A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE

La marihuana es la droga ilícita de consumo más común en México y Estados Unidos. Pero las cifras de su producción y consumo son mitológicas, sostiene Beau Kilmer en este divertido y penetrante intento de poner las cifras con los ceros correctos.

Tener un mayor conocimiento sobre la cantidad de marihuana consumida y producida en cada país permitirá sostener debates sustancialmente informados a ambos lados de la frontera. Sin esta información, es difícil responder varias preguntas en relación con las políticas, por ejemplo, cuáles serían los ingresos fiscales derivados de la legalización de la marihuana o cómo influirían los cambios de políticas estadunidenses en las organizaciones dedicadas al narcotráfico en México

Es difícil obtener cifras precisas sobre las drogas prohibidas porque estas sustancias se venden en un mercado negro. No podemos consultar las últimas páginas de The Economist o el Wall Street Journal para conocer los datos del mercado de la marihuana. Sin embargo, hay varios informes publicados por gobiernos y organismos internacionales que dan datos sobre la producción de drogas ilícitas y algunos incluyen análisis cuidadosos respaldados por abundante documentación. Pero los cálculos de la marihuana producida en México y Estados Unidos están plagados de números “míticos”.

marihuana

En un artículo clásico, Max Singer (1971) habló de la vitalidad de las cifras míticas, esas cifras tan repetidas que se confía en ellas como si fueran de dominio público. Más de una década después Peter Reuter, en un ensayo en el que daba seguimiento al tema (1984), destacó la vitalidad de los números míticos en los debates sobre drogas. Ya en aquel ensayo Reuter concluyó que el cálculo sobre el tamaño del mercado estadunidense de marihuana era inverosímilmente grande. En 1996 Reuter publicó otro texto sobre los errores de medición de los mercados de drogas ilícitas, señalando una vez más la “inconsistencia fundamental” de los cálculos de la producción de marihuana en México (Reuter, 1996).

Por desgracia, no es mucho lo que ha cambiado en los últimos 15 años y aún flotan los números míticos. Analizo aquí algunos de ellos.*

Mito 1. Más del 60% de los ingresos del narco mexicano proviene de la marihuana
La afirmación de que más de 60% de los ingresos de los narcos mexicanos proviene de la marihuana se ha filtrado y se repite en varios medios de comunicación prestigiados. Ha sido utilizada por todos los bandos en el debate sobre la legalización. Muy recientemente, los defensores de la Propuesta 19 en California recurrieron a esta cifra para reforzar la aseveración de que legalizar la marihuana en ese estado disminuiría las utilidades del narco en México.

Pese a la ubicuidad de la cifra “60%” es difícil rastrear su origen. Luego de cierto trabajo detectivesco mis colegas y yo descubrimos que venía del documento sobre la Estrategia Nacional para el Control de Drogas 2006 de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas (ONDCP, por sus siglas en inglés). Ese informe incluye una gráfica de barras que muestra los ingresos de las organizaciones de narcotráfico mexicanas por concepto de cocaína, heroína, marihuana y metanfetaminas. Las fuentes de la gráfica son la ONDCP y el Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas. El texto dice muy poco sobre el origen de los ingresos, pero señala específicamente que “61% de esos ingresos, o sea, ocho mil 500 millones de dólares, se vincula directamente con las ventas de exportación de marihuana”.

Hay al menos cinco razones para ser escépticos respecto a este 60%. Para empezar, el texto no da explicación alguna sobre el origen de este porcentaje y no encontramos documentación en otros lugares. En segundo lugar, cifras posteriores de la Contraloría General de Estados Unidos indican que hay una enorme incertidumbre en relación con esa cifra (U.S. Government Accountability Office, 2007). En tercer lugar, dar crédito a ese 60% implicaría un nivel de consumo en Estados Unidos que casi triplica la estimación para ese país de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) (UNODC, 2009). En cuarto lugar, en septiembre de 2010 la ONDCP se distanció públicamente de esta cifra (ONDCP, 2010). Por último, nuestros cálculos indican que la cifra más bien oscila entre 15% y 26% (Kilmer et al., 2010).

En vista de lo anterior, es difícil sostener la cifra de 60%.

Mito 2. México produjo más de 21 mil toneladas de marihuana en 2008
La afirmación de que México produjo más de 21 mil toneladas métricas de marihuana en 2008 viene del Departamento de Estado de Estados Unidos. Cada año, el Departamento de Estado publica el Informe de la Estrategia Internacional para el Control de Narcóticos, que incluye información sobre la producción y los aseguramientos de marihuana en México. De acuerdo con este informe, la producción neta de marihuana en México se triplicó, pues pasó de siete mil toneladas en 2001 a 21 mil toneladas en 2008 (U.S. Department of State, 2010).

Para colocar en perspectiva las 21 mil toneladas, consideremos que la estimación máxima de la UNODC sobre el consumo de marihuana en Estados Unidos era cerca de cinco mil toneladas, lo cual incluye marihuana producida en México, Canadá, Jamaica y el propio Estados Unidos. Los datos sobre aseguramientos en ambos lados de la frontera no dan cuenta, ni con mucho, de la diferencia entre las cifras de la UNODC y del Departamento de Estado.

Pero si realmente se hubiera triplicado la producción, se habría registrado un aumento evidente en el consumo estadunidense en ese periodo porque la gran mayoría de la marihuana mexicana termina en Estados Unidos. Sin embargo, el número de consumidores del mes anterior en la Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas y Salud de Estados Unidos de 2001 a 2008 no varía en absoluto, pues se mantiene en alrededor de 15 millones. Los datos de la encuesta Monitoreo del Futuro, entre estudiantes del último año de bachillerato, también muestran que el número de estudiantes que informaron un consumo diario de marihuana se mantuvo estable en ese periodo. Desde luego, un aumento en el consumo no puede explicar este gran aumento en la producción.

Basta un simple cálculo para despertar serias dudas sobre la validez de esta cifra. Tras considerar los aseguramientos y el consumo en México y luego de un cálculo conservador sobre la cantidad de marihuana consumida en Estados Unidos que no es de origen mexicano, concluimos que esta cifra del Departamento de Estado implica que cada usuario del mes anterior en Estados Unidos consumió 1.2 kilos de marihuana el año anterior, cantidad suficiente para que todos los usuarios del mes anterior estén intoxicados todas las horas de vigilia de cada día durante un año.

Este escenario inverosímil, junto con la estabilidad del consumo de marihuana en Estados Unidos de 2001 a 2008, indica que la estimación de 21 mil toneladas no es creíble.

Mito 3. Estados Unidos produce 10 mil toneladas de marihuana al año

La afirmación de que Estados Unidos produce 10 mil toneladas de marihuana al año también está siempre presente en documentos nacionales e internacionales (por ejemplo, en los informes de la Estrategia Nacional para el Control de Drogas 2002, 2003 y 2005 del Departamento de Estado; las Estrategias para el Control de Drogas 2003 y 2004 de la ONDCP; y varios informes de la UNODC). Las publicaciones del Departamento de Estado y la ONDCP no indican las fuentes de esta cifra, mientras que la UNODC simplemente cita las cifras del Departamento de Estado y la ONDCP.

¿Entonces de dónde viene esta cifra?

Creemos que se basa en un informe del Comité Directivo sobre la Disponibilidad de Drogas (DASC, por sus siglas en inglés) (Drug Availability Steering Committee, 2002), órgano interinstitucional presidido por la Administración de Lucha contra la Droga (DEA, por sus siglas en inglés). Aunque en el informe se señalaba claramente que no había suficiente información para presentar cifras verosímiles sobre el tamaño del mercado de marihuana, se elaboraba una metodología y se demostraba cómo funcionaría con cifras hipotéticas. Los nueve valores hipotéticos del DASC sobre la producción estadunidense de marihuana iban de dos mil 450 a 37 mil 350 toneladas, donde 10 mil 534 toneladas era el valor ubicado en la casilla central del cuadro ofrecido en el informe.

mota

Obsérvese también que el informe del DASC no sólo contenía estos valores hipotéticos, sino también un memorando de la DEA en el que se decía que la producción anual se acercaba más a las dos mil 300 toneladas, cifra muy inferior a 10 mil.

Lamentablemente, este número mítico no sólo persiste, sino que se ha usado para calcular otros números míticos. Por ejemplo, la aseveración de que California gana 14 mil millones de dólares cada año con la producción de marihuana (Gettman, 2006; California Secretary of State, 2010) se basa en el supuesto de que Estados Unidos produce 10 mil toneladas al año.

Para salir de los números míticos
Como se ve, los datos sobre la producción de marihuana no son sólidos, pero eso no impide su uso en los debates sobre la política en materia de marihuana. Por suerte, hay maneras de mejorar los datos y por tanto los análisis sobre la producción de marihuana en México y Estados Unidos. Unas cuantas precauciones son suficientes.

1. Evitar el uso de números a todas luces incorrectos. El primer paso es dejar de usar cifras cuestionables y no dar por sentado que disponemos de estimaciones precisas. Quienes producen o usan estas cifras deben reconocer la incertidumbre, como mínimo, y usar rangos más que cifras precisas poco creíbles. Si bien es probable que estos rangos sean amplios, el objetivo debe ser comunicar con precisión lo que se sabe y lo que no se sabe, y no generar una cifra que sólo da una falsa idea de certeza.

En este sentido, debemos aplaudir al Departamento de Estado por no publicar una estimación de la producción de marihuana en México para 2009. En su Informe de la Estrategia Nacional para el Control de Drogas 2011, esta dependencia señala que no se dispuso de información confiable sobre los rendimientos de la marihuana para calcular la posible producción en 2009 (U.S. Department of State, 2011). Aunque esto hace que nos planteemos serias interrogantes sobre la confiabilidad de las cifras de años anteriores, definitivamente se trata de un avance en la dirección correcta. De manera similar, debemos felicitar a la ONDCP por distanciarse de la cifra de 60%.

2. Fomentar que los cálculos gubernamentales de producción se sometan a una revisión de expertos independientes.
A sabiendas de que los cálculos sobre la producción de marihuana serán parte integral de los debates sobre políticas a seguir, la ONDCP podría reunir a un grupo de expertos para que definieran unos rangos razonables de la producción de marihuana. Si bien esto implica un posible trabajo con datos confidenciales que no se podrían divulgar, no constituye una barrera para la revisión rigurosa, pues hay varios investigadores independientes dedicados a las políticas sobre drogas que cuentan con autorización para trabajar con material clasificado.

3. Mejorar las estimaciones del consumo de marihuana en Estados Unidos.
Otra buena manera de saber más sobre la producción consiste en mejorar los cálculos de cuánta marihuana se consume realmente en Estados Unidos. Las cifras disponibles oscilan entre mil y 10 mil toneladas (Abt, 2001; Gettman, 2007). Según algunos, el límite máximo es de cinco mil-seis mil 500 toneladas, con las cifras actuales probablemente esté cerca de las cuatro mil toneladas (UNODC, 2009; Kilmer et al., en preparación). Estos cálculos se basan en la Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas y Salud (NSDUH, por sus siglas en inglés), que se lleva a cabo entre la población general. A pesar de algunas limitaciones, esta encuesta tiene la ventaja de registrar a gran parte de los consumidores de marihuana.

En suma, muchos de los cálculos de la producción de marihuana en México y Estados Unidos están inflados, lo cual distorsiona el debate sobre políticas. Por ejemplo, las cifras exageradas sobre el porcentaje de los ingresos de las organizaciones de narcotráfico provenientes de la marihuana dan a esta sustancia más prominencia de la que merece en los debates sobre la violencia relacionada con las drogas y el crimen organizado. Las cifras inverosímiles sobre la producción de marihuana hacen que sea fácil sobrestimar los posibles ingresos fiscales que generaría la legalización de la marihuana en Estados Unidos.

Singer (1971) y Reuter (1984) escribieron acerca de los números míticos que se filtraban en el debate sobre las políticas en materia de drogas en una época en la que era difícil generar estimaciones razonables por la sencilla razón de que no había datos básicos. En los últimos 25 años la calidad de los datos ha mejorado mucho y hemos logrado avances importantes en la comprensión del consumo de drogas y la operación de los mercados de estupefacientes. Como ahora es posible generar rangos creíbles para la producción y consumo de marihuana, debemos esforzarnos más por eliminar los números míticos que invaden los análisis sobre la política de la marihuana en México y Estados Unidos.

Referencias
Abt Associates (2001): What America’s users spend on illegal drugs 1988-2000, Abt Associates, Cambridge, Massachusetts.
Bachman, J.G., L.D. Johnston y P.M. O’Malley (2009): Monitoring the Future: Questionnaire Responses from the Nation’s High School Seniors 2008, Institute for Social Research, Ann Arbor, Michigan.
Bowen, D. (2010): “Proposition 19: Arguments and rebuttals”, California general election official voter information guide, California Secretary of State, Elections Division, Sacramento, pp. 12-17.
Drug Availability Steering Committee (2002): Drug availability estimates in the United States, U.S. Department of Justice, Washington, D.C.
Fendrich, M., T.P. Johnson, J.S. Wislar, A. Hubbell y V. Spiehler (2004): “The utility of drug testing in epidemiological research: results from a general population survey”, Addiction, vol. 99, núm. 2, pp. 197-208.
Gettman, J. (2006): “Marijuana production in the United States”, Bulletin of Cannabis Reform, núm. 2.
Gettman, J. (2007): “Lost taxes and other costs of marijuana laws”, Bulletin of Cannabis Reform, núm. 4.
Harrison, L.D., S.S. Martin, T. Enev y D. Harrington (2007): Comparing drug testing and self-report of drug use among youths and young adults in the general population, U.S. Department of Health and Human Services, Substance Abuse and Mental Health Services Administration, Office of Applied Studies, Rockville, Maryland.
Kilmer, B., J.P. Caulkins, B.M. Bond y P. Reuter (2010): Reducing drug trafficking revenues and violence in Mexico: Would legalizing marijuana in California help?, RAND Corporation, Santa Mónica, California.
Kilmer, B., J.P. Caulkins, R. Pacula y P. Reuter (en preparación): “Bringing perspective to markets: Estimating the size of the U.S. marijuana market”, Drug and Alcohol Dependence.
Office of National Drug Control Policy (2006): Estrategia Nacional para el Control de Drogas, Washington, D.C.
Office of National Drug Control Policy (2010): ONDCP statement on Mexican drug trafficking organization profits from marijuana, Washington, D.C.
Reuter, P.H. (1984): “The (continued) vitality of mythical numbers”, Public Interest, vol. 75, primavera, pp. 135-147.
Reuter, P. (1996): “The mismeasurement of illegal drug markets: The implications of its irrelevance”, en S. Pozo (comp.), Exploring the underground economy: Studies of illegal and unreported activity, Upjohn Institute for Employment Research, Kalamazoo, Michigan, pp. 63-80.
Singer, M. (1971): “The vitality of mythical numbers”, Public Interest, vol. 23, primavera.
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (2009): Informe Mundial sobre las Drogas 2009, Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, División de Análisis de Políticas e Investigación, Viena.
U.S. Government Accountability Office (2007): “Drug control: U.S. assistance has helped Mexican counternarcotics efforts, but tons of illicit drugs continue to flow into the United States”, Report to Congressional Requesters, U.S. Government Accountability Office, Washington, D.C.
U.S. Department of State (2008): International Narcotics Control Strategy Report (INCSR), Department of State, Bureau for International Narcotics and Law Enforcement Affairs, Washington, D.C.
U.S. Department of State (2009): International Narcotics Control Strategy Report (INCSR), Department of State, Bureau for International Narcotics and Law Enforcement Affairs, Washington, D.C. n

Beau Kilmer.
Investigador de políticas públicas. Codirector del Centro RAND para la Investigación de Políticas sobre Drogas.
Agradezco a Jonathan Caulkins, Rosalie Pacula y Peter Reuter sus valiosísimos comentarios, y a Greg Midgette y Paul Steinberg su apoyo para la redacción.

Traducción de Virginia Aguirre

* Estos planteamientos se basan en trabajos realizados en coautoría con Brittany Bond, Jonathan Caulkins, Rosalie Liccardo Pacula y Peter Reuter, que aportan información complementaria sobre las cifras que presento (Kilmer et al., 2010; Kilmer et al., en preparación).