Dice la escritora catalana Nuria Amat en su libro Viajar es muy difícil: “Las ciudades están hechas de personas. Las ciudades literarias están hechas de escritores. Qué mejor recuerdo del viajero para con el lector (viajero también él pero quieto) que el envío de una postal ofreciendo la imagen viva y coloreada de las mejores instantáneas de viaje. Qué mejor regalo para un lector que las vistas de distintos escritores moviéndose por la ciudad fantasma”. Esta columna intenta recuperar las postales que han dejado los escritores de lugares para ellos entrañables.


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A pesar de tres terremotos importantes, a pesar de haber soportado siete asedios, incluyendo uno por el ejército francés al mando de Bazaine, a pesar, sobre todo, de cuatro siglos de existencia mexicana, Oaxaca es aún una ciudad majestuosa, llena de edificios imponentes. Santo Domingo ha sido repetidamente saqueada pero es aún, a pesar de todo, una de las iglesias más extravagantemente majestuosas del mundo. La catedral ha sido sacudida y resquebrajada, sin embargo, se yergue todavía, enorme, en el centro de la ciudad. Los monjes han huido, los sacerdotes no tienen poder ni dinero, pero caminando por las calles uno se encuentra ante los portales de los que fueron alguna vez monasterios magníficos, ahora transformados en almacenes y talleres y viviendas de indios; se encuentra uno ante hermosas iglesias en las que los santos barrocos aún gesticulan en los altares y el yeso dorado todavía se retuerce con lujuria intestinal sobre las bóvedas y los cielos rasos. Sí, Oaxaca es un bello lugar. Bello, y tal como se mide la alegría en las provincias de México, positivamente alegre. Hay dos o tres cafés en la plaza y, por la noche, una banda toca música desde el quiosco central. Los indios se acuclillan en el suelo y escuchan, sus caras oscuras fundiéndose en la noche, invisibles. Con tacones altos, en todos los tonos tiernos de la seda artificial, las muchachas caminan con risitas bajo las luces eléctricas. Movimientos de ojos, movimientos de traseros. Los jóvenes circulan en dirección contraria. Por la calzada los más correctos de los correctos circulan muy lentamente en sus automóviles, vuelta tras vuelta tras vuelta. Don Manuel, nuestro amigo de Oaxaca, nos invitó una noche a unirnos a la incesante procesión. Después de cerca de dos horas en su coche debo confesar que nos aburrimos un poco. Algunos placeres simples son realmente demasiado simples.

Fuente: Aldous Huxley, Más allá del Golfo de México, traducción Leal Rey, Antiprólogo Hernán Lara Zavala, FCE, 2015.

 

Delia Juárez G.
Autora del libro Gajes del oficio. La pasión de escribir y coordinadora de las antologías colectivas Y sin embargo yo te amaba. 12 autores interpretan a José José, Mudanzas y Anuncios clasificados.

 

6 comentarios en “Aldous Huxley en Oaxaca

  1. Sin duda, Oaxaca es una ciudad que nos ofrece una muy amplia cultura, comida y paisajes imponentes, con los cielos mas hermosos de México. Gracias Delia J., por recordarnos ello.

  2. MUY INTERESANTE, PERO NO ENCUENTRO LA FECHA DE PUBLICACIÓN ORIGINAL… NEXOS, UNA GRAN REVISTA.

    • Si te refieres a la fecha en que dice que se publicó el libro de Huxley, ésta se refiere a la traducción que hizo el fondo de cultura económica, pues anteriormente no se había publicado en México, y en éste año apareció la primera edición bajo este sello editorial.

  3. Huxley pasó por Oaxaca después de 1931, año del temible temblor del 14 de enero, tal vez entre 1932 y 1933.

    • Ha un video de Einsestein, filmando Oaxaca en el año del sismo, búscalo en YOUTUBE.

  4. Amo Oaxaca aún sin conocerla. Leí que David Herbert Lawrence también estuvo ahí, junto con otros grandes escritores ingleses. Amo Oaxaca y sé que pronto iré a conocerla. Hay un encanto mágico en esa ciudad antiquísima. Oaxaca tiene magia. Puedo olerlo a distancia. Sé que es un lugar de encuentros decisivos en la vida de cualquier escritor. Amo Oaxaca, como amo la mar, también sin conocerla. Cómo se puede amar un lugar sin haber estado ahí. No es algo explicable. hay cosas que la razón nunca entenderá. Amo Oaxaca, amo la mar. Pronto conoceré a ambas.