Para los romanos, aprilis, nuestro abril, era el mes en que todo se abría, cuando todo florecía, cuando la vida se desplegaba en su magnífica plenitud. Aprilis: apertura, comienzo, el mes en el cual la primavera se consolida luego de sus 10 días en marzo.

La primavera ha sido motivo, tema emblemático para la creación de música en todos los géneros. Desde La consagración de la primavera de Igor Stravinsky hasta “La maldita primavera” que cantaba Yuri, el espectro de composiciones referidas a esa estación resulta amplio y rico. La música culta, el jazz, la canción popular, el rock, etcétera, tienen en sus respectivos repertorios una enorme cantidad de piezas musicales con títulos o referencias primaverales.

En la mal llamada música culta (o peor llamada música clásica), además de la ya referida magna obra de Stravinsky, destaca por supuesto la primera parte de Las cuatro estaciones de Antonio Vivaldi, es decir, los tres bellísimos y conocidísimos movimientos de “La primavera” del compositor italiano. No obstante, hay otras obras y, sin rascarle mucho, podemos mencionar la sinfonía en si bemol Primavera de Robert Schumann; la sonata para violín y piano No. 5 en fa mayor, opus 24, Primavera de Ludwig von Beethoven; el vals Voces de primavera de Johann Strauss y los Murmullos de primavera No. 3, opus 23, de Christian Sinding.

En el jazz existen numerosas composiciones con el tema. Por ejemplo, en una de las más antiguas grabaciones de Ella Fitzgerald viene “I Got the Spring Fever Blues”, con la orquesta de Chick Webb, mientras que en los años cincuenta la cantante grabó la exquisita y aterciopelada “Spring Can Really Hang You Up the Most”. Por su parte, el cuarteto de Dave Brubeck tiene esa joya que es “Spring in Central Park”, contenida en su álbum Jazz Impressions of New York, de 1964, mientras que en el disco Stan Getz ’57, del quinteto de este gran saxofonista, viene otra maravilla: “Spring Is Here”. Otros jazzistas que grabaron temas relacionados con la primavera fueron Fats Waller (“Spring Cleaning”), Duke Ellington (“The Spring”), Benny Goodman (“Santa Claus Came in the Spring”), Miles Davis (“Swing Spring”), Dexter Gordon (“Some Other Spring”), Joe Pass (“Joy Spring”), Pat Metheny (“Cold Spring”), Bill Evans (“You Must Believe in Spring”), Abbey Lincoln (“Up Jumped Spring”), Stanley Jordan (“Spring”), Winton Marsalis (“Spring Yaounde”), Dianne Reeves (“Ther’ll Be Another Spring”) y hasta Tony Bennett (“You Must Believe in Spring”) y Frank Sinatra (“It Might as Well Be Spring” y “We’ll Gather Lilacs in the Spring”).

El blues también tiene sus queveres con la primera estación del año: “Springtime Blues” de Sonny Boy Williamson, “Spring” de Little Milton o “Springtime in the Rockies” de Leadbelly, por ejemplo, y el soul no se queda atrás: “Spring Again” de Lou Rawls y “Spring” de James Brown son dos magníficas muestras de ello.

El rock tiene bastante que decir también en términos primaverales. Una de las primeras canciones del género, compuesta en México a principios de los años sesenta del siglo pasado, cuando lo que dominaba era el implacable imperio del cover, fue “Vuelve primavera” de los Blue Caps (era la época de aquello que se conoce como “Los años dorados del rocanrol”). Ya en el plano internacional, el rock y la primavera dieron piezas como “Spring Fever” de Elvis Presley, “Their Hearts Were Made of Spring” de los Beach Boys, “Filipino Box Spring Hog” de Tom Waits, “Spring Vacation” de Black Oak Arkansas, “I Dreamed of Spring” de k.d. lang, “Spring Will Be a Little Late This Year” de Carly Simon, “Spring” de Rammstein (¡sí, de Rammstein!), “Springtime” de Donald Fagen, “Spring Haze” de Tori Amos, “Southland in the Springtime” de Indigo Girls, “I Am the Spring” de Morcheeba, “Spring Time in Vienna” de The Tragically Hip, “The First Days of Spring” de Noah and the Whale y “Can’t Stop the Spring” de los Flaming Lips, entre muchas más, incluida “Where Did My Spring Go”, una maravillosa rareza de los Kinks.

En México la reina de las canciones sobre este tema estacional es “La maldita primavera”, pieza de autoría italiana que se volvió tremendamente popular en la voz de la cantante popera Yuri, a mediados de los años ochenta. No es una mala composición si la analizamos bien, pero ciertamente existen muchísimas otras, con el mismo motivo de creación, con una mayor calidad, una mejor inventiva y una más genuina sensibilidad.

Finalmente, la primavera es un buen motivo para hacer música, para escribir canciones, y abril es un buen mes para recordarlo.

 

Hugo García Michel
Músico, escritor y periodista. Director de La Mosca. Columnista de Milenio Diario. Autor de la novela Matar por Ángela.

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