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DE LODO:

Y yo que pensaba morir en mi departamento de la colonia Roma con un libro en las manos. Cuando uno va entrando en años, su casa va tomando el aspecto de un mausoleo. Todos sabemos de qué forma vamos a morir, sólo debemos ser sensibles a las insinuaciones que acostumbra hacernos la vida. La muerte no es el futuro, ojalá y así fuera, la muerte es el presente al que tenemos que verle la cara todos los días. […]

Pude evitarlo, pero no lo deseaba; aunque parezca extraño, no deseaba la paz sino la guerra. Se lleva dentro un exigente ogro moral al que uno tiene obligación de ofrecer continuos sacrificios. La vida es humana porque en esencia es moral. ¿Qué sería de los hombres sin la posibilidad de distinguir entre el bien y el mal?

 Guillermo Fandelli: Lodo, Debate, Madrid, 2002, 300 pp