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La crisis mundial de alimentos1
La crisis alimentaria está impactada por tres factores estructurales: el descuido en términos de inversiones públicas y privadas al campo, el aumento sistemático de la demanda de alimentos ocasionada por el crecimiento del ingreso por habitante, la población y la tasa de urbanización a nivel mundial2 aunado a una oferta poco flexible debido a las restricciones en materia de tierras y agua, así como los cambios climáticos que hacen cada vez más frecuentes inundaciones y sequías que impactan en las regiones productoras de granos y oleaginosas.

trato

La escasez relativa de productos agrícolas básicos se ha visto agravada por la política de subsidios a biocombustibles (etanol en Estados Unidos y biodiesel en Europa). Según estimaciones de un instituto multilateral especializado en temas alimentarios (IFPRI), los subsidios al etanol en Estados Unidos han tenido como consecuencia que un tercio de la producción de maíz se dedique a producción de biocombustibles comparado con un 5% hace una década.

Otro factor adicional para explicar el aceleramiento del aumento de los precios de los alimentos es resultado del aumento de liquidez y la devaluación del dólar. Algunos analistas consideran que la aceleración del aumento de precios es producto de la reasignación de capital financiero de, por ejemplo, la bolsa y Bonos del Tesoro estadunidense o de simple efectivo hacia inversiones más lucrativas. Entre esas inversiones están los instrumentos financieros vinculados a los precios futuros de los productos agrícolas. Esta reasignación puede haber contribuido a la exacerbación de la presión sobre los precios de los productos agrícolas básicos y otras materias primas.3

Quisiera revisar brevemente algunas de las principales transformaciones en el campo mexicano para apreciar cómo enfrentar la crisis alimentaria desde la propia sociedad rural. Empero, cómo engarzar esta propuesta rural en una visión estratégica general de política alimentaria para el país excede los propósitos de este texto.

Las transformaciones en la sociedad rural mexicana
Con base en los datos censales y de encuestas sectoriales y nacionales4 se muestra el profundo estancamiento del sector rural, incluyendo lo agrícola, forestal y ganadero. Las consecuencias de lo anterior se aprecian en términos de pobreza en donde para 2010 el 60% de la pobreza extrema se concentra en el sector rural, y en muy amplias desigualdades sociales y regionales.

La sociedad rural se ha transformado profundamente. Se ha envejecido y se ha feminizado como producto sobre todo de la migración. La agricultura ha dejado de ser la fuente de ingresos principal para la mayoría de los hogares rurales. Pero en el campo sigue viviendo más de 20% de la población total y, dependiendo de la definición de población rural,5 podría alcanzar hasta un 30% del total nacional. Aun así, la sociedad rural es fundamental para el desarrollo del país más allá de las cifras sobre PIB sectorial —menos del 10% del PIB total—, por el conjunto de bienes ambientales, culturales y económicos que provee y podría proveer hacia el futuro a la sociedad nacional.

La sociedad rural es extraordinariamente compleja y diversa. Coexisten diversas lógicas productivas y sociales de las cuales rinden cuenta las diversas tipologías que se han elaborado para los productores agropecuarios. Más que una sociedad predominantemente agrícola se debe reconocer el peso de los recursos naturales entre los cuales los forestales son clave. Se trata de una sociedad rural que, además de diversa, esté fuertemente poblada por actividades multifuncionales impulsadas desde las familias y las comunidades.

La consecuencia de lo anterior es que se requieren de políticas diferenciadas con un fuerte anclaje en el desarrollo regional; esto hace necesario la construcción de un nuevo pacto social que denomino un Nuevo Trato para la sociedad rural.

El énfasis debe ser en el desarrollo regional
El concepto de seguridad alimentaria se vincula directamente a la controversia entre el acento puesto en la oferta de alimentos y en el de su demanda. Se observan cambios importantes respecto a cómo son los alimentos producidos, distribuidos y consumidos. Se trata de un contexto dominado por la convergencia y adaptación dietética de la población, tendencias que han sido estimuladas por la creciente concentración de la industria alimentaria y de sus sistemas de distribución, sobre todo por medio de las tiendas de autoservicio.

Por su lado, el concepto de soberanía alimentaria fue planteado originalmente por una de las mayores organizaciones campesinas mundiales, la Vía Campesina en 1996 como un discurso alternativo al oficial de seguridad alimentaria. En 2007, en un encuentro celebrado en Mali, se define a ésta como “el derecho de los pueblos a una alimentación saludable y culturalmente apropiada, producida a través de métodos ecológicamente sustentables y su derecho [de los pueblos] a definir sus propios sistemas agrícolas y alimentarios. Pone en el centro de los sistemas alimentarios y las políticas relacionadas, a quienes producen, distribuyen y consumen alimentos en vez de las demandas de los mercados y las corporaciones”.

Asumiendo cualquiera de las dos definiciones, se debe partir de la familia rural como unidad de análisis y punto de convergencia de las políticas públicas.

En esta dirección debería avanzarse hacia una política de ingresos rurales, cuya continuidad sea garantizada por la ley, que sea periódicamente revisable y que termine formando parte de derechos sociales exigibles y establecidos constitucionalmente. Un subsidio verde6 —desvinculado de productos agrícolas o ganaderos o forestales predeterminados, le daría al productor la libertad de elegir su propia mezcla de cultivos y actividades productivas— enfocado a fortalecer los ingresos rurales y comprometido con fomentar un desarrollo sustentable pudiera ser la base para diferentes intervenciones, tomando en cuenta las características de los productores y sus estrategias productivas y los desequilibrios regionales. El propósito de esta política de ingresos sería favorecer la pluriactividad rural, las reconversiones a nivel de parcela y de comunidad, sobre todo si están fuertemente vinculadas a generar valor vía servicios ambientales, y los encadenamientos productivos regionales.

Este estilo de desarrollo regional agilizaría la modernización productiva; estimularía la integración vertical y generaría vinculaciones territoriales urbano-rurales en favor de la creación y diversificación de empleos productivos.

Este enfoque supone pasar de políticas públicas centradas en el pequeño productor a políticas orientadas a la familia rural ampliada; del empleo agrícola al multiempleo; de una política agrícola genérica a políticas diferenciadas acordes con los tipos de unidades familiares; de la producción agrícola a las articulaciones de ésta con la agroindustria y los servicios; de la antítesis entre mercado/Estado, a la intervención estatal como mecanismo de regulación.

La importancia de las mujeres en la economía rural y la necesidad de atraer jóvenes para la realización de actividades productivas en el ámbito rural exige trascender la idea de pequeños programas y políticas marginales y casuísticas orientadas a estos grupos. Se necesita colocar en el centro del diseño de las políticas públicas a mujeres y jóvenes. El acceso de las mujeres a dos activos centrales: tierra (particularmente en el sector ejidal) y crédito significaría una enorme transformación en el sentido de impulsar un nuevo espacio para las mujeres en las actividades productivas rurales. En el caso de los jóvenes sería indispensable retomar programas que busquen ligar la generación de negocios y emprendimientos productivos dirigidos por jóvenes y el rejuvenecimiento de los portadores de derechos de propiedad.

Gustavo Gordillo. Activista y promotor de organizaciones rurales. Ha sido académico, funcionario público y político.

1 Esta parte está basada en Nora Lustig, “Las causas y consecuencias de la carestía de alimentos”, nexos, julio de 2008, y las diversas publicaciones anuales de la FAO, El estado de la alimentación y la agricultura, sobre todo 2008.
2 En los últimos cinco años el producto por habitante ha estado creciendo a más de 9% al año en China y la India, y más de 6% en muchos países de África. Mayores ingresos no sólo aumentan la demanda de alimentos sino que modifican su composición de granos a cárnicos y con ello incrementa la demanda indirecta de los primeros. Ver Lustig (2008), y Gordillo y Jiménez, “La nueva agricultura”, El trimestre económico, 289, FCE, enero-marzo, 2006.
3 Como señala Nora Lustig: “Se estima que la inversión de fondos indexados en materias primas subió de 13 mil millones de dólares en diciembre 2003 a 260 mil millones de dólares en marzo de 2008. Algunos sugieren que el componente especulativo de esta reasignación de capitales es el que ocasiona los disparos y la volatilidad de los precios y que esto es consecuencia de un proceso de desregulación de los mercados de futuros de las materias primas que empezó en los EE.UU. a principios de los noventa y se intensificó recientemente (“The Globe and Mail”, mayo 31, 2008, p. B1). También de la misma autora ver Thought for Food: The Challenges of Coping with Soaring Food Prices, Working Paper Center for Global Development, núm. 155, noviembre 2008.
4 Particularmente el VII Censo Ejidal 2001 y el IX Censo Ejidal 2007; el XII Censo General de Población y Vivienda 2000 y el XIII Censo de Población y Vivienda 2010, y las Encuestas Nacionales de Ingreso Gasto de los Hogares de 2000 a 2010.
5 Aunque normalmente INEGI ha tomado las poblaciones de menos dos mil 500 habitantes como rurales, otros organismos internacionales como la OCDE toman como poblaciones rurales aquellas en donde habitan hasta 10 mil habitantes.
6 Aunque hay un amplio campo para financiar este subsidio a partir del propio presupuesto actual para el sector rural sin necesidad de incrementos en el gasto público, la posibilidad de financiarlo a partir de un impuesto sobre las gasolinas tendré no sólo la virtud de la congruencia sino de establecer el puente entre desarrollos urbanos y rurales sustentables.