En cada legislatura del Congreso de la Unión se presentan más de mil iniciativas de reforma constitucional. Tal parece que todos los legisladores que llegan a ejercer el cargo quieren dejar su huella en el texto constitucional mediante alguna reforma, pensando que de esa manera pasarán a la historia y su nombre será recordado por generaciones y generaciones de agradecidos mexicanos.

Dicha postura no solamente es ingenua, sino también bastante perversa ya que a ella le debemos el resultado de tener una de las constituciones más reformadas del mundo y también una de las más detallistas y prolijas.

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La teoría constitucional nos indica que una Constitución debe contener los principios básicos de la organización del poder público y el catálogo de derechos fundamentales de todas las personas que habitan en el territorio de un país. Nuestros legisladores, por lo visto, no se han enterado de eso y le han añadido al texto cuestiones tan poco esenciales como las siguientes: parques y jardines, drenaje y alcantarillado, los rastros (es decir, los establecimientos en los que se sacrifica al ganado para consumo humano), la cerveza y hasta el tradicional aguamiel. Todo eso y muchas cosas más que se podrían citar tienen en México rango constitucional, por ocurrencia de algún legislador cuyo nombre ya nadie tiene presente, pero cuya osadía e ignorancia nos heredó una Constitución marcadamente hipertrofiada.

Uno podría pensar que esos despropósitos pertenecen al pasado y que quizá hayan sido producto de una clase política iletrada, como la que gobernó México durante buena parte del siglo XX. Pues no. Resulta que el “ensanchamiento” constitucional prosigue y no parece arrojar signos de agotamiento alguno. Por el contrario, las últimas reformas han continuado añadiendo temas completamente ajenos a lo que debería ser un texto fundamental.

Por ejemplo, la reforma en materia de telecomunicaciones publicada en junio de 2013 añadió un largo listado de requisitos para poder ser nombrado como integrante de los órganos reguladores en la materia. Y uno se pregunta si eso no debería estar en una ley y no en la Carta Magna. ¿Se imagina el lector que la Constitución española de 1978 enunciara los requisitos para formar parte de la Agencia de Protección de Datos de ese país o que la legendaria Constitución de Estados Unidos hiciera lo mismo para el caso de la Federal Communications Commision?

Un caso parecido sucede con la reforma energética que, como lo ha señalado Diego Valadés, contiene seis mil 900 palabras, de las cuales más de seis mil están en los más de 20 artículos transitorios del decreto respectivo, que detallan hasta un nivel absurdo cuestiones relacionadas con los tipos de contrato que pueden existir y la forma en que se va a pagar a los particulares que participen en el sector energético mexicano.

Faltan tres años para que la Constitución llegue a ser centenaria. Creo que se trata de una oportunidad fabulosa para que entre todos nos preguntemos sobre el tipo de Constitución que queremos y sobre el papel que necesitamos que juegue en el presente y el futuro del país.

Una Constitución que todo el tiempo se está reformando y que contiene una regulación minuciosa y detallada de un sinfín de temas genera más problemas que soluciones, ya que por un lado dificulta a los ciudadanos su conocimiento (uno tiene que comprar un nuevo ejemplar de la Constitución cada mes y medio, si quiere mantenerse más o menos al día), y por otra parte hace muy compleja la interpretación judicial, ya que los operadores de nuestro sistema jurídico no pueden orientarse a partir de grandes principios, sino que tienen que acatar órdenes minúsculas que en no pocas ocasiones ni siquiera están bien redactadas.

¿Qué hacer ante este contexto tan poco alentador? Hay dos escenarios que no solamente veo como posibles, sino que creo que son los más deseables. Una vez que se han aprobado muchas de las reformas estructurales, podría decretarse de facto una moratoria en materia de cambios constitucionales para que se le diera a la Constitución un respiro hasta febrero de 2017. Podríamos aprovechar este periodo de tres años para estudiar a fondo el texto vigente y sacarle todo el provecho que puede arrojar, mientras pensamos sobre lo que queremos en términos constitucionales una vez que lleguemos a esa fecha.

El segundo escenario es más complicado políticamente, pero tarde o temprano tendremos que enfrentarlo: si las continuas reformas pudieran hacernos suponer que el contenido de la Constitución por una u otra causa no nos sirve, no nos resulta funcional o simplemente no nos agrada, quizá sea tiempo de ir vislumbrando una opción de reemplazo radical de sus contenidos a través de la convocatoria a un Congreso Constituyente. Muchos países de América Latina han realizado ejercicios semejantes en las décadas recientes y el resultado ha sido en su mayor parte positivo. ¿No es mejor repensar en su conjunto el contenido que queremos que tenga la Constitución en vez de seguir por la senda de los pequeños cambios casi semanales con que nuestros legisladores siguen moldeando sus normas?

En todo caso, lo que nadie debe dudar es que no hay alternativa alguna a la forma del Estado constitucional de derecho que hemos adoptado en México. La Constitución, corta o larga, general o detallista, llegó a la historia del país para quedarse. Quizá ese solo motivo ya valga la pena celebrarse.

 

Miguel Carbonell

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Es autor de Cartas a un estudiante de derecho, entre otros libros.

 

15 comentarios en “¿Por qué no una nueva Constitución?

  1. Concuerdo con su pensar, son molestas las múltiples reformas producto de un sinfín de cambios políticos cada que hay un nuevo gobierno, lo que hace prácticamente imposible mantenerse al día. Yo disfruto el leer la Constitución, ahora tengo que esperar a la última reforma (esperemos sea pronto) para así poder entenderla mejor e interpretarla en su conjunto.
    La Constitución por si misma se defiende ante estos cambios bruscos e innecesarios, basta leer el artículo 135 para notarlo, empero ese afán de demagogo al querer demostrar el trabajo del legislador lleva a nuestro iletrado y corrupto congreso a hacer reformas que ni ellos mismos entienden o no saben en que ordenamiento jurídico colocarlas, en fin, tendremos que soportar esto por ser los legisladores quienes ejercen nuestra soberanía en este supuesto (artículo 41 CPEUM) y no tener medio de defensa judicial alguno para impugnar dichos actos (Cfr. artículo 61, fracción I de la Ley de Amparo); restando solamente el seguir admirando Constituciones extranjeras en espera de que algún día el legislador mexicano tenga una mayor consciencia y haga de nuestro máximo ordenamiento una verdadera Carta Magna.
    Luis.

  2. Totalmente de acuerdo puesto que uno como estudiante de derecho le es complicado ya que lo que aprendi y estudie en mis primeros semestres ya fueron reformados y si bien es parte de nosotros el estar actulizandonos nuestra constitucion esta mas parchada que nada

  3. Si bien es cierto que últimamente se ha reformado la C.P.E.U.M. a mi parecer la reforma de 2011 donde incluye Derechos Universales, debido a la Convención Interamericana de Derechos Humanos o Pacto de San José, si México sigue teniendo una Constitución Politica y no una Constitución Normativa que es lo que es funcional en todo el mundo tal como lo citas, como ejemplo la Constitución Española esta mucho mas avanzada aparte ya que tienen dos Tribunales Supremos uno que vigila la Constitucionalidad y por su parte otro tribunal de legalidad, y sirve de poco que en México esta carga la realice la SCJN ya que ellos legislan de manera positiva y es vergonzoso que tengamos este tipo de problemas, ya que la SCJN violenta y transgrede el principio de Legalidad, no obstante la Corte Internacional ha resuelto que las Jurisprudencias de nuestra SCJN vulneran Derechos Humanos, a mi parecer nuestra Constitución debe de cambiar no es posible que Dominicana tenga una mejor Constitución y en América latina se estén dando grandes avances y nuestro país permanezca estático y nos sigamos rezagando con el tiempo.

  4. totalmente de acuerdo, excelente análisis y conclusión. Por qué no forma parte del Pacto, incluso?

  5. De acuerdo, muchas casualidades y por desgracia ahora con la remisión que hace a los tratados internacionales, también modifica las leyes

  6. Ahora que lo dice, muy buena reflexión y vaya que seria muy sano revisar y hacer las adecuaciones necesarias a nuestra carta Magna como usted propone , breve y concisa

  7. Coincido en todo con el Dr. Miguel Carbonell. Es necesario redactar una nueva Constitución Política Mexicana. Es absurdo que a cada rato se le esté metiendo mano al texto constitucional, haciendo con esto un gigantesco compendio normativo difícil de manejar y entender.

  8. ¿Carta Magna? Creo que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos NO es ninguna carta magna pues la que conozco es de 1215 emitida por el Rey Juan I de Inglaterra, mejor conocido como Juan Sin Tierra, en México nuestra Constitución tiene un origen diferente, aquí no hay súbditos, hay ciudadanos, no hay títulos nobiliarios, hay ciudadanos.

  9. Es de tal importancia su comentario que puedo llegar a pensar que la Constitución de 1917 llegó a límite de vigencia y ante las más de 30 reformas constitucionales en dos décadas y que hay en puerta creo se está ya viviendo un nueva Constitución 2014, sea indispensable admitir el olvido a una reforma con el derecho a la vida, cuyo tema ABORTO a nivel Estados es polémica.

  10. INTERESANTES PLANTEAMIENTOS ESTIMADO DOCTOR QUE DEBERÍAN HACERSE TAMBIÉN LOS LEGISLADORES; LAMENTABLEMENTE NO SOLO EL CIUDADANO, SINO TAMBIÉN LAS AUTORIDADES DESCONOCEN LA CONSTITUCIÓN, ESTA SE HA MODIFICADO Y REFORMADO EXCESIVAMENTE EN FUNCIÓN DE LOS INTERESES POLÍTICOS,ECONÓMICOS Y DE GRUPO, Y NO DE LAS REALES NECESIDADES DEL GOBERNADO, Y NO HAY CONDICIONES PARA CONVOCAR A UN CONSTITUYENTE PUES ESTA DOMINADO EL LEGISLATIVO, POR GRUPOS DE PODER AHÍ ENQUISTADOS, ES UNA UTOPÍA LA REPRESENTACIÓN DEL CIUDADANO POR SUS DIPUTADOS Y SENADORES, ESTOS REPRESENTAN Y SIRVEN A SUS PARTIDOS Y SUS INTERESES, Y SOLO VAN A SUS CONGRESOS A DORMIR, HACER RELACIONES, NAVEGAR O JUGAR EN SUS TABETS O CELULARES, Y A LEVANTAR EL DEDO EN LAS VOTACIONES SEGÚN LAS INSTRUCCIONES RECIBIDAS POR SUS COORDINADORES PARLAMENTARIOS, EL CIUDADANO Y SU BIENESTAR ES LO QUE MENOS LES IMPORTA. Y SI HA SIDO UN ABUSO TANTAS Y CONTINUAS REFORMAS, NO HAY CERTIDUMBRE JURÍDICA LO QUE HOY ES LEGAL, MAÑANA YA NO LO SERA MERCED A LA REFORMA EN TURNO. CON SUS HONROSAS EXCEPCIONES HAY UNA POBREZA TOTAL DE DEBATE PARLAMENTARIO Y JURÍDICO. Y AUSENCIA TOTAL DEL AMOR PATRIO, SOLO INTERESES, MAS INTERESES.

  11. Al igual las Legislaturas locales, elaboran lista enorme de iniciativas que muchas veces ni son aprobadas y las que son aprobadas y con que sentido, muchas para joder a un más al pueblo de lo que ya esta, y más cuando se trata de aplicar mas impuestos.

  12. Totalmente de acuerdo. Independientemente de la “reformitis” aguda que padecen nuestros legisladores, es increíble la enorme falta de técnica jurídica y que en un texto que debe reunir las bases sobre las que se organizará la nación, se hable de temas tan puntuales que sinceramente deberían ir en leyes secundarias o reglamentarias. Únicamente logran que dicho texto sea más complicado, tedioso y poco entendible para al ciudadano común.

  13. El acto republicano formal, solemne de cumplir y hacer cumplir la CPEUM a los presidentes en turno significó no que estos se apegaran a su espíritu y observancia, sino a realizar reformas que convinieran a su proyecto político o a su visión de País, esto ha venido sucediendo cada sexenio, la CPEUM no tiene nada que ver con la de 1857, ni con la de 1917, porque las circunstancias son otras en el País. Se necesita hacer un verdadero proyecto con estructura, pero lejos estamos de eso, en el actual sexenio como péndulo que regresa al pasado, modelo centralista versus el federalismo y dotar a las entidades federativas de autonomía, tenemos mucho marketing político y gobernadores feudales, verdaderos virreyes. Crean más organismos autónomos ( postura doctrina europea “A mayores órganos autónomos menos gobierno), seguimos así ” a la mexicana” ensayo- error cada sexenio. ¿Hasta Cuando? Por otra parte, se necesitan legisladores de talla y dimensión para convocar a un Congreso Constituyente no el circo de payasos que hemos tenido. Saludos a todos.

  14. En esta misma vorágine de búsqueda de legislar todo lo nuevo en la sociedad, se mal interpreta redactarlo en la constitución. Creo que se debe de crear la protección real de los mismos principios para lo que la constitución es y sirve. Y que sea una constitución no un diccionario de política mexicana.

  15. Toda reforma constitucional debe atender al dinamismo del Estado mexicano, sin embargo, errores en la técnica legislativa pueden afectar el contenido mismo de la Constitución. Además de la indiscriminada pormenorización de diversos conceptos en el texto constitucional, prevalecen enunciados normativos que carecen de una adecuada argumentación juridica, lo cual, considero significa un problema en la técnica legislativa que debería ser atendido en todo proceso de reforma, a efecto de crear normas válidas, claras y entendibles para los gobernados.