A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE
{{PARA EL PRÓXIMO}} mes de
marzo Gallimard anunció la
publicación de los {Cahiers de
jeunesse} de Simone de Beauvoir,
cuyo centenario se celebró
en todo el mundo no-árabe
y no-mocho el 9 de enero (la
precisión geográfica del hecho
obedece a que, sin lugar a dudas,
el {Castor}, como le llamaba
Sartre, es un arma de destrucción
masiva en los ambientes
islamistas, más las entidades
de Guanajuato y Jalisco). El
libro, editado por su hija adoptiva
Sylvie Le Bon de Beauvoir,
se añade a las {Cartas a Sartre}
(1990), al {Diario de guerra}
(1990) y a las {Cartas a Nelson
Algren, un amor transatlántico}
1947-1964 (1997), publicados
también por Gallimard bajo el
cuidado de la misma editora.
La autora del {Segundo Sexo},
como ha recordado Marta
Lamas en {El País}, “inauguró la
forma moderna de comprender
la problemática femenina
y se convirtió en la feminista
más relevante del siglo XX”.
Un adelanto de estos {Cuadernos
de juventud} lo publicó
el {Magazine littéraire} el mes
pasado. De ahí traducimos
las líneas siguientes escritas
a los 19 años, el mes de abril
de 1927, mientras estudiaba
en La Sorbona, tomaba cursos
en Sainte-Marie de Neuilly y el
Instituto Católico, preparando
al mismo tiempo una licenciatura
en filosofía y otra en letras
clásicas:

“¡Ah! Me amo y amo mi
vida. Acabo de releer las páginas
escritas en este cuaderno,
y junto con las reflexiones
sobre mí misma que había
hecho estos días, he alcanzado
una embriaguez maravillosa.
¿Cómo decirlo todo?

[…]
“La vida es bella por todos
los bellos cuadros que los
hombres pintan, por los libros
maravillosos que escriben, por
el pensamiento y los sistemas
que construyen; es bella por
los seres inteligentes y sensibles
que viven, por el sol de
los días cálidos y la frescura
de las mañanas un tanto grises;
bella por las camaraderías
sencillas y las amistades más
profundas. ¡Es bella por toda
mi riqueza! ¡Yo soy tan rica!
Niña del curso Deseo que no
sospechaba nada de todo esto,
¿en verdad te han bastado
dieciocho meses para hacer
tales conquistas? ¡Hay tantos
versos cantando en mi cabeza,
tantos cuadros en el fondo
de mis ojos, tanta ciencia en
mi cerebro, y en mi corazón
tantos seres que soy feliz de
conocer! Y además yo, yo…
Pienso que es ridículo, pero
luego de tantos disgustos y
con la seguridad de volver a
encontrarlos el día de mañana,
¿no puedo alegrarme de sentirme
así? Sin exaltación, pero
con esta serena certidumbre
de mí misma que aprendí a
conocer el año pasado. Me
amo por haber sabido ser
tan apasionada, por no ‘dejar
nunca pasar nada sin que eso
me enamore del amor y de
la vida’, ¡sobre todo por ser
tan inteligente! Yo sé que sí
lo soy. No puedo acercarme
a nadie sin encontrar que soy
más rápida en comprender, en
descubrir relaciones profundas
e imprevistas […]”.

Como remate, Marta
Lamas: “Tal vez lo verdaderamente
impresionante de
Simone de Beauvoir es que se
trata de una mujer que tempranamente
tomó conciencia de
su deseo, y aunque éste iba en
contra de las tradiciones y de
la lógica cultural de la sociedad
que le tocó vivir, tuvo la voluntad
y la fuerza para convertirlo
en realidad”.

PS: A través de la puerta
entreabierta del baño, el afortunado
{voyeur} descubre la visión
de una mujer bárbaramente
desnuda, de espaldas, realzada
la línea de sus generosas
piernas sobre unas zapatillas
claras, arreglándose el cabello
recogido sobre la nuca, en
un gesto de escultura clásica celestiales, la cifra divina de un
cuerpo que es un paraíso, un
manifiesto, una locura. El pasado
jamás puede estarse quieto.
La celebración francesa del
centenario del {Castor} acaba de
iluminarse con la publicación
en la portada del {Nouvel Observateur}
de una fotografía inédita
de ella, tomada en 1952, a sus
45 años, por Art Shay, en el baño
del departamento de Nelson
Algren, su amante estadunidense.
El {shock} que produce esta
visión de Simone de Beauvoir
desnuda y de espaldas sólo es
comparable al {shock} producido
por Nahui Ollin en la fotografía
que le tomó Agustín Jiménez
y que forma parte de la exposición
que le dedicó el Museo
de Arte Moderno a fines del
año pasado. Las dos, Venus
calipígeas, ostentan una belleza
inolvidable, deslumbrante.
Y el lector entiende luego, a
plenitud, esa celebración de la
vida, la belleza, la inteligencia
y el deseo que la joven Simone
despliega en sus cuadernos
juveniles —por su parte, la
asociación feminista “Choisir
la cause des femmes”, cofundada
por Beauvoir y dirigida
por Gisèle Halimi, ha puesto el
grito en el cielo, denunciando
el atentado de lesa filosofía,
literatura y feminismo a manos
del gancho publicitario y el
sexismo. No hay palabras para
agradecer a Pierre Assouline
la reproducción de la imagen y
sus comentarios inteligentes:
¿quién querría ver a Sartre
desnudo?

{{EL NATIONAL ENDOWMENT}}for the Arts, esto es, un equivalente
del Conaculta allende
el Bravo, hizo públicos el mes
de noviembre los resultados
de su última encuesta sobre
la situación de la lectura en
Estados Unidos. El año de
2004 el mismo organismo
publicó {Reading at Risk: A
Survey of Literary Reading in
America}, que mostraba cómo
la población estadunidense
leía menos ficción, poesía y
teatro, y en general cualquier libro, que una o dos décadas
antes. El nuevo estudio se
propuso reunir información
a nivel nacional producto de
una serie de investigaciones
realizadas tanto por dependencias
gubernamentales como
por instituciones académicas,
particulares y aun comerciales.
Sistematizada y analizada en
su conjunto, {To Read or Not
To Read} pretende así ofrecer
resultados confiables, consistentes
y sujetos a las exigencias
más altas de las técnicas
estadísticas. Claro que estos
resultados distan mucho de
ser esperanzadores: a pesar
del avance mensurable en la
capacidad lectora de los niños
de escuela elemental, todo este
avance se corta abruptamente
a partir de los 13 años, de forma
que se puede concluir que
los estadunidenses dedican
menos tiempo a la lectura, su
capacidad de entender lo que
leen sufre un descenso en picada
y todo ello conlleva implicaciones
graves para su papel
en tanto ciudadanos, así como
para su nivel cultural y económico.
De la mano del resumen
ejecutivo del documento puede
añadirse lo siguiente:

• Casi la mitad de los estadunidenses
entre los 18 y
los 24 años no leen ningún
libro por placer.

• Menos de un tercio de los
muchachos de 13 años son
lectores cotidianos.

• 65% de los estudiantes de
nuevo ingreso a estudios
superiores leen por placer
menos de una hora a la
semana o no leen nada.

• Los estadunidenses entre
los 15 y los 34 años de
edad dedican menos tiempo
libre a la lectura que sus
mayores.

• 58% de los estudiantes de
secundaria y preparatoria
leen siempre en combinación
con otra actividad, como
oír música, ver la tele,
jugar videojuegos, chatear,
escribir correo electrónico
o navegar por la red.

• El gasto en libros por
familia entre los años 1985- 2005 ha caído 14%.

• Poco más de la tercera
parte de los estudiantes del
último año de preparatoria
leen con eficiencia.

• Entre los egresados de
estudios superiores, la
eficiencia lectora ha descendido
entre 20% y 23%.

• 38% de los empleadores
encuentran deficiencias en
la comprensión de la lectura
de los egresados de preparatoria,
63% de esos empleadores
consideran muy
importante esta actividad.

• Los cursos de capacitación
en redacción cuestan más
de tres mil millones de
dólares a las grandes compañías,
y 221 a las dependencias
gubernamentales.

• 84% de los lectores eficientes
votaron en la elección
presidencial del año 2000,
mientras sólo 53% de los
lectores por abajo del nivel
básico lo hicieron.

• 3% de los prisioneros adultos
leen con eficiencia.

Los interesados en el
documento completo pueden
bajarlo de la página de internet
del NEA: Para
concluir, se traduce a continuación
la hermosa cita con
que culmina este estudio: “Por
lo menos he soñado, a veces,
que cuando el Día del Juicio
llegue y los grandes conquistadores,
legisladores y hombres
de Estado vayan a recibir sus
recompensas —sus coronas,
sus laureles, sus nombres
tallados indeleblemente en el
mármol eterno—, el Todopoderoso
se volverá hacia Pedro
y dirá, no sin cierta envidia
mientras nos ve llegar con
nuestros libros bajo el brazo:
‘Mira, ésos no necesitan recompensa.
No tenemos nada
que ofrecerles aquí’ ” (Virginia
Woolf: {How Should One Read
a Book?}).

EL “REGRESO A ACTEAL” de
Héctor Aguilar Camín, publicado
en las tres últimas entregas
de {{nexos}} del año pasado, ha
merecido la mención de Joëlle
Stolz en las páginas de {Le Monde}.

La enviada especial reproduce
la versión oficial sobre la
matanza (masacre de 45 indígenas
tzotziles, en su mayoría
mujeres y niños, a balazos y
con armas blancas, durante
horas y a manos de grupos
paramilitares fieles al PRI),
sin pasar por alto el exotismo
paradisiaco del lugar (“Difícil
de creer en tamaña orgía de
crueldad en estas montañas
bañadas de sol, mecidas por
el verde de los cafetales y los
huipiles coloreados de las
mujeres, donde iglesias en
miniatura, rebosantes de fieles
en hinojos, parecen golosinas
colocadas en un nacimiento”…
{Sight!} Qué bonito es
lo bonito), para concluir con
la mención de la tesis inédita
del “escritor” HAC rematando:
“Mientras la derecha se regocija
al ver ‘deshecho el dogma’,
la izquierda zapatista se
inquieta porque esta ofensiva
en torno de la memoria pueda
preparar otra ofensiva contra
sus propias comunidades”.
Sólo queda entonar, con la
vista fija en la paleta marciana:
De-co-lo-res / de-co-lo-resson-
los-pa-ja-ri-llos…

EL GOBIERNO CHILENO se
ha propuesto entregar para
este año de 2008 una maleta
literaria con 49 libros a 133
mil familias de escasos recursos,
que dos años después
se repartirá a otras 400 mil.
Un jurado de tres personas ha
seleccionado obras de García
Márquez ({Cien años de soledad}),
Isabel Allende ({La casa
de los espíritus}), Saint-Exupéry
({El Principito}), Kafka ({La
metamorfosis}), Wilde, Jack
London, Hemingway, Stevenson,
Defoe ({Robinson Crusoe}),
Neruda, Andersen, los hermanos
Grimm, sin olvidar un
diccionario enciclopédico, una
antología de prosa y poesía, ni
mucho menos las aventuras de
Astérix y Tintin.

Y A PROPÓSITO del audaz
reportero belga de copete
emblemático, Jonathan Littell,
autor de {Las benevolentes}, no vela recién publicada por RBA
a un precio increíble, anunció
la salida en enero de un breve
ensayo sobre Léon Degrelle,
el fascista belga fundador del
movimiento Rex, integrante
de la Legión Valona que peleó
en el frente ruso hombro con
hombro con las Waffen SS,
amigo de Hergé, el creador
de {Tintin}, y tan pagado de sí
mismo que llegó a presentarse
como el modelo en la vida real
del personaje de las caricaturas
(Degrelle terminó sus días
en la España franquista).

Littell, cuya novela cuenta
en alrededor de 900 apretadas
páginas en francés y en
primera persona la vida de
Max Auer, doctor en derecho
y {Hauptsturmführer} de las
SS, dice haberse inspirado
en Degrelle para su personaje
novelístico. Poco antes de
{Le sec et l’humide}, título con
el que Gallimard publica el
ensayo, Littell dio a conocer
cuatro breves relatos, {Études}
(Fata Morgana), que al parecer
también se encuentran en la
génesis de Las benevolentes.
Enemigo de las entrevistas y
de las explicaciones en torno
a los libros, Jonathan Littell
quiere proponer así otros
documentos para acompañar a
su novela, que escrita en francés
por un neoyorquino asentado
en Barcelona y miembro
de una ONG, no sólo mereció
el Goncourt, el premio literario
más importante de Francia
entre cuyo jurado se cuenta
Jorge Semprún, sino que tiene
como personaje principal a
uno de esos oficiales nazis
que no nada más logró salir
impune de la derrota de Hitler,
con una situación económica,
social y profesional envidiable,
sino que además logra provocar
una mórbida fascinación
de acuerdo con algunos críticos,
motivos que además del
jugosísimo contrato a la gringa
(es decir, mediante negociación
anglosajona de su agente
literario que logró una suma
descabellada para un autor
desconocido) y su desprecio
por el debate mediático, han armado a su modo la mejor
campaña de {marketing} para
una novela en los últimos
tiempos del Hexágono.

PERO EL PROPIO Tintin vive
en el ojo del huracán, pues el
álbum sobre sus aventuras
{en el Congo} ha merecido la
descalificación y persecución
de una asociación antirracista
británica y de un congoleño
avecindado en Bruselas. Borders,
la cadena estadunidense
de librerías con numerosos
locales en Gran Bretaña, pidió
a mediados del año pasado
que los ejemplares de {Tintin
en el Congo} se trasladaran de
la sección juvenil a la sección
para adultos como consecuencia
de que la Comisión para la
Igualdad Racial (CRE por sus
siglas en inglés) exigiera el
cambio de clasificación y aun
expusiera lo irracional de su
venta a cuenta de las imágenes
y los diálogos trufados de
“prejuicios racistas abominables
donde los indígenas
salvajes se asemejan a monos
y hablan como imbéciles”;
no otra fue la opinión de un
estudiante congoleño de ciencias
políticas que con carácter
individual puso una demanda
en Bruselas por lo que considera
contenidos racistas y
xenófobos.

{Tintin en el Congo} fue la segunda
aventura de Tintin luego
de haber pasado las de Caín
en su paseo por el país de los
{soviets}, y tuvo éxito no sólo en
Europa sino también en el país
africano, donde los nativos se
burlaban de la visión que sus
colonizadores tenían de ellos,
tal y como consta en las cartas
que Hergé recibió de sus lectores
africanos. El que esto escribe
asistió en su momento al
estupor ecologista con el que
su hija atendió las relaciones
cinegéticas del intrépido {repórter}
belga con el reino animal
africano. Entretanto, {Las aventuras
de Tintin en el Congo,}
publicado por Casterman y
cuya versión no modificada
puede conseguirse en español
como parte de los {Archivos Hergé} (Ed. Juventud), continúa
siendo el libro más vendido de
su colección de veintitantos
títulos, con un promedio de 40
mil ejemplares al año.
Los álbumes con las aventuras
de Tintin gozan de una
salud envidiable aún después
del centenario del nacimiento
de su creador, pero también
han tenido que adaptarse a
los vientos de la corrección
política, razón por la cual ya
desde los tiempos en que Hergé
trasladó las tiras cómicas
en blanco y negro al formato
de álbum a todo color, se han
introducido cambios tanto
en ésa como en otras de sus
aventuras. Pierre Assouline, su
destacadísimo biógrafo, señala
también al británico Nick Rodwell
como solícito tributario
de los dictados de las buenas
conciencias (franquiciatario
de las tiendas Tintin en Gran
Bretaña y esposo de la viuda
de Hergé, Rodwell ha criticado
con desprecio la biografía de
Assouline mientras promueve
la nueva vida de Hergé escrita
por Philippe Goddin, tarea que
asume como responsable de la
política comercial de Moulinsart,
gestora implacable de los
derechos de la obra de Georges
Rémi, nombre verdadero del
artista). Entretanto, para capear
el temporal se ha propuesto
volver a sacar el libro con una
leyenda que advierta sobre los
peligros de su contenido, tal y
como se hace en algunos países
con {Mi lucha de Hitler.}

EL ÚLTIMO DOCUMENTAL de
Michael Moore, {Sicko}, parece
no haber contado con el éxito
de sus otros documentales
exhibidos comercialmente en
México, {Bowling for Columbine,}
acerca de la matanza
estudiantil que un par de muchachos
realizaron en la secundaria
del pueblo del mismo
nombre, y {Fahrenheit 9/11},
dedicado al ataque terrorista
de Al Qaeda que derribó las
Torres Gemelas de Nueva York.
Bee Wilson repasa la vida y
la carrera del documentalista
estadunidense en su reseña de un libro de Roger Rapoport,
{Citizen Moore} (Methuen) y de
un documental de Rick Caine y
Debbie Melnyk, {Manufacturing
Dissent}, reseña publicada en la
{London Review of Books.}

Antiguo estudiante de
escuelas católicas cuyo buen
desempeño y afinidad con el
ambiente lo llevaron a seguir
un año de seminario (entre los
elementos para sentir el llamado
del Altísimo pueden consignarse
su facilidad para hacer
reír a las monjas, su deseo por
destacar entre sus compañeros
y el grano de una voz, su
voz, digna de figurar en un coro
angélico según testimonios
de compañeros y maestros),
Moore intentó establecerse
como editor y colaborador de
publicaciones comprometidas
con las mejores causas sin
mayores resultados, hasta que
halló en el cine su medio natural
de expresión. De acuerdo
con Wilson, a ello colaboró su
diaria visita al cine durante sus
meses de desempleo luego de
su triste paso por la redacción
de {Mother Jones}, y su don
natural para el timing, para el
secreto del ritmo que es sintaxis
de la imagen y el sonido,
que en el cine lo es todo.

El tercer elemento no deja
de sorprender a un incauto que
como el que esto escribe fue
presa del entusiasmo contra
la guerra de Irak cuando supo
de las denuncias de Moore,
a pesar del tufo a {60 Minutes}
que desprendía su programa
de denuncia por televisión,
{The Awful Truth}. Dice Wilson:
“Puesto que el propio hombre
no tiene ninguna gracia, es
fácil pasar por alto la voz de
Michael Moore. […] Su voz
resulta segura, casi zalamera.
[…] su aspecto físico representa
a Moore el de abajo,
mientras que su voz es la de un
chico listo y católico de Flint,
Michigan, el lugar donde nació
General Motors. […] Los mejores
pasajes de las películas
de Moore explotan los ritmos
de una buena charla […] la voz
del hombre común y corriente
de Estados Unidos”.

Su primer documental,
{Roger and Me,} acerca de sus
intentos frustrados por entrevistar
al presidente de General
Motors durante su dilatada
política de recorte de personal
que terminó con la economía
de la región, hizo evidente
que un producto de este tipo
podía resultar un buen negocio:
habiendo gastado 140
mil dólares en su realización,
{Roger and Me} obtuvo poco
más de seis millones y medio
en ingresos. Desde entonces
su trabajo documentalista ha
merecido críticas por manipulación
y engaño, sin dejar
de percibir siempre su carga
cómica. Pauline Kael escribió
en el {New Yorker} lo siguiente:
“una pieza de periodismo
gonzo demagógico que me
hizo sentir barata cuando me
reía […] dejé de creer en lo
que Moore estaba diciendo
muy pronto, era simplemente
demasiado locuaz”.

{Sicko} aborda la situación
del sistema de seguridad social
estadunidense acumulando
horrores de los enfermos y
heridos doblemente víctimas
de su suerte y de la letra
pequeña de sus pólizas de
seguros, y comparándolo con
la medicina social tal y como
se practica en Canadá, Francia,
el Reino Unido y Cuba. Bee
Wilson destaca la falta de
balance y análisis de la película,
el trato infantilista con que
somete a sus entrevistados
pero también a su audiencia, y
cifra en este último el vínculo
entre {Roger and Me} y {Sicko,}
haciendo de estas dos cintas
sus mejores películas: “Moore
es el maestro consumado de la
entrevista falsamente inocente”.
Wilson remata: “Moore
ha sido considerado de forma
equivocada como un comentarista
político, pero en realidad,
con su hermosa voz él es el
último gran cantante estadunidense
de protesta”.

Algo de esto debió prever
Luis Mandoki en su involuntaria
y extrañamente ansiolítica
{Fraude: México 2006}, cuya
columna vertebral es una en trevista con el presidente legítimo
de la nación. Conocidas
sus limitaciones verbales, y a
pesar de la ayuda preciosa que
significa haber recortado al
máximo sus silencios de {epojé},
este recordatorio/manifiesto de
las elecciones presidenciales
del año 2006 logra salvar
no sólo el lugar común de la
factura colectiva (orfeón de
testimonios populares), sino
el mismísimo anticlímax de la
buena voluntad del líder jamás
tentado por las voces de 40
millones de paisanos que exigían
la revolución. El resultado
es de una serenidad beatífica
cuya composición química
no deberían pasar por alto los
laboratorios del ramo.

A FINES DEL año pasado, la
portada de la edición europea
de la revista {Time} declaró tajante
“la muerte de la cultura
francesa”. Y del lado de allá
la polémica se encendió, con
cifras en la mano y preguntas
a los responsables oficiales del
ramo y a algunos de sus beneficiarios/
detractores, que argumentaron
un declive de larga
data, una política asistencialista
favorecedora eterna de los mismos,
una política asistencialista
que sólo entiende de ráfagas de
entusiasmo a espaldas de una
continuidad racional, así como
la caída vertiginosa del idioma
francés en la economía comunicativa
del mundo.

Parece mentira que el amarillismo
periodístico yanqui
de toda la vida alcance tales
consecuencias si se piensa tan
sólo en el callejón sin salida
que temporada tras temporada
ofrecen los destinos turísticos/
culturales hexagonales atiborrados
de visitantes que hacen
irrespirable para los franceses
la vida en sus propios ambientes,
el éxito hace unos cuantos
años del libro que comenzó
a circular por estas tierras el
año pasado ({French Theory} de
Françoise Cusset, Melusina) en
el que se muestra el impacto
perdurable y la presencia viva
de los desconstruccionistas y
otros teóricos franceses en las academias estadunidenses, el
grado Baudrillard de la cultura
popular a lo {Matrix} revelado
por sus creadores, los
hermanos Wachowski, o las
explicaciones del diplomático
francés Frédéric Martel que
establecía la gran diferencia
entre las políticas culturales
allende el Bravo y el Atlántico
({De la culture en Amérique,
Gallimard}), sin dejar de mencionar
la importancia que la
consagración francesa (europea)
de sus autores y artistas
(Woody Allen, David Mamet,
Susan Sontag) tiene sobre su
posición en Estados Unidos.

De todas formas, el {ranking}
del francés como doceava lengua
en el mundo es un golpe
difícil de soportar, a pesar de
la costumbre papal de dirigirse
al cuerpo diplomático en el
idioma de ¿Beckett?

A PESAR DE las malas noticias
que traen algunas encuestas,
el mundo lee y al parecer continuará
haciéndolo; ahí están
los 700 mil ejemplares de {Un
mundo sin fin}, continuación de
Los pilares de la tierra (ambos
editados por Plaza y Janés), de
Ken Follet, vendidos sólo en
España durante las vacaciones,
y esperados con ansiedad por
los lectores locales. Entre las
cifras que el fin de año trajo,
pueden mencionarse las siguientes:
cada año se venden
más de 100 mil ejemplares de
los libros de Albert Camus,
Romain Gary, Marcel Proust
o Boris Vian (varias décadas
después de su muerte, subraya
{Le Monde}). Un tanto arriba
se colocan el Diario de Anna
Frank, que hasta diciembre
de 2007 había vendido 25
millones de ejemplares; {El
Principito} de Antoine de Saint-
Exupéry, con 80 millones de
ejemplares; y los 600 millones
de libros vendidos de la obra
de Georges Simenon. Pero
todavía hay {best sellers} más
grandes: Lenin, con 350 mil
millones de ejemplares, o Mao,
con 800 mil millones de su
inolvidable {Libro rojo}. De cualquier
modo, el dueño del mercado es Dios y no sus obsolescentes
advocaciones políticas.
Prueba de ello son los
2 500 000 000 000 de Biblias
que han circulado entre los
años 1815 y 1992, 30 mil
millones vendidas al año en
la actualidad, 200 mil sólo
en Francia. “La Biblia es indudablemente
el primer bien
cultural y de culto en todo el
mundo. Reina con majestuosidad
más allá de cualquier
consideración. Y va a continuar
haciéndolo. El libro sagrado
inauguró la globalización
mucho antes de que se hablara
de ella y ha sido traducido a
dos mil 212 idiomas”. Con
respecto al futuro de su reinado
intocable, {Le Monde} echa
mano de la noticia editorial de
las fiestas decembrinas: 550
mil ejemplares de la Biblia para
su venta en librerías y grandes
almacenes a 1.5 euros (alrededor
de 25 pesos contra los
200 que cuesta el mamotreto
que se vende en los puestos
de periódicos locales, eso sí
con reproducciones de Doré),
producida por la Sociedad
Bíblica de Ginebra, que estaba
lista a imprimir otros 200 mil
ejemplares más el pasado mes
de enero. {Le Monde} no dejó de
señalar la posible participación
en tan voluminosa iniciativa
del enamorado de Carla Bruni,
flamante canónigo de San
Juan de Letrán, en tanto con
mucha mayor modestia, pero
no menos aprehensión, uno
se pone a pensar en qué se les
ocurrirá a los gobernadores de
Jalisco y Guanajuato.

NUEVO ENSAYO DE B.-H.
Lévy. Luego de haber dado a
luz su versión posmo de Alexis
de Tocqueville tras los pasos de
su itinerario americano, y de
tomarle el pulso a la realidad
de la democracia y otras instituciones
del {American Vertigo}
(no sin antes consignar la
increíble cultura de un policía
de caminos que en el corazón
de {America} no dejó de identificarlo
mientras le llamaba
la atención por orinar a los
cuatro vientos), Lévy hace un balance de la izquierda contemporánea
en {Ce grand cadavre
à la renverse}, título tomado
del prólogo que Sartre escribió
para {Aden-Arabie} de Paul
Nizan: “un gran cadáver de
espaldas donde los gusanos se
han aposentado”. Para mayor
gancho mercadotécnico de
este libro íntimo (“La izquierda
es mi familia”), la introducción
transcribe el diálogo telefónico
entre el autor y el entonces
candidato Nicolas Sarkozy,
quien en esos días, luego del
artículo de André Glucksman
en el que hizo público el apoyo
a su candidatura, le pedía a su
amigo Lévy un gesto similar.
El grueso del libro abunda en
este registro, entre el relato
personal y la reflexión teórica,
amalgama que a un lector
mexicano le hará recordar la
facilidad con que ciertos artistas
pueden recorrer la historia
de la cultura llevándose a sí
mismos como único equipaje.
Dividido en dos partes, la primera
se encarga de buscar los
restos de la izquierda francesa,
de urgir el cambio de nombre
del PS de Segolène Royal, de
reunir una galería de viñetas
de Léon Blum a Jean Daniel y
a sí mismo, de repasar nombres
y hechos entre Vichy y
el mayo de 68, de hacer un
repaso de lo anterior y rematar
con los disturbios en los
suburbios. {Ce grand cadavre
à la renverse} se iba llamar en
un principio {Trente ans après}
(Treinta años después), título
de la segunda parte en la que
reflexiona sobre los síntomas
de la enfermedad que aqueja al
progresismo de la actualidad.

CUANDO COMENZÓ A circular
el maravilloso volumen con
las notas del diario de Adolfo
Bioy Casares acerca de {Borges}
(Destino) y la viuda de {Borges}
armó el escándalo correspondiente,
Pierre Assouline
abordó en su indispensable
blog los motivos por los
cuales no se ha reimpreso la
obra completa de Borges en
La Pléiade, excelente edición
crítica de Jean-Pierre Bernès, amigo personal de Borges, publicada en dos volúmenes
el año de 1999, edición única
en el mundo hasta la fecha.
La viuda había comenzado
un pleito judicial exigiendo la
entrega de las cintas que por
más de 12 horas Bernès grabó
con su viejo amigo mientras
ponía a punto la edición del
libro. Ahora Assouline ha
hecho una excepción en su
espacio cibernético para publicar
este anuncio que llegó a su
buzón: “{Catedrático de Letras
por oposición, busco una
recámara en París para una
corta temporada y propongo
como medio de pago el volumen
I de las Obras completas
de Borges en la Bibliothèque
de la Pléiade. Este volumen es
buscado por una multitud de
borgeanos. Yo mismo ya no
tengo el tiempo de hacerle los
honores. Sólo aspiro entonces
a una cosa: volverlo a poner en
circulación y descansar de este
ambulantaje perpetuo. Muchas
gracias por su ayuda, D. B}.”.

EL 22 DE DICIEMBRE pasado
murió Julien Gracq, a la edad
de 97 años. Louis Poirier
adoptó este nombre desde la
publicación de su primer libro,
nombre que era un homenaje al
Julien Sorel stendhaliano y una
deliberada eufonía no exenta
de compromiso social con los
Gracos romanos. Estudiante
destacado, su primera pasión
es la lectura (Nerval, Balzac,
Proust, Alain-Fournier), su
primer amor, {El rojo y el negro.}
Para 1934 comienza a dar
clases de historia y geografía,
trabajo que desempeñará hasta
su jubilación, en 1970. Nada
parecía llevarlo a la escritura. {El
castillo de Argol} (1938), triángulo
erótico de abundancias
mitológicas y acentos trágicos,
lo escribió en cinco meses,
envuelto en el aura del surrealismo
y de la mano de Poe,
Walpole, la novela gótica. Publicada
por José Corti después
de ser rechazada por {Gallimard},
que acababa de lanzar {La náusea}
de Sartre, la novela merece
una recepción entusiasta de André Breton, quien le escribe
al autor: “He leído de un tirón,
sin poder soltarlo un instante,
{El castillo de Argol}; su libro
me ha hecho sentir la comunicación
de un orden completamente
esencial”.

Participó en la Segunda
Guerra Mundial, fue hecho
prisionero y al caer enfermo,
liberado; en cuanto se recuperó
volvió a sus clases. En 1945
publicó {Un bello tenebroso},
remoquete del Amadís, novela
sobre un grupo de vacacionistas
ilustrados a merced del
carisma de un suicida. Luego
de un libro de poemas en prosa
({Liberté grande}, 1946), de algunas
colaboraciones en medios
surrealistas y un ensayo sobre
Breton (1948), más una pieza
de teatro ({Le Roi pêcheur},
1949), publica un panfleto contra
las costumbres literarias, {La
littérature à l’estomac} (1950),
llamado de atención sobre la
crisis del juicio literario, sobre
la división política de la república
de las letras, pero ante todo
sobre la venalización imparable
de los valores intelectuales. Al
año siguiente publica su obra
más célebre, {El mar de las sirtes,}
historia de los últimos días
del principado de Orsenna de
acuerdo con las observaciones,
pero sobre todo con las secretas
ambiciones, del narrador.
El libro obtiene el Goncourt,
que el autor rechaza. En 1958
publica {Los ojos del bosque},
relato de la “guerra boba” en
las Ardennes. Luego publicará
una colección de tres relatos
({La Presqu’île}, 1970) y dos
libros de memorias ({Les Eaux
étroites}, 1976, y {A lo largo del
camino}, 1992), más algunos
otros títulos con sus notas de
lectura, de viaje y sobre el arte
narrativo (entre otros, {Lettrines
1 y 2}, 1967 y 1974; {En lisant
en écrivant}, 1981). Murió en su
casa natal. De él ha escrito Enrique
Vila-Matas: “Le creíamos
anticuado y es el más moderno
de todos, es el porvenir”.

Por la recolección de cabos:

{{Alberto Román}}