Crítico de Bush y del sistema electoral norteamericano, Gore Vidal se define a sí mismo como diseñado para dar la batalla y, durante seis décadas, ha sido consecuente desde las letras con esa encomienda. Esta es la entrevista que Silvia Lemus tuvo con el autor de Myra Breckinridge.

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Soy Gore Vidal y esta es mi casa en las colinas de Hollywood construida hace muchos años para los estándares estadunidenses. La leyenda cuenta que era la casa de Dolores del Río, pero una vez se me acercó en la ciudad de México hace 20 años, yo no la conocía pero era tan hermosa como en las películas, y me dijo: “Yo vivía más debajo de Outpost Drive”. Así que me dijo que no era su casa. Ella vivió en otra casa cuando estuvo casada con Cedric Gibbons, director artístico de MGM.

Silvia Lemus: Señor Gore Vidal, ¿por qué escribió Myra Breckinridge? ¿Qué lo hizo hacerlo?

Gore Vidal: No se cuál es la fuente de la sátira y no la he investigado. Es algo que llega o que no llega. No puede forzarse. Y escuché una voz. Empiezo con voces. “Soy Myra Breckinridge, a quien hombre alguno jamás poseerá. Ataviada con sólo una sobaquera y un portaligas contuve a los isleños guerreros de las Trobriand, una raza que no tiene palabras para ¿por qué? o porque”. Escuché esta voz retumbar mientras caminaba por el Quirinale en Roma. Así que fui directo a mi escritorio en Largo Argentina, en ese entonces vivía en Roma. Empecé a escribir y en un mes estaba Myra Breckinridge.

SL: Es usted un escritor muy rápido.

GV: Lo era. No es un libro muy largo.

SL: ¿Ha sufrido el bloqueo ante la hoja en blanco?

GV: No. Cuando la gente me dice que está experimentando el bloqueo del escritor, como lo llaman aquí, siempre les digo: “Dios mío, te mandaré flores y felicitaciones. Significa que no eres escritor y que no tienes que hacerlo. Y te aplaudiremos por tu silencio”.

SL: ¿Cuánto le divierte escribir?

GV: Con las sátiras enormemente. Y con la conmoción que a veces puedo causar en el ámbito de la academia. Hay dos departamentos que son propensos a la corrupción cuando se trata de contar mal una historia. Hay una gran batalla entre la “Brigada Lincoln”, como los llamo, y yo. Eso me daba una gran alegría cuando los combatía uno a uno en las páginas del New York Review of Books, y liquidé a cada uno de ellos. Pero mi primer ídolo fue Billy The Kid.

SL: Cuando era niño y cuando era adolescente ¿qué tipo de libros leía?

GV: De todo. Me crié con mi abuelo que tenía como 20 mil libros en su ático en Washington D.C., era senador, así que empecé a leer desde muy pequeño. Luego, a los 17 años, entré al ejército. Leía mucha historia romana, leía historia básicamente, no me interesaban las novelas. Pero desde luego, si vas a ser novelista de pronto te encuentras leyendo novelas. Pero no fui a las universidades porque quería saber más de lo que iban a decirme sobre cualquier cosa.

SL: ¿Qué libro recuerda que lo haya cimbrado emocionalmente?

GV: Hubo varios. Creo que el libro al que volvía con más frecuencia era Las mil y una noches en la traducción de Lane que es bastante buena, debí haberlo leído unas 10 veces cuando era niño. Me gustan los libros fantásticos y leía, leía y leía. Después cuando empecé a educarme, leí la novela francesa. Mi francés nunca ha sido muy bueno, pero pude leer Tartarin de Tarascon y tengo pasión por Montaigne, lo leo todo el tiempo.

SL: ¿Lee autores latinoamericanos?

GV: Leo a Carlos Fuentes, generalmente traducciones. Me gusta mucho Monsiváis.

SL: ¿Y los autores italianos, ya que usted vivió tanto tiempo en Italia?

GV: Yo introduje a Calvino a los Estados Unidos y a Inglaterra con un largo ensayo en el New York Review of Books. Empecé con su primer libro hasta el último que es Las ciudades invisibles y sigo pensando que es el mejor novelista de mi tiempo de cualquier país. Era soberbio. Nos hicimos amigos. También introduje a Sciascia, pero con él fallé. Los estadunidenses pensaron que era un escritor superficial, que era un escritor de historias de detectives sin darse cuenta de que era un moralista.

SL: ¿Realmente ha crecido el respeto a la homosexualidad o existe aún una corriente de hostilidad y discriminación contra los gays?

GV: Creo que es una constante en los asuntos angloamericanos casi inexistente en Italia. Debemos recordar que Estados Unidos fue fundado por una religión muy primitiva que era el protestantismo inicial representado particularmente por Cromwell en la guerra civil de Inglaterra. Y muchos de nosotros, como la familia Gore, fueron cromwellianos que lucharon contra el rey y contra la iglesia de Inglaterra en nombre del protestantismo que era un cristianismo muy primitivo, de mentalidad muy simple. Esa fue la gente que pobló Massachusetts y después Virginia. En Virginia estaba principalmente la gente del rey, los caballeros, pero el protestantismo que sufrimos interfiere en nuestra política contra todas nuestras leyes. Yo he trabajado políticamente muchos años para asegurarme de que todas las iglesias paguen impuestos al gobierno federal, por sus ganancias, que son enormes por los evangelistas de la TV. “Si pones la mano en el televisor sentirás la fuerza de Dios que va a ti. Manda un cheque de 100 dólares”.

SL: Usted podría ser predicador. Un actor.

GV: Actúo en el cine de cuando en cuando, al menos lo llaman “actuación”.

SL: Sí actúa. Y cobrar impuestos a las iglesias les restaría poder político, lo que es muy importante.

GV: Han hecho una alianza con la gente de Bush, con los fomentadores de la guerra, les gusta la guerra, no les gusta estar en ella, en general son gente bastante cobarde, pero les gusta linchar a la gente, les gusta matar. Son una minoría muy pequeña en el país, pero los llamados “estados rojos” o republicanos son estados con muy poca población como Mississippi o Alabama. Tienen un peso enorme en las elecciones por el Colegio Electoral, que es algo que los padres fundadores pusieron en la Constitución para asegurar que jamás tengamos una democracia. Aún no nos hemos librado de eso. De vez en cuando alguien como Hillary Clinton cuando llegó al Senado dijo que acabaría con el Colegio Electoral y jamás volvió a decir una palabra del tema.

Pero es verdad que por esta peculiar Constitución y por los fundadores originales nos vimos ligados a fanáticos religiosos. Eran racistas, eran sexistas, eran todas las cosas nefastas que se nos puedan ocurrir. Ahora eso está reviviendo porque los republicanos son un partido de minoría permanente. Sólo pueden resultar electos por hacer trampa, robando la elección o reuniendo a esta gente religiosa que raras veces vota y raras veces piensa, pero siempre puedes excitarlos.

SL: ¿Pero qué haces con la gente que no ha sido educada? ¿Qué haces con la gente a la que nunca le han dicho nada?

GV: Todo lo que piensan de cualquier tema está fuera de todo contexto. Son insensateces. Y para alguien que ha sido escritor durante 60 años va siendo cansado.

SL: Miedo, terror, religión, ¿son éstas las banderas de la derecha estadunidense?

GV: Sí. Y su única bandera. Y todo está junto. Y escogen diferentes minorías a las cuales atacar si sienten que pueden conseguir algo.

Escribí un pequeño panfleto llamado Guerra perpetua para la paz perpetua, que ha sido la política del partido de la guerra, que es lo que son los republicanos en esencia. Y ése ha sido su proyecto desde 1950 cuando Harry Truman hizo de esto un Estado de seguridad nacional: estar en guerra con todos. Y en guerra con las instituciones estadunidenses y la Carta de Derechos. Eso ha sido una tragedia para nuestro sistema político, una tragedia para nuestro pueblo, porque son los que se quedan sin dinero al tener que pagar la enorme maquinaria de guerra con sus impuestos sin que tengan servicios de salud ni educación. Somos el único país del primer mundo que no recibe nada a cambio de los enormes impuestos que pagamos. Es siempre para el partido de la guerra que se ha apoderado del control del Estado, literalmente se ha apoderado del control. Pasó durante las elecciones, las elecciones fueron compradas. Pero como dije, ellos tienen al legislativo, al ejecutivo y al judicial, que es todo lo que tenemos.

SL: ¿Cuáles son las defensas contra la intolerancia que existe en Estados Unidos?

GV: La organización de aquellos que no son tolerados. Forman alianzas. Solíamos tener un movimiento laboral muy fuerte pero no eran muy tolerantes. Muchos de ellos eran muy intolerantes. En el siglo pasado tuvimos más medios para aprehender a los intolerantes antes de que empezara una cacería de brujas.

Ahora las mismas cosas siguen pasando. Tenemos un gobierno federal que comete el mismo daño. Sale con leyes que sabe que nadie obedecerá. Dicen: “Miren lo que hicimos, lo hicimos por los negros, cuando no quisimos aceptar un sistema de cupo. Ahora podrán estar antes que los blancos si son aptos para el mismo puesto en Harvard. Pero ellos lo querían así, querían competir normalmente sin una ventaja”. Darles a los pobres, negros o de cualquier color alguna ventaja en el medio educativo para que pudieran salir adelante. E hicieron leyes engañosas que lo hacía parecer como algo maravilloso. Claro que intentaban asegurar que los negros jamás salgan adelante. Son implacables.

SL: ¿Ve peligro en las religiones, en el fundamentalismo aquí o en el extranjero?

GV: La religión siempre es peligrosa porque es eficaz con la gente ignorante, los ignorantes son más atraídos por ella que los demás. Pero para la gente ignorante es un absolutismo. Les dan valores absolutos, les dicen absolutamente lo que les pasará cuando mueran, algo a lo que todo el mundo teme. El mundo que precedió al cristiano era mucho más sabio porque se basaba en la filosofía. Estaba Platón, estaba Homero. La religión de pronto es como una enorme manta mojada periódica que cae sobre el mundo y ciertamente cayó sobre el mundo en tiempos de Constantino cuando hizo cristiano el imperio romano y perdimos la filosofía.

En este momento no nos permiten enseñar la evolución, por lo que Estados Unidos estará atrás del resto del mundo en todas las ciencias, porque los niños nunca serán educados. Es una gran fuerza para el mal. Y es una fuerza maravillosa para posibles dictadores.

SL: ¿Cuál es su opinión de lo que está pasando con el movimiento de los migrantes?

GV: Si detenemos la migración ilegal del sur de la frontera no quedaría un sólo restaurante en Estados Unidos. No habría nadie que pelara una papa. Siempre hemos dependido de la explotación laboral, se remonta a cuando los italianos estaban hasta debajo de la lista, y muchos otros que llegaban a nuestras costas. Así que tendrán que encontrar una forma de resolverlo, yo diría que una soberanía conjunta. Si estimula al sistema mexicano para dar mejores empleos y un mejor mundo para su gente, yo creo que eso resolvería la mitad.

SL: ¿El periodismo está amenazado en este país? ¿Cuáles son las fuerzas del periodismo estadunidense?

GV: Tienen un nuevo “juego” que practican el gobierno y el poder judicial, la gente que hace a los jueces, y que consiste en que si un reportero le dice al New York Times que Estados Unidos está entregando ciudadanos estadunidenses, en otras palabras, secuestrándolos, subiéndolos a aviones a Europa del Este y metiéndolos a prisiones, si el New York Times revela dónde está la prisión o a quién enviaron, ahora hay leyes que probablemente te permitan ejecutar al editor y al periodista si revelan tanto. ¿Con qué bases? Bueno, la seguridad nacional. Esa es la manta que lo cubre todo para establecer el Cuarto Reich. Y vaya que está pasando. Esta es la manera más astuta que tienen para hacerlo en estos momentos.

Los miembros del Senado no logran obtener respuestas del tonto que tenemos por ministro de Justicia, el señor González, que es una desgracia para el país; no entiende la Constitución, lo que hace es entender el poder, entender a su amo que es el presidente. Debería estar en la Corte de un rey loco en vez de ser el ministro de Justicia de un país libre o supuestamente libre. Y está a favor de castigar a la prensa por reportar los crímenes del ejecutivo o del legislativo. Estas leyes cada vez están más establecidas. El Acta Patriota de Estados Unidos, que nadie en el Congreso ha leído, nos quita casi todas las libertades que la Carta de Derechos nos garantiza como ciudadanos.

La Carta de Derechos era siempre nuestro escudo y ya no lo es. Era muy importante para Bush decir: “soy un presidente en tiempos de guerra”. En tiempos de guerra, todos nuestros presidentes han tomado poderes dictatoriales. Todos. Desde Abraham Lincoln hasta Roosevelt. Los abandonaron en cuanto la amenaza terminó y además había un verdadero peligro, teníamos que pelear con un país, no puede haber guerra sin un país. Bush es presidente de guerra, pero no hay país con el cual luchar. Dice: “¡Es la guerra al terror!”. Es muy estúpido para saber qué es una metáfora. Es una metáfora. Terror es un nombre abstracto. Es como pelear la guerra contra la caspa, es sólo un eslogan publicitario sin sentido. Pero él dice que es la guerra. Y repite que el 11/9 fue un acto de guerra. No lo fue. Esa es una pandilla de maniáticos religiosos que desprecian a Estados Unidos y nos atacaron. Es como si la mafia te ataca, no le declaras la guerra a Palermo. Llamas a Interpol y tratas de arrestarlos. Así es como la ley ha sido pervertida y nuestras libertades coartadas.

SL: Usted ha demostrado vitalidad y diversidad de narrativa en la literatura estadunidense. ¿Por qué cree que se ha dicho tanto que la novela ha muerto?

GV: Yo lo he dicho, pero jamás dije que la novela estuviera muriendo, dije que el público para la novela está muriendo. Hace 50 años, cuando escribí mi primer libro, todo el mundo leía novelas. Era la forma de arte, tanto para genialidades como para entretenimiento, eso era la novela. Luego el cine tomó su lugar y la televisión tomó el lugar del cine; la novela fue postrándose con toda esta competencia constante. Además, como los estadunidenses no leemos mucho, nunca han leído mucho desde el siglo XVIII, entonces éramos grandes lectores de todos los clásicos. En realidad no leemos, aun en la época en que empecé, que fue 1946, podía verse que la venta de novelas bajaba, no había interés.

Hubo un auge en los 1920 gracias a los juegos sociales que Hemingway y Fitzgerald practicaban, que llamaban la atención de la prensa de chismes. En mi generación tuvimos algunos payasos como Capote, que divertían a los lectores de las columnas de chismes. Pero en general éramos más serios o más aburridos o más algo. Pero no atraíamos al mismo público que nuestros predecesores. Y con cada década que pasa esto decae más y más. Usted está asociada con literatura y sabe que los editores de Estados Unidos se están rindiendo, no saben qué hacer con un libro y amamos al editor que lo compra. Les digo: “Si usted entendiera de mercadotecnia podría decirle cómo hacerlo, pero…”.

SL: Sé que usted es aficionado al cine, ¿qué ha visto recientemente? ¿Ya vio Good night and good look?

GV: Yo viví todo ese periodo y no sentí que necesitara verla. Conocí a Ed Murrow y me simpatizaba. Conocí a Bill Paley, ésa es la historia real, debió ser sobre Paley, él era el dueño de CBS. Él es quien iba a perder dinero y publicidad si atacaba a McCarthy. Pero hicieron énfasis en el actor que es todo lo que Murrow era. Era un tipo simpático, pero sin importancia. Es bueno que el cine haga recordar a la gente porque nadie recuerda quién era McCarthy, así que esto es muy útil. Myra Breckinridge se convirtió en película.

SL: ¿Fue algo que usted disfrutara?

Disfruto que la consideraran una de las 10 peores películas que se hayan hecho. Lo que justifica que yo no tuve nada que ver con ella. Sabía que querían hacerla una película pornográfica y eso hicieron. No tengo nada contra la pornografía, pero debe tener algo de interés. Así que lo arruinaron, he tenido varias malas experiencias. Mientras más individual es un escritor más tienta a los realizadores de cine. Mire todas las versiones que han tratado de hacer de Ana Karenina, Madame Bovary. Scott Fitzgerald es otro que para el cine es imposible hacer. El cine no tiene voz. Y el cine no puede expresar ninguna idea. Las películas se mueven, pueden crear acción, pueden crear sentimiento, pueden tocar tus botones emocionales, pero eso es todo. No está bien adaptado, es un descubrimiento francés, los franceses siempre descubren cosas que los demás ya sabíamos. Cuando surgió su Nouvelle Vague y tantos jóvenes ambiciosos escribían de cine y pensaban que al hacer una película cambiarían al mundo. Hicieron algunas películas agradables pero no eran tan buenas y el cine ha ido empeorando mucho.

SL: ¿Qué está preparando? ¿Un nuevo libro?

GV: Hice un segundo volumen de memorias. He estado seleccionando las fotos para él. Es muy entretenido porque tanta de la gente de mi pasado está muerta. Después haré un documental para TV. Hago muchos documentales.

SL: ¿Qué es lo que más disfruta de la vida?

GV: La batalla. Fui diseñado para ella.

SL: ¿Diseñado?

GV: Fui diseñado para ella, sí. Pero es parte de la familia Gore. Mi abuelo era igual. Fundó un partido político llamado Partido del Pueblo. Conocido desde luego como populista. Se unieron con los demócratas y no se volvió a oír de ellos.

SL: ¿Repetiría todas las cosas que ha hecho en la vida si volviera a nacer?

GV: Como no soy amante de la monotonía, no, no repetiría nada, haría cosas nuevas.

 

Silvia Lemus