El año pasado el mundo
de las ciencias sociales
se vistió de fiesta para
conmemorar el centésimo aniversario del libro de Max Weber titulado La ética protestante y el espíritu
del capitalismo. En este trabajo el
sociólogo estudia los efectos de las
doctrinas religiosas sobre el desarrollo económico y muestra cómo,
a diferencia de otras religiones que
promueven actitudes místicas entre
sus fieles, la valoración del trabajo
que es propia del protestantismo
conlleva a comportamientos prácticos que resultan fundamentales
para el surgimiento del capitalismo moderno.

Una de las formas de celebrar
este centenario ha sido reeditando
nuevas versiones del multicitado y
debatido trabajo. Nuestro país no
se ha quedado atrás y el Fondo
de Cultura Económica ha tenido
el acierto de publicar una nueva y
pulida edición a cargo de Francisco
Gil Villegas, profesor-investigador
de El Colegio de México con un
amplio conocimiento de la obra
weberiana.

Son muchas las razones por
las cuales debemos congratularnos
de esta nueva edición. Los acontecimientos de los últimos años han
hecho evidente que la realidad ya
no puede ser entendida apegándose a un economicismo simplificador
(ya sea de corte liberal o marxista)
que ignore las distintas visiones del
mundo y prácticas culturales.

Lejos de desaparecer, las religiones parecen haber adquirido una creciente importancia y visibilidad por lo
cual hay una imperante exigencia
de recuperar los enfoques sociológicos que nos permitan estudiarlas
de manera óptima.
Por otra parte, se puede afirmar que con su publicación el FCE
cumple con una “asignatura pendiente” que tenía con los lectores
de habla hispana.

No deja de resultar sorprendente que esta editorial,
que a principios de la década de
los años cuarenta había cumplido
un excepcional papel como pionera mundial de la traducción de otras de Max Weber y el pensamiento alemán, no tuviera entre sus acervos la famosa Etica….
Conviene recordar al respecto que en 1942 el FCE ya había publicado del mismo autor Historia económica general (libro escrito originalmente en 1920) cuya traducción estuvo a cargo del exiliado de la guerra civil española Manuel Sánchez Sarto.

Dos años más tarde -bajo la iniciativa y dirección de José Medina Echavarria y otro grupo de “trasterrados”- la misma editorial publica Economía y sociedad permitiendo así que los lectores en español fueran los primeros en tener la versión completa de una obra que suma más de mil páginas (la versión en inglés no sería publicada sino hasta veinte años después), cuya posibilidad de traducción había sido considerada unos años antes por José Ortega y Gasset como una tarea casi imposible.

Al respecto vale la pena tener presente que tanto Economía y sociedad como La ética…, fueron considerados dentro de los diez libros más influyentes en la sociología del siglo XX según una encuesta realizada el año 2000 por la Asociación Internacional de Sociología y en la cual Max Weber es el único autor que aparece con más de una obra.

Resultaba así en gran medida incomprensible que una editorial
con la importancia del FCE no
hubiera publicado La ética… En la
presentación con la que finalmente
hoy contamos se hace una minuciosa edición crítica de la primera
traducción castellana realizada por
Luis Legaz Lacambra y publicada
en 1955 en la Editorial Revista de
Derecho Privado de Madrid.

La nueva edición supera a las
anteriores y nos permite hacer una
lectura actualizada y más fluida del
conocido texto. El libro se abre
con una introducción del editor
que permite contextualizar la obra
y conocer el peso de algunas de las
relaciones intelectuales más importantes que Weber mantuvo en la
época y que son fundamentales
para el desarrollo de su investigación.

Entre éstas destaca su amistad con el teólogo Ernst Troeltsch,
quien condicionó las lecturas de
las principales fuentes secundarias
mediante las cuales Weber hizo su
interpretación.

Este prólogo también nos recuerda que, lejos de
presentarse de forma homogénea,
los trabajos que después se agruparon en La ética… originalmente
aparecieron por separado, y que en
realidad existen dos versiones del
conocido texto: una que data de
1905, y otra de 1919-1920. La nueva
edición destaca la diferenciación
entre las dos versiones y permite
que el lector las reconozca.

La actual publicación cuenta
con atributos positivos adicionales,
resultado de un trabajo obsesivo del
editor. Gil Villegas ha incorporado
una serie de notas críticas que permiten aclarar términos, comprender diversas realidades históricas y, en muchos casos, también son una invitación para el debate. Así encontramos datos complementarios sobre las biografías y el contexto histórico de Lutero y Calvino; información de otros autores que influyen en Weber como G. Simmel y W. Sombart; aclaraciones sobre la conceptualización weberiana de la burocracia como “la jaula de hierro” de las sociedades del siglo XX; apuntes a las distintas connotaciones de las tesis weberianas referidas al “desencantamiento del mundo” y algunas notas sobre la tolerancia que en sí mismas estimulan una discusión y profundización más amplia.

Otra de las virtudes de la presente edición es que, además de La ética… se reproducen otros textos de Max Weber que permiten una mejor comprensión de la obra del sociólogo alemán. Tenemos así la oportunidad de conocer una selección de otros estudios sobre religiones que amplían la visión weberiana sobre el tema, y una réplica que hace el autor a sus primeros críticos, acompañada por una interesante nota sobre el contexto de la polémica.

De esta forma es posible observar cómo desde el principio muchas de las críticas a Max Weber se han sustentado en una lectura fragmentaria de su obra, que ignora que nunca pretendió explicar la realidad a partir de un monocausalismo de tipo religioso y que sus tesis no responden a la simplificada versión de un “anti-Marx” con la que frecuentemente se le presenta.
Bastaría revisar su Historia económica general para darse cuenta que
en ese libro Weber explica el capitalismo a la luz del desarrollo del
mercantilismo, concentrándose en
factores primordialmente económicos y políticos sin hacer menciones
específicas a las éticas religiosas.

En la medida en que se trata
de un pensador antidogmático por
excelencia, Weber considera que la
realidad responde a una multiplicidad de motivos. Nuestro autor se
aleja tanto del concepto de totalidad marxista como de la pretendida
objetividad de la sociología positivista y rechaza toda pretensión
de reducir la complejidad social a
una sola causa -ya sea la económica, la política o la ideológica-.

Sus concepciones teórico-metodológicas se basan en construcciones
conceptuales que permiten gran
flexibilidad para abordar las distintas temáticas.
Estas tesis están sistemáticamente expuestas en La objetividad
del conocimiento en las ciencias
políticas y sociales que también
cumplió cien años de publicación
en 2004.

En este texto, menos
conocido, Weber señala la importancia de diferenciar entre el “ser”
y el “deber ser” y rechaza, así, todo
concepto de praxis con sus consecuentes pretensiones de transformar la realidad de acuerdo a los puntos valorativos del investigador.

En la medida en que las investigaciones de ciencias sociales nunca
pueden abarcar la infinita realidad
social, la única forma de comprenderla es acotándola mediante la
acentuación subjetiva de uno de
los aspectos o causas de la misma
(la economía, la política, la religiosa, etcétera).

Sin embargo, Weber
advierte que esto de ningún modo
puede llevar a la reducción del
mundo social a una causa que
siempre sea la determinante.

Volviendo al aniversario de La
ética…, recordemos que también
se cumple una “guerra de los cien
años” que se ha dado en las trincheras intelectuales de la crítica,
la defensa y la polémica suscitada
por las diversas interpretaciones
sobre el libro desde el momento
de su primera publicación.

Sería prácticamente imposible hacer una
revisión de todas éstas, pero vale la
pena mencionar las impugnaciones
que han tratado de demostrar que
son muchos los países y pueblos
que han alcanzado un alto grado
de desarrollo económico capitalista y que no pueden ser incluidos
en las explicaciones de Max Weber.

En el caso europeo los holandeses
habrían tenido su propio desarrollo
capitalista con independencia de
la “ética protestante”. Para algunos
países asiáticos, frecuentemente se
ha señalado el caso de Japón como
un contraejemplo de las tesis weberianas.

En lo que toca a nuestro
continente, los hallazgos de Weber
han servido como sustento a quienes pretenden explicar las diferencias entre Estados Unidos y América Latina a partir del contraste de la
“ética protestante” frente a la católica.

Desde esta óptica se ha sostenido que gran parte de las diferencias económicas frente a Estados Unidos se explica por el hecho de que mientras los colonos protestantes que llegaron a América del norte hicieron énfasis en una inversión encaminada a los proceso productivos, para la colonización española lo prioritario era la construcción de iglesias y la salvación religiosa mediante la conversión al catolicismo de los pueblos indígenas.

El debate en torno a la tesis de Max Weber y la diversidad de interpretaciones no han aminorado. Algunos autores contemporáneos la retoman para afirmar que uno de los cambios más importantes de la que la sociedad actual es el viraje de la “ética del trabajo” a la “ética del consumo”.

Otras investigaciones se apoyan en las tesis del sociólogo alemán para analizar la cambiante sociedad actual y se preguntan hasta qué punto los inventores de microcomputadoras y diversos programas cibernéticos están impulsados por una nueva ética de trabajo que se muestra en las nuevas actitudes de jóvenes que, al jerarquizar el reto y la conducta metódica sobre otros placeres, acaban asumiendo una “posición evangélica” frente a las máquinas.

En ocasión del ambiente conmemorativo por el aniversario de La ética…, conviene tener en mente otros textos del mismo autor que resultan fundamentales para la comprensión de la vida económica y religiosa. El lector interesado en estas temáticas debería incluir entre sus lecturas el capítulo 2 de Economía y sociedad dedicado a las categorías económicas y en donde se encuentra toda una serie de definiciones sugerentes y útiles sobre la forma de concebir la empresa capitalista moderna.

Asimismo, es útil recordar que
La ética… fue el primero de distintos textos que Max Weber escribió
para estudiar el peso de las ideas
religiosas sobre los comportamientos económicos, y que existen otros
importantes libros sobre el tema
que desafortunadamente no han
recibido una atención equiparable.

La obra de Weber sobre religión consta de por lo menos tres tomos
más: el dedicado al judaísmo antiguo, otro a la religión en China y
uno más a la religión en India.

En ellos Weber explora la naturaleza de
la ética económica de las religiones
utilizando como hilo conductor la
comparación entre los patrones del
desarrollo distintivo entre Oriente
y Occidente.

Las respectivas éticas
religiosas y comportamientos económicos se explican también a la
luz de una sociología política de las formas de dominio y de toda
una sociología de los intelectuales.

Weber inaugura así una estrategia
de sociología comparativa que permite contrastar las distintas “civilizaciones” y trascender los estrechos
límites del Estado-nación como la
unidad de análisis tradicional de
la sociología y la ciencia política.

En pleno siglo XXI la obra de este
autor clásico sigue abriendo perspectivas que tienen amplia vigencia
para el análisis de nuestra compleja
realidad actual. Se trata, sin duda,
de un pensador muy actual. n