A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE

Las fábulas sencillísimas de Charles Perrault (París, 1628-1703), como “La bella durmiente del bosque”, “Caperucita roja”, “El Gato con botas”, “Pulgarcito” y “Piel de asno” han sucitado un número inmenso de problemas filológicos y eruditos. El más curioso atañe a los zapatitos de Cenicienta. ¿Zapatitos de cristal? Balzac apuntó que al bailar, correr y salir disparados del piececillo, los zapatitos de cristal se habrían hecho añicos. Debía de haber un error de transcripción: no había que leer verre sino vair, vero (piel de marta). Sólo que la petite pantoufle de verre aparece varias veces en el texto, empezando por el título: el “error” no podía ser casual, tanto más cuanto que el detalle es uno de los más recordados de la fábula, como una imagen que actúa sobre la fantasía. ¿Y por qué un zapatito de baile no podía ser de cristal, en una fábula en la que las calabazas se transforman en carruajes y las lagartijas en lacayos?

Fuente: Italo Calvino, De fábula (traducciones de César Palma y Carlos Gardini), Ediciones Siruela, Madrid, 1998.

03-zapatitos

 

Un comentario en “Zapatitos de cristal

  1. Claro, ¿por qué no habrían de ser de cristal los zapatos de Cenicienta? Raro que Balzac haya pensando lo contrario. Hay que leer cómo se vestían sus cortesanas, Y él sí quería hacer realismo, Perrault estaba figurando. Y de qué modo.