La noche más triste

Al bajar de las patrullas y de las camionetas en Ayotzinapa, los normalistas fueron rodeados por familiares y compañeros. Varios lloraron. Otros seguían en shock. Muchos padres, madres, hermanos y hermanas se juntaron alrededor de los estudiantes. Preguntaron por los suyos, porque eran pocos los que habían regresado. Algunos intentaron explicar lo que había ocurrido, pero sólo tenían fragmentos del terror de la noche del 26. Faltaba que la parte más horrible de la historia saliera a la luz.

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Publicado en: 2015 Enero, Expediente