Internet, la gran “red global” (el significado de las siglas www) no es la tierra prometida de la democracia, como podría parecer bajo una mirada ingenua o superficial.

La democracia requiere la confrontación abierta y equilibrada entre cada punto de vista sobre toda cuestión de interés público. Se podría pensar: ¿qué mejor oportunidad de efectivamente llevar a cabo esta confrontación democrática, si no aquella que ofrece la comunicación horizontal, capilar, y sin fronteras que puede desarrollarse —o mejor dicho, que se desarrolla todos los días— por medio de internet? Sin embargo, muchos estudiosos han observado cómo el vasto océano de la comunicación política 2.0 inevitablemente tiende a fragmentarse en una multitud de círculos cerrados, autorreferenciales, propensos a convertirse en grupos identitarios excluyentes y a menudo belicosos, entre los cuales los intercambios son limitados, esporádicos y difíciles, si no es que del todo ausentes. La trayectoria de varios movimientos y partidos nacidos en la red y activos sobre todo dentro de ella lo confirma.

Al fin y al cabo, ningún cibernauta, por más hábil e incansable, lograría seguir un número relevante de blogs, foros, discusiones y conversaciones que la red hospeda en cada momento; ninguno podría realmente asimilar la información y los estímulos que provienen de todas direcciones y reelaborarlas en una opinión crítica y bien pensada.

Lo he dicho desde hace mucho: la democracia necesita un espacio donde la discusión y la deliberación pública sea institucionalizada; y, por ende, efectiva y permanente, en vez de incidental y eventual. Sobre todo, necesita de un espacio donde dicha discusión no sea selectiva y casual, sino inclusiva de todas las opiniones alrededor de las cuales se haya formado un consenso significativo. Este espacio es el Parlamento; no es y no lo puede ser la red. La democracia es el Parlamento. Hablamos obviamente, de un Parlamento representativo, fundado sobre el sufragio universal y sobre el método proporcional, donde las opiniones políticas de todos puedan no sólo expresarse, sino, en efecto, ser escuchadas y ponderadas por todos.

Esto no significa que el bullicio infinito de la comunicación política en la red no tenga un lugar en la democracia; que le sea extraño o incluso dañino. Al contrario: puede y debe ser el campo más vasto en el cual germinan, se definen y se difunden datos, temas, cuestiones y perspectivas capaces de imponerse a la atención pública transversal y de condicionar, o incluso orientar, el proceso de decisión política. Este proceso, sin embargo, no puede agotarse en la red: la e-democracy, entendida como democracia directa, es una ilusión y un engaño. La voz de la red no es la voz del pueblo.

Y bien, en ciertas circunstancias, quizás podríamos admitir que sí lo ha sido, pero a menudo en un sentido deteriorado, y casi siempre en formas problemáticas e inquietantes. A veces, incluso, bastante peligrosas: cuando se manifiesta como la voz de una sola multitud homogénea, encabezada por demagogos más o menos diestros, y lista para exaltar o condenar, para aclamar o linchar.

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A veces: por fortuna, no siempre. La red y las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) pueden ser medios muy eficaces para convocar multitudes o para organizar protestas, cuyo valor dependen del valor del objetivo buscado. A veces, el objetivo parece sumamente generalizado, y de hecho sostenido en un consenso casi universal. Pensemos, por ejemplo, en las llamadas primaveras árabes. Pero inmediatamente llega a la mente el enfriamiento islamista que les siguió. La red y las TIC quizás puedan servir, incluso, para desmantelar dictaduras: pero no bastan para fundar la democracia.

En suma: el valor de la red y de las TIC es ambiguo. La red es una extraordinaria galaxia de oportunidades, y al mismo tiempo un terreno minado de engaños insidiosos. La red y las TIC son inmensos depósitos y multiplicadores potencialmente infinitos de recursos informativos: son la sabiduría al alcance del dedo. Pero muchos instrumentos con los cuales navegamos en la red favorecen formas de expresión abreviadas, comprimidas, más parecidas a eslóganes comerciales que a conversaciones racionales. Temo que el uso de Twitter invite a la desertificación de la sinapsis y a la desecación de las neuronas. Y parece afirmarse en un modo disimulado y superficial la idea de que la democracia es algo parecida a la suma algebraica del “me gusta” y “no me gusta”; un agregado público de idiosincrasias privadas, de pulsiones emotivas y extralógicas.

La democracia, según una de las definiciones célebres de Norberto Bobbio, es “el poder público en lo público”. Es lo opuesto al poder invisible, oculto, secreto. Una vez más, se podría pensar: ¿qué mejor oportunidad, si no aquella que ofrecen la red y las TIC a los navegadores hábiles de descubrir y volver públicos los secretos inconfesables de los poderosos? Y, en efecto, no podemos dejar de reconocer cierto valor democrático en la denuncia, por medio de la difusión en la red, de los abusos cometidos por instituciones poderosas como, por ejemplo, la NSA (National Security Agency) estadunidense.

Pero observemos con atención: justamente el caso de la NSA, y otros clamorosos casos similares de espionaje y vigilancia ilegal por medio de intercepciones abusivas y capilares de comunicación privada, pone de manifiesto el problema más general de los límites entre aquello que es visible y aquello que no debe serlo. Incluso la transparencia tiene límites. No es lícito volverlo todo público. No toda difusión de la información es un servicio democrático. Al contrario: en ciertos casos, la violación de los límites entre público y privado, la publicación de aspectos de la vida privada de las personas —más allá de ser en sí mismo un acto ilícito, una lesión a la libertad individual— puede también ser un atentado en contra de instituciones democráticas. Es precisamente el caso de emisarios del poder oculto que capturan momentos de la vida privada de personajes públicos, y salvaguardados en la sombra del anonimato que ofrecen las redes, los difunden para desacreditar su reputación. En estos casos uno debe preguntarse, antes que cualquier cosa: ¿cui prodest?, ¿a quién le favorece?

En Italia, en los últimos veinte años, este tipo de casos se ha multiplicado, sobre todo dañando a funcionarios públicos y magistrados al frente de puestos delicados, con poder de garantía y prevención contra los abusos de la clase política. Se ha hablado incluso de “máquinas del fango” hechas y derechas, secretamente predispuestas para captar imágenes o conversaciones privadas y ventilar al público aquellas con más potencial de generar “escándalo”; casi siempre mediante formatos que deforman en significado original. Así, a la horca mediática se le ofrece una víctima, mientras que el culpable de la violación ilícita de los límites entre lo público y lo privado se ríe desde su lugar seguro. En ciertos casos, la red se transforma en el paraíso de los astutos y los cobardes. En palabras de Hegel: “Ningún gran hombre lo es para un miserable que lo espía desde el agujero de la cerradura; pero no porque el primero no sea realmente un gran hombre, sino más bien porque el segundo es realmente un miserable”.

En un episodio reciente, no italiano, la víctima ha sido expuesta al oprobio público y a la masacre colectiva en YouTube por haber puesto en ridículo, en una conversación privada de tonos irónicos, la arrogancia de un personaje que había desplegado pretensiones absurdas e inaceptables para las instituciones democráticas. Me pregunto cuántos de los comentadores indignados por aquella conversación hayan suscrito, hace algunos meses, manifestaciones de solidaridad por Charlie Ebdo en favor de la libertad de sátira.

A mi juicio, uno de los aspectos más desconsoladores, en este y otros casos similares, es precisamente el del conformismo avasallador de los followers. A medio camino entre un rebaño de ovejas y una manada de lobos; rápidamente unidos en tropa y hábilmente encabezados por demagogos viejos y nuevos. Un gran demócrata italiano, Aldo Capitini, ha escrito: “Las multitudes siguen a quien da fuerza a sus propias perversiones”. A propósito: Capitini se refería a los fascistas.

La democracia es incompatible con la acción gregaria. La democracia (en su forma ideal, desde luego) es una asociación de espíritus libres. La red es un medio ambiguo: puede ser un campo de libertad o de gregarismo. Nos toca a nosotros escoger.

 

Michelangelo Bovero
Filósofo. Catedrático de la Universidad de Turín. Coordinó el libro ¿Cuál libertad? Diccionario mínimo contra los falsos liberales.

Traducción del italiano de Sara Hidalgo

 

14 comentarios en “El paraíso de los cobardes

  1. los parlamentos ya no son lugares de intercambios de opiniones, solo lugares para que los diputados levanten el dedo segun les digan sus coordinadores parlamentarios. recordemos las reformas que imulso el pri, mayoriteadas sin discusión.

    • Pero si se tiene la mayoría, para aprobar una reforma o un presupuesto es completamente valido pasarla, incluso si eso excluye a la oposición, si la coalición gobernante tiene ese derecho (hay muchos casos en que esto pasa incluso es condición para lograrlo sobretodo en sistemas parlamentarios), pero sin duda eso no cubre otros perversos vicios (entrega de recursos a diputados, partidas sumamente discrecionales a bancadas, etc); y lo que señalas en efecto es cierto para el caso de México, pero aun así si tienes los votos hay que usarlos, aun así hay que respetarse los mismos procesos legislativos (por ejemplo la reforma energética, en su aprobación si hubo varias violaciones a ese proceso, no como Para echarla para atrás pero si las hubo, debo señalar que yo soy partidario de ese reforma); pero usar la mayoría si la tienes es algo democrático y totalmente valido (hay que señalar que a veces las mayorías también puede tener actitudes tiranicas, eso incluye a todo tipo de mayorías), pero en si el ejercicio es valido, pero sin duda aun nos queda mucho camino para perfeccionar el congreso (e incluso tal vez plantear un cambio de sistema, pero aun así es un debate que pertenece a otra conversación)

      • ¿y dónde está la democracia del “poder público en lo público” en una reforma energètica votada por “representantes” contra la voluntad de alrededor del 70% de los ciudadanos según las encuestas?

  2. El parlamento solo ha servido como.un instrumento de la burguesia para imponer politicas que dañan a las grandes mayorias , la democracia actual es instrumental por que ya no persigue la participacion de la sociedad, sino que utilizan los cargos para servir a lo mas reaccionario y retrogadas….

  3. Pues vaya filósofo tan poco convincente que navega entre la negación abierta y la aceptación ambigua de los valores democráticos del Internet.

  4. Los parlamentos actuales sólo son levanta dedos, no sólo es el caso mexicano, España, el R.U. o U.S.A., han aprobado leyes en “fast track” le llaman, Un ejemplo concreto ver lo que pasó con U.S.A. durante la crisis del 2008, cuando aprobó el rescate de los grandes bancos, bajo presión y en un sólo día, sin tiempo para leer el paquete de rescate que aprobarían, al final resultó en la baja de las tasas de interés a 0% y billones de dolares (que le costaron al pueblo americano), los banqueros que defraudaron al sistema están intactos y la deuda alcanza ya niveles muy superiores al momento de crisis de 2008. Otros ejemplos como ya mencionan otras personas, las reformas de México en su mayoría aprobadas de fast track, nadie las leyó, no se discutieron en público, nadie se enteró, nadie prometió hacer reformas, sólo se hicieron sin cuestionar, no estoy cuestionando las reformas, estoy cuestionando la forma antidemocrática en que se llevan a cabo, sin el acto parlamentario que debería de permitir a “nuestros representantes” moldear la ley a las necesidades del pueblo que representan, aún no hay la suficiente conciencia política para exigir democracia directa en todas partes, pero estoy seguro que en algunos países, ciudades o pueblos la humanidad tiene la capacidad de llevar a cabo una democracia de verdad y no este intento de democracia incompleta y de corto alcance que tenemos hoy día en muchos lugares del mundo. El internet es un medio de comunicación, la forma en que la sociedad actúa con respecto a las redes sociales (como borregos o no) está relacionada con su desarrollo social, no tiene el mismo efecto el descontento de la sociedad en una comunidad de España, México o USA donde se hacen marchas por el abuso policial, o por las reformas que la sociedad quiere a lo que se desató con la primavera árabe que usted menciona, o lo que pasa en los Paises Bajos donde el disgusto con el gobierno resultó en 2 años sin tener un primer ministro (desconozco el tiempo exacto), los medios de comunicación solo son eso “medios”, lo que se comunica depende de los interlocutores.

  5. De ante mano pido una disculpa si soy ambiguo, deberían hacer más amplio el recuadro para los comentarios, pues es difícil leer lo que escribimos, y por lo mismo expresar completa y correctamente nuestras ideas.

    • Se puede hacer más grande. Da click en la esquina inferior derecha del recuadro de comentario y arrastra para agrandar tanto como quieras. Saludos.

  6. El sistema democrático esta podrido no es posible su uso hasta cambiarlo de raiz. Lo que dice el autor es utópico onírico

  7. Los parlamentos terminan por legitimar las malas decisiones del Ejecutivo.

    Como dice Alejandro Jodorowski: “La democracia se ha convertido en la dictadura de los pendejos”

  8. Tres pequeños comentarios, uno sobre la concepción de debate que aquí se expone, otro sobre la concepción de internet y otro sobre un problema de infraestructura.

    A. No discuto la concepción del debate como necesario para una democracia parlamentaria en los siguientes términos: i) abierto, ii) equilibrado, iii) libre, iv) efectivo y v) permanente. Yo sólo añado dos adjetivos que en los comentarios que preceden al mío se han señalado: vi) exhaustivo, vii) honesto. Un debate es exhaustivo en tanto que no es fast-track, por ejemplo. En un debate parlamentario deben visualizarse todos los sectores y/o grupos en que podrían impactar las deliberaciones, deben agotarse todas las consecuencias perceptibles y todos los intereses que se podrían afectar, etcétera. Para esto sería totalmente útil una incorporación de las plataformas de internet. Si bien no en la deliberación misma –cuestión aún abierta– sí en la parrilla de intereses que podrían afectarse. Por otra parte, hablo de honestidad en el debate, en tanto que esta concepción del debate sería útil SIEMPRE Y CUANDO EL DEBATE DETERMINARA LA DELIBERACIÓN. Ya en los inicios de los 80’s Bobbio hacía ver que la negociación política es un factor ineludible en la historia de las reformas constitucionales. El debate puede ser abierto, equilibrado, libre, efectivo, permanente y exhaustivo, pero si de él no depende la deliberación (como muchas veces es el caso), entonces no sirve de nada. En ese sentido, el debate parlamentario o virtual da lo mismo. (Pido para continuar este debate una mínima definición de “debate efectivo”, Michelangelo.)

    B. “Internet” no significa “redes sociales”. Si bien algunas redes sociales institucionalizan virtualmente al “follower”, esto no es así en todas las plataformas. Hay plataformas y portales diseñados, precisamente, para que haya diálogo. Como este, por ejemplo. ¿No es un contrargumento para la postura de Michelangelo el hecho de que esté abriendo diálogo aquí en el portal de Nexos? No estoy diciendo que en este diálogo estamos haciendo democracia, lo que estoy tratando de sostener es que internet no está peleado con el debate abierto, equilibrado, libre, permanente y exhaustivo (Sigo a la espera de lo que significa “efectivo”. Por otra parte, no podría hablarse aquí de honestidad si el debate que aquí se abre no pretende deliberar nada.) En consecuencia, naturalmente, Twitter no podría fundar una democracia parlamentaria tal como se expone aquí; eso no significa, sin embargo, que no puedan crearse las plataformas virtuales.

    C. Me parece que el debate debería centrarse menos en la función de un debate parlamentario y más en la construcción de condiciones para promover un debate efectivo y permanente fuera del parlamento. No hablo de disolver los congresos ni de instaurar una democracia participativa pura en un México como el de hoy. Lo que digo es que hay que promover las plataformas que permitan la participación en el debate político o, por lo menos, promover la constitución de intereses por medios virtuales que puedan servir de referente virtual para el debate parlamentario. ¿Eso garantizaría la inclusión social en la deliberación pública? Claro que no, no a ciencia cierta, pero tampoco la inclusión es un hecho hoy en día tal como se da la toma de decisiones en diferentes países. Entonces, ¿por qué no invertir en el acceso a internet de manera gratuita para todos, en la educación virtual, en la educación y sensibilización política de la sociedad, en la institución de plataformas que permitan el flujo de diálogo informado, etcétera, etcétera, etcétera? Si el Estado es un mal necesario, entonces, para hacerlo menos malo y menos necesario, es necesario invertir en esta búsqueda de participación ciudadana por estos medios.

  9. Los parlamentos existen en las democracias, donde hay respeto a los ciudadanos. Internet no es el único espacio de la perversidad y la manipulación social. Hay disernimiento en las redes, hay intereses por promover o no. Para qué ser constructivo, sin no les importas a tus representantes? Para qué usar de manera propositiva un especie, donde tampoco seras tomado en cuenta? Insultas, ridiculizas y ” desacreditas’ y entonces sí, escuchan y promueven una ley mordaza. Con la justificación de que no le dan “buen'” uso.

  10. Este filósofo se alinea en la más pura tradición de los que matan al mensajero. ¿cuánto de lo que ha dicho de “Internet, la gran ‘red global’ (el significado de las siglas www)” no se puede decir de cualquier medio ? Podría sorprender que un filósofo tan prestigiado no tenga el cuidado de documentarse y distinguir entre Internet, la www y las redes sociales y no me refiero a los aspectos de protocolos y tecnicismos, sino a la elemental funcionalidad. Sin embargo, hipotetizo que a este y otros “líderes de opinión” les da alergia la horizontalidad que las redes sociales permiten. Por otro lado, cierran los ojos al evidente resquebrajamiento de la democracia representativa y las alternativas, en ciernes ciertamente, que las TICS brindan. Cualquier foro tendrá la calidad de debate que sus integrantes y/o participantrs tengan. Por ello no es gratuito que florescan los trolls y los bots en los ámbitos nacionales mexicanos, pero por ello condenar a los mensajeros me parece que denota prejuicio y descuido argumental.