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Los golpes a los niños son:

• Uso y costumbre infame
• Fórmula que se transmite de generación en generación
• Fruto de la desesperación, la impotencia
• “Lo extrañamente pasajero y triste de las relaciones humanas”1
• Escuela de violencia perpetua
• Delito que debería perseguirse
• Difíciles de detectar porque sucede en el ámbito privado
• Hábito legitimado por muchos
• “Perfume del mal procedente de las selvas de la fuerza”
• Pesadillas perennes
• Recurso educativo, aducen los verdugos
• (El 84% de los alumnos de primaria en el D.F. reconoció que alguno de sus padres o ambos los golpeaban)2
• Antónimo radical del cuidado y protección supuestos
• “Recuerdos inexpresables”
• Maldita puerta de entrada a eso que se llama vida
• Vocación de venganza
• Dictado autoritario
• Amansamiento brutal
• “Conciencia moral que ha sufrido un profundo cambio”
• El imperio del miedo
• Falsa disciplina
• Agresión cobarde
• Contagio social
• “Lo común de nuestro tiempo: inquietud, pasión y febril exaltación”
• Enfermedad que no se reconoce como tal
• Doma como si se tratara de animales
• Colegio de vasallaje
• Abuso contra el débil
• Averno en el supuesto edén
• “Sensación de placer o de aflicción”
• Episodios trágicos
• Fracaso temprano de la razón y la sensibilidad
• La Biblia del ojo por ojo
• “Solución” que empeora las relaciones, los afectos
• Vínculo que lastima, hiere, inhabilita
• “Un barco que se hunde”
• Ira que alimenta ira
• Ley del más fuerte
• Expediente atroz
• Agravio que no se puede responder
• “Ojos abiertos de par en par que traslucen temor”
• Cicatriz que no cura
• Vergüenza que se esconde
• Un niño que “se encoge ante el peligro”
• Método arcaico, siempre vigente
• Fracaso de la ternura, la comprensión, el cariño
• Evidencia del mal
• El infierno en el hogar
• “Grito con el que una histérica calma los nervios”
• Llanto, humillación, afrenta
• Desahogo imbécil
• Fracaso mayor de eso que llamamos civilización
• Azúcar amargo
• Escándalo mayúsculo que nunca llega a ser
• Invisibles, porque volteamos a otros lados
• Inaceptables.

 

José Woldenberg
Escritor y ensayista. Es autor de Nobleza obliga, Política y delito y delirio. La historia de tres secuestros y El desencanto, entre otros libros.


1 Todos los entrecomillados son de Ernst Jünger, El teniente Sturm, Tusquets. Por supuesto citado fuera de contexto. No se aceptan reclamaciones.

2 Reforma, 22 de febrero de 2015.

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2 comentarios en “Los golpes a los niños

  1. Todo la relación escrita la viví, ese atroz miedo de saber que va a llegar tu madre a juzgarte en lo que hiciste durante el día, el miedo a las uñas afiladas, y las zapatilla en la mano como armas listas a ser azotadas sobre un tronco (como hachas), siempre invalidado y castrado; mis gritos ahogados yen el pecho, no poder defenderme de la fustración por elabndono paterno; lo mas salvaje, ser comparado, contra los y las más inteligentes y peor aún comparado con niños iválidos por la polio y que siempre sacan diez de calificación; lo peor es cuando soy padre y por desgracia repito el mismo patrón de conducta fustigando a mis pequeños hijos; pero tomo conciencia de ello, me detengo, pienso, lloro amargamente y me desahogo; pido perdón por los golpes y de rodillas me postro ante mi hija mayor, porque le pegué injustamente. Si amas verdaderamente a tus hijos, no los golpees, pídeles perdón y sé humilde ante ellos.

    • Pedir perdon no basta, jurar que no lo volverás a hacer no basta, eres un agresor de menores, si realmente quieres hacer algo pide ayuda profesional y no les vuelvas a poner una mano encima.