(Extracto de la columna periodística de Luis Miguel Aguilar, El camaleón peripatético, publicada en el diario Milenio el 16 de mayo de 2012.)

Resulta que el escritor francés Albert Camus no quiso decir lo que dijo, o no dijo lo que según dicen dijo. Me refiero a su famosa frase sobre el futbol que se ha dado en repetir desde hace muchos años y en muchas partes: “Lo que con más seguridad sé a la larga sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al futbol”. ¿De dónde viene esto?

Por primera vez leí completo el texto donde Camus habría escrito lo anterior en la revista Letra Internacional (mayo-junio, 1996); su título: “Lo que le debo al futbol”. No venía el nombre ni del traductor ni del posible lugar de origen del texto; pero es prácticamente la misma traducción que he encontrado ahora en internet en la revista La Maga. Pensé si los editores de Letra Internacional lo habrían tomado de ahí, pero no: esa edición de La Maga es de octubre de 1996, varios meses después de la edición de Letra. Quiere decir que tanto Letra como La Maga tomaron el texto de algún lado; pero La Maga tampoco dice algo sobre la proveniencia del mismo.

Albert Camus portero

Veo ahora en un artículo del TLS (marzo 9, 2012) que la frase no era así. El articulista, que firma J.C., dice que como obertura al centenario del nacimiento de Camus el próximo 2013, su hija Catherine ha publicado un “suntuoso álbum fotográfico” de 200 páginas titulado Albert Camus: Soledad y solidaridad. Una de esas páginas reproduce en facsimilar el artículo en que apareció la cita. Resulta que no se llamaba “Lo que le debo al futbol” sino “La belle époque” y se publicó el 15 de abril de 1953 en el periódico argelino del RUA (Racing Universitaire d’Algier), una asociación multideportiva y no sólo un club de futbol en el que Camus fue portero de joven. Cerca del final de la pieza, Camus escribe: “après beaucoup d’années… ce que finalment je sais de plus sûr sur la morale et les obligations des hommes, c’est au sport que je le dois, c’est au RUA que je l’ai appris”. Una traducción casi literaldiría: “Luego de muchos años, lo que finalmente sé con más seguridad sobre la moral y las obligaciones de los hombres, es al deporte a lo que se lo debo, es en el RUA donde lo aprendí”. El texto mencionado en español dice en la parte final de la frase: “…se lo debo al futbol, lo aprendí con el RUA”. ¿Quién le habrá metido lo del futbol? ¿O hubo un texto posterior corregido por Camus? Mientras tanto queda claro que no hablaba de futbol sino del deporte en su conjunto; además, la preposición debe ser en y no con, como está en el original: el sentido es que lo aprendió en el club deportivo RUA, y no (jugando) con el equipo de futbol del RUA. Entonces, como dice el articulista J. C.: no es la moral del futbol lo que Camus valora sino el compañerismo en los deportes de equipo en general. Y añade: “la sencillez de la observación auténtica es más encantadora que la mala interpretación de la leyenda”.

Si esto puede desalentar a los fanáticos del futbol, aún pueden guarecerse en otra frase en la que Camus sí quiso decir lo que dijo, en el mismo texto de “La belle époque”, sobre el balón, la vida y la posición de arquero en que jugó: “Pronto aprendí que el balón nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga. Eso me sirvió mucho en la vida”.