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Catherine Sintès

Confesión a la madre para terminar [nota para la novela en construcción]: “No me comprendes y sin embargo eres la única que puede perdonarme. Muchos están dispuestos a ello. Muchos gritan también, en todos los tonos, que soy culpable, y no lo soy cuando me lo dicen. Otros tienen el derecho de decírmelo y sé que tienen razón y que debería pedirles perdón. Pero uno pide perdón a los que sabe que pueden perdonarlo. Simplemente eso, perdonar, y no pedirnos que merezcamos el perdón, que esperemos. [Sino] simplemente hablarles, decir todo y recibir el perdón. Sé que aquellos y aquellas a quienes podría pedirlo, en el fondo del alma, pese a su buena voluntad, no pueden ni saben perdonar. Un solo ser podía perdonarme, pero nunca fui culpable con él y le he entregado todo mi corazón, y sin embargo hubiera podido acercarme a él, muchas veces lo hice en silencio, pero ha muerto y estoy solo. Tú eres la única que puede hacerlo, pero no me comprendes y no puedes leerme. Por eso te hablo, te escribo a ti, a ti sola, y cuando haya terminado, pediré perdón sin más explicaciones y me sonreirás…”

Fuente: Albert Camus, El primer hombre (trad. Aurora Bernárdez), Tusquets Editores, Barcelona, 1994. (El primer capítulo de la novela se titula “La búsqueda del padre”. Antes de que empiece la narración, leemos: “Intercesora: Vda. Camus”. Y al lado: “A ti, que nunca podrás leer este libro”.)