazados en todas ellas a balazos.

Septiembre 1: En su último informe de gobierno, Ruiz Cortines afirma: “Cuando la fuerza es menester para mantener el derecho, el gobierno está obligado a emplearla, como en el caso de la provocación sistemática de ciertas agitaciones que, por concurrentes y eslabonadas, compelen a la autoridad a desempeñar un papel al que no puede renunciar por ningún concepto: el de mantenedora del orden, necesario para el progreso y la libertad”. Ese mismo día, el Movimiento Revolucionario del Magisterio realiza un congreso, y por su parte W. Sánchez, el líder oficial realiza otro; ambos reclaman su reconocimiento legal ante la Secretaría de Trabajo.

Septiembre 3: Algunos diarios consignan que los vallejistas están ejerciendo represalias contra los derrotados en las elecciones. Más tarde se comprueba que los agresores no son ferrocarrileros.

Septiembre 6: Ante la advertencia del presidente de la República el MRM suspende un manifestación y en lugar de ello organiza un mitin; Otón Salazar líder del movimiento es arrestado con otros dirigentes antes de que ocurra el evento. En la avenida Juárez, los maestros son atacados a golpes y con gases lacrimógenos. Un comandante de granaderos ordenó que se dispare contra la multitud.

Octubre 16: Las autoridades niegan el permiso para un mitin en el que intervendrían entre otros los sindicatos de ferrocarrileros, maestros y petroleros (secciones 34 y 35).

Noviembre 11: En un intento por recobrar el control del movimiento obrero, a nombre de la CTM Fidel Velázquez emplaza a huelga y pide un aumento del 25 por ciento a los salarios de los trabajadores. El gobierno federal solicita un plazo de treinta días.

Diciembre 6: A cinco días de haber iniciado su gestión presidencial Adolfo López Mateos ordena que Otón Salazar y otros activistas recobren su libertad.

1959

Enero 16: Nuevo emplazamiento a huelga por parte de los ferrocarrileros en demanda de revisión del contrato colectivo. En caso de no proceder a ello iniciarán una huelga a partir del 25 de febrero.

Febrero 14: Excélsior difunde algunas demandas que los ferrocarrileras hacen al presidente de lo República: “1) Supresión de los 868 puestos de confianza incluidos la policía especial y el departamento de Vargas Bravo. 2) Eliminación de las consolidadoras de flete y documentadoras de express y establecimiento de oficinas recolectoras y de distribución de flete. 3) Eliminación de toda erogación que haga la empresa por concepto de sostenimiento de camarillas y grupos sindicales. 4) Supresión de toda propaganda que no sea verdaderamente indispensable. Estricto control y comprobación de los contratos que otorga la empresa.”

Febrero 22: A tres días de que estalle la huelga en declaraciones difundidas por Excélsior los diputados Manuel Moreno Cárdenas, Heriberto Béjar e Ignacio Aguinaga afirman: “Denunciamos a Vallejo como instrumento para llevar a la ejecución el torpe programa inspirado en los directivos de una embajada extranjera para derrocar al gobierno de México

(…) Denunciamos ante toda la nación la subversión armada que estérilmente prepara Demetrio Vallejo pretendiendo el derrocamiento del régimen gubernamental.”

Febrero 24: Las cámaras nacionales de industria afirman que la táctica de la agitación obrerista ha rebozado los limites de la cordura tanto el gobierno como la iniciativa privada han estado prudentísimas ante lo grave amenaza lanzada por Vallejo y socios contenido en la frase siguiente: “Está próxima la revolución obrera”. De su parte los ferrocarrileras de mandan el 16.66 por ciento sobre los 215 pesos de aumento, atención médica para familiares de los trabajadores, 10 por ciento como fondo de ahorro sobre todos los prestaciones y construcción de casas habitación a diez pesos diarios por concepto de renta. La empresa señala que no está en posibilidades de satisfacer estos requerimientos. El Bloque de Unidad Obrera asienta que Vallejo debe “ser considerado como reo de disolución social”.

Febrero 25: La Junta de Conciliación decidiera ilegal la huelga de Ferrocarriles Nacionales y da un plazo de 24 horas para reanudar las labores. Los amparas que solicita el sindicato son negados. En estas condiciones los vallejistas levantan el para y acceden a una nueva solución mediante la que reciben prestaciones ya ofrecidas por la empresa.

Febrero 26: López Mateos afirma que el gobierno no tolerará ningún “desorden”.

Febrero 27: La empresa pide que se ejerza acción penal contra los “exaltados”. La CTM difunde un desplegado contra “las actividades subversivas que realizan los comunistas” y exige “sentido de responsabilidad” a los dirigentes obreras.

Marzo 7: El sindicato de ferrocarrileras publica en un manifiesto que el reciente conflicto significa que fortalece al movimiento independiente. Vallejo vuelve a demandar el 16.66 por ciento de aumento sobre los 215 pesos y lo reparación de las violaciones al contrato. La gerencia insiste en que no hay arreglo posible y que no pagará el aumento requerido. El sindicato emplaza a una huelga que estallará el 25 de marzo.

Marzo 25: Se inicia otra huelga ferrocarrilera que, como la anterior es declarada inexistente por lo Junta de Conciliación y Arbitraje.

Marzo 27: La empresa comienza a despedir ferrocarrileras.

Marzo 28: Los sindicalistas se entrevistan con el secretario de Trabajo y acuerdan continuar las platicas durante la tarde de este mismo día. Antes de que tenga lugar la segunda entrevista, Demetrio Vallejo, Hugo Ponce de León y Alejandro Pérez Enríquez son aprehendidos. La ofensiva es total y la represión que se desata en una de las más violentas que se recuerden: miles de trabajadores (ferrocarrileras, petroleras y maestros) así como algunos estudiantes, son objeto de la furia policiaca, cuyos elementos intervienen y ocupan también locales sindicales. Nueve mil ferrocarrileras pierden su trabajo a partir de este día.

Marzo 30: La Procuraduría General de la República declara que el gobierno no permitió a “un grupo minoritario de trabajadores, violando todo derecha, (que) causaran con antipatrióticos procedimientos graves daños a la nación, atemorizando a la mayoría de los trabajadores ferrocarrileras, para obligarlos a seguir un movimiento que bajo ninguna circunstancia entraña el ejercicio de un derecha”. Afirma que en todos estos casos se procederá enérgicamente y que esa dependencia ordenará la detención de todos los que hayan incurrido en “hechas delictuosos”.

Marzo 31: La Procuraduría justificó la brutalidad de la represión afirmando que todas las víctimas participaban de un plan para derrocar al gobierno “Se trata de uno conspiración en toda forma de un plan general para quebrantar el orden y hacer factible la realización de planes Ideados y organizados por un país extraño en contra de México y de todos los países de América Latina. Vallejo ha incurrido en el delito de traición a la patria.”

Abril 2: La Comisión Permanente del Congreso de la Unión entiende que la solución represiva “ha sido una medida de salud pública obligada y exigida por las circunstancias.”

Abril 3: Ante la represión el secretario de organización del sindicato ferrocarrilera Gilberto Rojo Robles (arrestado poco después) pide que se levante la huelga, anunciando que con ello serán liberados los detenidos y recuperados los locales en poder de la fuerza pública.

Abril 15: En sustitución de Vallejo Alfredo A. Fabela es nombrado secretario general del sindicato ferrocarrilera; del mismo modo, hay nuevos representantes, no “exaltados”, para las secciones locales. Varios líderes independientes permanecerán encarcelados durante años a raíz de su intervención en estos sucesos. (R.D.O.).

Fuentes:

Antonio Alonso: El movimiento ferrocarrilera en México (1958-1959). Ediciones Era , México, 1975.

La violencia en México, prólogo y selección de Orlando Ortiz, Editorial Diógenes, S. A. México, 1978.