Hoy es de necios discutir que la diversidad de opiniones y puntos de vista es una peculiaridad de sociedades libres y de regímenes democráticos que se fundamentan en el diálogo y en el debate; en la deliberación, en la circulación de ideas y, también, en la controversia de las mismas. El acceso a la información y la libertad de expresión son dos baluartes que garantizan la preservación del Estado de derecho.

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Ilustración: Víctor Solís

Cuando en la prensa las personas defienden su derecho a discernir y a expresar un punto de vista contario al de la mayoría no están haciendo otra cosa que defender su libertad de opinión. El ahora ex director de TV UNAM, Nicolás Alvarado, al denostar la imagen y vilipendiar a Juan Gabriel en un artículo en el que lo llama, indirectamente, “naco” y “joto” (Milenio, 30 de agosto de 2016), no hizo sino ejercer su derecho a opinar y a decir lo que piensa: que él es uno de los “poquísimos mexicanos que no asumen a Juan Gabriel como un ídolo”. Es muy probable que Alvarado se equivoque y que no haya tan “poquísimos” como él piensa y como se jacta en creer, pero ese es otro asunto. Cuando Martha Debayle afirmó a una revista que ella no hacía radio para “jodidos” —por más que quiso justificarlo y acto seguido dijo que hacía radio para “gente de primera” y que eso no tenía ninguna relación con el nivel socioeconómico—, la conductora estaba defendiendo una postura permitida por la democracia en la que vivimos (o creemos vivir). Cuando Miguel Herrera hizo anuncios para el Partido Verde, el entrenador de fútbol estaba ejerciendo su derecho de creencia en un partido político por el que se sentía representado. La comparación entre Alvarado, Debayle y Herrera no es gratuita. En los primeros dos, además, hay un clasismo evidente. Un clasismo que, afortunadamente —y lo escribo sin sorna—, los medios de comunicación son libres de divulgar. Hasta aquí, no debería de haber ningún debate. Pero lo hay, por una razón muy simple, que a algunos, o les parece insignificante, o de forma tramposa quieren maquillar confundiendo peras con manzanas.

No es este el espacio para abordar de manera profunda las implicaciones y connotaciones que lo público y lo privado tiene en la vida diaria y en los medios de comunicación. Bastaría con decir que la vida privada de los hombres públicos, si bien existe, tiene restricciones evidentes. Cuando el presidente francés, François Hollande, fue pillado en una scooter para ir a ver a su amante a altas horas de la noche, en París, hubo algunos desinformados que defendieron el derecho de Hollande de hacer con su vida “privada” lo que quisiera. Esos desinformados desdeñaron el hecho de que las actividades de un presidente en funciones son de escrutinio público. Lo que hace Hollande con su amante, no debería ser asunto público ni interesarnos siquiera, pero ponerse en riesgo en la vía pública y poner en riesgo a una nación entera por manejar una scooter en la noche para visitar a su mamá, a una puta o a su amante, es información vital que debe ser pública, que debe ser conocida por todos, empezando por los franceses, y que, por tanto, debe ser analizada y, en su caso, censurada. Periodistas, académicos y políticos siguen sin abordar de manera rigurosa la función, obligaciones y responsabilidades del hombre público.

El caso que nos ocupa, las declaraciones de Alvarado, son graves no por el menosprecio con el que escribió y la torpeza con la que lo hizo —su derecho a ser vulgar y pedante no debería ni siquiera ser tema de debate; sus gustos, fobias y filias, tampoco—; lo son, porque es una figura pública que vive del erario público, que dirige (dirigía, ya) un canal universitario y, por tanto, está sujeto a derechos y obligaciones. El caso de Miguel Herrara es similar: un representante de una selección nacional no puede hacer proselitismo, precisamente porque representa a un país no a un partido político. No es así en el caso de Debayle. La comunicadora es libre de pensar y menospreciar a su público y a sus trabajadores. Es de los dueños de la emisora de radio a quienes le corresponde actuar, no a los ciudadanos. Si Debayle fuera la directora de TV UNAM o la directora técnica de fútbol de la selección, entonces, lógicamente, sus palabras tendrían que pasar por un filtro de análisis, dado que ocuparía un cargo público o una representación nacional.

No es el caso, pero sí el de Alvarado que recibió dinero tuyo y mío para dirigir una televisora, y por tanto, lo que diga y haga no puede entenderse “a ti título personal” y debe ser leído con lupa. Eso es lo que los defensores de la libertad de expresión no han comprendido en pleno siglo XXI: que el acceso a la información —y la libertad de expresión tienen límites—: “Aunque las pretensiones al derecho del público a la información son simbólicamente muy atractivas, el reconocimiento de un derecho no significa que el individuo tenga el derecho a ejercer ese derecho en todas las ocasiones. Cuando el individuo reclama el derecho a la información, queda todavía por delante la tarea de determinar la legitimidad de esas pretensiones con respecto a otras legales, morales y políticas, que quizá compitan con ellas”.1 Sucede exactamente lo mismo con la libertad de expresión.

La reacción social contra el artículo del ex director de TV UNAM no puede menospreciarse. En la era de la hiperconexión y del linchamiento virtual, es fundamental argumentar nuestras opiniones. El linchamiento no es sano, pero transparentar el comportamiento de quienes reciben dinero de nuestros impuestos sí lo es. En un país en el que es común que ratifiquen a tipos que se pasean con su novia en un evento deportivo al que van pagados por todos los mexicanos, resulta sorprendente que un servidor público renuncie o “lo renuncien”. Oficialmente, Alvarado, tan libre de decir lo que piensa, prefirió la renuncia al despido, aunque sus defensores en los medios de comunicación hablan como si lo hubieran despedido, y no hubiese sido él quien escribió su carta de renuncia que se divulgó en la prensa. En última instancia, nadie lo echó de su cargo por no comprender sus limitaciones como hombre público: fue él quien decidió irse.

Ante tanta confusión, dobles morales y discursos dobles donde se contradicen el fondo y la forma, sería aconsejable comenzar a estudiar de verdad el significado de “hombre público”, de “recursos públicos”, de “corrupción”, de “libertad de expresión” y de las diferencias “entre derecho a la información” y “derecho de acceso a la información”, temas todos ellos que se siguen abordando de forma maniquea y en los que en México seguimos en pañales.

 

Juan Manuel Villalobos
Periodista y escritor. Es autor de la novela La vida frágil de Annette Blanche y del libro de relatos Alguien se lo tiene que decir.


1 O’Brien, David M. El derecho a la información. México, Publigrafics, 1983, p.17.

 

48 comentarios en “Lo público y lo privado:
Caso TV UNAM

  1. Pues para nosotros, los ciudadanos de poca o ninguna cultura, nos queda muy claro que un director de una empresa cultural no se debe expresar en terminos tan vulgares. Para representar a una universidad, en cualquier nivel o especialidad, no solo se necesita ser culto y respetuoso, sino también parecerlo. El señor Alvarado enseña a todas luces la esencia de la naqués que critica en Juan Gabriel. ¿Habrá él siquiera pensado en que sintieron los familiares y amigos del artista con sus vulgares y ofensivos comentarios? Creo que solo un tonto los ponuncia en México puesto que eso trae un linchamiento mediático, y eso es lo que le cayó ensima.

  2. Ahora sí estamos de acuerdo en cuanto a los hechos de Nicolás Alvarado, y si, hay mucho que discutir con respecto a las libertades de expresión, información etc., no está debidamente legislado y todo depende del peso del origen. Vemos legisladores y funcionarios públicos diciendo barbaridad y media en contra de puntos sensitivos donde se denota su amplia ignorancia del tema y no pasa nada. Realmente es verdad, que estamos en pañales. Más que eso, ni siquiera ha nacido un debate y mucho menos un consenso al respecto.

    • Es el colmo, ni el articulista leyó la columna de Nicolás Alvarado! Revísalo otra vez, Juan Manuel, ahí mismo están reguladas tus consideraciones. O quizá si lo hizo, y entonces, qué afán por forzar la pertinencia de su modelo “crítico”, qué falta de honestidad intelectual.

      • Al parecer Villalobos no leyó la columna de Nicolás Alvarado. Coincido contigo, falta de honestidad y ética.

  3. Su renuncia o ‘despido’ lo justifica el mismo, cuando se reconoce y presenta a si mismo como clasista, y por supuesto es inadmisible que una persona de tal cualidad, de ninguna.forma puede dirigir una institución pública de difusión de cultura y mucho menos a una donde su principal premisa es la universalidad

  4. Tu derecho a decir lo que quieras termina, cuando lo que dices lesiona la dignidad, ofende el decoro de las personas, insulta el ser y hacer de una persona.

    Cuando eso pasa, no se llama libertad de expresion, se llama libertinaje y no es censura como muchos estan alegando que la CONAPRED tomara cartas en el asunto y llamarlo al orden. En otro articulo en Revista Nexos Raul Trejo Delarbre llama a la CONAPRED “Guardianes del pensamiento unico” por este caso, pero en otro articulo del autor en su blog personal se rasga las vestiduras sobre lo que le ocurrio a “Sammy”, el patiño de muchos comediantes de Televisa que fue engañado en una broma de mal gusto y ahi Delabre aplaude la labor de la CONAPRED, pero en este caso le llama guardian del pensamiento unico, ¿somos o no somos? o como dice la “Chimoltrufia “hay cosa que ni, que, como digo una cosa digo otra, ¿tengo o no tengo razon? Asi le pasa a Raul en este caso por lo que veo.

    No es la inquisicion que lo llama al orden es la que tutela que no haya lo que ocurrio con Hitler por poner un ejemplo, donde lo dejaron decir que los judios eran una amenaza, que eran menos que humanos, llego al poder y lo que dijo se tradujo en acciones. Obvio no es lo mismo con Alvarado pero se le parece, si asi se expreso de un ser muerto, por supuestamente vestir como señalo, las lentejuelas las vemos en las marchas LGTB o en la ropa que usaba Juan Gabriel en sus conciertos pero NO; en su vida cotidiana.

    Por ello lo que dijo Alvarado, de meterse con la ropa y demas si tuviea poder no dudaria que fuera un Hitler pequeño, es decir, un represor tipo Serrano Limon y como dicen los catolicos, Dios nos libre.

    • Le agradezco que lea algunos de mis textos. Mi gratitud sería mayor si los leyera con cuidado. Mi opinión de hace siete años sobre las burlas al comediante “Sammy” se encuentra aquí: https://mediocracia.wordpress.com/2009/05/25/sammy-ordinario-abuso-mediatico/
      No es lo mismo. Las que hicieron en Televisa, en aquella ocasión, fueron mofas personales que involucraron acciones físicas y engaños para burlarse de una persona. El propósito evidente era hacer escarnio del comediante debido a sus limitaciones físicas. Como he dicho, no comparto la opinión de Alvarado sobre San Juan Gabriel pero se trata de un juicio público acerca de un personaje público. Hay evidentes diferencias entrre una situación y otra. Las resoluciones del CONAPRED en ambos casos también tienen diferencias importantes.

  5. Fui maestro de bachillerato. Esincreible el escritorio al que eres expuesto por ser un simple docente: me juzgaban por como caminaba, por no estar casado, etc. No creo que sea necesario ser una figura pública para ser expuesto por tu vida privada. Vivimos en un país tan desgastado or el uso arbitrario de la autoridad, que, la más mínima pendejada es digna de un lincaminto por parte de él “pueblo”

  6. Juan, como Maestro en Derecho, te puedo decir que si fundamentas tu artículo en el “derecho a la información”, no sólo está mal hecho, sino confunde a tu audiencia, y los que sabemos distinguir entre dicho derecho y el derecho a la “libre expresión”, nos damos cuenta de tu necesidad desesperada por abordar el tren de defensa a la “verbena popular” (Juan Gabriel) y el ataque a un ciudadano, con un cargo super indirecto (Ojo con el grado de representación pública) de representación popular, como lo es Nicolás Alvarado, quien fue contratado por la UNAM, más por su CV, que por sus opiniones.
    Duele ver que se prefiera el “Noa Noa” a las aportaciones de Nicolás en medios como “La dichosa palabra”; preguntando: ¿Cuál deja más educación al pueblo mexicano?
    Y duele ver que el mismo gremio periodístico, caiga en el populismo, en contra del derecho a la libre expresión que han perseguido varios de ustedes, hasta crear una Fiscalia que los defienda para poder ejercer ese derecho plenamente.
    Si existe una doble moral, pues todos rieron de ñas caidas del escenario y los memes de Juan Gabriel, y no se puede limitar el derecho a la libre expresión de un ciudadano sólo por ser fugura pública, verbigracia: Vicente Fox, Xóchitl Gálvez, entre otras.
    Y todos sabemos que no porque exista el equipo de futbol América, y sea seguido y amado por muchas personas, los demás no podamos mostrar nuestro desagrado o prefiramos otro equipo.
    Respetemos las preferencias y opiniones (aún groseras, siempre y cuando, no profieran algún tipo de violencia que perturbe la paz). Si no que todos sean medidos con la misma vara y desaparezcamos el espíritu de la libertad de expresión.

  7. No nos hagamos tontos; los mexicanos (en general) somos sordos, ciegos y atrofiados de la razón; por tanto manejables.
    Los grupos poderosos, en este caso del negocio del espectáculo y la diversión no paran. Son ellos los fabricantes de ídolos de barro o lo que sea, para el consumo populachero, y hacen lo necesario para fomentar el culto fanático a los mismos.
    El llamado “divo de Juárez” les seguirá, ya difunto, engordando los bolsillos; por ello promueven y mantienen estas insulsas controversias.

  8. La idea que anima al texto es: si recibes dinero del erario, tus opiniones deben reflejar los valores de la vida pública. Pero, ¿son realmente unánimes éstos? A diferencia del patrocinio privado, hecho por entidades con una identidad definida, el dinero público se forma de la pluralidad de voces. Si uno plantea estar a favor o en contra de la discriminación, en abstracto, la pregunta sale sobrando. Lo problemático son los casos particulares: definir en sociedad, mediante la discusión pública, qué es discriminatorio: ¿es discriminatorio decir: no me gusta como vistes porque soy clasista? No está del todo claro: el gusto se forma, en otras cosas, por la clase social (Bourdieu). Pero la cosa va más allá: trata de cómo una sociedad procesa sus divergencias: opiniones incómodas, críticas o incluso insultos. No ningunear o censurarlas: apropiárselas y convertirlas en piedra para afilar nuestro pensamiento, para convencer al otro o caer ante una argumentación más afilada.
    ¿Quién falló? ¿Nicolás Alvarado por decir lo que piensa? ¿Las furias del linchamiento mediático por actuar como se espera de ellas? No: falló la UNAM. Reculó en defender el disenso. Falló al negarse a aceptar la renuncia de N.A. y generar, a contracorriente, eso para lo que debería existir la universidad: un espacio para pensar.

  9. La pluralidad de opinión no es “peculiaridad”. La pluralidad de opinión es característica de nuestro tipo de sociedad . Esta usando un término equivocado. “El acceso a la información…” me recuerda a la publicidad gubernamental, y sabemos que dicha información sale a la luz pública muy bien editada y con omisiones convenientes. El 4to. informe y sus vacíos de información es un buen ejemplo. Se omitieron temas incómodos : masacres, reformas, aumento en los servicios. Le sigo? . Al leer el texto completo te asomas a una forma diferente de apreciación sobre el fenómeno social Juan Gabriel. Quien es mal lector no se percata de que el escritor se burla un poco de si mismo al hacer sus observaciones. El escrito no es un panfleto de odio hacia el gran Juan Gabriel, al que yo escucho con regularidad. Me agrada Juan Gabriel y me dolio su partida pero eso no me nubla el pensamiento y comprendo que no a todos les gusta. Hecho sorprendente oeto cierto: no todo mexicano es fan de Juanga. Otro hecho impactante: no tiene que ver el nivel socioeconómico en el gusto o indiferencia hacia la musica de Juan Gabriel. Bromas de todo tipo afliraron, simplemente DOB comentarios. Si seguimos su línea de pensamiento expresada aquí en nexos señor, en algunos días llegaran metaleros a mi puerta y me iniciarán un proceso porque no me gusta escuchar metal. Que forma tan maniqueista de “analizar” el escrito de Nicolás Alvarado. Y que conclusión tan estrecha. El texto de Don Nicolás no se leyó, se malcomprendio y dado la sensibilidad del momento fue fácil tonarlo, deformarlo e inclusive cambiarlo para crear un chivo expiatorio. Hay personas impresionables y estas agredieron al escritor. Una horda de enfurecidos contra UNA PERSONA. Donde quedo nuestro lado humano? Don Nicolás no es asesino, no es responsable de las reformas en el país, no es el racista gringo que estuvo de visita. Lejos de eso, para quienes lo tildan de homofobo: apoya desde hace años a la comunidad gay y también trabajo con proyectos dirigidos a grupos vulnerables de poblaciones con VIH. Causas impopulares en aquellos tiempos, tiempos en donde Don Nico tuvo la visión de hacer a un lado el estigma y ayudar. Nicolás Alvarado siempre ha expresado con libertad su poca afinidad con lo vernaculo. Eso es delito? El background cultural de Nicolás Alvarado no está a prueba. Tiene una vida de trabajo en la cultura, sabe disertar sobre los temas que aborda. Solo quien domina un tema puede exponerlo sencillamente y hasta con chistes. Ahí se lo dejo de tarea. Donde quedó la ética? . Incitar a las masas a la agresión esta mal y peor aún por el motivo evidente: acarrear agua a nuestro molino.

    • Al parecer esas habilidades de Nicolás Alvarado a las que usted hace referencia estuvieron ausentes en sus declaraciones al respecto del fallecimiento de Juanga. Incluida la parte que lo llama “letristas chambón”, pues ya le han demostrado poetas muy preparados que El Divo ni era letrista, y mucho menos chambón . Y aunque no mató a nadie, como usted dice, creo ya es un delito en la Ciudad de México la discriminación de toda índole. Mi humilde opinión es que lo desafortunado del comentario de Nicolás, que se admite hasta por él mismo ser clasista, esta emparentado con una de las discriminaciones que más han desgarrado a México desde la conquista, y que es el racismo. Es una vena abierta y sangrante de los desplazados social y económicamente. Que alguien los señale, desprecie, y descalifique por su condición de ignorantes o de gustos no refinados. Aunque en mi opinión los gustos de Nícolás Alvarado en cuanto a música podrán ser muy cultos, pero me parecen snob. Lo digo por que lo he escuchado en televisión opinar sobre temas de música.

      • Pero claro que era chambón! Desde el punto de vista de un compositor y productor independiente es que lo digo. De sus 1800 canciones apenas se salva una de no ser hecha al vapor que por cierto esa no cuadra con zu estilo coloquial y directo.

  10. Creo que la columna la escribió desde el punto ti de vista privado, como Nicolás Alvarado, no como el servidor público

  11. Creo que la columna la escribió desde el punto ti de vista privado, como Nicolás Alvarado, no como el servidor público. Asi como varios caricaturistas, diarios nacionales e internacionales, que hacen comentarios que tal vez no estemosde acuerdo, la tolerancia debería prevalecer. En este sentido, consideró que la opinión se hizo desde un espacio privado y a título personal, y no es que defienda a Nicolás (a mi si me gusta Juanga). Pero me pareció muy atinado dejar de reflexión en su artículo, el hecho de estudiar la cosa pública por parte de la sociedad y no sólo a remitirse a likes y opiniones igual de intolerantes que el que emite el primer comentario.

  12. El error está en confundir la libertad de expresión con los cuestionamientos a la postura clasista (Nicolás Alvarado se asumió así, no es una interpretación) de un funcionario de alta responsabilidad en la UNAM

    Alvarado tiene todo el derecho de opinar con los epítetos que le vengan en gana… Y la UNAM tiene todo el derecho a juzgar que no cumple con el perfil para dirigir TvUNAM

    El error está en confundir la libertad de expresión con los cuestionamientos a la postura clasista (Nicolás Alvarado se asumió así, no es una interpretación) de un funcionario de alta responsabilidad en la UNAM

    Alvarado tiene todo el derecho de opinar con los epítetos que le vengan en gana… Y la UNAM tiene todo el derecho a juzgar que no cumple con el perfil para dirigir TvUNAM

    El error está en confundir la libertad de expresión con los cuestionamientos a la postura clasista (Nicolás Alvarado se asumió así, no es una interpretación) de un funcionario de alta responsabilidad en la UNAM

    Alvarado tiene todo el derecho de opinar con los epítetos que le vengan en gana… Y la UNAM tiene todo el derecho a juzgar que no cumple con el perfil para dirigir TvUNAM

    El error está en confundir la libertad de expresión con los cuestionamientos a la postura clasista (Nicolás Alvarado se asumió así, no es una interpretación) de un funcionario de alta responsabilidad en la UNAM

    Alvarado tiene todo el derecho de opinar con los epítetos que le vengan en gana… Y la UNAM tiene todo el derecho a juzgar que no cumple con el perfil para dirigir TvUNAM

    El error está en confundir la libertad de expresión con los cuestionamientos a la postura clasista (Nicolás Alvarado se asumió así, no es una interpretación) de un funcionario de alta responsabilidad en la UNAM
    Alvarado tiene todo el derecho de opinar con los epítetos que le vengan en gana… Y la UNAM tiene todo el derecho a juzgar que no cumple con el perfil para dirigir TvUNAM

  13. Ese es precisamente el tema de la molestia con el artículo de Nicolás Alvarado: que era director de TV UNAM y escribió como tal. Porque se ha hablado mucho de sus comentarios clasistas contra Juan Gabriel, pero no de su alarde de comentar cómo preparó un programa especial a pesar de que no le gustara el cantante, con un especialista en “subculturas como la gay”. Es decir, se asumió como director del canal universitario y desde ahí dijo lo que ya todos sabemos. Muy grave. Cuando uno ocupa un cargo público pagado con los impuestos de los mexicanos, debe ser muy cuidadoso al hacer públicas sus opiniones. Enhorabuena por su renuncia.

  14. Nicolás Alvarado cometió, quizá, errores de formas, de modos. Quienes lo han leído saben que en esa topografía de lenguaje está sustentada su columna. No creo que escribiera bajó el título público. Y creo que los servidores públicos tienen ideas, preferencias y gustos privados. Y al ahcerlos públicos no cargan éstos con el puesto que ejecuta el funcionario. No debiera ser así, cuando menos. A la sobredimensión del texto llegaron las infinitas pedradas, muchas anónimas (ni públicas ni privadas, pues). Y la UNAM recibió una renuncia de manera indebida porque hasta la falta de modos, de formas, son posibles en la discusión pública que ha invadido las charlas privadas.

  15. Si no mal recuerdo Nicolás hablaba de la vestimenta de lentejuelas, dijo que no le gustaban no por jotas, sino por nacas. No hablaba del individuo y por lo tanto no es cierto lo que dice el artículo en su inicio. El uso de estas palabras es muy común en el medio del espectáculo, Horacio Villalobos las usa o usaba todos los días en MVS y las entiendo perfectamente en su contexto (en particular el verbo jotear) y no me parecen que sea usadas para discriminar, sino para describir una situación. Pero además creo que están exagerando con el sentido de estos adjetivos. Hay mucha moralina políticamente correcta al respecto. Ya, relájense. Coincido mucho más con la opinión del maestro Raúl Trejo. Igualmente pienso que la publicación de Nicolás la hizo a título personal.

  16. Creo que la próxima reforma debiera ser la la creación o división del SAT, crear el SATM y el SATL, así tendíamos recursos para dos distintas nóminas, el SAT de los mojigatos se encargaría de pagar la nómina de los funcionarios más recatados y por otro lado estaría el que cubriría la nómina de los funcionarios públicos libres, de igual manera los contribuyentes, según su filiación eligirían en cual de las dos ventanillas reportar sus impuestos y, asunto arreglado.

  17. Yo levanto la mano para decir que fui uno de los molestos por el comentario que tubo en referencia a “juanga” pero no en defensa del fenecido si no exactamente a referencia por el lugar que ocupa-ba, cofienso que el día que me entere de su nombramiento también exprese mi desacuerdo con el mismo, sabia que la Universidad estaba cometiendo un grave error. Señor Juan Manuel Villalobos gracias por escribir este articulo con total certeza y expresar lo que muchos iletrados por lo tanto lo leidos y tomados con seriedad comentamos. Esta bonita Nación necesita tallarse los ojos. soy un desempleado si de algo puedo servir gracias.

  18. He dado lectura al artículo, el cual me parece muy cercano a mi forma de pensar. Yo me manifesté en contra de la declaración de Nicolás Alvarado, -al cual admiro desde hace mucho tiempo- no por lo manifestado, sino por la calidad y cualidad que deben tener los servidores públicos. Y Nico fue muy sensato en renunciar. Los funcionarios públicos deben actuar en concordancia con su responsabilidad, en sus manos están las vidas de millones de mexicanos, y por ende, se deben pensar más las cosas antes de manifestarlas. Muy buen artículo y excelentes comentarios, de todos se aprende un poco!! Gracias!!

  19. Pésimo artículo.
    La UNAM se rinde ante la policía del pensamiento/inquisición/CONAPRED. Qué miedo.
    Y Héctor García Armenta padece los resultados de una educación pésima como es la mexicana.

  20. Estos debates de tanta altura, déjelos a Paty Chapoy o a Origel. Me encanta que sigan debatiendo este tema de TV Notas.

    • Esta es una ocasión no se debe de callar por que están afectando a una persona sin argumentos válidos, con parcialidad y disculpenme pero rayando en lo estupido. La gente que conoce la trayectoria de Don Nicolás está hablando ya. Ni homofobo, tampoco inepto y eso si, muy chambeador. Nicolás Alvarado esta siendo chivo expiatorio, se malentendió su escrito y se descontextualizaron sus palabras. No es un panfleto de odio du columna. Algunos medios están actuando sin responsabilidad. Nicolás Alvarado no es un delincuente.

  21. Un maestro de educación física también es una persona a la que se le paga con dinero público. Si de repente se le ocurriera decir “a mí no me gusta la selección nacional de fútbol. Será porque soy sangrón, pero yo prefiero a la selección de Alemania”, ¿tendría que renunciar a su cargo?

    Si al rector de la UNAM se le ocurriera decir “el modelo educativo de Finlandia es por mucho mejor que el mexicano”, ¿se le atacaría con la misma saña?

    No hay que darle tantas vueltas: a Nicolás Alvarado se le midió con un rasero diferente por no apoyar algo popular y por manifestar que se sentía “superior”, ambos graves pecados para la idiosincrasia mexicana. No se permite ser mammón, excepto si lo haces apoyando una “causa buena”. Si se te ocurre criticar algo popular, házlo pero con un tono que sea tímido, inseguro y humilde, para que no piensen que te estás saliendo del huacal. ¡Cuidado profesores, doctores, rectores, secretarias, jardineros y todos aquellos que trabajen para el gobierno! ¡No se les ocurra decir que prefieren algo que no sea popular porque – como reciben dinero público – se van directo al paredón! ¡Bienvenidos sean los nuevo cómites de salud pública, tanto de gobierno – conapred – como “del pueblo” – redes sociales -! ¡Viva México!

    • Me parece que no entendió ni leyó con cuidado el artículo. Visiones maniqueístas como la suya son precisamente las que enrarecen la discusión y el debate. Un rector puede decir el modelo de educación finlandés es superior al mexicano, lo que no puede decir es que el sistema de educación mexicano es impartido por nacos y jotos; puede decir que es impartido por incompetentes e impreparados y dar sus argumentos, desde luego. Así, ¿o más elemental la explicación? Sólo con argumentos es posible disentir y enriquecer el debate.

      • Me parece que el que no leyó el artículo que dió pauta al artículo actual (es decir, el artículo original de Alvarado), es Ud. Y si lo leyó, con todo respeto no lo entendió. Por tanto, le recomiendo que vaya, lo lea con cuidado, lo entienda, y luego haga caso de sus propias recomendaciones: disienta con argumentos y enriquezca el debate.

        • El autor de este artículo no comprende que Nicolás Alvarado no se refiere a la persona, como alguien atinadamente comentó.

        • Juan Manuel, lea el artículo completo, no sólo las notas recortadas, así no demostrará lo manipulable que es usted

  22. A mi sí me gusta Juanga, y sus canciones. No me dio gusto saber que se murió (tampoco me gustó verlo cantar con reguetoneros), pero eso es irrelevante. Lo que me tiene totalmente desconcertada, molesta, decepcionada, y con expresión de incredulidad es que la universidad pública más reconocida del país, a través de su rector, contribuyan para confirmar la falta de libertad de expresión que se vive en este mi triste país. El presidente si puede invitar y recibir con trato preferente a quien se ha expresado tan mal de los conciudadanos (con cargo a los impuestos que pagamos), y los priístas hasta lo deben aplaudir (mención materna especial para los jóvenes que participaron con Peña el día del No informe), y nadie se queja ni inicia una petición para que renuncie. Pero un Universitario no puede decir que Juanga es Naco o Joto porque entonces sí lo hacen. ¿Será que para muchos Juanga era más importante que nuestra soberanía? Fernanda Familiar calificó a Peña de Traidor a la patria. Y no tuvo que renunciar. ¿Porqué entonces se acepta la renuncia de Alvarado como si fuera lo correcto? ¿Desde cuando las masas populares pesan más que la razón y la justicia? ¿Acaso a los maestros de la coordinadora (que también viven del erario público) que se la pasan delinquiendo se les ha pedido la renuncia? ¡¡Ni siquiera han podido descontarles su quincena!!
    Pero a quien expresa su sentir en una columna periodística que dice algo en lo que muchos coincidimos es presionado para renunciar a un trabajo que además estaba desarrollando muy bien.
    A mi me gusta Juanga, y no tengo problemas con los jotos o sus joterias; creo sin embargo que las lentejuelas rosas en un saco son nacas. Pero a lo mejor el problema de fondo es el significado que se da al adjetivo naco. Palabra que por cierto para algunos significa corazón.
    Desde el fondo de mi naco corazón le pido a la virgen de guadalupe que sus fieles adquieran tolerancia, inteligencia (para entender que es mas importante la soberanía que la pasión musical), y algo de buena voz, para que no me rompan los oídos mientras gritan pidiendo el linchamiento de todos aquellos que pensamos diferente.

  23. ¡Hermoso ejemplo de libertad de expresión, cuando el autor del artículo acusa a un forista de tener “una visión maniqueísta” y de “enrarecer la discusión” por disentir de su opinión! Más divertido es el hecho de que, cuando se le responde a su “tolerante” comentario, casualmente el sitio no permite que se muestre la respuesta. Valiente foro y valiente autor.

    Buena suerte con su opinión omnipotente y su tolerancia, Sr. Villalobos.

    • No estoy segura de que el autor del artículo comprenda que significa maniqueísmo, periodismo o imparcialidad. Buscare otra revista con colaboradores que ejerzan con ética.

  24. ¿Vilipendiar? ¿Denostar? Quien haya leído COMPLETO el artículo está lejos de poder decir tal cosa. Quien se haya quedado con dos frases o dos palabras del último párrafo sin duda puede quedarse con esa idea errónea. Apreciaciones y subjetividad. Que claro, en una sociedad homófoba, discriminadora y… Proclive al fanatismo por otro lado, son leña al fuego.

  25. Algo que no se menciona ni el artículo y ni en los comentarios a esté, es el contexto en el que ocurrieron los hechos. Mencionaré uno para enriquecer el debate: dentro del recinto Universitario y en particular dentro de TV UNAM había quienes no lo veían con buenos ojos y no lo querían. Recordemos las voces que protestaron ante su nombramiento, entre otras cosas por el hecho de no ser egresado de la UNAM. Hubo, según leí, cantos de “NOA NOA” en las instalaciones de la televisora puma por parte de sus trabajadores cuando se hizo oficial la renuncia (Aclaro que no comulgo con la idea de que sólo UNAMitas sean funcionarios en la máxima casa de estudios, pienso que deben tomar esos cargos quienes tengan los méritos, ética y capacidades necesarias sin importar de donde vengan).
    Además considero, humildemente, que el periodista cultural de ‘La dichosa palabra’ se equivocó políticamente por lo menos en dos topicos importantes:
    1) el momento en el que publicó su artículo, como el mismo ya lo manifestó, acababa de morir Alberto Aguilera (Juan Gabriel es inmortal).
    Por ejemplo, hay intelectuales que argumentan la inexistencia de la Virgen de Guadalupe, es respetable su opinión, pero serían muy tontos si van a la basílica el 12 de diciembre a pregonar en el altar principal que la guadalupana es un mito; podrán alegar su derecho a la libre expresión, pero se arriesgan a que el pueblo creyente los linche.
    2) también él se equivocó al exponerse a ataques a sabiendas de que tenía enemigos en sus filas (“se puso de pechito”); algunos, tal vez, con facha de amigos. Una acontecimiento que me hace proponer esta hipótesis es que hasta donde sé el CENAPRED no actuó “de oficio” ante una opinión “desalineada” como “nueva inquisición del pensamiento”, sino que actuó ante una denuncia hecha por un ciudadano de carne y hueso ¿alguien de casa?
    El escritor de “no me gusta ‘Juanga’(lo que le viene guango) era un funcionario público, pero su cargo también, no se nos olvide, era un cargo político y en política las luchas de poder son cosa seria. Me sorprende que el Sr. Alvarado con toda su cultura y siendo hijo de quien es, peque de inocente… alguien sabe ¿qué grupo dentro de la nomenklatura universitaria se beneficia? ¿Qué grupo se afecta?…

  26. Quiera hacer unas consideraciones sobre el caso de Nicolás Alvarado:
    -Tenía dos trabajos: Articulista de Milenio Diario y Director de TVUNAM
    -Escribió el artículo sobre Juan Gabriel como articulista del periódico, no como el funcionario de la UNAM.
    -Pocos leyeron completo el artículo de Alvarado, y sólo leyeron u oyeron parte del mismo (lo cual implicaría darle otra interpretación a esa información).
    -Si no hubiera muerte Juan Gabriel y el artículo se publicará, nadie hubiera hecho y dicho gran cosa sobre éste.
    -Las redes sociales muchas veces como tribunales de la doble moral (¿cuántos se confesarían seguidores reales de “Juanga”, si éste no hubiera fallecido?).

  27. Es bien sencillo. La gente, cualquiera su nivel, cualquiera su posición de influenciar o no, tiene libertad de opinion. Es libre de decir lo que se le venga en gana, y no debería ser acusada de ningún delito. Sin embargo, de lo que no eres libre es de las consecuencias de lo que dices. Por eso, si quieres decir una pendejada, estas en tu completa libertad de hacerlo, pero la gente que te escucha esta igualmente en libertad de que te digan pendejo.