Historia obrera. Organo del Centro de Estudios Históricos del Movimiento Obrero Mexicano. Publicación trimestral. México, D. F., Núms. 1-9, 1974-77.

Bajo los auspicios de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Historia Obrera ha entregado desde junio de 1974 nueve números con un excelente diseño gráfico. Con esta revista el CEHSMO ha integrado una línea editorial que incluye la edición de reproducciones facsimilares de varios periódicos obreros de fines del siglo XIX y de la Revolución Mexicana (Colección Voz de los Trabajadores), así como varios títulos que recuperan documentos valiosos de la lucha del proletariado: La Huelga de Cananea, El congreso obrero de Motul de 1918, etc.

Llama la atención que Historia Obrera restrinja su contenido, casi exclusivamente, a los aspectos políticos e ideológicos del movimiento obrero mexicano durante la Revolución. Fijar la atención sobre esta época enriquece la coherencia editorial de la revista y da a luz nuevos y sugerentes materiales sobre el periodo. Pero podría abrirse a otros aspecto de la historia obrera, incluido un rastreo menos episódico de sus expresiones de clase, más estructural y más amplio temporalmente. La contraparte de esta desventaja es la presentación de las principales vertientes ideológicas y doctrinarias del movimiento obrero de la Revolución Mexicana de 1910. Historia Obrera refresca episodios cruciales y ofrece destellos significativos del proletariado mexicano en los albores del siglo XX: del mutualismo conciliador en la dictadura de Porfirio Díaz al anarquismo insurreccional del magonismo, de los testimonios militantes de las mujeres revolucionarias al sexismo del Constituyente del 17.

La estructura formal de la revista da cabida a tres secciones básicas: documentos, testimonios y ensayos. Las otras secciones, de aparición discontinua, son bibliografía, hemerografía, cronología, historia oral y reseñas. En la mayoría de los números se publican materiales misceláneos, en otros (nos. 5, 6, 8 y 9), se opta por un criterio monográfico: La mujer obrera, La huelga de Río Blanco, El Partido Socialista del Sureste, La Casa del Obrero Mundial.

En la sección de documentos se han reproducido diversos pasajes significativos: periódicos que ofrecen una visión del problema agrario, como en “Revolución social”; un planteamiento radical de la lucha obrera en “El hijo del Trabajo” o una versión institucional de la lucha capital-trabajo, en “El Socialista”. Además se han incluido otros documentos valiosos, como “Extractos del Código del Trabajo, 1918”, de Felipe Carrillo Puerto; dos textos sobre el Pacto de la Casa del Obrero Mundial con el régimen carrancista, los registros de la Gran Huelga de 1916, los Derechos de la Mujer en el Constituyente de 1917.

La sección de Testimonios recoge documentos personales o colectivos. Entre los primeros se han publicado textos relativamente desconocidos de Ricardo Flores Magón: sus diferencias con organizaciones anarquistas de EU y España, o su opinión sobre Moncaleano y La Casa del Obrero Mundial. Nicolás T. Bernal y Juana B. de Gutiérrez Mendoza, de la corriente magonista, consignan sus entrevistas con Madero y Zapata, y algunas vicisitudes del Partido Liberal Mexicano. También interesantes son los testimonios de la huelga de 1906 en Veracruz, y del Congreso General de Obreros de la República Mexicana.

Con todo, la sección de Ensayos es la más creativa de Historia Obrera. Concentra su atención en las líneas ideológicas prevalecientes en el movimiento obrero al iniciarse el siglo XX. El tema recurrente es la variedad de las expresiones anarquistas o anarco-sindicalistas, y el problema de la hegemonía doctrinaria de tales posiciones en el seno de los trabajadores.

Los ensayos de los investigadores del CEHSMO remiten a las huellas doctrinarias en la ideología obrera, aunque limitados algunos a la mera esfera ideológica. Son los casos de Ramiro La Fuente: “EI artículo 123, el congreso obrero de Tampico y el congreso de industriales de 1917”, Rina Ortiz: “Las posiciones ideológicas de la Convención Radical Obrera”, Pedro Siller: “EI Hijo del Trabajo” y Arturo Obregón: “El segundo Congreso Obrerom, 1879”.

Otro grupo de ensayos redondean esta búsqueda mencionando problemas que, aunque no se abordan en los textos, permiten explicar o problematizar al menos las corrientes ideológicas y la cuestión de su hegemonía de clase. Los ensayos más relevantes en este sentido son: “El Gran círculo de Obreros de México” de José Villaseñor; “El Partido Liberal Mexicano y la Huelga de Río Blanco” y “El origen anarquista de la Casa del Obrero Mundial” de Ramón Gil Olivo. (Y en menor medida “Los gobiernos de Alvarado y Carrillo Puerto” de Rina Ortiz, Enrique Arriola y Pedro Siller).

Pese a su diversidad, los ensayos de Historia Obrera proyectan una línea editorial y de investigación común pero es sensible la ausencia de una visión teórica global que permita trascender el estudio de las meras formas doctrinarias y ubique la esfera ideológica en la situación de la clase: condiciones de vida, integración a la producción, salarios, etcétera. Introducir nuevos problemas además de fortalecer un enfoque global de la historia de la clase obrera, permitiría crear bases más sólidas para el análisis de las líneas ideológico-políticas del movimiento obrero. Esto podría contribuir a fundar un marco histórico del desarrollo posterior de la clase obrera, que vive el proceso de sometimiento sindical durante la época de la industrialización. De otra manera se corre el riesgo de escribir una “historia obrera” en la que los grandes episodios proletarios del pasado aparecen inexplicablemente desligados de su historia presente. Hay que señalar por último la gran utilidad de la sección hemerográfica en la que se reproducen tanto textos de periódicos obreros como fichas y referencias de éstos. La importancia de estos materiales para el análisis histórico del movimiento obrero hacen lícito el reclamo de mayor continuidad y sistematización de los materiales que se presentan.

Historia Obrera es un esfuerzo importante en la imprescindible tarea de componer la memoria histórica de la lucha del proletariado mexicano por su emancipación, tarea que justifica sin duda una crítica exigente a la política editorial de la revista.