El largo curso de la economía mexicana de Enrique Cárdenas ofrece una visión panorámica de poco más de dos siglos. Esta ambiciosa aproximación, dirigida a un público estudiantil, ensancha la perspectiva del lector y, en sus mejores momentos, puede leerse no sólo como un documento de consulta económica, sino como un testimonio de la accidentada evolución política y social del país. Renunciando a aplicar un enfoque teórico determinado, Cárdenas conjunta datos históricos de la economía mexicana (con pocas analogías y referencias internacionales), aborda desde el entorno más general hasta el desempeño específico de los sectores, y maneja las fuentes más relevantes para las distintas épocas.

Debido acaso a la escasez y heterogeneidad de los datos, las abundantes cifras que se ofrecen no siempre resultan uniformes y comparables entre sí. Sin embargo, constituyen referencias valiosas para que el lector profundice por su propia cuenta. Entre los rasgos destacables de la obra conviene mencionar que desmitifica algunos lugares comunes en torno a etapas específicas de la historia mexicana y que revela tenaces vicios y limitaciones de la economía, ya sean el proteccionismo, la incertidumbre jurídica, la sobrerregulación o la dependencia de la exportación de unos cuantos productos.

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Enrique Cárdenas
El largo curso de la economía mexicana. De 1780 a nuestros días, Fondo de Cultura Económica, México, 2015.

El libro parte de las postrimerías de la Colonia, cuando la economía novohispana parecía tener un desempeño sobresaliente, reflejado en un fastuoso crecimiento urbano. Con todo, detrás de esta prosperidad subsistían problemas como los rendimientos decrecientes de la minería, la poca diversificación de las actividades económicas, el ahogo impositivo y la desigualdad social. La invasión napoleónica a España apuró la Independencia, aunque la magnitud y duración de la guerra iniciaron un prolongadísimo periodo de involución económica. Los incipientes mercados se desintegraron obligando, en muchos casos, a volver a las actividades de subsistencia, mientras que las frágiles reanimaciones económicas después de la Independencia estaban amenazadas por las constantes guerras y asonadas políticas.

La modernización inducida por las Leyes de Reforma (aunque sus primeras aplicaciones no tuvieron el efecto deseado) y, luego, la estabilidad inducida por el régimen de Porfirio Díaz, la introducción del ferrocarril, la evolución del sistema bancario y financiero y, sobre todo, las mayores garantías a los derechos de propiedad y al cumplimiento de los contratos permitieron alcanzar un periodo sostenido de crecimiento económico. Con todo, las contradicciones e inconformidades acumuladas en el proceso porfirista, así como la dificultad para procesar su sucesión propiciaron la Revolución mexicana, cuyas secuelas causaron grandes afectaciones económicas y volvieron a dividir al país. Las décadas posrevolucionarias estuvieron marcadas por los efectos de la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión, así como por la inestabilidad interna; sin embargo, lograron crearse nuevos fundamentos institucionales para el crecimiento, como el establecimiento del Banco de México.

La Segunda Guerra Mundial favoreció el incremento de las exportaciones, la entrada de inversión extranjera y la mayor industrialización, lo que impulsó la etapa del desarrollo estabilizador, con sus altas tasas de crecimiento y baja inflación. Si bien esta estrategia fue fundamental para moldear el rostro urbano y moderno del país, su anquilosamiento generó distorsiones en la asignación de recursos e ineficiencias. Las políticas económicas posteriores condujeron a crecientes déficits fiscales y deuda externa, haciendo extremadamente vulnerable a la economía y provocando crisis sucesivas.

A partir de 1988 se implantaron reformas que cambiaron la estructura económica y el esquema de incentivos, los cuales generaron expectativas muy positivas. México se convirtió en un receptor considerable de capitales, lo que causó la apreciación real de la moneda en un régimen de tipo de cambio predeterminado y un insostenible déficit de cuenta corriente. Estos hechos hicieron eclosión en 1994, cuando se presentó un cambio drástico en la economía internacional y acontecimientos inéditos de violencia interna. La situación obligó a ajustes inmediatos, a ampliar las reformas estructurales y a emprender una mejor regulación del sistema financiero. Desde esa fecha, si bien el país no ha estado exento de choques, la disciplina alcanzada en los aspectos fiscal y monetario, la apertura de la economía y la mejor regulación financiera le brindan una mayor fortaleza para lidiar con situaciones difíciles y aprovechar oportunidades.

Esta larga historia que resumo es la que Cárdenas  aborda con pasión y detalle en su libro. Queda a los especialistas de cada periodo evaluar la exactitud de su reconstrucción. Sin embargo, para los lectores comunes este recuento nos deja un gran aprendizaje, pues refresca la memoria. Como señala el propio Cárdenas, si bien la economía responde a circunstancias singulares que no siempre se replican, al entender mejor el pasado se tienen mejores elementos para indagar el presente y visualizar el futuro. La reconstrucción del acontecer de la economía mexicana permite observar que la falta de cohesión social, la ausencia de un marco institucional adecuado, los errores de política económica, las barreras a la inversión y los obstáculos regulatorios han sido fenómenos recurrentes, reflejados en una evolución económica llena de traumas y altibajos. En este sentido, la historia de México comparte dramáticas analogías con las otras naciones latinoamericanas, en tanto que contrasta con la trayectoria de países desarrollados como Estados Unidos. Si bien el desempeño económico de México en estos siglos está lejos de ser un caso de éxito, queda claro que se ha avanzado en construir las bases para un mayor progreso. Lo que hace este libro, y de ahí su gran valor de uso, es ofrecer un pretexto para hacer conciencia sobre los factores del desarrollo, lo que puede contribuir a arraigarlos.

 

Manuel Sánchez González
Economista. Subgobernador del Banco de México. Autor del libro Economía mexicana para desencantados.