“Un día hubo una fiesta aquí en la prisión/ la orquesta de los presos empezó a tocar/ tocaron rocanrol y todo se animó/ y un cuate se paró y empezó a cantar el rock/ todo mundo a bailar/ todo mundo en la prisión/ corrieron a cantar el rock”. Así como el inicio de “El rock de la cárcel” de los Teen Tops tiene una enorme falta de concordancia (¿todo mundo en la prisión corrieron a cantar el rock?), de igual manera, muchos roqueros han cometido faltas de concordancia con las leyes y han ido a parar tras las rejas.

Músicos encarcelados ha habido muchos y abundan los nombres conocidos. Desde Jerry Lee Lewis y Chuck Berry hasta Marilyn Manson y el rapero Snoop Dog, pasando por Sid Vicious, Iggy Pop, Axl Rose, Keith Richards, Mick Jagger, Ozzy Osbourne y hasta Paul McCartney (arrestado en Japón por posesión de marihuana), para no hablar de blueseros como Robert Johnson y Leadbelly, jazzistas como Miles Davis y Charlie Parker, cantantes como Frank Sinatra y Billie Holiday o hasta grandes compositores como Nicolo Paganini y Richard Wagner. Veamos dos casos relacionados con el rock.

El Rey Lagarto en su jaula

A Jim Morrison la cárcel no le fue ajena. Tal vez el caso más sonado fue el de su arresto luego de un concierto en Miami, pero hubo otro igual de memorable. Sucedió en diciembre de 1968, en New Haven, Connecticut. Morrison tenía fama de alborotador. Por ello, antes de una presentación en esa ciudad, la policía apostó a decenas de agentes en todo el recinto, incluidos los camerinos, donde se prohibió la presencia de cualquier persona ajena. Un oficial recorría los pasillos del backstage cuando sorprendió a un hombre y una mujer en pleno faje. El uniformado los conminó a parar, pero el hombre le gritó que él era Jim Morrison y que podía hacer lo que se le viniera en gana. La reacción del poli ante el agresivo sujeto fue la de arrojarle un chorro de spray lacrimógeno a los ojos. El cantante lanzó un grito estruendoso y corrió a refugiarse a su vestidor. De inmediato se reportó el escándalo y se dio la orden de arrestarlo por conducta inmoral e insultos a la autoridad. Pero el concierto estaba a punto de comenzar y los empresarios del teatro convencieron a las fuerzas del orden de esperar a que terminara la presentación de los Doors. El grupo tocó con una fuerte presencia policiaca a su alrededor y Jim no desaprovechó la ocasión para contar al público lo que acababa de sucederle tras bambalinas. La gente empezó a enardecer y peor fue cuando, al acabar el concierto, Morrison exclamó provocadoramente: “¡¿Quieren una más?!”. Todos gritaron afirmativamente, pero dos agentes sujetaron al vocalista y se lo llevaron a rastras, mientras algunos espectadores trataban de subir al escenario para ayudarlo y se enfrentaban a los uniformados. Hubo varios arrestados, entre ellos algunos periodistas, incluido uno de la revista Life. El escándalo fue conocido a nivel nacional y otorgó a The Doors una mayor popularidad.

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La boquita de la Bruja Cósmica

Noviembre de 1969. En el Curtis Hixon Hall de Tampa, Florida, se presentaba Big Brother and the Holding Company con su vocalista, la extraordinaria Janis Joplin. El lugar estaba lleno y cuando el grupo comenzó a tocar “Summertime”, la gente enloqueció, se levantó de sus asientos y se apretujó contra el escenario. Alarmado, el encargado de la seguridad tomó un altavoz y conminó a la multitud para que regresara a sus lugares. Janis se molestó, clavó su mirada en el tipo y le gritó por el micrófono: “¡Cállate el hocico que estoy tratando de cantar!”. El público la ovacionó y el concierto prosiguió. No obstante, durante la siguiente canción el guardia pidió a los espectadores que se sentaran y la cantante le gritó de nueva cuenta: “¡No estés jodiendo!”. El hombre no aguantó más. Ordenó a uno de sus agentes que cortara la corriente eléctrica y arrestara a Joplin apenas acabara de cantar. En cuanto terminó todo, Janis encaró al oficial, lo llenó de improperios y se encerró en su camerino. Al poco rato llegó una orden de arresto y la joven fue conducida a la comandancia y encerrada en una celda, de la cual sólo salió horas después, luego de pagar 500 dólares de multa. El alcalde de Tampa decretó, además, que Janis Joplin jamás volvería a presentarse en su ciudad. No lo haría. La legendaria Bruja Cósmica moriría de una sobredosis 11 meses después.

 

Hugo García Michel
Músico, escritor y periodista. Director de La Mosca. Columnista de Milenio Diario. Autor de la novela Matar por Ángela.