CORTÉS Y CÓMO EXPLICARLO

POR JOSÉ LUIS MARTÍNEZ

Cuándo vamos a tener estatuas con su figura y calles y plazas con su nombre y reconocimiento a su obra en los libros? No sé cuándo y creo que no lo necesitamos.

Cortés nos interesa siempre de manera extremosa, para exaltarlo o para detestarlo.

Concentramos en su persona el conflicto de nuestro origen y, frente al choque que aquel anudamiento ocasionó, unos toman el partido de considerar injusta, brutal y rapaz la acción de los conquistadores del siglo XVI, y como víctimas a los indígenas cuya cultura se exalta como un noble pasado; y otros, comenzando por justificar el derecho a la conquista, la imaginan como una sucesión de hechos heroicos, cuyo protagonista es Hernán Cortés, y piensan que, gracias a su victoria sobre pueblos bárbaros y sanguinarios, recibimos los bienes de la cultura española y occidental.

Con señaladas excepciones, estas actitudes frente a Cortés y la conquista han dominado también a sus historiadores, desde Francisco López de Gomara y Bartolomé de las Casas, en tiempos del conquistador, hasta Eulalia Guzmán y Salvador de Madariaga, en los nuestros, incluyendo en el transcurso a los de lenguas extranjeras.

Quisiera añadir entre estos historiadores cortesianos el libro de Juan Miralles, que acaba de aparecer, y lleva un subtitulo comprometedor: Hernán Cortés, inventor de México. Pero aún lo estoy leyendo y no quiero adelantar un juicio. Por ahora digo que está escrito con una atrayente prosa narrativa y que su documentación es exhaustiva.

Volvamos a don Hernán. Las apologías o las condenaciones pueden reforzar las convicciones previas de cada uno pero no logran cambiar el pasado y nos ayudan escasamente a conocerlo mejor. Mas, evitando este predominio de las actitudes, ha sido posible también un tercer camino. En el caso de Cortés, se cuenta con un enorme acervo de documentos publicados a lo largo de muchos años o inéditos en parte. Además, los cronistas e historiadores antiguos y los investigadores modernos han acumulado informaciones, análisis e interpretaciones que hacen posible un conocimiento histórico de los hechos y tan objetivo cuanto es posible.

Sin embargo, a pesar de la abundancia documental e informativa, quedan aún en la vida de Cortés lagunas considerables y etapas en la sombra. Además de sufrir las deformaciones dogmáticas, el estudio de Cortés ha sido, pues, insuficiente y ha dejado vacíos. Puesto que él fue uno de los actores principales del drama de nuestros orígenes, en la personalidad y en las acciones de Cortés, y en las de su tiempo. tienen su principio muchos rasgos de nuestra vida política, social y cultural, y algunos de nuestros vicios y virtudes. Por todo ello, sigue siendo importante conocer a Cortés.

Termino esta transcripción de pasajes en la Introducción que puse a mi Hernán Cortés (FCE, 1990), reproduciendo cuatro epígrafes que concentran mi pensamiento cortesiano: Nuestra admiración para el héroe; nunca nuestro cariño para el conquistador. Atribuido a Manuel Orozco y Berra.

A Hernán Cortés, como a toda personalidad histórica, no hay que elogiarlo sin más ni más, ni insultarlo sin menos ni menos. Hay que explicarlo.

Francisco de la Maza

La herencia de México está en pie. Aquí no ha muerto nadie, a pesar de los asesinatos y los fusilamientos. Están vivos Cuauhtémoc, Cortés. Maximiliano, don Porfirio, y todos los conquistadores y todos los conquistados. Esto es lo original de México. Todo el pasado suyo es actualidad palpitante. No ha muerto el pasado.

No ha pasado lo pasado, se ha parado.

José Moreno Villa

Apenas Cortés deje de ser un mito histórico y se convierta en lo que es realmente —un personaje histórico—, los mexicanos podrán verse a sí mismos con una mirada más clara, generosa y serena.

Octavio Paz.          n