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IMPACTOS A LA SALUD POR LA EMISIÓN DE CONTAMINANTES PROVENIENTES DE LOS VEHÍCULOS

Los gases tóxicos que emiten los vehículos producen efectos negativos en la salud humana, los ecosistemas y el clima regional y global. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su Reporte de Salud Mundial (Cohen et al., 2004), estimó que en América Latina, con los niveles actuales de concentración de contaminantes en la atmósfera, se ocasionan 35 mil muertes prematuras cada año.

La investigación durante las últimas décadas ha encontrado una variedad de efectos de los diferentes contaminantes, que incluyen impactos en los sistemas respiratorio, neurológico y cardiaco. Los grupos vulnerables, que incluyen ancianos, niños, asmáticos y pacientes cardiacos, enfrentan un riesgo mucho mayor.

Los contaminantes provenientes de los vehículos que más preocupan son las partículas finas (PM2.5) y el ozono, que es un contaminante secundario formado por la reacción fotoquímica de los compuestos orgánicos volátiles y los óxidos de nitrógeno.

Las partículas finas se producen, principalmente, por la quema incompleta de combustibles en los motores de vehículos a diesel, y resultan de especial peligro para la salud ya que los sistemas humanos de filtración de aire no las retienen de forma eficiente y se alojan directamente en los pulmones. El ozono es un fuerte oxidante que afecta el sistema respiratorio y daña el tejido pulmonar.

Cuando se tienen concentraciones elevadas de este gas, se observan incrementos de la tasa de hospitalización diaria y de las visitas a las salas de emergencias para tratamientos de asma y otras enfermedades respiratorias. Además, la exposición crónica a niveles elevados de ozono es responsable de pérdidas en el funcionamiento del sistema inmunológico y de envejecimiento acelerado.

El monóxido de carbono se produce por la combustión incompleta de los hidrocarburos, y tiene incidencia en las enfermedades cardiovasculares y neuroconductuales. El bióxido de azufre se produce por la quema de combustibles fósiles que contienen azufre y provoca aumento en enfermedades respiratorias. Por todo lo anterior, es de gran importancia disminuir las emisiones contaminantes provenientes del transporte para mejorar la calidad de vida en la ciudad de México.

LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA EN LA ZONA METROPOLITANA DEL VALLE DE MÉXICO (ZMVM)

La atmósfera de la ciudad de México presenta altos niveles de contaminación por las cuantiosas emisiones que recibe y porque la topografía y meteorología no facilitan la dispersión de contaminantes; de hecho, la ciudad de México está considerada entre las urbes más contaminadas del mundo. Por la gran magnitud y gravedad del problema, limpiar el aire de esta ciudad representa un desafío extraordinario que justifica plenamente el uso de las tecnologías y los equipos más avanzados, así como una atención permanente y prioritaria.

De acuerdo con las mediciones de la Red Automática de Monitoreo, a lo largo de los últimos 10 años las tendencias en las concentraciones de ozono y partículas en la ciudad han experimentado una mejoría, sin embargo, aún se observan niveles peligrosos para la salud. Las normas permisibles para las concentraciones máximas de ozono y partículas son las que se rebasan con más frecuencia. En el caso del ozono, la norma se ha violado en 80% de los días del año desde 1998.

Desde 1995, la mayoría de los años la norma de PM10 (partículas respirables) ha sido rebasada en más del 40% de los días y las concentraciones anuales promedio han excedido los niveles máximos establecidos por las normas de calidad del aire. Cabe mencionar que la mala calidad del aire se extiende ya a las siete áreas metropolitanas de México (Ciudad Juárez, Guadalajara, Mexicali, Monterrey, Tijuana-Rosarito, Toluca y Puebla), en las que vive una cuarta parte de la población del país, y desde el 3% hasta el 43% de los días del año están fuera de la norma en estos contaminantes.

El transporte que usa motores de combustión interna es el principal responsable de la contaminación atmosférica, ya que de acuerdo con el Inventario de Emisiones de la ZMVM 2002, las fuentes móviles producen el 99% del monóxido de carbono, el 83% de los óxidos de nitrógeno, el 38% de los hidrocarburos, el 52% de las partículas respirables y el 58% de los óxidos de azufre.

Por otro lado, los automóviles particulares son los principales responsables de la producción de ozono y los vehículos a diesel de la generación de partículas. Además, si atendemos a la repartición modal de estos contaminantes, se observa que los vehículos aportan más del 95% de las emisiones de monóxido de carbono. En cuanto a óxidos de nitrógeno, los autos particulares, los vehículos a diesel de más de tres toneladas y las pick-up contribuyen con más del 80%. En cuanto a hidrocarburos, los vehículos aportan el 38% del total. Finalmente, por lo que respecta a PM2.5, los vehículos a diesel aportan el 50%.

EFECTIVIDAD DE LAS ESTRATEGIAS DE CONTROL DE LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA

En los últimos 20 años se han tomado diversas medidas en la ciudad de México para controlar la contaminación atmosférica; algunas han sido exitosas y otras han dejado importantes lecciones. Una de las más relevantes ha sido la eliminación del plomo en las gasolinas, elemento que a partir de 1997 se retiró totalmente de los combustibles comercializados en el país. Gracias a esta medida fue posible que la industria automotriz iniciara la venta de vehículos con convertidor catalítico. Estas acciones permitieron que, prácticamente desde 1993, ya no se viole la norma de plomo en la ciudad de México.

A partir de 1999 se comercializan en México vehículos nuevos cuyos sistemas de control de emisiones cumplen con normas técnicas denominadas Tier I, y que son equivalentes a las que se tenían en Estados Unidos en 1994. Así como el plomo fue el veneno atmosférico de la década pasada, el azufre en los combustibles es el nuevo reto en la década en curso. Es por ello que se han realizado esfuerzos para disminuir el contenido de azufre en los combustibles vehiculares mexicanos.

Por ejemplo, entre 1991 y 1993 se llevó a cabo una reducción en el diesel de 2,000 ppm* a 500 ppm. Por lo que respecta a la gasolina, en 2004 se introdujo el tipo Premium con un máximo de 300 ppm, aunque la Magna en las grandes zonas metropolitanas es de 500 ppm máximo, y en el resto del país hasta de 1,000 ppm máximo. Todo esto permitió que desde 1993 no se viole la norma de bióxido de azufre. Como parte de esta estrategia se decretaron normas de emisiones más estrictas para vehículos nuevos y en circulación.

La vigilancia en campo de estas normas, así como la identificación de vehículos en operación altamente contaminantes, se realiza con base en el programa de verificación obligatorio que se inició en 1988 y ha sido perfeccionado a la par de la evolución de las normas de emisiones.

Otra acción importante, que llegó para quedarse, es el programa “Hoy no Circula” que se puso en marcha en 1989 como una medida inicialmente temporal, durante los meses de mayor incidencia de contamina* Partes por millón: determina la concentración de una sustancia química en un volumen.ción y para dar tiempo a que las medidas de fondo surtieran efecto.

Sin embargo, al convertirse en una medida definitiva, perdió parte de su efecto y provocó resultados perversos. En lugar de que el desincentivo se dirija a que el automovilista pague los costos sociales que ocasionan las emisiones tóxicas de su auto, se promueve mayor contaminación al fomentar la compra de un segundo auto, generalmente más contaminante, y que está disponible para que otros miembros de la familia lo utilicen.

Por esto, desde 1999 el programa ha sido modificado dejando un incentivo para que los automovilistas que inviertan en vehículos nuevos y menos contaminantes exenten la verificación vehicular, aplicando dicho programa únicamente a los vehículos obsoletos que no cuentan con tecnología Tier

I. COMBUSTIBLES LIMPIOS PARA TENER AIRE LIMPIO Un primer componente de una estrategia para limpiar el aire de la ciudad de México y del resto del país incluye la eliminación del azufre de los combustibles vehiculares, como una condición para la introducción de tecnologías de control de emisiones de vanguardia que requieren a su vez normas de emisiones de vehículos más estrictas.

Aunque México tiene algunos de los combustibles vehiculares de la más alta calidad en América Latina, el contenido de azufre todavía se encuentra a un nivel 10 veces superior al necesario para introducir nuevas tecnologías muy limpias. Para esto se requiere contar con gasolina y diesel con un contenido sumamente bajo de azufre, es decir, de concentraciones de 30 y 15 partes por millón, respectivamente.

El alto contenido de azufre en los combustibles vehiculares impide la utilización de dispositivos de control de emisiones de última generación (trampas de partículas, filtros y convertidores catalíticos), lo que a su vez inhibe el control efectivo de los otros contaminantes y especialmente las partículas pequeñas (PM2.5).

Por ello, para reducir dramáticamente la producción de ozono y de material particulado, se requiere disminuir de manera sustancial el contenido de azufre en las gasolinas y el diesel. Cuando se utiliza combustible ultralimpio y controles avanzados de emisiones, la reducción de contaminantes emitidos es dramática. Un estudio piloto realizado este año en la ciudad de México con autobuses a diesel de la Red de

Transporte de Pasajeros del Distrito Federal, demostró que si se comparan las emisiones de este tipo de vehículo con las que se producen cuando se le instalan filtros de partículas y se les suministra diesel de muy bajo contenido de azufre, el resultado es una disminución de hasta 92% de partículas respirables y de 90% de monóxido de carbono.

Al disponer de gasolinas de muy bajo azufre, se pueden introducir sistemas de control más eficaces que permiten reducir en gran medida las emisiones de óxidos de nitrógeno y de hidrocarburos Además, se incrementará la eficacia de los convertidores catalíticos de los vehículos que ya están en uso. Para producir los combustibles ultralimpios, Petróleos Mexicanos (Pemex) modernizará sus refinerías con una inversión de alrededor de 2,700 millones de dólares, lo que conlleva un incremento en el costo de los combustibles del orden del 5%. No será esta la primera vez que Petróleos Mexicanos incursione en un proceso de modernización de gran dimensión.

La eliminación del plomo fue exitosa y dejó lecciones positivas que se deben aprovechar ahora. Para dar cumplimiento a la Norma Oficial Mexicana 086, Pemex tiene un calendario para modernizar sus refinerías e introducir combustibles limpios (ver tabla). La introducción de combustibles de ultrabajo contenido de azufre permitirá posicionar a México a la par de sus socios de Norteamérica, así como con Europa y Japón, además de que coadyuvará a flexibilizar las barreras para el comercio y para las industrias de refinación y automotriz.

NORMAS MODERNAS PARA VEHÍCULOS AUTOMOTORES

Además de la limpieza de los combustibles, se requiere llevar a cabo la actualización de las normas oficiales mexicanas que regulen las emisiones de vehículos nuevos y que permitan la introducción de tecnologías modernas. En la actualidad en Norteamérica y Europa ya se están introduciendo estas normas denominadas Tier 2.

Por ejemplo, las de Estados Unidos reducirán las emisiones de NOx, en aproximadamente 80% por debajo de las de Nivel 1, aún vigentes en México. Adicionalmente, estas normas obligan a que los camiones ligeros a gasolina y las camionetas de pasajeros alcancen los mismos niveles de emisión que los automóviles.

Asimismo, requieren que los vehículos a diesel cumplan con los mismos niveles de emisión que los vehículos a gasolina. Debido a que una buena parte de los contaminantes precursores de ozono y la mayoría del material particulado provienen de autobuses y camiones a diesel, al adoptarse normas oficiales mexicanas más estrictas se asegurará que no se vendan en México vehículos pesados que sean altamente contaminantes.

Los beneficios sociales y económicos de adoptar normas más estrictas han sido cuantificadas por la Oficina de Administración y Presupuesto de Estados Unidos, la cual recientemente llevó a cabo una evaluación de todas las regulaciones adoptadas por el gobierno norteamericano en la década pasada, y se concluye que las normas de Nivel 2 para vehículos ligeros y el Programa para Vehículos Diesel de Trabajo Pesado 2007, estuvieron entre los programas más benéficos.

Sólo considerando las normas de vehículos de trabajo pesado y la introducción paralela de combustible de bajo azufre, se encontró que los beneficios anuales son de aproximadamente 70 mil millones de dólares por año, que fueron muy superiores a los costos estimados del orden de cuatro mil millones de dólares anuales. También se estimó que se reduciría sustancialmente el riesgo de muerte de ocho mil personas por año.

Por otra parte, la industria automotriz mexicana ya produce y exporta vehículos de Nivel 2, pero no se comercializan en México debido a que el nivel de azufre de los combustibles dañaría los sistemas de control de emisiones.

RETIRO, REEMPLAZO Y RENOVACIÓN DE LA FLOTA VEHICULAR

Un programa efectivo de reducción de emisiones en transporte debe enfocarse tanto a vehículos nuevos como a los que están en circulación. Así que el siguiente componente de una estrategia para mejorar la calidad del aire se refiere a reducir la obsolescencia del parque vehicular.

En el caso de vehículos de uso intensivo, como taxis y microbuses, se han realizado esfuerzos para promover la sustitución de unidades; sin embargo, se requieren muchos más recursos financieros para renovar totalmente ese tipo de vehículos. En lo que se refiere a los vehículos a diesel, las disminuciones de contaminantes hasta en un 90% por la introducción de combustibles limpios y dispositivos de control de emisiones sólo se logran con los vehículos que cumplen con la norma EPA 98, o bien, que cuentan con sistemas de inyección de combustible, y éstos son los menos, ya que la edad promedio de la flota en México es de 15 años.

Los vehículos a diesel se operan por un largo periodo debido a su naturaleza tecnológica y al uso comercial que se les da, por lo que algunas veces pueden recorrer más de 1.6 millones de kilómetros. Así que con las tasas de renovación actuales, esperar a que la flota en circulación de vehículos a diesel obsoletos cumpla su vida útil retrasaría por décadas el objetivo de tener aire limpio en México. Por lo tanto, se requiere un programa que incremente la tasa de sustitución de vehículos para que, cuando se introduzcan los combustibles limpios en México, se les puedan instalar dispositivos de control de emisiones de última generación que permitan reducciones de emisiones de más del 90%.

Esto no es posible en los vehículos muy antiguos y, por ello, la disponibilidad de combustibles de ultrabajo azufre no se aprovechará plenamente si no se retiran de la circulación los vehículos muy viejos y contaminantes que no pueden hacer uso de los avances tecnológicos de control de emisiones. Un estudio reciente (Stevens et al., 2005) analizó los costos y beneficios de instrumentar un programa de renovación de vehículos a diesel en la ciudad de México, utilizando tecnologías diferentes de reequipamiento (filtros para partículas y convertidores catalíticos).

Se cuantificaron los costos sociales y los beneficios, incluyendo los beneficios a la salud por la introducción de estos dispositivos a vehículos a diesel en la ZMVM, ya sea inmediatamente o en el 2010, cuando se espera que los costos de capital sean menores y se disponga de diesel limpio. Se encontró que el reequipamiento con cualquier tipo de filtro de partículas o convertidor catalítico proporciona beneficios netos a la sociedad, tanto de manera inmediata como en el 2010.

Por ejemplo, en este año dichos beneficios serían de 8.1 millones de dólares por año por cada mil autobuses modelo 93 y más viejos, reequipados con filtros de partículas diesel de regeneración activa, y de 1.7 millones de dólares por autobuses modelo 94 y más nuevos, equipados con filtros de partículas diesel. Todo esto demuestra que hay una relación costobeneficio muy favorable si se toman medidas para, por una parte, retirar los autobuses y camiones más viejos y contaminantes y, por la otra, reequipar los vehículos más nuevos.

FORTALECIMIENTO DEL TRANSPORTE COLECTIVO

Una estrategia de transporte y calidad del aire en la ciudad de México no está completa si no incluye el fortalecimiento del transporte colectivo. El índice de motorización en México se ha incrementado a una tasa sostenida superior al 7%. En muchas ciudades se ha demostrado que construir más infraestructura para el uso del vehículo particular tiene efectos benéficos temporales, y a la larga resultan contraproducentes.

Es decir, más vías crean incentivos para que la gente compre más autos, recorra más kilómetros y consuma más combustibles, y esto a su vez alimenta la necesidad de más vías. Por ello, es fundamental fortalecer el transporte colectivo a través de la implantación de sistemas de transporte público en autobuses rápidos y eficientes.

Con una inversión de la décima parte de la que requiere el Metro, el Sistema Metrobús Insurgentes fue sin duda un paso importante. Esta es una estrategia que debe perfeccionarse y ampliarse hacia otros corredores. Asimismo, para que estos sistemas garanticen los beneficios ambientales esperados deben cumplir con las siguientes características:

a. Autobuses con tecnologías limpias.
b. Operación libre y exclusiva en carriles separados del resto del tránsito.
c. Estaciones ex profeso, tipo Metro, con plataformas al mismo nivel de las puertas del vehículo, espacios de espera y sistema para pagar la tarifa antes de abordar el autobús.
d. Sistema automatizado de planeación y control del servicio.
e. Accesibilidad segura y cómoda para peatones, ciclistas y personas con necesidades especiales, tanto en estaciones como en sus alrededores.
f. Integración con el entorno urbano, recuperación del espacio público y renovación urbana.
g. Integración de una red intermodal.

Los beneficios de estos sistemas han sido ampliamente demostrados en otras ciudades del mundo y de Latinoamérica. El ejemplo más reciente y destacado lo constituye el Sistema Transmilenio en Bogotá, Colombia, cuyos resultados muestran una mejoría no solamente ambiental, sino en la calidad de vida y competitividad de esa ciudad.

AL FINAL… SE TRATA DE NUESTRA SALUD

Los beneficios a la salud al introducir una estrategia para limpiar el aire de nuestra ciudad serían enormemente favorables, no solamente aquí, sino en el resto del país. Por ejemplo, de acuerdo con estimaciones que se realizaron para la ciudad de México, se encuentra que una reducción del 10% en los niveles de PM10 traería como consecuencia una disminución de riesgo de 10 mil casos de bronquitis crónica, y de tres mil de mortalidad, lo que al asignársele un valor estadístico de vida para México, se estiman ahorros por dos mil millones de dólares al año.

Asimismo, los beneficios a la salud por una reducción del 10% en los niveles de ozono en la ZMVM podrían aportar una reducción de riesgo de dos millones de días de menor actividad restringida, y de 300 casos de mortalidad, lo que de la misma manera significaría un ahorro de 200 millones de dólares al año. v El área metropolitana del Valle de México es la urbe que presenta el mayor reto en el mundo para limpiar su atmósfera debido a su enorme población, a su situación geográfica y a la suficiencia de recursos económicos. Aun así, gracias a lo que ya se ha avanzado y a la disponibilidad de nuevas tecnologías, es posible tener una ciudad con aire limpio en una década, si se llevan a cabo las siguientes acciones:
• Introducir combustibles con contenido ultrabajo de azufre (prerrequisito para usar las nuevas tecnologías que reducen significativamente las emisiones).
• Poner en práctica normas de emisiones más estrictas para todos los automóviles, camiones y autobuses vendidos en México.
• Establecer un programa para acelerar la renovación de la flota vehicular (automóviles, autobuses y camiones) y retirar de la circulación a los vehículos más contaminantes.
• Mejorar el transporte público y reducir el congestionamiento urbano. n