Se han discutido mucho las estrategias y las acciones que permitirían disminuir una de las manifestaciones de mayor impacto de la violencia en México: el homicidio. En este debate hay quienes sugieren que las acciones en materia de seguridad durante los últimos años, especialmente los “operativos conjuntos” instrumentados en corresponsabilidad por las autoridades de los tres órdenes de gobierno, guardan una relación directa con el incremento en el número de homicidios. En otras palabras, uno de los ejes de esta discusión en particular ha sido la siguiente hipótesis: ciertas intervenciones públicas, como los operativos o las detenciones de miembros del crimen organizado, están conduciendo o abonando a un deterioro en las condiciones de seguridad en las zonas del país en las que éstas se han llevado a cabo.1

operativos

Este artículo busca, precisamente, contribuir al debate que se ha desarrollado entre académicos, expertos en materia de seguridad, medios de comunicación, representantes de la sociedad civil y otros actores que guardan interés en la discusión sobre el número de homicidios dolosos en nuestro país y sus causas posibles.

El debate en torno al efecto de las intervenciones públicas

En ese debate acerca de los efectos de las intervenciones públicas sobre las condiciones de seguridad, la coincidencia temporal entre acciones de la autoridad y el comportamiento en la tasa de homicidios ha tendido a ser interpretada como evidencia de que las primeras han causado o contribuido al incremento en la segunda. Se arguye que esto ha sucedido tanto a nivel nacional —donde se ha asociado el aumento en la tasa nacional de homicidios en los últimos años con la Estrategia Nacional de Seguridad— como a nivel estatal —donde se argumenta que los operativos conjuntos han llevado a mayores homicidios en las entidades federativas donde se han desplegado a solicitud y en apoyo de las autoridades locales.

La interpretación simple de una correlación temporal entre las intervenciones públicas y los homicidios como evidencia conclusiva de una relación causal es inadecuada por, al menos, dos razones. En primer lugar, es enteramente posible que un tercer factor omitido del análisis sea el causante tanto del incremento en los homicidios como de las intervenciones públicas.2 En segundo lugar, resulta no sólo posible sino probable que la causalidad se dé en el sentido contrario: en la circunstancia de que haya una autoridad responsable y efectiva, ante un deterioro en las condiciones de seguridad, debería fortalecer la política de contención y prevención del delito, incluyendo las acciones para identificar y aprehender a quienes delinquen.

La evidencia que ha sido utilizada para sostener que las intervenciones públicas explican el incremento en el número de homicidios es cuestionable por varias razones. En primer lugar, el aumento en la tasa de homicidios, observado durante los últimos años en el país, ha coincidido con incrementos sustancialmente mayores en países de la región de Centroamérica y el Caribe que, al igual que México, se encuentran en las rutas de tráfico de drogas hacia Estados Unidos. No obstante, a pesar de crecimientos similares, en tales países no se han presentado estrategias integrales y sistemáticas para atender este fenómeno, tal como se ha hecho en México a través de la Estrategia Nacional de Seguridad (cuadro 1).

tabla 1

Asimismo, la línea argumentativa que utiliza evidencia estadística sobre los operativos conjuntos para inferir que las intervenciones públicas deterioran la seguridad tampoco resulta convincente. Además de los argumentos que ya han sido mencionados en otros estudios, es necesario considerar que las conclusiones obtenidas a partir del análisis de los efectos de los operativos conjuntos implementados en algunas zonas del país están basadas en eventos poco frecuentes.3 Un análisis estadístico basado en cantidades tan reducidas de observaciones dificulta la tarea de encontrar patrones robustos en los datos e imposibilita la tarea de realizar inferencia estadística formal.

La relación entre las detenciones y los homicidios

A diferencia de los ejercicios existentes ya mencionados, que se basan en eventos de muy baja frecuencia como los operativos conjuntos, este ejercicio cuantitativo estudia el efecto de un evento de frecuencia mucho más alta: las detenciones de presuntos miembros del crimen organizado.

Se empleó información de tres estados de la República —Baja California, Chihuahua y Tamaulipas— para los que se contaba con datos sobre detenciones desde 2006 hasta 2009, incluyendo el municipio y el mes de ocurrencia de la detención.4 La selección de estos estados obedece a que son para los cuales se cuenta con información detallada sobre las detenciones. Cabe notar que son tres de los estados que registran mayores incrementos en la tasa de homicidios a nivel nacional durante los años de análisis.

La muestra está formada por un total de 105 municipios que registraron 106 episodios de detención de presuntos miembros del crimen organizado durante el periodo estudiado, resultando en un total de 762 personas detenidas —en comparación con un total de 10 operativos conjuntos ocurridos en todo el país en los últimos cinco años. Al utilizar un evento de frecuencia mucho más alta, como las detenciones de presuntos miembros del crimen organizado, los resultados son consistentes con los estándares estadísticos generalmente aceptados en la investigación en las ciencias sociales, en lugar de estar basados en un número limitado de casos. Por su parte, de acuerdo con la información publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en los municipios estudiados se observaron 11 mil 802 homicidios durante el periodo de análisis.

Para abordar la hipótesis de la causalidad entre detenciones de presuntos miembros de la delincuencia organizada y el incremento en el número de homicidios, se realizó un análisis estadístico que utiliza una metodología de panel. Esta herramienta de análisis ha sido ampliamente usada para llevar a cabo evaluaciones sobre el efecto de distintas políticas públicas, como por ejemplo el programa Oportunidades.5 La metodología de panel permite explotar plenamente la variedad de los datos al seguir a los municipios en todos los periodos. Además, hace posible incluir variables que permiten controlar diferencias persistentes entre distintos municipios, así como fenómenos temporales que pudieran afectar la frecuencia de los homicidios pero que carecen de relación con las detenciones.6

Con el objetivo de analizar con detalle la naturaleza de la relación entre detenciones y homicidios se utiliza una especificación en la que la variable dependiente es el número de homicidios ocurridos en un municipio en un mes dado y las variables independientes son una variable dicotómica que toma un valor de uno si se presentaron detenciones en ese municipio en ese mes, así como cinco rezagos y cinco adelantos de la misma variable dicotómica.7

Observar qué sucede con los homicidios antes y después de las detenciones es clave para poder identificar la causalidad que pudiese existir entre ambas variables. Si el número de homicidios ya era alto o estaba aumentando antes de las detenciones, no se puede decir que las detenciones fueron las causantes del aumento en el nivel de homicidios. Asimismo, para identificar cuál es el efecto de las detenciones es importante ver cómo se comportan los homicidios cuando ocurre la detención y qué sucede con ellos en los meses subsecuentes.

Los resultados del ejercicio estadístico aparecen en la gráfica 1, en la que se presenta el nivel promedio de homicidios desde cinco meses antes de la detención hasta el mes de su ocurrencia y en los cinco meses posteriores. Como se puede observar, en los periodos previos a que se presentara una detención se observa una tendencia creciente en los homicidios que parte de niveles superiores pero no significativamente diferentes al promedio histórico del municipio.8 Derivado de dicha tendencia, el número de homicidios mensuales por municipio se vuelve significativamente mayor a su promedio histórico dos meses antes de que ocurra la detención. Sin embargo, una vez que ocurre un episodio de detención se frena la tendencia creciente, y a partir del segundo mes posterior a ese evento comienza una tendencia decreciente, provocando que cinco meses después de la detención el número de homicidios en el municipio regrese a su nivel histórico.9

gráfica1

Una interpretación natural del patrón encontrado es que las detenciones ocurren primordialmente como respuesta al deterioro en las condiciones de seguridad en una localidad. Asimismo, las detenciones tienden a ser efectivas para contener la tendencia ascendente que registraban los homicidios, e incluso llevan a que se revierta.10 En este caso, la correlación positiva que pudiera observarse entre las detenciones y los homicidios no implica que las primeras causen a los segundos, sino que se debe a que las detenciones son parte de la respuesta de la autoridad frente a episodios de aumento en el número de homicidios. Es decir, la evidencia analizada para los tres estados estudiados en el periodo en el que se cuenta con información indica que las detenciones son consecuencia del incremento en el número de homicidios, no la causa.

Las estimaciones indican que tras cinco meses de su ocurrencia las detenciones condujeron a una reducción de 86% en el número promedio de homicidios registrados cada mes en los municipios analizados. Lo anterior resulta de considerar que el nivel promedio de los homicidios mensuales se ubica en 13.1 en el periodo previo a los episodios de detención y que a los cinco meses de ocurrida la detención éstos se reducen a 1.8 homicidios por mes.

Determinantes del incremento en la tasa de homicidios

Existe una gran cantidad de estudios académicos que emplean información internacional para encontrar los principales factores que inciden en el comportamiento del número de homicidios en un país.11 En términos generales, se ha encontrado que variables económicas, sociales, así como las relacionadas con la presencia y modo de operación del crimen organizado afectan la evolución de los homicidios en un país.

gráfica 2

Los resultados de esta literatura son sugerentes sobre el caso mexicano. En el ámbito económico, la actividad global se vio afectada por la crisis financiera internacional de 2008-2009.12 En los aspectos vinculados con la actividad delictiva existe un cambio en los canales de tránsito de drogas hacia Estados Unidos, se da un cambio en el modelo de las organizaciones criminales y en Estados Unidos se da a partir de 2004 el fin de la prohibición a la venta de armas de asalto.13,14 Este último factor representó un aumento importante en la oferta y disponibilidad de éstas para las organizaciones criminales mexicanas y existe evidencia de que este aumento incrementó el número de homicidios en las regiones fronterizas del país.15,16

El hecho de que los choques mencionados hayan afectado también a otros países de la región, y de que en éstos también se haya presentado un incremento sustantivo de las tasas de homicidios, es consistente con la hipótesis de que el incremento en la tasa de homicidios en México es atribuible al cambio en factores de diversa índole y no a las intervenciones públicas en el marco de la Estrategia Nacional de Seguridad. Por otra parte, en la medida en que los impactos negativos registrados en los últimos años en las variables mencionadas han comenzado a disiparse en el país, ahora cabría esperar un cambio de tendencia en la evolución de los homicidios.

Los datos oportunos sobre homicidios indican que recientemente parece darse un punto de inflexión.17 En particular, las cifras de homicidios publicadas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran que a mediados de 2010 se detiene la tendencia al alza observada en años anteriores, estabilizándose el número de homicidios por mes.18

Conclusiones

El incremento de los homicidios en el país durante los últimos años y su concurrencia con la Estrategia Nacional de Seguridad, ha llevado a la especulación de que esta última ha sido la principal causa del incremento en los homicidios. Sin embargo, este argumento ha carecido de evidencia empírica convincente.

Este artículo presenta los resultados de un análisis estadístico que indica que si bien existe una coincidencia temporal entre el incremento de homicidios y la Estrategia Nacional de Seguridad, y por tanto una correlación estadística elevada, este patrón no sustenta que las intervenciones públicas causen un incremento en el número de homicidios. Por el contrario, los incrementos sostenidos en los homicidios en un municipio anteceden y originan las intervenciones de las autoridades de los tres órdenes de gobierno, en cumplimiento de sus obligaciones legales. No solamente no existe evidencia de que las intervenciones públicas detonen un incremento en el número de homicidios. De hecho, la evidencia muestra que después de algunos meses de transcurrida la intervención de la autoridad, el incremento de los homicidios que le antecedió se revierte. Tras una detención comienza una tendencia decreciente, llevando a que el nivel de los homicidios en el municipio regrese a su nivel histórico cinco meses después de la detención.

Al mismo tiempo, existe una amplia evidencia internacional que indica que existe una multiplicidad de factores a los cuales puede atribuirse un incremento en el número de homicidios, siendo algunos de los determinantes que pueden destacarse los cambios en los patrones del crimen organizado, la disponibilidad de armas de alto impacto, la situación económica y los cambios en los patrones migratorios por su impacto demográfico, entre otros.

Profundizar líneas de investigación en este sentido sin duda alguna contribuirá de manera sustancial al debate del comportamiento de las tasas de homicidios pero, sobre todo, al fortalecimiento de las políticas públicas que puedan contribuir a la reducción de estos índices.

Mientras tanto, los actores políticos, económicos y sociales debemos seguir avanzando en una de las soluciones de probada efectividad. Debemos avanzar en los caminos más certeros hacia una situación de seguridad, justicia y prosperidad que desean y merecen todas y todos los mexicanos: el fortalecimiento de las instituciones estatales, la regeneración del tejido social y la contención del crimen.

Alejandra Sota. Coordinadora general de Comunicación Social y vocera del gobierno federal.

Miguel Messmacher. Titular de la Unidad de Planeación Económica de la Hacienda Pública de la SHCP.

Los autores agradecen los valiosos comentarios de José Antonio Meade y la excelente asistencia de Rodrigo Barros en la elaboración del presente artículo.

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1 Los siguientes estudios argumentan que la intervención del Estado genera incrementos en la tasa de homicidios: Guerrero (2010 y 2011) y Merino (2011); los trabajos de Poiré (2011c), Rosas (2012) y Villalobos (2010 y 2012) argumentan lo contrario.
2 La reconfiguración de las rutas internacionales del narcotráfico y el fortalecimiento de las organizaciones criminales en ese contexto son candidatos naturales. Ver UNODC (2010).
3 Por ejemplo, en Merino (2011) solamente se consideran ocho operativos conjuntos.
4 La base de datos de las detenciones se encuentra disponible en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
5 Como ejemplos de análisis de Oportunidades que emplean dicha metodología ver Schultz (2004) y Gertler (2004).
6 A través de la inclusión de efectos fijos por municipio en el primer caso y de efectos de tiempo en el segundo.
7 La estimación está representada por la siguiente ecuación:

donde Homicidiosit es el número de homicidios ocurridos en el municipio i en el periodo t; Ddetencionesit es una variable dicotómica que toma un valor de uno si se presentaron detenciones en el municipio i en el periodo t, y un valor de cero en ausencia de detenciones; ai es un efecto fijo de municipio, jt es un efecto de periodo y eites el término de error de la regresión. Con respecto a la interpretación de los coeficientes asociados a la variable de detenciones: el coeficiente asociado a las detenciones hace cinco meses se interpreta como el cambio promedio que se da en los homicidios cinco meses después de que se presenta una detención; el coeficiente de la variable que indica si en el mes presente se dieron detenciones mide el cambio promedio en los homicidios en el mes en que se presenta una detención, y el coeficiente asociado al valor adelantado de las detenciones indica qué sucedió con el nivel de los homicidios antes de que se diera el episodio de detención. Dado que se incluyen efectos fijos por municipio, el cambio en los homicidios se mide con respecto al promedio histórico de homicidios en el municipio.
8 En la gráfica se incluyen los coeficientes que corresponden a los resultados de la estimación y los intervalos de confianza correspondientes a un nivel de 10%.
9 El nivel histórico se refiere al nivel promedio de homicidios que se observó en un municipio durante el periodo de muestra.
10 Los resultados son cualitativamente similares si los homicidios se expresan en tasas (por cada 100 mil habitantes) y en escala logarítmica, o si se emplean operativos conjuntos, si bien el número limitado de operativos dificulta obtener resultados estadísticamente significativos.
11 Estudios como Fajnzylber, Lederman y Loayza (1998), Bourguignon (1999), Fajnzylber, Lederman y Loayza (2002) y Collier y Hoeffler (2004) encuentran patrones robustos en cuanto a los principales factores que inciden sobre los homicidios.
12 Un estudio de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC (2012)) documenta que la crisis llevó a incrementos significativos de distintos delitos, incluyendo los homicidios, en México y otros países.
13 Con el nuevo modelo criminal incluyendo el narcomenudeo y la rivalidad por controlar otras actividades criminales en una comunidad.
14 El impacto de los modelos de organización de la actividad criminal sobre la violencia ha sido documentado, entre otros, por Chabat (2002), Astorga y Shirk (2010), Williams (2010) y Poiré (2011c).
15 Dube, Dube y García-Ponce (2012) concluyen que causó un incremento de 19.9 homicidios por mes en los municipios del país cercanos a la frontera con Estados Unidos.
16 De forma más general, diversos estudios han demostrado que una mayor disponibilidad de armas incrementa de manera muy importante la tasa de homicidios de un país.
17 Ver también Poiré (2011a) y Hope (2012).
18 Los datos de homicidios publicados por el INEGI, utilizados para el ejercicio estadístico del artículo, solamente se publican una vez al año. Los más recientes disponibles corresponden a diciembre de 2010. Por lo anterior, para identificar la evolución más reciente se emplearon los datos más oportunos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Para los periodos en que existen cifras de homicidios tanto de INEGI como del Secretariado (de enero de 2006 a diciembre de 2010) el coeficiente de correlación de las dos series toma un valor de 0.98.