UN REVOLUCIONARIO CONSERVADOR

Jorge Amado

El lunes 6 de agosto murió el novelista brasileño Jorge Amado. Incluso quienes no lo han leído, han leído algunas de las películas basadas en sus libros, como Doña Flor y sus dos maridos y Tieta do Agreste. Fue traducido a 40 idiomas, vendió 20 millones de libros y dejó sin terminar el número 34 de ellos. Fue comunista y pasó muchos años en el exilio; Bahía de Todos los Santos, en Brasil, fue su Itaca y su Macondo. De él ha dicho su amiga de toda la vida, la escritora Lygia Fagundes Telles, que era un revolucionario conservador (Time, agosto 20-27, 2001). Y define: “Un consenador es alguien que preserva, defiende y acoge cualquier cosa que esté en peligro de extinción”. Lygia Fagundes quiso despedirlo con unos versos del poeta romántico brasileño, del siglo XIX, Castro Alves, como un lema para Amado: “La libertad pertenece al pueblo, igual que el cielo pertenece al cóndor”. Fue querido como escritor y como persona. Quizá podría decirse de él, con una frase adaptada de otro poeta del XIX, el francés Jules Laforgue: “Un alma bella, de las que ya no se hacen más en Bahía”. n