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armamento

En 2010 el mundo gastó, se calcula, 1.6 billones de dólares en armamento. Estados Unidos es responsable por el 43% de esto, sobrepasando a su rival más cercano, China, por un factor de seis. Según el Congressional Research Service, tan sólo en Iraq y en Afganistán, Estados Unidos había gastado 1,092 mil millones de dólares para septiembre de 2010, y 171 mil millones más fueron solicitados para 2011. Pero un grupo de economistas de la Universidad de Brown calcula que el desembolso total de los costos del gobierno fue por lo menos dos veces esto, quizá tres veces mayor. Con un 4.8% del PIB, el gasto en armas de Estados Unidos es en proporción unas tres veces mayor que en otros países desarrollados, y hay una buena razón para argumentar que el complejo militar-industrial-congresional ha llevado a la bancarrota a Estados Unidos.

Según el International Peace Research Institute de Estocolmo, los tres más grandes fabricantes de armas (Lockheed Martin, BAE Systems y Boeing) vende cada uno entre 32 y 34 mil millones de dólares en armamento al año. Otras tres compañías estadunidenses (Northrop Gruman, General Dynamics y Raytheon) venden más de 20 mil millones de dólares. Todos han sido enormes beneficiarios durante la década pasada y los precios de sus acciones han subido de modo constante, aunque con algún percance cuando Barack Obama tomó la presidencia. Pero, dado el caso, la administración demócrata no ha restringido la esplendidez para la defensa. En palabras del experto Andrew Feinstein, los fabricantes de armamento estadunidenses son “el más establecido y poderoso grupo de interés en el país” y la administración de Obama no se ha encargado de ellos.

Fuente: TLS, marzo 30, 2012.