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Vencido, “sin peto y sin espaldar”, como aquel Quijote del poema de León Felipe, me encaminé rumbo a Los Pinos. Era la medianoche del domingo 5 de julio de 2009. En desventura terminó mi presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PAN. Atrás quedó uno de los días más largos de mi vida y, también, la época más intensa de mi militancia política. A la cabeza del Comité Nacional conocí lo mejor del ser humano, la generosidad sin límites, el amor a la patria, la vocación de servir al prójimo; pero también sentí y pude ver lo peor: las puñaladas de la traición, los abrazos falsos, las fronteras del delito y la desnuda ambición por gobernar.

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Con algunos de mis colaboradores había soñado convertir ese día lleno de triunfos en mi primer paso jubiloso rumbo a la candidatura del PAN a la presidencia de la República. ¡Claro que por un momento me imaginé competir con Juan Camilo Mouriño, por suceder al presidente Calderón…! Pero esa noche transité abatido por las calles desiertas de la ciudad de México desde el edificio del CEN del PAN en Coyoacán, rumbo a Chapultepec. Entré por la puerta 4. Nos dirigimos de inmediato a “la cabaña”, donde vivían el presidente y su familia. Ya me esperaba, nos estrechamos la mano; todavía nuestro pulgar estaba entintado, seña de haber cumplido una obligación y mancha de desconfianza entre mexicanos. Me hizo cruzar hasta la zona más íntima de aquella casa modesta, en una pequeña biblioteca, con recuerdos personales desordenados y muchos libros. Un silencio fúnebre nos acompañaba. Nos sentamos. Margarita Zavala, Juan Ignacio su hermano y mi esposa Margarita Garmendia fueron testigos de aquel momento. Nadie más. El último en sentarse en la pequeña sala fue el presidente. Había bajado de los anaqueles un libro de pasta y lomo de piel, bellísimamente encuadernado, le dio una ojeada, y justo al tomar su sillón, sin decir nada, extendió su mano y me lo regaló. Es una copia facsimilar de la Relación de Michoacán, del fraile Jerónimo de Alcalá, el libro es un relato sobre los dioses purépechas y la historia de los antepasados de Michoacán. Las epopeyas purépechas habían acabado en manos de los conquistadores y de la saña de Nuño de Guzmán, la mía estaba sepultada en sufragios de nuestros adversarios.

—¿Le tomaron las placas al camión que nos atropelló? —exclamó el presidente.

—Estuvo cabrón —dijo Juan Ignacio Zavala. Amigo, experto en comunicación y funcionario de mi dirigencia.

Yo llevaba un reporte de los resultados en todo el país. El panorama era terrible: habíamos perdido las gubernaturas de Querétaro y San Luis Potosí; no reconquistamos Nuevo León; tampoco teníamos Campeche o Colima y, por si fuera poco, se nos había esfumado de las manos todo el otrora poderoso “corredor azul” en el Estado de México. Ningún número era halagador, salvo los resultados de Sonora, donde Guillermo Padrés se estaba alzando con la única victoria.

—El fogonazo está en Querétaro —repetía una y otra vez el presidente, mientras analizaba los papeles con los reportes gráficos.  

Margarita Zavala revisaba incrédula las láminas de colores con los reportes y movía la cabeza en señal de desaprobación.

—Se le pasó la mano a la gente, esto no lo merecía el PAN —sentenció la esposa del presidente.

—Prometimos regresar al PAN a sus orígenes y cumplimos, es decir, lo llevamos a la derrota —bromeó Juan Ignacio Zavala. Todos estallamos en una risa breve que se apagó de inmediato.

Se hicieron comentarios sin orden, recordamos anécdotas del partido, lamentamos algunos equívocos,  culpamos a candidatos. En algún momento se volvió a hacer un silencio que yo sentí negro y profundo, tomé aire y solté el sentimiento que traía dentro:

—Presidente, yo voy a renunciar. 

—Espera, tranquilo, Germán —replicó Calderón.

—Lo voy hacer mañana.

—Tranquilo. Deja que la gente cuente los votos, piensa en los panistas que estarán en los recuentos, dedícate a recabar las actas.

—No, presidente. Yo ya no le sirvo. Yo no pude ganar, ya me voy —le dije con una determinación interior. No era una baladronada, ni mucho menos victimismo. Era una convicción profunda. El que pierde debe dimitir.

Ese día había votado, muy temprano en la mañana, para evitar a algunos revoltosos que pretendían ruido mediático y entorpecer mi derecho a elegir gobernantes. Luis Mejía, un viejo panista michoacano, les decía a los jóvenes que para cambiar al país “no hacía falta levantarse en armas, con que se levanten temprano, muchachos…”. Yo madrugué a los saboteadores. A los periodistas que me acompañaron les declaré después de votar que “en democracia el pueblo no se equivoca”. Lo creo firmemente. Y además creo en esa “cultura de la dimisión”, es decir, en una práctica puntual, realista y de plena rendición de cuentas donde cualquier político por vergüenza pública debería declinar, sin evasivas ni rodeos, cuando no logra sus objetivos. La actitud es de elemental sentido democrático: someterse al veredicto de los resultados.

—Tranquilo, Germán, serénate. ¿A dónde vas? ¿A Quiroga? Esperemos a mañana —decía el presidente, pero sin mucha convicción, como aquel doctor que intenta dar ánimo a un paciente moribundo.

Al poco tiempo, después de intercambiar análisis y números, el presidente soltó lo que yo quería oír.

—Y si te vas, ¿quién se queda?

—Le fallamos los jóvenes presidente. Al frente del PAN debe estar alguien con canas, que reconcilie al partido y que acredite haber ganado —le dije.              

—¿Quién Germán? —volvió a preguntarme.

—Jorge Zermeño —exclamé sin dudar. Conocía perfectamente al partido, había sido un excelente alcalde de Torreón, Coahuila, es decir, tenía victorias electorales y, por si fuera poco, le había dado la banda presidencial, como presidente de la Cámara de Diputados en aquella sesión histórica, donde los seguidores de Andrés Manuel López Obrador pretendieron sabotear al sistema democrático que tenemos consagrado en nuestra Constitución.

El presidente accedió esa misma noche a que mencionáramos más nombres de posibles sustitutos. Pero dijo que a la mañana siguiente citaría a su equipo más íntimo y panista para tomar una decisión definitiva. Margarita Zavala pidió que pensáramos en una mujer, quizá tenía en mente a Cecilia Romero, e incluso a María Elena Álvarez de Vicencio. De los nombres que surgieron aquella noche, de todos, se revisó la lealtad al presidente. La desconfianza de Felipe Calderón fue una de sus mejores virtudes cuando fue candidato, pero uno de sus mayores defectos cuando fue presidente.

Yo salí de Los Pinos ese día para siempre. Volví al día siguiente y pocas veces más, pero ya sin brío, sin emoción, sin ese encanto que da la conquista de esa casa.

Mientras caminaba esa noche rumbo al estacionamiento para volver a casa, me sentí profundamente herido. Conocí frente a frente la cara de la democracia que nadie quiere ver, la frialdad de un sistema aritmético que nadie está dispuesto asumir, el veredicto popular que nadie asume; porque toda derrota  es un “fraude”, un “complot”, un “engaño”, un “equívoco del pueblo”. Todo mundo escurre la responsabilidad. Esos últimos pasos en Los Pinos como presidente nacional del PAN los caminé lentamente, en mi corazón estaba mi padre Sergio Martínez Cendejas, derrotado como candidato a alcalde de Quiroga, Michoacán, por unos “mapaches electores” que alteraron el resultado de una casilla. En mi cabeza estaba mi maestro y líder Carlos Castillo Peraza, vencido en su pretensión de alcanzar la jefatura de gobierno del Distrito Federal, por  sus propios errores sí, pero también por una confabulación del presidente Zedillo con Cuauhtémoc Cárdenas. En mi memoria estaba el fraude electoral a José Vasconcelos, cuna del PRI aprendido en mis primeros libros de historia, aunque tiempo después Javier Garciadiego me probó que esa historia es un timo. Pero yo no tenía motivo para explicar la derrota. Ni justificación. Ni quería construir una coartada mediática, para dar la cara a la nación frente a los periodistas y decir lo mismo que todos los políticos mediocres. El resultado era absolutamente mío, de nadie más. Caminaba solo sobre el adoquín de la casa presidencial, abandonado, incomprendido, sólo tenía en mi mano la mano de mi esposa. A nadie más.

Al día siguiente, temprano, todas las portadas de los periódicos anunciaron la debacle. Hubo una reunión de trámite en uno de los sótanos de Los Pinos. Yo había escrito mi renuncia. Algunos colaboradores cercanos del presidente opinaron sobre ella. Unos fueron amables, otros simuladores. Alguno dijo que no estaba de acuerdo, otros sí. Uno más dijo con verborrea priista que él también ponía su renuncia en la mesa. Alonso Lujambio remató su intervención cariñosamente, refiriéndose a mí, “lo dejamos solo”. Los funcionarios gubernamentales ese día en la mañana juzgaron el trabajo del PAN, al pasar el tiempo me pregunto: ¿algún día  los panistas tuvieron la oportunidad de juzgar el trabajo de gobierno de sus funcionarios? Algunos panistas mendigaban gestiones o cumplimiento de propuestas de campaña en las oficinas gubernamentales que, se suponía, habíamos conquistado, ocupadas por priistas disfrazados de calderonistas que poco a poco le hacían más caso a las instrucciones de Toluca.

Le entregué al presidente el discurso que leería. Le agregó, y yo accedí, un guiño al PRI: una frase que decía que ojalá esa renuncia sirva para restablecer el diálogo político útil. Mi campaña electoral había sido extraordinariamente frontal con los gobernadores priistas que eludían su responsabilidad de perseguir el crimen en sus estados. ¿Guerra sucia? Los gobiernos priistas de Fausto Vallejo y Jesús Reyna en Michoacán y del ex priista Ángel Aguirre en Guerrero me darían la razón, sin contar las historias de Veracruz, Tamaulipas, Jalisco o Sinaloa.

Ejecuté puntualmente el rito de dar a conocer mi dimisión. “La prensa come sangre de político”, me dijo un día Juan Molinar. Leí mi documento. Algunos reporteros incrédulos, otros felices, y alguno de los verdaderamente profesionales ya la esperaban. Yo cumplí. No con el presidente, que desde mi punto de vista no aprovechó esa coyuntura para despedir a los desleales y preparar un solo candidato panista a la presidencia; tampoco con el PAN, donde hasta reclamos de incomprensión recibí de aquellos derrotados que se aferraron al empleo o comisión partidista. Cumplí frente a mí. Frente a mi libertad.

 

El ex presidente Felipe Calderón sugirió, en enero pasado, construir “otra opción política”. Pues bien, con el resultado de las elecciones de este mes llegó la hora de decidir.

Si Calderón quiere fundar un nuevo partido político distinto al PAN, el plazo se venció para esa otra renuncia y renacimiento. Por el contrario, si la intención calderonista es hacer del PAN “otra opción política”, es decir, trabajar “dentro” del PAN, esa encomienda debe tener como eje articulador ondear la bandera liberal del PAN.

La nueva opción política no puede brotar ni del resentimiento, ni de la euforia de un grupo interno, ni de buenos o malos resultados electorales de un grupo concreto. Mucho menos alzarse alrededor de apellidos. Para construir una nueva “alternancia” en Los Pinos primero debe edificarse la “alternativa” con objetivos concretos y  visibles. Por tanto, una alternativa no es  una sola persona por más poderosa e influyente. La alternativa soportada exclusivamente en la persona o en el personaje de Gustavo Madero o de Felipe Calderón está destinada al fracaso, porque olvida el origen institucional, es decir, anticaudillo, impreso por Manuel Gómez Morin al PAN en su fundación. Competir por el poder alrededor de una impaciencia, un ardor, o convocados por recelos o frivolidades conduce al descalabro. 

Sin embargo, el peor pecado del PAN (claro que me incluyo en la confesión) fue convertir su victoria cultural de alcanzar una “democracia imperfecta”, en solapar, promover y apuntalar una “democracia perversa”, donde el dinero, la militancia cooptada, la componenda gubernamental, el clientelismo político, la ausencia de debates y la mudez de argumentos, abrieron la puerta a candidaturas sin aprecio por la libertad, y a gobiernos sin tareas de largo aliento, sólo gestores de coyunturas, contentos con lucir en desfiles, “coronaciones” de “reinas” y salutaciones para fotografías. Acción Nacional no construyó obediencia desde la libertad porque hipotecó el puerto del destino a cambio de navegar en cómodas embarcaciones subsidiadas.

Los panistas traicionamos el impulso libre e individual del ciudadano como motor de transformación política y, por eso, dejamos al país al borde de una regresión autoritaria. La candidez panista al juzgar lejano y ajeno el peligro de la recuperación autoritaria ya pasó la factura en muchos municipios, entidades federativas, y ahora en algunas actitudes del gobierno federal peñanietista. Esa “vuelta en U” al pasado sí existe, y los autoritarios siempre tornan por la vía electoral. ¿Estuvo consciente el PAN de eso cuando aprobó las últimas reformas electorales? ¿El mastodonte Instituto Nacional Electoral atajará esa amenaza? ¿Su burocratización garantizó un debate libre?

Estoy seguro de que los conflictos postelectorales que veremos a partir de este mes serán sobre una fiscalización del dinero en las campañas promotoras de la simulación, y sobre esos límites idiotas a la libertad de expresión. Si el PAN era el campeón de los debates en radio y televisión, ¿por qué abandonó esa herramienta deliberativa y consagró en todas las leyes electorales unas peleas rígidas y acartonadas, sin atractivo mediático ni fines pedagógicos? ¿Por qué contribuyó, además, a sembrar esta insoportable república de los spots?

Las aceptación ¡constitucional! de la supremacía del dinero público sobre el dinero privado para financiar las campañas políticas es la imagen perfecta de la claudicación panista a defender ese concepto filosófico enorme de ordenación social llamado “subsidiarismo”, donde se debería promover ¡primero! a la iniciativa privada y sólo supletoriamente a la iniciativa estatal, sin sofocar a la primera, para construir el bien común. El ascenso del Partido Verde Ecologista de México es fruto de esas últimas normas electorales “antisubsidarias” que otorgan el control de la calidad democrática al Estado, son inútiles contra la desfachatez y cancelan la emisión ¡libre! del sufragio.

La ausencia de defensa al mérito individual tiene un claro “por qué”. Los panistas como partido y gobierno alentaron “rebaños” como forma de organización interna para la participación política (la expresión es de Efraín González Morfín, ex presidente y ex candidato presidencial panista). En el PAN se catequiza a una feligresía interna para amaestrarla a responder a las instrucciones de un dueño. En sus reuniones internas está triturada la autonomía de la voluntad de cada militante o simpatizante. Algunas de sus convenciones, por ejemplo, son subastas para nominar candidatos o elegir dirigentes, donde con naturalidad se puede alquilar un rebaño, sin exigir rumbo de futuro a nadie, ni rendición de cuentas interna. Votan como se ordena y punto. Nada hay más antidigno, antihumano y antiliberal que ese impulso de una militancia mercenaria, donde las ideas a perseguir resultan  irrelevantes. Son capaces de abrazar, prácticamente, cualquier programa de gobierno. Muchos panistas son patrimonio de otros panistas, “gente de fulano”, “gente de zutano”, y ese dominio y usufructo ocasiona contiendas internas irreconciliables, verdaderas luchas fratricidas sin fin.

Los recientes episodios de corrupción panista denunciados por la prensa tienen su motivación en engordar, acrecentar y mantener fieles a esos rebaños. En muchas ocasiones el poder político fue usado para conservar esas clientelas; en otras, las prerrogativas partidistas se utilizan con ese propósito; y lo que es peor: se alientan desde los gobiernos panistas políticas sociales asistencialistas para favorecer a esas legiones o pelotones internos. Pocos en el PAN critican los programas de gasto público irresponsable, al contrario, muchos luchan por mantener su control y titularidad. En la reciente campaña electoral un candidato del Estado de México prometía en anuncio de televisión “bajar recursos” a su pueblo, como aquel maná bíblico con el que Moisés alimentaba a su pueblo en el desierto. La actividad política interna del PAN es “parasitaria” del presupuesto público, y esa adicción la han trasladado peligrosamente a los ciudadanos. 

Si son escasos los defensores de la virtud cívica individual, y el trato que reciben los ciudadanos es de “clientes”, es obvio que los panistas no defienden, ni piensan defender, a la propiedad privada. En la Constitución permanece majestuoso un monumento antiliberal que ninguna plataforma electoral toca: “el derecho” de “la nación”, es decir, del Estado, a “imponer en todo tiempo” a la propiedad privada “las modalidades” que dicte el interés público. ¿El PAN no se siente interpelado por semejante amenaza? Parece que no. Por eso los registros públicos de la propiedad siguen siendo “cotos de caza” de los gobernadores en turno, donde impera la opacidad, la inseguridad y la corrupción. ¿Cuánta riqueza está sin protección política sólo por miedo a patrocinar y preservar la propiedad privada? 

Esa agenda liberal debería ser la prioridad al construir “otra opción política”. Y en ese esfuerzo se debería sumar Felipe Calderón. Una renuncia del ex presidente a su militancia panista, como la de su padre Luis Calderón Vega o la de su maestro Carlos Castillo Peraza, dejaría herido de muerte al partido que lo llevó a la presidencia de México.

 

Desconozco los resultados electorales de este mes. Escribí este texto a finales de abril pasado. Sin embargo, los resultados electorales de la jornada de este 7 de junio son un examen para el dirigente nacional Gustavo Madero.

Madero tendrá un resultado electoral satisfactorio si logra retener Sonora y Baja California Sur, y recupera San Luis Potosí o Querétaro, además de lograr que la alianza PRI-PANAL-PVEM no conquiste la mayoría en la Cámara de Diputados. Pero si ésta recupera la mayoría parlamentaria, y las victorias estatales son escasas y se confirma el fiasco previsto en las encuestas en los municipios del Estado de México y las delegaciones del Distrito Federal, Gustavo Madero debe renunciar a sus pretensiones personales, legítimas y hasta loables de buscar la candidatura del PAN, para empeñarse en conquistar una reconciliación interna y dejar las bases sentadas para construir el Programa de Gobierno del año 2018 que recupere la agenda liberal mexicana.

Gustavo Madero dirigió al PAN en la derrota electoral de 2012, pero es cierto que aquel descalabro no fue únicamente su responsabilidad. Ahora sí, los resultados electorales de este mes son suyos. No tiene escapatoria frente a su partido y el país. Tiene que rendir cuentas. Como se le exige a cualquier demócrata. Pero si gana, Madero dará un enorme paso a ocupar la silla presidencial de su tío abuelo.

 

El título completo de aquel libro que me regaló Felipe Calderón el día de mi renuncia es Relación de las ceremonias y ritos y población y gobernación de los indios de la Provincia de Michoacán escrito, como ya dije, por el fraile Jerónimo de Alcalá.

Jean Marie Le Clézio, Premio Nobel de Literatura 2008, consideró ese libro como uno de los “más bellos y conmovedores de la literatura universal, digno de ser comparado con la Ilíada, el Poema de Gilgamesh o la Geste d’ Arthur”. Ese extraordinario texto de las tradiciones de los antepasados michoacanos, cuya versión al castellano es de Francisco Miranda, tiene un apartado donde expone la manera en que se elegía al nuevo rey purépecha, al que llamaban cazonci. Ese capítulo está titulado, “cómo hacían otro Señor y los parlamentos que hacían”. El ungido decía:

Caciques y señores que estáis aquí, que habéis deliberado que acepte yo este cargo. ¡Mirad no os apartéis de mí ni seáis rebeldes! Yo probaré tener este cargo, si no os supiere regir ruégoos que no me matéis con alguna cosa, más pacíficamente apartadme del oficio y quitadme el tranzado, que es insignia del señor. Sino fuere el que debo ser, sino rigiere bien a la gente…, si hiciere mal alguno: echadme de esta casa mansamente.

El PAN necesita enmendar sus pasos por la senda liberal, estrecharse la mano mutuamente entre panistas. Nadie debe renunciar, pero quizá muchos deben dimitir, salir mansamente de los puestos de mando de la casa…

 

Germán Martínez Cázares
Abogado. Profesor en el ITAM y en la Universidad La Salle. Ex presidente nacional del PAN. Colaborador del diario Reforma.

 

37 comentarios en “PAN: Ética de la dimisión

  1. Germán, en tu época como Presidente Nacional del PAN yo formaba parte del equipo de Acción Juvenil Nacional, no estuve de acuerdo con muchas prácticas, acciones y decisiones tomadas desde tu dirigencia, especialmente en los procesos internos para las candidaturas de 2009. Sin embargo tu artículo merece mi reconocimiento. Lástima que desde los Pinos le hayan hecho tanto mal al partido por decisiones malas, tardías y equivocadas. Ojalá el PAN recupere el rumbo algún día, el legado de las derrotas de 2009 y 2012 han dejado profundamente herido a nuestro partido y a una generación que bastante tendremos que luchar por reconstruilo. Saludos.

  2. Estimado Germán excelente artículo que invita a una profunda reflexión Espero tener la oportunidad de hablar contigo mas adelante Un abrazo. Carlos Reyes Diputado Federal de la LX Legislatura. Distrito 8 de Chihuahua

  3. Parece que le echa la culpa a Calderón y el se lava las manos, que explique, por ejemplo, cómo intervino el mismo en la selección de muchos de los candidatos perdedores o que explique por qué se alió con Elba Esther Gordillo para imponer en el Consejo General del IFE a panistas y priístas distinguidos más el consejero Verde. Es deshonesto culpar a otros de los errores propios. Además hay que recordar que como Secretario de la Función Pública tampoco desenmascaró a los priístas con máscara de panistas, como la gente de Elba Esther Gordillo en la Sep

    • No veo en ningún lado que eche la culpa otros. Te parece poco renunciar al día siguiente como forma de responsabilizarse?? A veces somos necios, ciegos, sordos. El efecto del rencor…

  4. El Sr. German (que quiso guanajuatizar el país) nombro a Jalisco dentro de los estados a los que “combatió frontalmente” a sus respectivos gobernadores por el tema del crimen organizado, en esa época Jalisco lo gobernaba el pan.

  5. Pocas veces en la historia el país ha padecido un gobierno tan mediocre como el del Calderonato refugiado haiga sido como haiga sido y sus secuaces, que ya están en el basurero de la historia y ojalá, muchos duerman pronto en la cárcel por corruptos, ineptos, cínicos y soberbios. Inseguridad y muerte, 100 mil muertos y mas, apoyos a su cartel preferido, secuestros, desplazados, desempleo, creciente informalidad, inflación en repunte, quemazón de niños en ABC con responsables protegidos, destrucción de Mexicana de Aviación como pago de apoyo a campañas políticas panistas, nulo desarrollo, mínimo crecimiento, programas sociales con manejo clientelar y asociado a camadas de nuevos ricos panistas y gallegos campechanos, pésima educación, corrupción generalizada, en Pemex, por ejemplo, desde liposucciones hasta venta de gasolinas a precios con comisiones personales y asociación con Repsol con pérdidas inmediatas, cabilderos cuates de a millones, negocios en turismo, el campo hecho un desastre, más corrupción en CFE, Issste, IMSS, SCT, Fonatur, etc. Negocios privados con recursos públicos. Donde le rasquen sale pus. Por el bien de la Republica la divisa debe de ser: nunca más un panista…menos quien
    se las dá con soberbia de disque intelectual y llora y gime sin reconocer, ni darse cuenta del mal estado en que dejaron al país.

    • Y el priísta?? No vino?? Solo alguien obnubilado por tan maligna influencia puede incurrir en tal grado de falsedad y sofisma. De los males del país que refieres, nada se compara a la corrupción y alto nivel de traición a México de los gobiernos priístas.

      • Vamos Angel, se racional, Estoy hablando del Pan y de Calderón. Ya le tocara el turno a los otros partidos. Nimia tu argumentación al decir que porque uno ha sido malísimo el otro es peor. Uno de los actores es probadamente asesino, pero el otro es peor porque también es ladrón… En efecto, ya se sabe: tan malo el tri como el azulejo. Te invito a analizar lo que pasó en el Calderonato con argumentos.

        • Vamos Angel, se racional, Estoy hablando del Pan y de Calderón. Ya le tocará el turno a los otros partidos. Nimia tu argumentación al decir que porque uno ha sido malísimo el otro es peor. Uno de los actores es probadamente asesino, pero el otro es peor porque también es ladrón… En efecto, ya se sabe: tan malo el tri como el azulejo. Te invito a analizar lo que pasó en el Calderonato con argumentos.

      • En los tiempos anteriores a que el Pan estuviera en la presidencia de la república, en las dependencias de gobierno federales, a cada contratista que se le asignaba una licitación, le pedían los funcionarios de la dependencia una mochada del 10% sobre las utilidades que recibiría el contratista, con la llegada del pan a la presidencia de la república y mas en la época de Calderón, los funcionarios de cada dependencia pedían una mochada del 20% sobre el valor total de la obra, o sea una corrupción 20 veces mayor, y eso que la corrupción era una de las cosas que mas le criticaban al pri, pero ahora que vieron perdida la presidencia de la república, andan en friega con querer sacar la ley anticorrupción, por que ni tocaban el tema cuando estaban en la presidencia ?

      • hay mucha tela de donde cortar, como dice el dicho. Un ejemplo mas de que el Pan perdió la brújula desde que llego al poder es que Calderón imponía a los candidatos a diferentes puestos, sin importar su trayectoria, su aceptación, las opiniones de la militancia, etc. prueba de ello es que cuando Fox fue presidente, el quería que su candidato a la presidencia fuera Santiago Creel, a Calderón no le gusto y busco por su cuenta ser el candidato (cosa que logro), pero cuando Calderón se vio en la etapa de que surgiera el candidato de su partido a la presidencia de la República, se aferro a que fuera Córdoba, un panista nuevo, sin experiencia, sin carisma, sin respaldo, gris, que en sus declaraciones (la mas celebre con 6,000 pesos mensuales una familia puede tener casa, coche, hijos en escuelas, vacaciones, etc.), que no convencía a nadie, eso provoco una gran división interna en el pan, con la consecuencia de que perdieron la presidencia

  6. Camine por varios años por la brega de eternidad, deposite con gustos anhelos y esfuerzos en el humanismo político, aprendi de muchos el amor a la patria Carlos Castillo, Don Luis H Álvarez, Abel Vicencio, Cocoa Calderón, Luis Mejía, Luis Felipe Bravo Mena, pero sin saber ni el como ni el cuando el PAN extravió la brújula, hoy no se habla ni mucho menos se practica los 4 pilares básicos : Soludaridad, subsidiariedad, Bien Común y Respeto a la dignidad de la persona humana, hoy solo conocemos de moches, casinos y sectarismo interno, espero que pronto llegue el nuevo Gómez Morin que rescate a las almas que trabajamos sin más herramienta que la razón

    • No habrá nuevos Gomez Morín!! Con dolor y pena lo afirmo. Pero habrá sin duda mas personas dispuestas a dar…

  7. Es lamentable lo que ha sucedido en Mucha Militancia Panista, lo digo así porque nuestro partido es una Institución Política, Con Principios Ideológicos de Primer Mundo, Solidaridad, Subsidiaridad, Bien Común y Respeto a la Dignidad de las Personas, los cuatro Pilares del PAN QUE FUERON DEMOLIDOS POR MUCHOS MILITANTES PANISTAS, por los que se fueron y muchos que deberían de irse, para que la esta Institución Política recupere su Origen, dice acertada-mente Germán Martinez que muchos Panistas Perdieron el Rumbo de los Principios que nuestro Partido Enarbola, Recuperar la esencia y credibilidad de la Sociedad es: Que LOS PANISTAS QUE ESTÁN Y LOS QUE LLEGAN AL PODER CAMBIEN DE “ACTITUD”, que no se repitan las hazañas y horrores de los que están y los que se fueron, Quienes se queden tienen la Obligación de practicar los cuatro Pilares que señala la Institución, No Practicar sino Combatir sin miedo y reserva LA CORRUPCIÓN, IMPUNIDAD Y BUSCAR EL RESPETO A LA DIGNIDAD DE LA PERSONA, luchando porque logre la Dignidad en su Convivencia Social, Gobernar con Eficiencia en Favor de la Sociedad, “SI SE PUEDE”, Si no que le pregunten al Ex-presidente de URUGUAY DON JOSE MUJICA.

  8. Germán, considero que tu llegada a la dirigencia del CEN del PAN fue al estilo clásico de un sistema al que se debía desmantelar, desterrar y desaparecer por completo, ya que México lo urgía y necesitaba, por el contrario, lo importó y vivió su peor versión en una pésima copia contraria a los principios y vida democrática del PAN, pero sobre todo a las necesidades reales de los mexicanos: desde los Pinos el Ex-Presidente Calderón te impuso como Presidente Nacional con acciones que bien describes, pero que hoy críticas tales como la militancia cooptada por la componenda gubernamental al ofrecer un empleo al militante necesitado; faltando así a uno de los pilares y principios básicos de Acción Nacional; el respeto a la dignidad de la persona, de esa forma llegas a la presidencia bajo la lógica “del panista que es patrimonio de otro panista”, nada menos y nada mas que del Presidente de la República, en consecuencia diriges al PAN en ese sentido, con “gente de fulano”, “gente de zutano” dando entrada única y exclusivamente a los calderonistas, y sus recomendados que incluían a priistas y a compromisos de orden económico y político fuera del orden institucional del partido y pasando por encima de los verdaderos militantes que durante años no solo hicieron campañas y recogieron las inquietudes y necesidades de los mexicanos en sus diferentes regiones, ellos que traían el pulso del México real fueron sustituidos por personas de sin ética moral ni deseos de bien común, fue precisamente ese dominio y usufructo, la base que ocasionó contiendas internas irreconciliables, verdaderas luchas fratricidas sin fin.

    Si hubieras sido electo en forma libre y democrática, tu renuncia a la dirigencia ni siquiera se habría asomado, por el contrario; los consejeros y militantes te habrían arropado, y solicitado mantenerte para aprovechar el aprendizaje de los errores para las próximas elecciones -como antes se hacía-, pero en la lógica del régimen y sistema anterior ese que los mexicanos rechazaban, y en el que un verdadero panista sabía -y probado estaba- que ese sistema no servía y era caduco.

    Si como dirigente demócrata, hubieras respetado y hecho respetar el que se celebraran las convenciones para elegir a candidatos, previendo y no habiendo permitido –claro- la formación de “rebaños” como forma de organización interna que bien tenías identificados para manipular las elecciones internas, sino por el contrario fortalecer aquellas fiestas democráticas que solíamos llevar a cabo, otra hubiera sido esta historia.

    Cavaste tu propia tumba al construir un partido dependiente del poder presidencial, alejado de la militancia y de la gente del México verdadero, de ese México que creyó en el PAN por décadas, y que con el ejercicio en el poder de dos “administraciones panistas” que a su llegada encontraron en el año 2000 50 millones de pobres y 25 millones en extrema pobreza, pero que al irse dejaron exactamente la misma cantidad en las mismas condiciones, ese es el problema central de la patria: la pobreza; pero se anduvieron dándole gusto a los poderes fácticos para que esto les permitiera navegar cómodamente durante ambas administraciones en una alianza maquiavélica en la que con ella, se olvidaron tristemente de quien subsidiariamente mas los necesitaba, y que en el momento preciso, cobraron la factura con los daños colaterales que ella contrae.

  9. Germán es muy bueno tu reflexión y tu aceptación pública de los errores que cometiste como dirigente, pero debo que tu análisis esta apegado totalmente a la realidad actual del partido. Felicidades

  10. Excelente análisis Germán, te felicito eres de los pocos que saben y llevan en el corazon el verdadero sentido del Panismo, sin duda cada dia extrañamos mas al maestro Carlos Castillo Peraza , se ha perdido el rumbo y el verdadero origen de esta institución, ojala que nos permitan hacer algo por reconstruirla.

  11. A propósito de Guanajuatizar el PAN, ¿qué pensarían los fundadores de este partido con las prácticas de los actuales gobernantes para ganar elecciones? como las de utilizar acarreo y usar los padrones de apoyos del gobierno del Estado…

  12. Sr. Germán, felicitaciones por tan excelente artículo, realmente es una reflexión de lo que desgraciadamente hoy vive nuestro Partido, quienes formamos parte de él, creemos firmemente que es necesario realizar una renovación en su dirigencia, urge una consolidación que se vea reflejada ante la ciudadanía, donde se pueda sentir nuevamente confianza, credibilidad y honestidad en sus dirigentes y candidatos demostrando nuevamente unión en el Partido, unión y solidaridad pérdida hasta el día de hoy y así evitar que una vez más, tengamos resultados tan poco favorecedores como los de hace unos días, mismos que hace unos meses acertadamente presagiabas. Aplaudo la madurez, humildad y profesionalismo con los que en aquel momento, reconoces tu responsabilidad como Presidente Nacional del PAN, renunciando a tu cargo.

  13. Buen bla bla bla … todos estamos libres de sospechas, todos hicimos lo correcto.
    Pero hay una realidad, el PAN está fuera de competencia de los puestos a gobernar en la mayoría del país.
    Tal pareciera que los estatutos y doctrina del PAN son obsoletos a la hora de gobernar en estos tiempos.
    El PAN mientras fue oposición fue creando adeptos, pero éstos esperaban que cuando llegaran al poder cumplieran con sus estatutos y su doctrina.
    O los estatutos y doctrina son inalcanzables a la hora de gobernar o no hay estatutos y doctrina panista para gobernar.
    Cuando el PAN llegó al poder también llegaron miles de adherentes que no traían ni esos estatutos ni esa doctrina, pero tal vez por “política” había que aceptarlos.
    Tal fue el resultado que el PAN no fue diferente al PRI gobierno.
    ¿Debe haber divorcio entre el partido y el candidato ganador?
    ¿Hay qué dejarlo solo al candidato ganador para seguir siendo un partido de oposición?
    ¿De preferencia el “partido opositor” en el que se convierta el PAN, debe ver sus fallas y publicarlas como el que más, para poder ganar las simpatías de la gente?
    ¿Qué dice de todo esto los estatutos y doctrina del PAN?
    Para mí, aunque no le lo pregunten, digo que una cosa es oposición y otra muy distinta gobierno y por lo tanto debe haber cláusulas para los dos casos, sin afectar los principios de ética del partido.

  14. Considero que Germán renuncio porque ya Calderón se lo anticipo, su renuncia solo fue consecuencia de los resultados obtenidos. Hoy no hay presidente de la república que le exiga a Madero su renuncia, solo existen los grupos facciosos que han dañado al partido.

  15. DE NAVA Y LA CORRUPCION NO DIJO NADA. DEJO UN PERIODO DEL PAN sin comentario y de las 2dos fracazos masivos del PAN, con nava en la presidenciaa y por lo tanto no hablo de la corrupcion del pan. EN FIN BUENA CATARSIS AUN QUE INCOMPLETA

  16. Me parece muy bueno tu articulo German. Siempre reconoci el valor que tuvo tu renuncia a la dirigencia nacional, pues yo fui candidato a diputado federal el 2009 por nuestro partido y sufrí las decisiones que se tomaron desde el CEN, que a mi juicio no fueron las acertadas, pero reconoci en su momento y reconozco el valor que tuviste para asumir tu responsabilidad y espero por el bien del partido que Gustavo Madero siga tu ejemplo, algo que en verdad lo dudo. Un abrazo.

  17. Milité 50 años en Acción Nacional, pero, el partido perdió lo principal que era su democracia interna. Recuerdo que las convenciones eran unas verdaderas fiestas democráticas, hoy nadie se atreve a hablar, porque lo corren y le quitan la chamba, en las sesiones ya no hay debate, ya no se forman verdaderos ciudadanos, todos están “aborregados” y obedecen sumisamente a su Sr. feudal, los grupos chocan unos contra otros y sólo les interesa el poder y el dinero, ya no hay respeto, ya no hay dignidad.
    Madero fracaso en esta elección, no pudo lograr el control del Congreso Federal, la economía de México es como un barco a la deriva y los legisladores se la pasan muy “nice” engordando su cartera y haciéndose ricos.
    Desde muy joven ingrese al PAN y a diario practico su filosofía, yo no he cambiado es el PAN el que se ha transformado y a caído en la concupiscencia.
    Soy un libre pensador y hago política todos los días a favor del bien común,
    Madero debe renunciar.

  18. pues queda claro que este señor a quien le rendia cuentas era al presidente, y que este ultimo en vez de cumplir con sus obligaciones de dedicaba a dirigir su partido politico.

  19. Me parece muy profundo y acertado tu comentario. Deseo que reflexionemos en nuestro actuar en el partido. Es urgente levantar la cabeza y emprender el vuelo. Quitandonos mezquindades vanas

  20. ¿Porque uno solo se da cuenta de lo mal que está una situación cuando ya no se está en ella o cuando ya no se tiene influencia suficiente para modificarla…?? Todo lo que está ocurriendo en el PAN empezó desde el 2o año de Gobierno de Fox, cada vez se fue pareciendo mas al pri…pero con mas ingenuidad…en el pan hay algunos decentes y honestos (los menos)…por eso los pillos no hicieron suficientes trampas como para mantenerse en el poder,,, tenia de alguna manera temor de ser descubiertos o evidenciados por lo pocos honorables del partido, en cambio en el pri todos, todos, desde su presidente actual hasta el mas humilde afanador de cualquier secretaría de estado saben que los puestos públicos son para lucrar, desde robar lo más que se pueda dando contratos a mis socios y amigos, hasta no hacer bien tu trabajo y mantener sucios los baños y pasillos que te toca limpiar y mantener aseados.

  21. Si los problemas del país se resolvieran dimitiendo quienes toman las decisiones que afectan a millones, seguro pediríamos, como en otras naciones, España por ejemplo, que todos se fueran, lo que hace falta es una ética en el desempeño de sus responsabilidades públicas, el PAN no perdió por falta de propuesta política, no tienen o cuando menos no es propia, repiten lo mismo que los de otros partidos, perdieron junto a otros partidos por el mismo factor por el que ellos ganaron: una mercadotecnia política y falta de escrúpulos, o de ética, diría Germán Martínez, sustentada en spots televisivos, así ganó Fox y Calderón y así les ganó Peña Nieto; el que a hierro mata, a hierro muere. Vaya que ocupamos funcionarios con ética dimitíva, vaya, vaya…

  22. Siempre voté por el PAN, recuerdo cuando Fox ganó, me sentía tan feliz pero que pronto llegó la desilusión.
    Nos fallaron y lo siguen haciendo, no reaccionan van de mal en peor, no entiendo como no se dan cuenta que sólo unidos podrán recuperar lo que perdieron, retomar el espíritu de sus fundadores, creo que es imposible.

  23. Creo que en lugar de llamarse “ÉTICA DE LA DIMISIÓN” debió llamarse “Cuando el barco se hunde…”

  24. Estimado Germán, en mi humilde perspectiva quisiera comentarle lo siguiente:

    1. Aprecio el valor de su honestidad tanto por el artículo como por la convicción de su su acción.
    2. En aquel año comencé por acercarme al PAN, hoy ya me separé. Coincido en la incapacidad del partido para promover la libertad individual, el diálogo, el debate, l pedagogía ciudadana; hoy tristemente no lo hay. El ciudadano ya no está en la mira del PAN sino el “partido”.
    3. ¿Cómo rescatar al PAN y a México de este viraje autoritario? Pues creo que el PAN por sí mismo es una de las respuestas: en su ideología, en la brillantez de su historia y de sus personajes está la respuesta. A veces no queremos ver la respuesta aunque la tengamos frente a la nariz.
    4. Ya se ha dicho en millares de ocasiones que el PAN debería retomar su agenda liberal, su visión de crear ciudadanos, etc. etc. Pero humildemente pienso que mientras no se renuncie en sus miembros tanto dirigentes como no dirigentes a esa visión y actitud priista de “jalar” con el que más dé, pues tristemente eso no va a suceder. Se ha acortado su visión, no hay futuro, parece que se olvidaron de que el PAN es un instrumento de la esperanza. Ya olvidaron el porvenir posible…
    5. Y personalemente no encuentro por dónde participar en lo público, el PAN era mi canal. Otra opción…?,

    Quedo a su órdenes.

    Atte.

    jlfr

  25. Vicente Fox, Felipe Calderón y Francisco I Madero no supieron como acabar con las raices de un sistema corrupto, a Madero lo mataron , Fox se hizo corrupto ya que sigue viviendo de su centro Fox patrocinado por elementos del PRI y Calderón quiere que lo sigamos mantemiendo co un nuevo partido