En sus últimos años Lope de Vega llegó a ser objeto de una verdadera deificación. La gente lo sigue por la calle. Para decir que una cosa es buena se dice: “Es de Lope”. La Inquisición se ve obligada a perseguir una oración que comienza así: “Creo en Lope todopoderoso, poeta del cielo y de la tierra…”.

Fuente: Alfonso Reyes, Cuatro ingenios, Espasa Calpe, Colección Austral 954, México, 1950.