El problema no es aquel Juárez, sino el Juárez que nos vienen vendiendo desde hace más de un siglo. Ese Juárez es un milagro de la medicina: siendo sólo un busto, vive y es dañino como la peste. Pobre, huérfano, tiranizado por su tío, víctima de Eolo que aleja el carrizal de la orilla del estanque (lo cual provoca que sus ovejas se desbalaguen), competidor del rubio Maximiliano de Habsburgo, ese Juárez es un triunfador. ¡Y con esa facha!, ¡qué honor!

México no cambia, nunca cambia, sólo se actualiza. A ello se debe que México siga siendo, como decía Humboldt, “el país de la desigualdad”. Por eso Juárez arruina las ventas de los historiadores, porque es casi perfecto, pero en el casi está toda la diferencia: un indio alzado nunca será modelo de nada, un naco entre los nacos, oaxaqueño como un tamal: por cierto, no olvidamos la voz popular:

Benito Juárez

vendía tamales

en los portales

de la Merced.

Pero en la desolemnización de nuestro Benny Goodman quien se lleva orejas, rabo y pata es Manuel “El Loco” Valdés. En un programa de la tele, en los lejanos tiempos de la alta investidura de Echeverría, se echó la puntada de referirse a “Bomberito Juárez” y en consecuencia fue multado. Al día siguiente, enojado como un torero, se refirió a doña “Manguerita” Maza: múltenlo y sáquenlo del aire, dijo el “Tigre”.

Ese Juárez nunca pasa de moda. En la Bolsa corre el rumor, que yo atrapo, de que el nuevo banco se va a llamar “Juárez City Group”, pues ese Juárez le da color local y porque ahora el gobierno le hace los mandados al capital gringo, como el viento al bienamado. Y aquí viene al pelo el tratado McLane-Ocampo que firmó otro Juárez con objeto de darles las nylon a los yanquis en el Tehuantepec. Y luego el Juárez de Veracruz fue salvado por los norteamericanos que ahuyentaron a dos navíos conservadores que se proponían atacar a Benito por atrás, por donde no se vale.

Y más tarde fueron sus guardaespaldas en Paso del Norte, ¿no es cierto?

Hubo otro Juárez que amó el poder y sólo permaneció catorce años en la presidencia porque murió en esa alta investidura (del alemán altten, antigua). Pero no hemos sabido explotar al personaje. Se filmó el bodrio de “El carruaje”; ahora los tiempos exigen a un Juárez de levita negra, en el calor estival del desierto, sudando como negro, y luego se oye la voz de Guillermo Prieto quien dice;

“Su alta investidura ” no padece

porque la gente ya no rece.

pues a diario su axila humedece

con desodorante Krese.

En seguida una voz en off recomienda: “Orale ése. usa Krese”.

Y no se debe confundir al Juárez del conflicto religioso y las leyes de Reforma con el que seria actualmente. Si hoy viviera Benito sería mozo de Mariclaire Acosta, pero mozo ilustrado se entiende, y formaría parte de una ONG consagrada a reunir fondos para la capa, perfectamente bien cortada, del señor arzobispo.

Eso si Juárez no hubiera muerto, como dice el danzón, porque si nunca hubiera nacido Musolini no se llamara Benito y todo cambiara, Hitler de cabo no pasara, ni a los judíos masacrara, ni Berlín se dividiera. Salinas la alta investidura no alcanzara y todo una chulada fuera.

En suma, ese Juárez se parece a los noticiarios de la tele, porque no hay quien se los trague, en tanto que el busto, la gigante cabeza de Juárez es impasable.  n

 

4 comentarios en “Juárez, El Impasable

  1. Lo que todo parece indicar que si Juárez viviera actualmente, ¿fuera el impulsor más a ultranza del neoliberalismo? ¿Y no le importaría que desaparecieran los Estados-nación bajo las embestidas de las privatizaciones exponenciales? ¡ Ouch…!

  2. El Juárez de hoy, no me extrañaría, estaría al lado de quien lucha contra la INCOMODA desigualdad tercermundista. Tal vez al igual que los actuales “liberales de libro”, viviría en Miami al lado de los sacrosantos empresarios “Mexicanos” que saben que el capital no tiente Patria, ni Matria, diría yo.
    Y buscaría una explicación cómoda inherte e indolora de la injusticia e inequidad del capitalismo rampante.

  3. Amado Nervo en su poema “En Paz” dice que cada quien es el arquitecto de su propio destino, lo que indica que nadie es responsable de nuestros actos y resultados solo nosotros, sin embargo José Ortega y Gasset, dice ” Yo soy yo, y mi circunstancia” esta última a veces determina lo que somos o seremos, así como a Antonio López de Santana se le señaló como un traidor a la patria, por haber vendido gran parte de territorio nacional, sin considerar que así se hubiera opuesto como lo hizo al principio, de todas formas los gringos se habrían quedado con el; ahora con la reforma al artículo 27 constitucional ya se permite la venta de terrenos a extranjeros en la parte fronteriza y en los litorales de nuestro país, por lo que al a luz de esa reforma analizando la persona de Antonio López de Santana diríamos que no fue un traidor a la patria, si no, un verdadero visionario, un hombre fuera de serie que se adelantó a su época y ; en un México de miserables ¿quiénes pueden adquirir terrenos en estas zonas( en cualquiera)? solo los potentados extranjeros. ¡Qué difícil resulta hablar de las personas, cuando solo se tiene boca! ¡viva Juárez, hijos de un perico! …digo

  4. A ese paso, solo falta que nos vendan la idea de que Juárez REENCARNÓ en Peña Nieto.