Como Javier Marías, cuando hace unos años escribió sobre su padre, reconozco la poca elegancia y lo incómodo que me encuentro al ser el autor de estas líneas.

Tendemos a darle a las fechas un simbolismo que no tienen, hasta que le cargamos a un simple día las sazones que lo distinguen de lo que otro año dio igual. Y en éste se cumplen quince años de la muerte de una mujer que se llega a recordar entre libros y programas de radio. Así, puede que de publicar este texto al siguiente aniversario terminara leyéndose gratuito y escribirlo falto de sentido, obligándome a esperar a que el cierre de la década regalara a la madre las licencias de la memoria.

ikram

De esa mujer, muchos, tal vez menos de los que el día de su muerte se reunieron para despedirla, de tanto en tanto me recuerdan la estima que le tuvieron y otros, los más, porque éste es un país mal agradecido y demasiado soberbio, olvidan quién era esa intelectual siria que decidió ser mexicana. Olvidan porque entre otras cosas, con mal tino, Ikram murió antes de que el mundo diera la ilusión de ser lo que pasa en internet.

Ella nació en Damasco, al año de que el país se declarara independiente. Lo francés, por cotidiano, aún no se hacía herencia; la sociedad era bilingüe y los jóvenes que podían, terminaban sus estudios en París. La suya fue la primera generación siria de la familia.

En 1973 esta madre aún no lo era y tenía veintinueve años. Estuvo en la guerra de Yom Kipur. Siria había intentado recuperar las Alturas del Golán y un funcionario de gobierno, con el ingenio que se le da a los militares, decidió que era bueno llevar gente de letras al campo de batalla para, como ella decía, no sólo perder parte del país sino también a sus escritores. Al final, terminó trabajando como enfermera entre las trincheras. Mientras, su hermano, pecho a tierra con un radio, debía informarle a los cuarteles del avance de las tropas israelíes. Al ver los tanques, el tío llamó primero a su madre, luego a su hermana y después a su general.

Antes de llegar a México ya había estudiado la maestría y el doctorado, recorrido Francia en motocicleta, viajado en barco a Sudáfrica, trabajado en el Magreb, modelado sostenes en París para solventar sus gastos y casi muerto de anemia, al encontrar un gusto por las cerezas que la llevó a sólo alimentarse de ellas. Es gracias a esa fragilidad que regresó a Siria, para estar bajo cuidados y luego venir a México.

En Siria era la época de los golpes de Estado cada quince días, de la persecución por las afinidades políticas, de los amores a los hombres y al partido. Entonces, quiso irse al punto más lejano. Tomó un compás para abrirlo en el mapamundi de la Britannica. También eran tiempos de menos países y las cosas un tanto más claras: se vivía, no sólo se conocía, lo que sucedía en el mundo. Se simpatizaba con sólo un hemisferio. Puso una punta en Damasco, abrió el instrumento lo más que pudo y tocó Japón. Girando al otro lado, cayó en el Golfo de México. Para llegar aquí, habría necesitado un aparato más grande. Éste era, así, el extremo más opuesto.

Llegó en 1975 sin hablar una palabra de español. Hizo dos llamadas: una al Partido Comunista, del que se desencantó al conocerlo, y otra al Patriarcado de Antioquía, donde se encontró con un clérigo al que decidió no volver a ver. Cuando hace unos años fui a su oficina, el hombre me reclamó aquella ausencia y entendí las razones de la madre. Monseñor Chedraui, hombre cercano a lo peor de cualquier Estado, presumía en la chimenea su foto junto a Bashar al-Assad.

“En eso se convirtió el patriarcado al llegar a América”, me dijo mi madre.

Supongo que en aquellos años, Hafez al-Assad ocupó ese puesto entre los marcos.

Ikram no pensaba quedarse en México pero tuvo un hijo, que crió en las oficinas de la OLP, en redacciones de periódicos y canales culturales. En salas de juntas, cuando asesoraba a algún expresidente sobre asuntos de petróleo y mundo árabe.

Nos fuimos a vivir a Managua a mediados de los ochenta, porque había que apoyar a los sandinistas que se enfrentaban a los Contras, auspiciados por la CIA y financiados por el comercio de cocaína, que derivó en la epidemia del consumo de crack durante los años que siguieron a esa intervención. Enlistada en la milicia, vistió el uniforme con camuflaje. Ahí, en Nicaragua, la madre se encontró con Arafat en un ejercicio lírico que dibujaba el destino de Israel y Palestina.

“—Abbu Ammar, dicen que sueñas mucho…

—¿Hay algún revolucionario que no sueña, Ikram?”

El carácter de los tiempos, de la utopía que abandonó para sumergirse en la razón.

Estuvimos en Libia, gracias a una invitación de Gadafi que no llegaba todavía a los delirios que lo llevaron a un fin, quizá, merecido. En Trípoli se buscó reunir a todos los arabólogos del mundo para discutir el futuro de la región. De esa época, sobreviven las mentiras de los enemigos que me heredó mi madre. México puede ser mucho, pero también la casa de la infamia, del insulto, del invento y el desprecio. Todavía, de vez en cuando —más de lo que es admisible, que el ocio es hermano del arte pero también de la estupidez—, me llegan mensajes en el tono de esos años cuando se dijo que su casa la compró el dictador libio, cuando se le inventó a mi madre un affaire con Kissinger, cuando las ideas de una mujer eran para muchos tan peligrosas como ínfimos los atributos de quienes soltaban la difamación. Ya en la edad adulta, recuperé contacto con esos países que, ahora, veo con los ojos del recuerdo de un proyecto que nunca fraguó y desembocó en los peores autoritarismos y más deleznables gobiernos.

El mundo cambió. No faltan los días en que me alegro de que mi madre no alcanzara a ver en qué se transformó. Ikram vivió guerras en Siria cuando éstas tenían límites y murió creyendo que nadie sería tan bestia como para destruir Palmira.

En sus últimos años, a las afueras de Damasco, compró una casa que ahora es ruinas.

Cambió México y su malentendida horizontalidad democrática. Comentócratas sin obra hablan como intelectuales, se presentan como escritores por haber redactado un capítulo de un libro colectivo. Tienen más respuestas que preguntas y si leen poesía o novela, lo hacen incapaces de ver en la literatura el espejo análogo de la realidad. Sé que defendería a Eco. Lo hacía desde antes de que el italiano dijera que las redes sociales le dieron el derecho de hablar a legiones de idiotas. De que el provincianismo de un país hiciera irreconciliables sus diferencias.

En español dejó veintinueve libros. Los seis años que antecedieron a su muerte fueron los más prolíficos. Con El banquete de Platón creó una enciclopedia sobre los temas que consideraba fundamentales: filosofía, religión, historia, moral y ciencia. La cultura de los árabes, El manual del ciudadano contemporáneo y El pueblo que no quería crecer fueron los más representativos de una intelectualidad que se prestaba incómoda. El último de éstos se firmó con un seudónimo —por temor al reclamo xenófobo que sigue espetándole al extranjero: “si no te gusta, vete de aquí”—. Sólo la primera edición conservó el nombre de Polibio de Arcadia. Pares y lectores no tardaron en reconocer la pluma de quien durante la presentación del libro permaneció callada, sentada como un lector que tomaba notas.

Pasó una vida dedicada a intentar compartir las nociones de República, Estado y ciudadanía que si hoy realmente estuvieran sobre la mesa de debate, el pesimismo no sería obligación del pensador profesional.

El día de su funeral, en aquella tumba del Panteón Francés que compró y decoró al sentir su salud exigua, se reunieron unos centenares de personas. En primera fila estaban los cercanos. Políticos ocuparon la segunda y el resto eran los que se consideraban alumnos de una mujer que, sin ánimo de caer bien, se definió maestra antes que escritora.

La intelligentsia mexicana jamás la recibió del todo. Sólo a Paz le guardó la más grande admiración pero respetó con un genuino afecto a esos pocos que se saben, con quienes sin necesidad de coincidir, encontró la posibilidad de dialogar.

Hoy imagino que le habría entusiasmado la búsqueda de la legalización de las drogas, hecho pedazos las políticas que han sumergido al país en un desastre, vapuleado la guerra al narcotráfico, criticado una supuesta izquierda que parece tan diestra como cura de pueblo. Y, sin lugar a dudas, apoyado la idea de una candidatura independiente para la presidencia del país.

Pero este treinta y uno de octubre, hace quince años.

 

Maruan Soto Antaki
Ha publicado: Casa DamascoLa carta del verdugo y Reserva del vacío. Su más reciente novela es Clandestino.
@_Maruan

 

42 comentarios en “Sobre Ikram Antaki

  1. Maruan tu madre es y será por siempre una gran mujer, tiene en nuestra mente y en nuestro corazón un lugar muy especial. Ahora que leo tus reflexiones recuerdo todo lo que yo hacía para poder escucharla, verla, adquirir su libros, preguntarle algo. Formó en su momento a una gran cantidad de personas desde donde pudo y eso provoca una sensación de gratitud indescriptible, seguramente nunca imaginó que sus conocimientos y el fruto de sus experiencias iba a quedarse en tanta gente y ser tan vigente e importante para comprender la evolución de lo que justamente anotas. Lo más hermoso de todo esto es tu presencia y tu trabajo, gracias por ser quien eres, por estar y honrar para siempre a nuestra grande Ikram Antaki. Por ahora recibe un afectuoso abrazo te deseo lo mejor.

  2. Querido Maruan, gracias por que en tu texto afirmas certezas y aclaras dudas que durante años fueron solo rumores sobre su vida y de paso también sobre la tuya.

    En el panteón francés fuimos a despedir a la sembradora de conceptos, ideas y metodología sobre lo bueno de la literatura y el arte del otro lado del Atlántico; si las semillas germinaron hoy podremos evaluar si somos o no mejores personas después de haberla conocido. Sin su aporte muchos estaríamos viendo solo la parte mercadológica de lo que llamamos cultura occidental.

    Si interpreto libremente tu texto y atribuyo a tu nacimiento en México la única razón de su decisión de permanecer y comenzar a enseñar a esta gente y en esta lengua, entonces mi agradecimiento hacia ti cobra una dimensión (por lo menos) literaria y fantástica.

    Mil gracias
    César Pinto

  3. Conocì las letras de Ikram en una columnita que publicaba el diario El Nacional. “Einstein no lo sabía”, asì se llamaba. Me atrapó su modo tan versátil de explicar cualquier asunto. Sabía de todo, era una enciclopedia. Una gran mujer, una gran maestra. Una intelectual crítica, implacable pero cierta; por más que duela leer “El pueblo que no quería crecer”.

  4. gracias maruan por no dejar que la memoria de ikram antaki continue .. conmemorar la inteligencia de una mujer unica y a ti felicidades y continua igual con esa obra propia que empieza a distinguirte

  5. Maruan… en este momento no existe nada similar a mi intelecto ni ami razón… estoy llorando… y lo seguiré haciendo… abrazo de alguien que llegó a sentirse hijo adoptivo de las ideas de tu señora madre…

  6. El banquete de platón y cada conferencia que tengo oportunidad de ver y escuchar es un placer porque transmite tanto. Leeré tus libros asi como los de tu madre. Gracias por compartir tanto.

  7. La escuchaba en el programa de Gutiérrez Vivó, dese la primera vez me atrapó su palabra, su sabiduría y su valor. Me abrió la puerta al conocimiento de la vida cotidiana en el mundo árabe, que por entonces nos llegaba tamizado. Como Schahrasad …contó en su lengua armoniosa, sus historias. Desde entonces y hasta ahora la respeto y la recuerdo con cariño y admiración. Gracias por hacer público tu pensamiento y tu sentir, qué orgullo de hijo!

  8. Conmigo ,siempre presente el pensamiento, la idea , la voz de una mujer culta que deja una posibilidad de mejorar al ciudadano de cualquier pais, atraves de la lectura de sus libros.

  9. Recordar a esta valiente mujer, dentro del momento histórico que le tocó vivir, esa universalidad tan profunda que podía abarcar tantos temas y tanto espacio con un lenguaje exigente pero claro y revolucionario.
    Gracias por no permitir que se pierda una voz y una letra tan valiosa y necesaria en estos tiempos desechables y vacios.

  10. Maruan. Conocí a tu madre gracias a un ejemplar nuevecito de: “El manual del ciudadano contemporáneo”, que estaba colocado en un librero desvencijado en la antesala de una presidencia municipal. Pregunté a la secretaría si lo podía leer mientras esperaba y la respuesta fue increíble: “Si quiere lléveselo, aquí nadie lo va a leer”. Que afortunado soy de haber conocido la obra de Ikram. Saludos.

  11. Lo primero que haré, será comprar un libro de su señora madre, para así poder conocerla; pero el texto que escribe, la describe no solo de manera directa, sino que entre líneas se puede leer el trabajo de una buena madre y maestra. Como mexicano siempre agradezco a todos aquellos inmigrantes de buena voluntad que vienen a dejar su talento y amor en esta tierra. Gracias a los dos.

  12. Maruan Soto Antaki recibe mi reconocimiento a este gran homenaje a tu Sra. Madre, de quien no dejo de disfrutar sus libros, sobre todo los del Banquete estos siguen siendo lectura obligada para tu servidor, ahí encuentro muchas semejanzas con nuestra realidad actual.

  13. La admiré desde la primera vez que la vi en un programa de tv, y me entristecí mucho ante su muerte prematura. Gracias por recordárnosla.

  14. Quien tiene lucidez , reviste Tristeza , pensamientos profundos que Ikram nos dejó y siempre serán parte de nuestra formación .

  15. Maruan gracias por tus líneas, yo iba en la secundaria cuando conocí a Ikram a través de la radio, impactante, sencilla, necesaria. Escuché de tí en un audio que encontré recientemente; tanta ternura y pasión en una mujer. Mi admiración, respeto, cariño y seguimiento, porque constantemente hago alusión a ella. Al hablar de México es referente obligado; no me canso de escuchar el material que tengo de sus programas y tampoco olvido cómo iba de la paciencia a la impaciencia cuando nosotros, su audiencia entendíamos al revés, ¿qué hacía falta? su visión, su cultura, sus explicaciones, su voz una y otra vez. Un gran abrazo.

  16. No soy escritor ni poeta ni tuve la oportunidad de estudiar, fui un simple chofer de taxi que tuvo la dicha de escuchar siempre, sus intervenciones en radio Red, ELLA me motivo a estudiar a investigar. YA NO HAY SE ESOS PROGRAMAS que en verdad, cautivan y enseñan. Gracias MOnis.

  17. Maruan, en los 90’s era un adolescente interesado en la política, la literatura, cuando un día descubrí a Ikram en la radio, de entro todo lo que escuchaba ahí, fue como ver un rayo de luz. La escuchaba cada que podía, al igual que mi familia, compramos algunos libros y hasta el día de hoy tengo una buena imagen de ella. No sabía que tuviera un hijo ni todo lo que había vivido, pero no me extraña, su forma de hablar denotaba una gran experiencia de vida.
    Siempre me gustó su forma de ser, independiente, con sabiduría, sin entregarse a modas o poderes.
    Saludos

  18. La escuche siempre en el programa de radio Red, he leído sólo el Banquete de Platón, pero ahora mismo me prometí leer los otros. Gran mujer, ejemplo de muchas y muchos, incomprendida pero siempre leída hasta por sus detractores, quienes jamás pudieron ni podrán negar su intelecto y sus luchas. Felicidades a ti también por presentarnos la cara de esa mujer a quien no conociamos del todo, en su ámbito personal.

  19. Para mí siempre fue una mujer fascinante, culta, sabia, desencantada de muchas cosas…y con razón. Tengo varios maravillosos libros de ella. Me pesó cuando me enteré de su muerte.

  20. Gracias Maruam por recordarme a mi heroina dejo marcada mi vida con su inteligencia sin lugar a dudas es Ikran es parte de mi madurez como adulta responsable de mis opiniones y mi parte critica, Gracias te mando un fuerte abrazo

  21. Es imposible olvidar a una mujer tan magnifica e inteligente, a quien debo horas de luz y conocimiento. Aún recuerdo como me sentaba en las noches a escuchar el banquete de Platon, escuchando a la distancia a mi maestra, se que ella nunca supo de mí, pero yo nunca le podré olvidar. Era un deleite escuchar sus intervenciones en radio red, aún leo y vuelvo a leer sus libros.
    Difícilmente podrá olvidarse, Durante mucho tiempo he recordado cuando ella hablo acerca de encontrar el verdadero placer del conocimiento. Su legado es invaluable, su decisión de ser mexicana es una bendición.. No tengo palabras para expresar todo lo que esta maravillosa mujer era, es y será.

  22. Acabo de encontrar otra razón más para releer los libros de quien fuera, durante largo tiempo, mi escritora favorita. No me perdono el hecho de que se me hayan escondido por algunos años. Gracias por refrescarme la memoria.

  23. Estimado Maruan, gracias por esa síntesis sobre Ikram. Creo que el mejor homenaje es publicar la obra completa ¿has pensado en ello? para mi sería un privilegio colaborar en ello, tengo la experiencia de haber publicado las obras reunidas del hermano de mi madre, el poeta Jorge Cuesta Porte-Petit, experiencia que pongo a tus ordenes.

  24. Yo siento que eres injusto al declarar que la intelligentsia mexicana jamás la recibió del todo. Ella se aisló de dicha intelligentsia al declarar que el único que valía la pena de leer en México era Octavio Paz Fué una mujer obsesionada por el estudio y poco tiempo para las amistades si es que tuvo algunas. Tal vez el que más la frecuentó fue Germán Dehesa y quien mejor la definió: Sabía de todo menos vivir.

  25. Usted me enseño a estar en desacuerdo, hasta con usted.
    Lo escribi en una carta que le entregue personalmente en una conferencia que dio en la ciudad de Queretaro. Años después, en un aniversario de Radio Red, al entrevistarla por teléfono Jose Gutierrez Vivó, Ikram citó: “…un señor me escribió, usted me enseñó a estar en desacuerdo, hasta con usted… pero con argumentos…” Gracias Ikram. Usted sí me cambió la vida.

  26. Siempre me es penoso tener que ser el aguafiestas. Peor en este caso. Pero, como digno heredero del pensamiento antakiano; formado a punta de programas radiofónicos entre 1997 y 2000; como huérfano que corrió, en la noche de ese martes 31 de octubre, hacia un panteón equivocado, y como asistente a su funeral al día siguiente, me abrogo el derecho a escupir sobre este panfleto romántico de Maruan.
    Ella fue mi madre intelectual. Hoy reniego de ella misma ¿no es eso lo que ella hubiese aplaudido? Yo afirmo que sí.
    Recuerdo frases estúpidas que el cura en turno emitió ante su ataúd. Dije what? ¿Ikram pensaba eso, era eso, creía en eso que este ensotanado sostiene, bajo sueldo y encargo? Vaya forma de pisotear la verdad que alguien sostuvo en vida.
    Veo Maruan, que tú limpias sus defectos; recreas sus mitos. Domas y te montas en el cuento de la mujer viajera, casi vagabunda, entregada, idílica, soñadora, sha la lá. Y terminas incluyendo en el cuerpo principal de tu texto, todo un folletín de promoción: ¡¡¡llévele, llévele, se agotan, oferta, oferta!!!
    Vergonzante realmente. Sorry man.
    Ikram no es, ciertamente, la escritora más pedagógica, ni la que puso su cerebro al servicio de la sapiencia. Más bien fue muy engreída, muy vanidosa, muy soberbia, muy ufanada de sí misma. Y así la quisimos, pero de ahí a retorcer su imagen, mmmh, yo paso. Y paso de largo precisamente porque ella me enseñó a no ser simpático, a no sumarme, a no asentir, a no formar grupos, ni clubes.
    No es cierto que la tal herencia de Ikram haya florecido. Los pocos que la rememoran, como Sergio Sirviento, digo Sarniento, digo, Sarmiento, lo hacen desde la óptica sentimentaloide ¿acaso hubo alguien más opuesto a esto que Ikram?
    ¿México malagradecido? Si, hacia Iturbide, hacia Hernán Cortés, hacia Octavio Paz.
    ¿pero hacia Ikram Antaki?
    Vaya. La soberbia sí se hereda ¿verdad Maruan?
    La muerte no tiene doblés.
    En la muerte no hay farzas que funcionen. La muerte ubica, otorga, titula.
    Esperaba un texto de reflexión, de critica, de análisis al personaje público. No esperaba -aunque me hubiese encantado- unas notas de tu parte, íntimas, sobre lo que haya sido esa madre a la que, como tal, detestaste.
    ¡¡¡Ahora resulta!!
    Y la masa, pequeña bolita de masa, “antakista”; tira a la basura su “antakités”, y se para de pie, aplaude y emite tontería y media.
    Que si Ikram oyera eso, les mentaría su madre, empezando por ti mismo. Y seguro estoy, de que estaría solicitando mi teléfono para reunirnos y conocerme.
    ¿o no era así?

    • Concuerdo en gran parte con lo que dices, el pensamiento crítico realmente emerge y nace de un parricidio, en este caso marricidio. Ya lo decía Kant, debemos matar al padre; buena parte de la historia de las ideas no se entendería sin el parricidio cometido por infinitos alumnos (Marx, Wittgenstein).
      No concuerdo contigo en las formas de dirigirte, no haces más que denostar para que tu idea pueda ser leída y, espero que, comprendida.

  27. Excelente mujer, dejo mucha historia para el presente. estoy escuchando sus conferencias fue de fuerte carácter pero muy inteligente. ese es el tipo de mujer que necesitamos los mexicanos para poder cambiar.

  28. Fuerza, inteligencia, lucidez, voluntad, elocuencia. Se agradece infinitamente, pero sin hacer apología de ella. Luchó contra sus propios demonios (como muchos de nosotros/as cuando tenemos ¿el privilegio? de descubrirlos. Creo, supongo o intuyo que se quedó aquí porque México la atrapó, como a muchos extranjeros, que, al igual que ella han sido muy críticos y han tratado de desentrañar “al mexicano”: México tiene un gran imán. No lo soy su defensora acérrima ni mucho menos. Concuerdo con muchas de sus ideas plasmadas en “El pueblo que no quería crecer”, así como con las de Sara en “México, país de mentiras”….¡excelente! sí, sí, sí….y no voy a exponer aquí mis puntos de vista al respecto. Sólo digo que no mitifiquemos a nadie, Ikram, que merece todo respeto por su valentía, por su gran disciplina, entrega…se quedó en este país porque la atrapó, insisto, No por otra razón. Y ojalá lo hubiera disfrutado más. Ojalá se hubiera abierto más, no ya desde La Razón. Es un país que duele y que da rabia. Sí. Pero no sólo eso, Habría que analizarlo desde otros puntos de vista, más allá del enfoque político y sociológico. Gracias, Ikram, por todo lo que nos dejaste.

  29. Inteligencia , Cultura , Valentia y Siempre dispuesta al dialogo , los que tuvimos la fortuna de escucharla , aprendimos a pensar y a buscar el aprendizaje, sus libros son mi tesoro, su inteligencia fue un iman para mi. La recuerdo con Admiracion. Cariño Y Respeto. Atentamente. Juan Flores Treviño

  30. El conocimiento no tiene precio y nos quedamos cortos en dar las gracias por haber sido tan afortunados de que en en este tiempo hayamos sido tan afortunados de conocer una mente tan adelantaba a su tiempo ojalá que sus legados plasmados en sus libros pudiera llegar a tanta ignorancia y terquedad que anda tan necesitada de sabiduría de mujeres como Antaky su legado queda tatuado en nuestra vida cotidiana hago una reverencia de agradecimiento a su legado

  31. Debe ser muy difícil ser el hijo de una mujer tan compleja y extraordinaria, noto dolor en esta remembranza, si duele lo que se vivió o no a su lado, el amor reconforta y eso es lo que debe prevalecer. A mi me dolió mucho su muerte, ahora creo que también me ha dolido su vida, espero que haya otra para que disfrute la felicidad y el amor con toda la plenitud que le haya faltado en esta.

  32. Siempre es importante el color biográfico en el conocimiento de algunos personajes, en este caso Ikram Antaki, buenas notas las de Maruan. La crítica a la figura humana conjuntamente con la faceta creativa siempre tiene un dejo de amargura, nadie es capaz de satisfacer a todos y menos aun a los resentidos intelectuales; tampoco aporta mucho el elogio de quienes probaron vislumbres de conocimiento. Yo creo que el significado del intelecto de Ikram es como el de Sor Juana o el de Octavio Paz y como el de muchos otros intelectos brillantes que existen en México, a través de sus conceptos vislumbramos aspectos de la cultura y del alma de un pueblo, que nos ilustran virtudes y defectos, pero no como simples visiones, sino como rutas y metas para construir el espíritu de una nación y de sus integrantes. No siempre la objetividad tiene un tono hedonista ni nos cobija amistosamente, mas bien suele ser un tanto áspera y lejana de lo agradable, pero es como medicina amarga que cura. Saludo al joven Maruan…sí al “joven” Maruan.

  33. Algo que tiene una importancia desmesurada en todo el trabajo de un intelectual es que el intelecto funciona con una herramienta básica que denominamos “las “representaciones”, que son una especie de ventanas a través de las cuales podemos observar la realidad, no necesariamente explicarla pero si observarla…Ikram Antaki
    …tenia su muy particular atalaya y desde ahí nos construyó una enorme cantidad de miradores de la realidad de este país…pero el compromiso de conocer esa realidad está siempre realizándose.

  34. Pues mi comentario es el siguiente, mi padre es el culpable de que escuchase a Ikran Antaki por la radio hace muchos años , en la época de mi preparatoria me sugirió escuchar a una “antropóloga que sale co Gutierrez Vivó”, te confieso que al escucharla cambio mi vida. Era la mestra que yo esperaba y mejor era gratis , me volví adicto a sus programas . Mi padre me compró la mayoría de sus libros lo cuales aun hoy uso en mis clases. Parte de la decisicón de estudiar y trabajar en mi profesión es por ella. Siempre la considere una gran inspiración , desafortunadamente también comparto esa visión de que este país es malagradecido y olvida pronto. Pero creo que su legado ha sobrevivido, en nosotros. No hay semestre en que no deje leer a mis alumnos algunos de sus escritos , algunos comparten mi visión sobre lo valioso de su obra, otros pasan de largo y creo que es normal. A veces prefiero que sea así , que no la recuerden ni le rindan homenajes que su obra sea debatida y conservada por pocos. Sé que no era su deseo y me gustaría que mas gente la conociese, pero bueno hasta tu sabes que la inteligencia en este país es algo especial. Una cosa maás recuerdo el día en que llegue de la universidad y mi padre me avisó que Ikram había muerto , es la primera vez que lloré por alguien que sentía tan cercano , ni siquiera por mi abuelo lloré , sabía como muchos que México había perdido a su verdadera pensadora e intelectual. Pero esé día como muchos me decidí a hacer perdurar su legado. Ella nos mostro una nueva forma de vernos a nosotros mismos , como herederos de una civilización muy antigua que iba de Mesopotamia hasta América a través de los siglos , con esa idea me quedé y día a día me levantoa enfrentar mi profesión pensando en que conocí a alguien que decidió ser un maestro en medio del desierto. Cuándo lo fácil hubiera sido adular para sobrevivir ella decidió ser crítica con la casa que eligió para vivir , no sabes lo eternamente agradecido que estamos de que lo hiciese. No soy antakista , no creo que le hubiese gustado eso, solo sé que si ella estuviese en algún lugar me gustaría darle las gracias por lo que hizo para cambiar mi vida , lo digo con certeza , mi país no fue digno de ella . Gracias por enseñarnos el camino , intentaremos seguirlo y pasar ese conocimiento a las siguientes generaciones, así como ella tal vez sin quererlo nos legó una herencia de 4000 años que precisamente nacio en sa tierra que hoy está en ruinas …..pero las ruinas y la historia son tan fuertes que tarde o temprano resurgen en otras civilizaciones más digas y más agradecidas.

    Gracias Maruan , saludos a tu madre …..

  35. …conocí a Ikram Antaki un día en el que terminé de armar la escaleta de cierto programa radiofónico. Queríamos a Ikram en el programa para hablar del Medio Oriente… nunca imaginé tener frente a mi, a quien escuché tantas veces gracias a la afición de mi padre, que también partió de esta vida hace algunos años… compartíamos él y yo, el gusto por escuchar a tan singular y especial voz con sus reflexiones y basto conocimiento de tan complejos temas. La noche que transmitimos en vivo con ella ante los micrófonos de Radio UNAM, fue especialmente enriquecedora. Agradeceré siempre la oportunidad que nos dio al tenerla con nosotras, al compartir y enseñarnos mucho de lo que desconocíamos… la charla siguió fuera del aire y a casa llevé el audio y el recuerdo de una conversación que tiempo después, mi padre y yo, comentamos largamente… Gracias.

  36. Se observa algún desencanto en el recuerdo de la gran maestra de origen sirio y vocación mexicana, por mi parte recuerdo una persona entusiasta de las ideas y la reflexión, fue una persona respetada por su labor y entrega a su trabajo, me toco ver circular en sus libros en todas partes lo mismo que se pensamiento. La recuerdo con respeto y admiración a la gran filosofa, que decidió sembrar la buena semilla de la inteligencia en México.