EL SUR PROFUNDO DE WILLIAM FAULKNER

POR ALFREDO BRYCE ECHENIQUE

La mayoría de las obras de Faulkner se enmarcan en los años veinte. Es la década de la Gran Depresión, especialmente dura en el sur de Estados Unidos. Resultaba paradójico para los sureños ser los hombres más pobres del país más rico del mundo.

Aventurarse en la obra de Faulkner (1897-1962) es ir hilando diversas historias que sucesivamente se cruzan, difieren, convergen y, finalmente, se reconstruyen cobrando sentido y encajando en un gigantesco rompecabezas. Faulkner, como Balzac en La comedia humana, entiende la obra como un universo único en el que los personajes se entrelazan, se complementan y se explican a ellos mismos en un ciclo continuo.

Mal estudiante, jamás pudo acabar nada de lo que empezó y nunca pudo aguantar otro tipo de trabajo que no fuese la literatura. También fue un gran bebedor; podía pasar horas enteras bebiendo y levantarse a la mañana siguiente en perfecto estado, sin alterar un ápice su método de trabajo. Pero, ante todo, Faulkner era un tremendo tímido. Su extrema timidez le impedía saludar a Joyce, autor al que reverenciaba, cuando a menudo se le cruzaba en la terraza de un café parisino. Faulkner fue contemporáneo de Dos Passos, Fitzgerald y  Hemingway, pero su obra tiene reminiscencias más antiguas que nos remontan al realismo y modernismo americanos. El carácter arriesgado de la obra de Faulkner se debe, según la crítica, a su admiración por Joyce, especialmente a su devoción por el Ulises. El monólogo interior de Joyce es también utilizado por Faulkner como recurso expresivo. El ruido y la furia (1929) es la novela en la que, posiblemente, el monólogo está más presente.

La mayoría de las obras de Faulkner se enmarcan en los años veinte. Es la década de la Gran Depresión, especialmente dura en el sur de Estados Unidos. Resultaba paradójico para los sureños ser los hombres más pobres del país más rico del mundo. Pero el colapso del mercado agrícola y la situación se vivían trágicamente en el sur. Por eso, toda la obra de Faulkner está marcada por matices que evidencian pesimismo y desesperanza. Ese sur profundo se nos muestra en toda su crudeza dentro del condado imaginario de Yoknapatawpha, un trasunto geográfico de su condado natal de Lafayette. Faulkner era  aficionado a coleccionar historias de su tierra, algunas de las cuales pertenecían a la tradición oral, contadas de generación en generación. Eran las historias de clanes familiares, como los Sartoris, antiguos aristócratas de las plantaciones de algodón; historias de poor whites (blancos pobres), una raza de ignorantes o provincianos; eran también las historias de las mujeres sureñas, oprimidas y relegadas a la sombra del varón. A la saga de Yoknapatawpha pertenecen novelas como ¡Absalom, Absalom! ( 1936), Réquiem por una mujer (1951) o Sartoris, publicada en su integridad en 1973 con el título de Banderas sobre el polvo. Excelentes titule» para acercarse al sur y a nosotros mismos, porque los personajes de Faulkner son una proyección del ser humano esencial, individuos en los que claramente nos reconocemos. n