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Enero 7 (1914). En cuanto [Victoriano] Huerta oyó que N. [Nelson O’Shaugnessy, embajador de Estados Unidos en México] iba hacia Vera Cruz mandó a uno de sus coroneles a preguntar si queríamos un tren especial, o un vagón privado enganchado al express de la noche. Tomamos sólo el vagón privado, por supuesto; en estos días todos prefieren viajar en grupos. El Presidente es siempre de lo más cortés en todos los aspectos. Si no puede complacer a Washington hace lo que él juzga la siguiente mejor cosa: da muestras de cortesía a su representante. Le dijo a d’Antin, que fue a darle las gracias, a nombre de N., por el vagón: “México es como una serpiente; toda la vida está en la cabeza”. Luego se golpeó la cabeza con su pequeño puño y dijo: “¡Yo soy la cabeza de México! Y hasta que me aplasten”, añadió, “¡ella sobrevivirá!”. Huerta es magnético. Ese es un hecho indisputable.

Fuente: Edith O’Shaughnessy (Mrs. Nelson O’Shaughnessy): A Diplomat’s Wife in Mexico (subtítulo: Cartas desde la embajada de Estados Unidos en la ciudad de México, que cubren el periodo dramático entre octubre 8, 1913, y la ruptura de las relaciones diplomáticas en abril 23, 1914, junto con un recuento de la ocupación de Vera Cruz), Harper & Brothers Publishers, NY, 1916.