MIGRANTES:

¿Qué quiere México?

La llegada del presidente Fox a Washington el 5 de septiembre está llena de augurios y simbolismos. Es la primera visita de Estado que recibe el presidente Bush. Es la primera vez en doce años que coincide el cambio de presidente en los dos países. Los dos presidentes fueron gobernadores de estados con larga tradición en expulsar y en recibir migrantes. Por distintas razones, tanto para Fox como para Bush es crucial lograr un entendimiento, que fortalezca la relación bilateral y muestre su capacidad de lograr cosas concretas en su política exterior.

La agenda bilateral es amplia, pero el tema de la migración de mexicanos a Estados Unidos ocupará un lugar destacado. México ha planteado una ambiciosa agenda de cinco líneas conectadas. 1. Regularizar a los mexicanos establecidos en ese país que se encuentran indocumentados. 2. Establecer un programa de trabajadores temporales para canalizar los flujos futuros de manera legal, segura y ordenada. 3. Otorgar a México un mayor número de visas. 4. Combatir la violencia fronteriza y aumentar la seguridad los migrantes. 5. Vincular la migración con el desarrollo regional de México.

Se trata de un planteamiento sin precedente. Ha producido fuertes reacciones a favor y en contra en la prensa y en el Congreso estadunidense, autoridad máxima en la política migratoria de ese país. No puede esperarse un arreglo fácil ni rápido, pero el mensaje de septiembre marcará la pauta. El desenlace impactará de manera profunda la vida cotidiana de millones de mexicanos, más que ningún otro asunto en la relación bilateral.

Los números hablan por sí mismos:

• De acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Población (CONAPO), más de 300,000 mexicanos establecen anualmente su residencia en Estados Unidos, cifra diez veces mayor a la registrada en los años sesenta.

• Como consecuencia de ello, cerca de 8.5 millones de mexicanos nacidos en México viven hoy en Estados Unidos, es decir, por cada 12 mexicanos que residen en México hay uno que vive en Estados Unidos.

•  Si se suman a ello los 13. 5 millones de mexicano-americanos reportados en el último Censo de población estadunidense, se tiene que cerca de 22 millones de mexicanos con vínculos familiares propios o de primera línea, habitan permanentemente en el vecino del norte.

• Entre 3 y 3.5 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos son indocumentados, lo cual los hace vulnerables a la explotación y el abuso.

• De los 2,443 municipios que existen en el país, sólo 93 no cuentan con experiencia migratoria a Estados Unidos.

•  Más de un millón de hogares en México depende total o parcialmente de las remesas de dinero enviadas desde Estados Unidos por los migrantes mexicanos. En el año 2000 ingresaron al país 6,200 millones de dólares. Se esperan alrededor de 8,000 millones para el año 2001.

Setecientos mil mexicanos tratan de cruzar cada año ¡legalmente a Estados Unidos. Más de 400 mueren al intentarlo, deshidratados, ahogados o de otras formas dramáticas, incluidas la cacería humana.

Este es el tamaño humano del problema, el problema mayor de nuestra relación con Estados Unidos. n