MÉXICO-ESTADOS UNIDOS: EL IMPACTO DE LAS REMESAS

POR JOSÉ ANGEL PESCADOR OSUNA

Cada año, los inmigrantes mexicanos que viven y trabajan en Estallos Unidos envían cinco mil millones dólares a sus familias. ¿A qué se destina ese dinero?, A cubrir necesidades básicas. ¿Cómo llega? A través de una red de empresas de envío especializado. El artículo que ofrecemos traza la ruta que siguen las remesas y, al reforzar la idea de que son un vínculo sólido entre los inmigrantes y sus países de origen, reconoce su gran impacto en la economía nacional.

I. Importancia y características de las remesas

El tema de los envíos de dinero que realizan nuestros paisanos que trabajan en Estados Unidos para ayudar a sus familiares en México, cobra cada vez mayor importancia y es estudiado con gran detenimiento por las autoridades gubernamentales e incluso por los legisladores de nuestro país.

Las remesas, efectivamente, son un gran alivio para las familias de compatriotas que en muchos de los casos viven en condiciones de pobreza extrema, y lo son también para la planta productiva, los comercios y la sociedad en general. Por ello, tienen un impacto significativo en la economía de nuestro país e incluso en la de Estados Unidos.

En su estudio sobre la naturaleza de la pobreza. John Kenneth Galbraith señala que la migración es la acción que lleva más tiempo combatiéndose. En países como Irlanda. Suecia. Italia. España y Portugal, la migración resultó ser buena y asimismo ayudó a romper el ciclo de la pobreza en los países de origen.1

Tanto México como los Estados Unidos reconocen la importancia de las remesas. Los dos países ven en ellas un recurso multiplicador. Las remesas tienen un efecto directo en las familias que las reciben y un efecto indirecto en todas las familias que se relacionan con el gasto de ese dinero.

En el caso de los Estados Unidos, el reporte de la Comisión para el Estudio de la Migración Internacional y ti Desarrollo Económico de 1990 menciona que si las remesas de los inmigrantes fueran canalizadas en inversiones productivas para que pudieran generar empleos y elevar ingresos, el apremio para que salieran los trabajadores a buscar ocupación a otros países sería mucho menor.

De igual forma. Estados Unidos reconoce que los fondos que los inmigrantes envían a sus países de origen han contribuido al renovado crecimiento de su economía. La entrada en dólares proporciona recursos para que los países receptores —en este caso México— puedan importar bienes y servicios estadunidenses.

Por otra parte, no hay que olvidar que son empresas estadunidenses las que realizan los envíos de dinero y esto les representa grandes ganancias pagadas con los ingresos que perciben los trabajadores inmigrantes, sobre todo mexicanos.

Desde luego, para el gobierno de México la importancia de las remesas y su seguridad en el envío, así como la atención a los trabajadores mexicanos en países extranjeros, es clara y así lo ha evidenciado siempre. En 1989, por ejemplo, con la creación del Programa Paisano, cuyo propósito ha sido recibir a los miles de mexicanos que regresan cada año a visitar a sus familias, vigilando entre otras cosas que no abusen de ellos en las carreteras y también, por qué no decirlo, en las aduanas y puntos de entrada a nuestro país. En 1990, con la creación del Programa para la Atención de las Comunidades Mexicanas en el Extranjero, como una estrategia de política exterior, con la misión de mejorar e incrementar sus relaciones con la población de origen mexicano en los Estados Unidos.

Las remesas son un importante vínculo entre los inmigrantes y sus países de origen. Las sumas que representan crecen muy por encima del aumento de la población inmigrante que las genera. En sí, son mayores que la ayuda que brindan los Estados Unidos a los países en desarrollo.

En tiempos en que se llevan a cabo ajustes en los programas económicos de casi todas las naciones latinoamericanas, entre ellas México, las remesas han contribuido a reducir los costos sociales de estas reformas. Las remesas de inmediato tienen efectos en los bolsillos de las familias.

Un estudio de Adelman, Taylor and Vogel mostró en 1988 que en ciertas comunidades mexicanas el consumo era casi un 40% mayor a los recursos que percibían sus pobladores por concepto de salarios; esa diferencia la cubrían precisamente con el dinero de las remesas recibidas. El 92% del dinero de las remesas es utilizado para cubrir necesidades básicas como comida y vestido, señala otro estudio de Cornelius en 1990. Por otra parte, Durrand, Parrado y Massey, constataron en 1996 que ese mayor consumo de bienes y servicios por parte de los familiares de los migrantes trae en consecuencia mayor producción de bienes locales (mexicanos) y por lo tanto aumento en la tasa de empleo y del ingreso nacional.2

Haciendo referencia a la magnitud de las remesas en las áreas rurales mexicanas. Barkin señala que inclusive el dólar es más barato en dichas áreas que en la capital del país, por las grandes cantidades que reciben los bancos en estas zonas.

Las remesas, como ya mencionamos, tienen efectos en la producción. En México han contribuido de dos diferentes maneras: a) a la inversión directa en diversas actividades económicas que rebasa los 84 millones de dólares anuales, y b) indirectamente a una inversión en plantas, equipo y mano de obra para atender la demanda adicional de bienes de consumo. Como consecuencia, se estima que la llegada de 2,000 millones de dólares en remesas origina 6.500 millones de dólares de producción adicional, con efectos multiplicadores importantes en el ramo de manufacturas y servicios.3

El volumen de las remesas es un recurso importante para muchas naciones. Excede, por ejemplo, el total de exportaciones en países como Bangladesh. Jordania. Egipto y Yugoslavia, y en países latinoamericanos como El Salvador. Guatemala o Nicaragua alcanza un porcentaje más que significativo.

En México las remesas representaron en 1997 el 4.5% del ingreso obtenido por exportaciones, el 43% del ingreso por concepto de la venta de petróleo, y casi el 55% del importe que recibimos por las maquiladoras. Son superiores al ingreso neto de divisas por concepto de turismo y su monto es equivalente a la mitad de la inversión extranjera directa en los dos últimos años.

En base a las proyecciones del efecto multiplicador de las remesas, se estima que por cada dólar enviado o traído a México, el Producto Interno Bruto (PIB) aumenta aproximadamente 2.90 dólares. Cada dólar que ingresa puede traducirse en un aumento de 2 ó 3 pesos en el ingreso de los trabajadores del campo mexicano y de 9 ó 10 pesos en el caso de las familias urbanas. Además, las remesas de dinero permiten a muchas comunidades superar restricciones de capital y financiar proyectos de obras públicas como parques, escuelas, iglesias, carreteras y alcantarillado.4

En teoría, a mayor integración económica menor será el flujo migratorio y por ende menor también el monto del dinero enviado a nuestro país.

El número de migrantes no es el único elemento que determina el monto de las remesas, pero sí el más importante —cuando menos dos terceras partes de los migrantes mexicanos envían dinero a sus familiares—. Por eso al momento en que éste descendiera, habría un impacto negativo en la economía de aquellos lugares expulsores de migrantes.

Existen razones para pensar que el nivel de la migración mexicana hacia los Estados Unidos ha llegado a su pico, y que muy probablemente comience a descender a partir del próximo siglo. Consideraciones económicas y demográficas de mediano plazo indican que la presión migratoria impulsada por la oferta de trabajo debe bajar de los niveles actuales.

Sabemos que acontecimientos recientes, como la crisis económica de 1995 y la devaluación del peso, aumentaron la migración de miles de mexicanos.

II. Origen y destino de las remesas

El estado de California, que tiene casi el 50% del total de los inmigrantes mexicanos de los Estados Unidos, junto con Texas, que tiene sobre el 15%. Nueva York. Illinois y Florida, que están sobre el 8%, y Arizona y Nuevo México, con menos del 5%. son las entidades estadunidenses de las que más dinero emana por concepto de remesas5

Dicen algunos que dichos recursos bien podrían ser utilizados para mejorar las economías locales y las condiciones de vida de esos mismos inmigrantes, pero pierden de vista que ese dinero corresponde a los ahorros, que en este caso los mexicanos han logrado con su trabajo en los campos y otras empresas que fortalecen las economías locales. Además de que ya han pagado impuestos federales y estatales como cualquier otro ciudadano estadunidense.

Los migrantes mexicanos que van a los Estados Unidos son originarios de comunidades, pueblos o ciudades de toda la República Mexicana. pero la migración intensa se concentra en poco más de 100 municipios de los 2.439 que tiene el país.

Los estados tradicionalmente expulsores de migrantes son los destinatarios principales de las remesas. Jalisco, Michoacán, Zacatecas, Guanajuato. Guerrero. Coahuila, Distrito Federal. Veracruz y Puebla reciben sobre un 8% cada uno, del total de los fondos que ingresan al país por este concepto. Otros estados como Oaxaca. Sinaloa. San Luis Potosí, Durango, reciben porcentajes menores pero significativos.

El número de inmigrantes mexicanos en los Estados Unidos se incrementó considerablemente a partir de 1980. De 2.200.000 inmigrantes de origen mexicano que se estima había en Estados Unidos en ese año, aumentó a 7,300.000 en 1996, casi 2.5 veces más. Las remesas han aumentado en mayor proporción. El dinero enviado por los inmigrantes ha pasado de 700 millones de dólares en 1980. a cerca de 5.000 millones en la actualidad, es decir. 6 veces más.

Las cantidades que envían los jefes de familia varían significativamente entre los países. Las remesas mexicanas no se distinguen por ser las más cuantiosas, ya que nuestros paisanos sólo envían entre el 8 y el 10% de su sueldo, cuando migrantes de otros países como Colombia. El Salvador o la República Dominicana, envían hasta el 16% de sus percepciones, según estudios realizados.

Sin embargo, se ha incrementado el porcentaje de lo que envían ahora, de un 6% en 1979 a un 8% hoy en día, no obstante que el ingreso real que perciben es menor al de veinte años antes.

Desde 1980 hasta 1990 la forma más utilizada para el envío de dinero a México fue el money order. A través de este instrumento se operaba casi el 50% de las remesas, sobre un 15% con giros telegráficos, un 5% en cheques personales enviados por correo, y el resto un 30% mediante las denominadas transferencias de bolsillo, que corresponden al dinero en efectivo que directamente llevan los trabajadores.6

En ese periodo se cometían frecuentes abusos por pérdidas de cartas que contenían money orders de distinta denominación. Una de las empresas más criticadas en este sentido fue Orlandi Valuta, la cual inclusive enfrentó diversas demandas. Asimismo, nuestros paisanos eran continuamente extorsionados en los puntos de entrada y asaltados en las carreteras de México.

El incremento en el uso de las transferencias electrónicas frente a otros instrumentos, ha tenido mucho auge debido principalmente a la rapidez con que se sitúa el dinero en México —que puede ser cosa de minutos— y a la seguridad de que el dinero no se pierde, cuando menos en lo que toca a su transportación y punto de llegada.

Para 1996 el Banco de México calculaba que las transferencias electrónicas se habían situado en un 35.9% del total de los envíos, porcentaje casi idéntico al que se hace ahora a través de money orders (36%). el cual bajó significativamente al igual que los cheques personales y las transferencias de bolsillo, quedando más o menos estable el porcentaje de las transferencias vía telégrafo.

El cuadro número 2 muestra el cambio que ha experimentado el uso de diferentes formas de envío de dinero, comparando el principio de la década con los años más recientes.

III. El negocio de los envíos electrónicos

Son cuando menos una docena de multinacionales financieras con sus contrapartes en México las que participan en el mercado de transferencia de recursos. En California destacan Western Union. Money Gram. Orlandi Valuta. Ria Envía y el Servicio Postal de los Estados Unidos.

Western Union tiene más de 4.000 puntos de distribución en México, que incluyen bancos como Bital y Prontex y grandes tiendas como Elektra y Woolworth. Por su parte. Money Gram opera con las sucursales de Banamex y las tiendas de Salinas y Rocha. El Servicio Postal de los Estados Unidos participa de este mercado, con un sistema que denominó “Dinero Seguro” y para cuya operación se vale de los servicios de más de 900 sucursales de Bancomer en México.

El despliegue publicitario que han realizado estas empresas ha sido otra manera de ganar mercado. Se anuncian con grandes carteles en las calles, publicidad en la radio e inclusive en la televisión, lo que da una idea del gran negocio que les significa.

Hoy en día, en un envío electrónico de hasta 300 dólares, la comisión que se cobra es de 10 dólares promedio. Era mayor hace apenas unos meses, pero la propia competencia y la demanda interpuesta por la firma de abogados Kumetz & Glick han hecho que bajen sus cuotas y ofrezcan mejores condiciones. El porcentaje de comisión aún oscila entre el 3 y el 4% que si le agregamos el porcentaje de lo que ganan con el tipo de cambio, hace que los migrantes mexicanos acaben pagando entre el 14 y 15% del valor de su envío.

Una persona que quiere mandar 300 dólares a México entrega a cualquiera de las empresas citadas 310 dólares. La compañía, a su vez entrega al beneficiario en México el equivalente en pesos a 265 dólares, es decir que el envío cuesta 45 dólares, que representan el 14.5 % de la cantidad que se desembolsó. Si el envío es de mayor cuantía, por ejemplo 500 dólares, este porcentaje también sube.

Podemos observar en el cuadro 4 que algunas empresas ofrecen el servicio en promoción más barato, tratándose desde luego de temporadas bajas en ventas. Asimismo, una sola empresa, como es el caso de Western Union, ofrece dos alternativas, a través de una transferencia electrónica y mediante giro telegráfico, en este caso al mismo costo porque el giro, aun cuando es más tardado, se notifica a domicilio. El Servicio Postal de los Estados Unidos no se queda atrás y ofrece el envío electrónico y el giro por correo, este último a un costo mucho menor, pero desde luego más tardado. Desafortunadamente, las condiciones con que opera el servicio postal mexicano continúan siendo limitadas, insuficientes y muy disímbolas a las del servicio que se brinda en otros países, como Estados Unidos, en donde se puede mandar por correo, sin mayor preocupación, correspondencia, dinero y hasta los regalos de navidad.

Una de ellas, por ejemplo, es México Express, que en su publicidad ofrece transportar, por un precio total de 15 dólares, un sobre junto con el money order y una carta —si así lo desea el cliente— que se entregan en la puerta de su casa a su familiar o amigo, quien debe firmar de recibido para poder devolver al remitente el acuse de recibo, comprobando así que el envío fue entregado en México. Aclara la empresa que no transporta paquetería, medicinas, dinero en efectivo, cheques en blanco, joyas o relojes, documentos u objetos prohibidos. Agrega que en un plazo no mayor a dos días, el envío de dólares se recibe en dólares, los cuales se pueden cambiar donde se los paguen mejor, cubriendo 15 estados de la república. El mecanismo parece representar una opción intermedia.

Las transferencias electrónicas se perfilan como el medio más eficaz para enviar dinero, no únicamente a México sino a la mayoría de los países. Western Union extiende sus servicios a través de filiales por todo el mundo. Sin embargo, esta empresa, como otras citadas, tendrán antes que enfrentar la demanda que ya mencionábamos y que enseguida detallamos.

IV. La demanda judicial

El 10 de octubre de 1997. Western Union y Money Gram manifestaron públicamente que realizarían los envíos de dinero a víctimas del huracán Paulina en forma gratuita. Lo anterior atrajo a numerosos clientes, los cuales pensaron que los damnificados recibirían el equivalente en pesos de los dólares transferidos.

“La verdad es que Western Union y Money Gram se quedaron secretamente con el 10% de cada dólar enviado a México”, señaló el despacho Kumetz & Glick, que el 3 de noviembre de 1997 presentó una demanda colectiva en contra de Western Union. Ralphs y Money Gram. en representación de los clientes que utilizan sus servicios para el envío de dinero por vía electrónica, principalmente a México y a otros países de Latinoamérica.

La demanda se fundamenta principalmente en que las empresas engañan a los clientes, ya que al publicitarse ofrecen un costo que en la realidad es mucho más alto. En ningún anuncio detallan los montos que cobran por sus servicios y esto, de acuerdo a la demanda, viola algunas leyes federales y estatales de los Estados Unidos en materia financiera, que establecen que las empresas tienen la obligación de dar a conocer el monto de las comisiones y el tipo de cambio. El código financiero de California determina que el recibo presentado a cada cliente por una transacción debe mostrar esos datos claramente.

La demanda señala que las empresas acusadas ignoran dicha normatividad y manejan de manera discriminatoria la comisión en el tipo de cambio que ofrecen de una nación a otra. A nacionales de países como Canadá les cobran, por ejemplo, tres veces menos que lo que les cobran a los mexicanos. Por eso Kumetz considera que estas empresas actúan con discriminación en los servicios que ofrecen a los inmigrantes mexicanos y latinos en general que residen en Estados Unidos.

La demanda es por un monto de 1,000 millones de dólares porque. argumenta Kumetz, son miles de millones de dólares los que han sido enviados a través de estas compañías a lo largo de los últimos años, además de que la ley establece un mínimo de mil dólares por cada acto de discriminación. Tomando en cuenta todo lo anterior es fácil llegar a esa cifra.

En síntesis, la demanda solicita a la corte que ordene a las empresas citadas terminar la falsa publicidad sobre las cuotas que cobran, así como la discriminación en contra de la comunidad latina basada en la raza y nacionalidad. La demanda también solicita a la corte que todas las ganancias mal habidas se devuelvan a los clientes.

Los principales puntos que incluye la demanda son:

1.   Violación del reglamento de comunicaciones.

2.   Violación del código financiero de California.

3.   Violación del código de negocios y profesiones de California.

4.   Discriminación: Acta de Derechos Civiles Unruh. Código Civil de California.

5.   Corrupción organizada.

6.   Fraude por ocultamiento de hechos.

7.   Contabilidad y restitución.

Un punto interesante que con toda razón señala Kumetz es que México como país está dentro de los afectados, porque cada año ha dejado de recibir cuando menos 200 millones que se quedan en las empresas acusadas y que representarían un importante recurso para la recuperación económica que vive nuestro país.

El sistema de transferencia de dinero de Western Union hacia México “casi es a prueba de fraudes” opinó Peter Ziverts. gerente corporativo de esa empresa estadunidense. Aclaró que para esas operaciones de envío el tipo de cambio diario se fija de acuerdo con las cotizaciones de la competencia y jamás con el reporte del mercado cambiario nacional y agregó que el consorcio, junto con las autoridades financieras de México y Estados Unidos, aplica “estrictos criterios” para identificar y prevenir fraudes u operaciones ilícitas, como lavado de dinero.

Esta diferencia es utilizada por la empresa para solventar gastos de operación y para cubrirse ante riesgos cambiarios entre el momento de envío y de retiro. Es decir, si no se registra alguna contingencia cambiaría, el porcentaje de la diferencia se convierte en utilidad neta.

De acuerdo con fuentes de Elektra, socio en México de Western Union, su proporción de ganancia por el servicio de transferencia es mínima respecto a la de la empresa estadunidense. En este contexto el señor Peter Ziverts expresó que no es novedad que Western Union cobre un porcentaje por realizar el cambio de dinero.

Por su parte, un vocero de Money Gram, Warren Bechtel dijo a CNS prácticamente lo mismo (“It’s not a secret”). “Es parte del negocio y siempre lo ha sido”, afirmó, agregando que el porcentaje es mayor en el caso de México debido a lo que señaló como la “volatilidad” de la moneda mexicana.

La demanda aún está en proceso y la respuesta a ella por parte de las empresas acusadas tendrá que contar con mayores argumentos para superarla. Se encuentra atorada en un limbo jurídico. Por ahora, las empresas acusadas presentaron una petición al juez para anularla argumentando que no tiene competencia federal. De ser así, el caso pasará a una instancia estatal.

Desde luego, a la petición de la parte acusada ya se presentó una moción del despacho Kumetz & Glick. el cual a su vez tiene el respaldo de otras demandas similares que ya fueron presentadas en los estados de Illinois y Texas.

En 1995, ya el Consulado General de México había solicitado a la compañía Western Union que le informara sobre la comisión que cobraba por los envíos de dinero a México y el tipo de cambio utilizado.

El gerente general de la compañía contestó, en ese entonces, que el cobro de 42 dólares por envíos de 500 dólares o más es un precio justo a sus clientes por el tipo de servicio rápido que ofrecen. En relación al tipo de cambio, dijo que de acuerdo a las leyes de California se requiere establecer éste al momento en que Western Union acepta enviar el dinero a México. Es posible que el tipo de cambio varíe entre ese momento y el momento de recepción y pago en México: si esto ocurre. Western Union está obligado a pagar la tarifa establecida al momento de aceptar el envío.

El Consulado ha precisado en diversas ocasiones, incluso antes de que se presentara la demanda contra las empresas referidas, que todas las compañías deben de preocuparse por:

•    Proporcionar al público información clara, precisa y transparente respecto al costo y a las características del servicio que ofrecen.

•Fijar la comisión de manera proporcional, de tal forma que se beneficien principalmente quienes realicen envíos de menor cuantía. La idea es que quien envíe menos no pague lo mismo que el de mayor cuantía.

• Utilizar el tipo de cambio más cercano a la paridad oficial prevaleciente.

Por eso ahora, y como lo ha hecho durante los últimos tres años, el Consulado recomienda lo siguiente a todos los inmigrantes que envían su dinero a sus familiares en México.

1. Solicitar a las empresas información clara respecto al costo y características del servicio, de tal manera que no existan dudas respecto a la cantidad que se pagará a quien reciba el dinero en México.

2. Recordar que se puede hacer llegar dinero con prontitud a la República Mexicana por varios medios: giro telegráfico, giro postal y remesa electrónica.

3. Preguntar en el Consulado o en algún banco sobre la paridad oficial prevaleciente.

4.   Para seleccionar a la empresa a través de la cual se hará el envío de dinero, considerar los factores anteriores, además de calidad, prontitud y seguridad en el servicio.

Las oficinas de protección al consumidor en Estados Unidos y la Procuraduría sobre esta materia en México pueden aportar muchas ideas al respecto. Corresponderá al Programa Paisano incorporar las aportaciones institucionales a la campaña permanente de orientación a la comunidad mexicana que reside en el extranjero.

V. El futuro de las remesas

La experiencia europea muestra que los migrantes emplean los ahorros que remiten principalmente para adquirir vivienda propia. Una proporción menor del ahorro la canalizan para la compra de tierras agrícolas, pequeños negocios y activos diversos. Esta preferencia refleja que el migrante busca obtener el prestigio que conlleva la adquisición de una vivienda, pero también el hecho de que no realiza otro tipo de inversiones, porque no quiere arriesgar su dinero que ha ganado en el extranjero y que probablemente no vuelva a ganar en el futuro.

Los países europeos han intentado ampliar y encauzar los flujos de las remesas mediante diversos tipos de incentivos para el migrante. Ofrecen acceso a cuentas de ahorro en moneda extranjera y a cuentas especiales en moneda nacional: tasas de interés más favorables: préstamos para inversiones en inmuebles, pequeñas empresas y negocios: tipos de cambio preferenciales y otros alicientes para beneficiar a los migrantes de sus países.

Se trata de que las remesas familiares constituyan no sólo medios de sobrevivencia, sino que sirvan para formar un patrimonio a los propietarios de las mismas. Todos los que emigran lo hacen buscando obtener un trabajo bien remunerado, mejorar las condiciones de vida de su familia, y ahorrar, aunque sea un poco, para no volver con las manos vacías.

Se ha elaborado un estudio para el uso productivo de las remesas familiares en El Salvador, y parece ser un buen ejemplo a seguir. El objetivo de dicho estudio es buscar que los propietarios de las transferencias, es decir los trabajadores migrantes, orienten hacia el ahorro y la inversión parte de los ingresos que hoy en día destinan al consumo, creando así una fuente permanente de riqueza para ellos y sus familias.

El estudio hace algunas recomendaciones concretas para canalizar las remesas hacia el sistema financiero de su país, como son: a) la creación de filiales de bancos salvadoreños en los Estados Unidos, facultadas para recibir depósitos y tramitar la apertura de cuentas: b) la canalización de las remesas del migrante hacia cooperativas de ahorro y crédito en El Salvador: después de cubiertas las necesidades básicas de su familia, el migrante autorizará a estas cooperativas para que administren los saldos de su cuenta: c) la promoción de una mayor cobertura de los servicios bancarios y campañas publicitarias sobre las facilidades que ofrecen los bancos salvadoreños; d) la creación de fondos mixtos de inversión que orienten a los migrantes a invertir en acciones de empresas rentables salvadoreñas y otros valores públicos y privados.

De no tomarse medidas como las que se mencionan en ese estudio, no sólo en el caso de El Salvador, sino también en el de México y otros países, serán los bancos extranjeros que ya han comenzado a internarse en el mercado de las remesas, como el Citibank. Bank of America y otros, los que atraigan a los generadores y receptores de las mismas.

Da la impresión de que no existe conciencia del enorme volumen de las remesas de los migrantes mexicanos, los depósitos que podrían llegar a generar y los beneficios que de éstos podrían resultar, y es ahí donde el gobierno mexicano debe encauzar sus acciones.

Concluyendo, en estos comentarios se ha pretendido mostrar que:

• Las remesas, en efecto, son muy importantes, pues en 1997 constituyeron la tercera parte de divisas.

• Crean una red de seguridad que ha contribuido a incrementar el ingreso de las familias y a mantener tranquilidad y/o estabilidad en algunas regiones del país.

• Han limitado la salida de más mexicanos hacia los Estados Unidos.

• Son utilizadas también para la importación de bienes americanos.

• Las transferencias electrónicas son las más eficaces para el envío de dinero.

• Las remesas son ahorros de los migrantes mexicanos, quienes pueden y deben invertirlos a su elección, pero debe orientárseles sobre las mejores opciones.

• Las remesas no deben verse disminuidas ante la voracidad de terceros que se aprovechan de la falta de una legislación en la materia.

• Es importante buscar que el dinero de las remesas sea mejor gastado e invertido en nuestro país. Esta sí será una actitud equitativa y de reconocimiento social a las aportaciones que intrínsecamente han hecho a la economía nacional los migrantes mexicanos en Estados Unidos.       n

José Angel Pescador Osuna. Cónsul de México Los Angeles. California

1 John Kenneth Galbraith: The Nature of Mass Poverty. Harvard University Press. 1979. Citado en Gabriel Siri y Pedro Delgado: Uso productivo de las remesas familiares en El Salvador, manuscrito, enero

en  de 1995. p. 3.

2 Rodolfo de la Garza: “Binational Impact of Latino Remittances”, en Tomas Rivera Policy Institute: Policy Brief, March 1997, Claremont, Ca„ p. 5.

3 Rodolfo de la Garza: Op. cir.. p. 8.

4 SRE: Estudio Binacional México-Estados Unidos sobre migración. México. DF. 1997. Texto en español. 94 pp. Texto en inglés. 82 pp. Ver especialmente 42-45 pp.

5 Sobre el origen y destino de las remesas a México provenientes de EL. ver Fernando Lozano Ascencio: Bringing it Buck Home: Remittances to Mexico from Migrant Workers in the US. US-Mexican Studies (UCSD). monograph series. 37. San Diego. Ca.. 1993. p. 7. Ver también revista Milenio: “Transferencias de recursos a México. El negocio del futuro”, noviembre 1996. p. 7.

6Fernando Lozano Ascencio: Op. cit.. p. 62.

7 Este apartado descansa básicamente en el documento de Gabriel Siri y Pedro Delgado. Uso productivo de las remesas familiares en El Salvador. enero de 1995.

A El rubro maquiladora se incluye en la balanza comercial a partir de 1991.

B Las cifras son netas: la diferencia entre el ingreso generado por turistas extranjeros en México menos el gasto de los turistas mexicanos en el exterior.

C Las remesas de trabajadores representan en promedio un 92% de las transferencias que registra la balanza de pagos anualmente.

D Cifras preliminares.

Fuentes: Banco de México, S.A. Informes anuales 1995, p. 39; 1996, p. 46: 1998, p. 67. Banco de México, S.A. The Mexican Economy 1994, p. 138; 1996, p. 308; 1997, p. 287; 1998, p. 293.

image1

image2

Fernando Lozano Ascencio: Op. eit.. p. 62.

Deborah Waller Meyers: Migrant remittances to Latin America: Reviewing the Literature. Draft. November 1997. p. 4. Banco de Mexico: Informe Anual 1997. pp. 209-210.

image3

Los datos de Western Union fueron proporcionados por la empresa en 1995 y la tasa de cambio que se pagaba en México era de 5.45 pesos por dólar cuando en el mercado se encontraba a 6.10. Los datos del Servicio Postal de los Estados Unidos son de noviembre de 1996.

Costos de envío de remesas (1998)

image4

FUENTE: Consulta directa a cada empresa, febrero 18, 1998.

Hoy en día por el sistema de Money Gram se pueden enviar a México 300 dólares con un costo de 10 dólares, y cuando el tipo de cambio se encontraba a 8.97 el dólar se pagó a 8.13 pesos. Julio de 1998

.